Dejar a las mujeres el trabajo de cuidar personas y el hogar reproduce la discriminación: Oxfam
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Dejar a las mujeres el trabajo de cuidar personas y el hogar reproduce la discriminación: Oxfam

La organización internacional señala que el cuidado del hogar y las personas recae en las mujeres hasta en tres cuartas partes. Por ello llaman a reorganizar todo el esquema de esta labor: el que realizan familiares sin paga y el del trabajo doméstico
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México está reproduciendo la discriminación y afianzando los privilegios hacia unas cuantas personas al relegar el trabajo de cuidados y del hogar, pues aunque éste ocupa 24% del Producto Interno Bruto (PIB) está totalmente invisibilizado, advierte la organización internacional Oxfam. 

Tres cuartas partes del trabajo del hogar (que incluye cuidar de la casa y de los miembros de la familia) son realizadas por mujeres, cuyo desarrollo se ve siempre limitado por la obligación social de atender sus hogares, lo que marca una importante desigualdad de género, advierte una serie de investigaciones presentadas por Oxfam este lunes.

De acuerdo con los reportes –realizados por investigadores de la Universidad Nacional (UNAM), el Colegio de México, la propia Oxfam y dos sociólogos sudamericanos- las mujeres dedican cuatro horas más que los hombres cada día al trabajo doméstico y de cuidados, en un promedio nacional. Esto significa que ellas hacen estos trabajos durante 26 horas semanales y ellos solo ocho. Esta brecha de género se amplía en las zonas rurales del país, donde las mujeres dedican a estas actividades 33 horas a la semana contra seis de los hombres.

E incluso dentro de las horas que los varones dedican al trabajo doméstico, hay diferencias: ellos realizan tareas breves y no cotidianas, como reparar desperfectos, realizar instalaciones o arreglar el jardín, “lo que sí es trabajo del hogar pero no se hace diario sino eventualmente”, explicó a Animal Político Indra Rubio, coordinadora del Programa de Trabajo de Cuidado de Oxfam. En cuanto al cuidado de personas, la participación masculina es muy breve o nula, según estas investigaciones.

México: asistencialista y cortoplacista

La primera de las cuatro investigaciones presentadas por Oxfam presenta un panorama del trabajo de cuidado en México y América Latina, clasificando las políticas públicas de los países de la región en esa materia. Uruguay es el ejemplo regional: creó un Sistema Nacional de Cuidados basado en consultas con la población sobre sus necesidades. En contraste, México tiene una política de corto plazo y asistencialista: sin evaluaciones ni seguimiento del impacto real en la sociedad; centrada en el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y con algunos programas que no tienen conexión entre sí, como las pensiones para adultos mayores y el Seguro Popular. “Tiene que haber un cambio sostenido en la cultura. Debe haber instituciones específicas para atender estas necesidades”, puntualizó Rubio.

La especialista destacó que México cuenta al menos con un sistema de Seguridad Social que incluye facilidades para madres trabajadoras –como las guarderías-, lo que en otros países más desarrollados no existe, como Estados Unidos. Sin embargo, también contrastó la situación de México con la de países europeos en los que existen licencias de paternidad prolongadas o jornadas laborales más cortas.

Tampoco hay en México una política pública de atención integral a adultos mayores, ni siquiera espacios específicos para cuidarlos aun cuando la esperanza de vida sigue aumentando y la población es mucho más longeva.

La única iniciativa que se ha presentado en el país para crear un Sistema Nacional de Cuidados es la de la capital, Ciudad de México, donde en 2017 surgieron iniciativas de ley con este objetivo. Sin embargo, Oxfam las califica todavía como insuficientes porque su enfoque sigue siendo asistencialista y se basa solo en facilidades para trabajadoras formales, cuando la mayoría de las mujeres que realizan el trabajo de cuidado laboran en el sector informal.

Con propuestas como horarios laborales flexibles, licencias de maternidad o guarderías en las empresas privadas, esta iniciativa deja fuera a las trabajadoras informales; sus políticas siguen centradas en el DIF y no contempla la creación de nuevas instancias o mecanismos de atención a grupos específicos, como estancias para adultos mayores o personas con discapacidad.

Pese a ello, la organización considera a este proyecto como un comienzo relevante que puede volverse referente para otras legislaciones estatales y para una nacional, ya que a nivel federal no existe ni siquiera una iniciativa para reconfigurar la manera en que se lleva a cabo este trabajo, que beneficia a todas las demás actividades productivas.

Pagado pero precario

Otro de los patrones de discriminación y desigualdad que se reproducen al no organizar equitativamente el trabajo de cuidado, advierten los investigadores, es la precaria condición del trabajo doméstico remunerado, que se realiza de manera informal y en condiciones desfavorables para quienes lo hacen.

Las trabajadoras y trabajadores del hogar no han conseguido ingresar al mercado formal porque el gobierno mexicano no ha ratificado el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que ofrece protección específica a estos trabajadores al obligar a los países a reconocerlos en la formalidad y otorgarles los mismos derechos que el resto.

Esta dilación de la ratificación es parte de la visión que se tiene en México sobre el Trabajo de Cuidado, al que se da una dimensión mucho menor de la que tiene, señala Indra Rubio. La marginación y la movilidad son otros factores que afectan a estas personas, ya que suelen tener sus hogares en zonas alejadas y deben realizar largos traslados hacia su lugar de trabajo, lo que les resta aún más tiempo para dedicar a sus propios hogares, a su familia o al descanso.

Esto genera una cadena de desigualdades, advierte la experta de Oxfam, ya que mientras las trabajadoras del hogar salen a trabajar, hay otra mujer cuidando su casa que también tuvo que dejar sus actividades para apoyarla.

Ante este panorama, la organización -cuyo trabajo se enfoca en la desigualdad económica, laboral y social- lanzó un llamado a que los gobiernos federal y local construyan un Sistema Nacional de Trabajos de Cuidado sobre cuatro premisas básicas: reconocer el cuidado del hogar y la familia como un trabajo formal; garantizar el derecho de todas las personas a recibir cuidados profesionales en condiciones adecuadas y provistas por el Estado; redistribuir la responsabilidad del cuidado que recae desproporcionadamente en las mujeres -sobre todo en las más pobres y pertenecientes a grupos vulnerables-, y garantizar condiciones de trabajo dignas y suficientes para los trabajadores del hogar.

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Migrantes en Texas: 'Estamos honrando a personas cuyas familias aún no saben que han muerto'

San Antonio, una ciudad del sur de Texas cercana a la frontera con México, la migración está muy presente. Y muchos sienten como propia la tragedia de las 53 personas que murieron de calor en el remolque de un camión abandonado.
30 de junio, 2022
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“Mírenme: ¿a ustedes les parezco estadounidense? ¿Saben la de veces que me llamaron come-frijoles en el colegio? ¿Cómo vi a mi madre esclavizarse para conseguir unos papeles? Y me preguntan por qué estoy tan afectada”.

En la vigilia para recordar a los migrantes hallados sin vida el lunes en un camión abandonado en el suroeste de San Antonio, Texas, y a los que fallecieron después en hospitales de la ciudad —40 hombres y 13 mujeres, 53 en total—, Wanda Pérez Torrescano no puede ocultar su enojo.

“Es que estamos honrando a personas cuyas familias aún no saben que han muerto, que siguen esperando esa llamada que diga: ‘Mami, llegué a la frontera, estoy bien'”, dice enérgica, micrófono en mano, ante las decenas de congregados este miércoles en el céntrico parque Travis.

“Y lo sé porque yo he estado del otro lado del teléfono”.

Nacida en Ciudad de México y criada en San Antonio, no es la única que siente como propia la mayor tragedia migratoria que se recuerde en suelo estadounidense.

En un acto solemne similar, el día anterior, la hondureña Jessica recordó cómo ella misma estuvo en su día en la piel de los migrantes que ahora dejaron sin agua ni aire acondicionado en un remolque con una temperatura exterior de 40 grados.

“Yo vine aquí a los 14 años, también en un tráiler (18 wheeler) y perdí el conocimiento por el calor”, dijo con emoción durante la vigilia. Preguntada después si quería contar su historia a BBC Mundo, contestó: “Me sigue desencadenando muchas emociones. Aún tengo mucho que procesar y no me siento preparada para dar detalles”.

Mujer sostiene cartel durante vigilia.

Getty Images

Mientras eso ocurría en el casco histórico de San Antonio, otros honraban a los muertos en el mismo lugar en el que fue hallado el camión: un polvoriento camino entre un almacén de madera y la vía del tren, en un paisaje salpicado de ventas de autopartes.

Las primeras dos cruces —bien coloridas— las colocaron allí el martes Angelita Olvera, hija de un potosino, y Debra Ponce, quien advierte que “hay que tener un ojo en Texas, porque se van a cambiar los derechos civiles tal como los conocemos”.

Desde entonces, aquella esquina desangelada se ha llenado de flores y velas, como las depositadas por la hondureña Gabriela y sus dos hijas, y de carteles llamando al respeto y a la solidaridad. El artista Roberto Márquez, quien él mismo cruzó desde Tijuana a EE.UU. hace ya 40 años, pinta un mural que se da cierto aire al Guernica de Picasso.

Y es que la migración está muy presente en esta ciudad situada a apenas 250 kilómetros al norte de la frontera con México.

Señalización en la calle que en la que se encontró el camión.

Getty Images
Señalización en la calle que en la que se encontró el camión.

Ciudad clave en el tránsito migratorio

Expertos y organizaciones que BBC Mundo consultó para este artículo y funcionarios que pidieron no publicar su nombre describen a la urbe de 2,5 millones de habitantes como un “centro de tránsito”, un lugar estratégico en el que confluyen varias rutas migrantes, rodeado de autopistas que cruzan el país de norte a sur y de este a oeste.

Edward Reyna, un empleado de seguridad de la empresa maderera situada a escasos metros de donde fue dejado el camión, ya perdió la cuenta de las veces que ha visto a mexicanos y centroamericanos, entre gente de otras nacionalidades, saltar del tren que pasa por ahí mismo.

“Ya sabía que tarde o temprano alguien saldría lastimado”, le dijo a la BBC. “A los carteles que los traen no les importan nada”.

Los que él se encuentra durante sus guardias son los que no han sido interceptados por las autoridades migratorias.

En mayo la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) registró casi 240.000 “encuentros”, un tercio más que el mismo mes el año anterior.

Eso a pesar de que el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, lanzara en marzo de 2021 la Operación Lone Star y ese mayo emitiera una “declaración de desastre” que le permite desplegar la Guardia Nacional en la frontera y ahora cubre 53 condados. Todo ello para tratar de frenar el aumento de los cruces fronterizos, que él atribuye a las políticas migratorias del presidente Joe Biden.

La policía investiga un camión en el que fueron hallados 46 personas muertas.

Getty Images
San Antonio queda aproxidamente a 250 km de la frontera con México.

Pero los migrantes siguen llegando y transitando por el estado, algunos ocultos en camiones, un modus operandi muy específico —aunque no exclusivo— de esta zona fronteriza, le dice a BBC Mundo Guadalupe Correa-Cabrera.

Profesora de la Universidad George Mason de Faixfax, Correra-Cabrera lleva años estudiando las rutas migratorias, incluida la que transita desde Nuevo Laredo, en México, hasta Laredo, en EE.UU., a través de la aduana terrestre para mercancías más importante del hemisferio.

Eso mismo hace que sea imposible revisar toda la carga que cruza a diario por ese puente, explica la experta. “No hay cifras oficiales, pero se calcula que es menos del 5% lo que se llega a verificar”.

Aunque aclara que el tráfico de migrantes en tráilers no necesariamente arranca en México. En base a testimonios recopilados por ella misma, cuenta que en algunos casos los traficantes los recogen en camiones ya del lado texano.

Es lo que los investigadores del Departamento de Seguridad Nacional que lideran las indagatorias creen que ocurrió en el caso del camión abandonado el lunes, según le dijo a la agencia AP el congresista Henry Cuellar.

Niña deja flores en el lugar en el que se encontró el camión.

Getty Images

Los que se van, los que quedan

Vengan por la vía que vengan, por el medio de transporte que sea, gran parte de los migrantes que llegan a San Antonio suelen estar de paso, le confirman a BBC Mundo las autoridades migratorias. Suelen hacer noche en un espacio facilitado por distintas organizaciones que los apoyan o en el aeropuerto o la estación de autobuses.

Aunque hay quienes se quedan, como Lemi, un cubano que llegó hace cuatro años y trabaja de taxista en la ciudad. Su plan es, en algún momento del año que viene, irse con su mujer y su hijo de 11 meses a Florida.

O su compatriota Jose, quien tras pasar penurias en la selva del Darién, en Ecuador y otros países por los que transitó, cruzó a EE.UU. y se entregó a Migración el 25 de mayo, al día siguiente del tiroteo que dejó 21 muertos en una escuela primaria de Uvalde —una localidad a poco más de hora y media por carretera de la frontera—.

Nada más ser liberado se subió a un bus de la empresa Greyhound —en el que me contó su historia— dirección a la estación de San Antonio.

También se quedó en la ciudad, al menos de momento, Carlos, un emigrante venezolano de 34 años que, tras atravesar varios países, cuando llegó a la frontera sur de México decidió que la mejor manera de dirigirse al norte era en moto.

“En Monclova (en el estado norteño de Coahuila, que limita con EE.UU.) tuve un accidente, me operaron y ahora llevo una placa aquí”, dice señalando el muslo izquierdo.

Mientras recupera fuerzas en la pierna para poder trabajar, aguarda en la Posada Guadalupe, que gestiona el padre Phil Ley.

Originario de Indiana, instaló el primer albergue para migrantes en San Antonio hace 16 años. “Empecé a recibir a personas enviadas de hospitales, porque estaban lesionadas o eran diabéticas y necesitaban diálisis. Hasta que un abogado (especializado en migración) me pidió permiso para albergar a un cliente que acababa de cumplir los 18 años y ya no podía estar en el Centro de Detención para menores del ICE”, recuerda para BBC Mundo.

“Así se corrió la voz entre otros abogados”, dice, y el suyo terminó siendo una casa de acogida especialmente para migrantes jóvenes. Este miércoles tenía a 21. “Mañana llega otro, y el sábado uno más”, cuenta.

Preguntado por lo ocurrido con el camión abandonado con los migrantes dentro, dice que es una desgracia que lo “entristece y enfurece al mismo tiempo”.

Son los mismos sentimientos que compartía Wanda Pérez con los asistentes a la vigilia este miércoles, los que sienten la tragedia como propia, los que expresaron todos aquellos que hablaron con BBC Mundo para este reportaje y describieron el suceso como un “asesinato en masa”.

“Tragedias como esta visibilizan el problema, mientras nos hacen pensar en cuán sofisticadas son estas redes, cuánta gente y dinero mueven, y qué poco sabemos de ellas”, cierra la investigadora Correra-Cabrera.


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