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Cuartoscuro Archivo

AMLO obtuvo el triunfo más holgado en 30 años, pero no se rompió récord de participación

En participación, el récord sigue siendo de la elección presidencial de 1994. Ese año la abstención se redujo al 22.84 %.  
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Por Redacción Animal Político
2 de julio, 2018
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Andrés Manuel López Obrador obtuvo una ventaja de 30 puntos sobre el segundo lugar, una diferencia que no se había presentado desde 1982 en una elección presidencial en México. Pero ésta no fue la elección más concurrida: votaron dos de cada 3 electores, y en 1994 acudió a votar el 77%.

Según los datos históricos electorales del INE, la victoria de Andrés Manuel López Obrador, respecto de su más cercano competidor, es la más amplia en 30 años. En 1982, el candidato Miguel de la Madrid (del PRI, PPS y PARM) obtuvo cuatro veces más votos que quien quedó en segundo lugar en número de votos, el panista Pablo Emilio Madero.

En ese momento, el PRI logró reunir 16 millones 748 mil sufragios en la contienda por la Presidencia, contra 3 millones 700 mil del PAN, lo que representa una diferencia de más de 58 puntos porcentuales entre el primero y el segundo lugar (13 millones de votos), por lo que los resultados de la elección de 1982 aún son los que mayor ventaja del triunfador registran en la historia de las elecciones en México.

La victoria de López Obrador superó a la de Ernesto Zedillo, del PRI, que en 1994 obtuvo 23% más votos que el segundo lugar, Diego Fernández de Cevallos, del PAN; e igualmente superó al priista Carlos Salinas de Gortari, que en 1988 obtuvo 19 puntos porcentuales más que Cuauhtémoc Cárdenas (sin tomar en cuenta los cuestionamientos a la integridad de dichos resultados).

No tantos votos

En participación, el récord sigue siendo de la elección presidencial de 1994.

Ese año la abstención se redujo al 22.84 %.  En esa elección, con un listado nominal de 45 millones 729,057 ciudadanos, 35 millones 285,291 votaron y la elección la ganó Ernesto Zedillo.

De 1988 a la elección de 2018, la participación promedio ha sido del 60 %, con una abstención del 40 %.

De acuerdo con el Diario de los Debates de la Cámara de Diputados de la LIV Legislatura, en la elección de 1988 participaron 19 millones 91,843 electores, correspondiente al 50.9 % del total del listado nominal (38 millones 34,926 electores). Es la participación más baja que se ha registrado, con una abstención del 49.1 %. La Comisión Federal Electoral, dependiente de la Secretaría de Gobernación, dio el triunfo a Carlos Salinas de Gortari.

En las elecciones subsecuentes, el Instituto Nacional Electoral reporta los siguientes datos:

En la elección de 2000 participaron 37 millones 601,618 ciudadanos, de un listado nominal de 58 millones 782,732.  Esto equivale a una votación de 63.97 %  y una abstención de 36.03 %. Por primera vez, el PRI fue derrotado en las urnas tras el triunfo del panista Vicente Fox

En el proceso electoral de 2006, un total de 71 millones 374,373 fueron convocados a votar, de los cuales 41 millones 791,322 (58.55 %) participaron. La abstención fue del 41.45 %. Tras una cerrada votación y una diferencia de 0.56 % de los votos, Felipe Calderón fue declarado ganador.

En la jornada electoral de 2012, el listado nominal fue de 79 millones 492,286 ciudadanos registrados, de los cuales votaron el 63.08 % (50 millones 143,616 electores). La abstención fue del 36.92 %. En este elección el PRI recuperó la presidencia, con el triunfo de Enrique Peña Nieto.

En las elecciones de 2018, 89.1 millones de mexicanos fueron convocados a las urnas y el Programa de Resultados Preliminares establece que, hasta las 15 horas de este lunes, la participación se quedó en 62.65%.

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Qué es el “Big One”, el devastador terremoto que espera California en la falla de San Andrés

Los terremotos de mayor magnitud en 20 años que sacudieron el sur de California la semana pasada dejaron a más de uno en estado de alerta ante el llamado "Big One", un terremoto que, según los científicos, puede ocurrir en cualquier momento.
Getty Images
10 de julio, 2019
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Los terremotos de la semana pasada volvieron a recordarles a los habitantes de California que en algún momento va a llegar el temido “big one”.

Así es como conocen al hipotético gran terremoto de efectos catastrófico que los científicos esperan sacuda la costa oeste de Estados Unidos, específicamente California.

No se trata de si habrá un gran terremoto sino de cuándo ocurrirá“, es lo que dicen los geólogos que han estudiado la zona.

Los sismos de días recientes, los más potentes en 20 años, se hicieron sentir con más fuerza en la ciudad de Ridgecrest, a unos 250 kilómetros al norte de Los Ángeles.

No hubo muertes que lamentar, aunque sí se desataron incendios y hubo daños a infraestructuras y vías.

Un panorama que alarmó a residentes en ciudades como Los Ángeles, que vieron cómo las tiendas de artículos para acampar y kits de primeros auxilios agotaron su inventario durante el fin de semana.

El terremoto de magnitud 7,1 del pasado viernes rompió el suelo en varias partes de la ciudad de Ridgecrest.

Getty Images
El terremoto de magnitud 7,1 del pasado viernes rompió el suelo en varias partes de la ciudad de Ridgecrest.

¿Por qué lo llaman “Big One”?

En inglés, “big one” se puede traducir como “el grande”.

“En California, tendemos a utilizar el término Big One para referirnos a un terremoto muy grande en la falla de San Andrés, un evento de magnitud 7,8 u 8″, declaró recientemente a medios locales Lucy Jones, sismóloga de referencia en la región.

Por su parte, el periodista Jacob Margolis, presentador de un podcast llamado The Big One, le aclara a BBC Mundo que “‘Big One’ quiere decir que no solo debemos considerar la magnitud del terremoto sino el nivel de daño“.

Y es que grandes ciudades como Los Ángeles, San Francisco y San Bernardino han sido construidas en las cercanías de la activa e imponente falla de San Andrés, que recorre California de norte a sur a lo largo de 1.300 kilómetros y delimita la placa norteamericana de la placa del Pacífico.

La de San Andrés es una de las fallas más estudiadas del planeta ya que en su práctica totalidad se encuentra sobre la superficie terrestre.

Fue la causante del terremoto de magnitud de 7,8 que destruyó gran parte de San Francisco en 1906, provocando la muerte de más de 3.000 personas.

La falla de San Andrés atraviesa California y se extiende a lo largo de 1.300 kilómetros.

Getty Images
La falla de San Andrés atraviesa California y se extiende a lo largo de 1.300 kilómetros.

A los científicos les preocupa específicamente la sección sur de la falla pues, según estimaciones, lleva demasiado tiempo sin descargar cantidades grandes de energía.

Estudios geológicos muestran que en los últimos 1.500 a 1.400 años, terremotos grandes han ocurrido con una periodicidad de unos 150 años en la sección sur de la falla.

El sismo más grande ocurrido en esa región fue en 1857, por lo que esa zona se considera un lugar probable para la ocurrencia de un fuerte terremoto en las próximas décadas.

Los sismólogos aclaran, sin embargo, que no tienen manera de anticipar cuándo ocurrirá un terremoto.

Destrucción causada por el terremoto de Northridge

Getty Images
El terremoto de Northridge en 1994 causó daños graves en Los Ángeles, pese a que registró una magnitud de 6,7.

Los cálculos más conservadores apuntan a que, de producirse un sismo de magnitud 7,8 en esa sección -que tendría un impacto directo en Los Ángeles, la segunda ciudad más poblada de EE.UU.- cerca de 2.000 personas morirían y habría más de 50.000 heridos.

Los daños materiales superarían los US$200.000 millones.

¿El “Big One” solo está asociado con la falla de San Andrés?

Por su extensión y por el hecho de delimitar dos placas tectónicas, un terremoto en la falla de San Andrés es a menudo citado como ese Big One que muchos californianos temen.

Pero el término bien puede utilizarse para hablar de otros sismos que, de ocurrir, también pueden causar graves daños.

El sismo fracturó vías en el sur de California.

Reuters
El sismo de 7,1 del viernes fracturó vías en zonas del sur de California cercanas al epicentro.

Por ejemplo, la falla de Hayward, localizada en el este de la bahía de San Francisco fue calificada como “una suerte de bomba de tiempo tectónica” por el geólogo emérito del USGS David Schwartz.

El USGS consideró en un reporte de 2018 que esta falla “es una de las más activas y peligrosas porque recorre una región densamente urbanizada e interconectada”.

En la zona viven unos siete millones de personas.

“Cada quien, dependiendo de en qué zona de California estés, tiene su propio Big One“, señala Margolis.

El periodista hace referencia a otra falla, la de Puente Hills, ubicada debajo de la ciudad de Los Ángeles.

Un incendio desatado tras el terremoto de 7,1 en Ridgecrest, California.

AFP
Uno de los peligros inmediatos tras un terremoto son los incendios ocasionados por fallas eléctricas.

Científicos del USGS enfatizan que una ruptura de esa falla es un evento inusual, que ocurre “cada 3.000 años”.

“Los científicos se preocupan menos por esta porque no es tan activa como la de San Andrés, pero un sismo allí podría ser muy destructivo en Los Ángeles”, advierte Margolis.

Según estimaciones publicadas por el USGS en 2005, un terremoto de 7,5 en Puente Hills podría resultar en la muerte de 3.000 a 18.000 personas y pérdidas valoradas en US$250.000 millones.

En años recientes y para prevenir peores daños, sin embargo, las autoridades de Los Ángeles han requerido que los dueños de edificios fortalezcan las estructuras consideradas como débiles y vulnerables a colapsar en un terremoto.


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