The Curvy Fest: el desfile de modas contra la gordofobia en México
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The Curvy Fest: el desfile de modas contra la gordofobia en México

Melina enfrentó un trato discriminatorio al buscar empleo por ser talla extra, decidió trabajar para ayudar, y fundó la empresa de ropa Generator que acerca a una visión de moda y belleza fuera de estereotipos.
8 de julio, 2018
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Para ingresar a su último trabajo como empleada de una compañía turística, Melina Alarconi enfrentó un trato discriminatorio por ser talla extra: 48.

La persona que la entrevistó para conseguir el puesto de asistente de dirección, en una empresa de marketing turístico en Cancún, Quintana Roo, la miró despectivamente por su sobrepeso y su ropa.

Antes de irse con pena de la entrevista, Melina decidió enfrentar la situación, “le dije: mi currículum es muy bueno, y a mí me gustaría que te enfocaras en ver mi capacidad”.

“Perdón, pero la verdad buscamos a una persona con buena presentación”, le contestó quien la entrevistó.

“¿Qué es una buena presentación?”, cuestionó Melina. Tres días después, sin embargo, la llamaron de la empresa para contratarla. Le dijeron que tras comprobar sus habilidades había sido seleccionada.

Melina, sin embargo, desde ese momento entendió que la discriminación por su figura era un obstáculo que enfrentaban demasiadas mujeres en México, y decidió trabajar para ayudar.

Leer: Debemos atender la obesidad como una epidemia; ONG presentan política integral contra el sobrepeso

Desde 2012, Melina fundó la empresa de ropa en talla plus Generose. Ofrece tallas de la 36 a la 56.

En México, 7 de cada 10 personas sufre algún tipo de discriminación, y según advirtió Conapred, este problema “es la principal causa del incremento de la desigualdad y el retraso del desarrollo económico y democrático del país”. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que la misma cantidad de mexicanos son considerados obesos, y se invierten más de 101 millones de pesos para intentar combatirla, los programas no han sido exitosos.

“Lo que creen acerca de las personas gordas son prejuicios. No estamos enfermos. Y si la obesidad en sí es considerada una enfermedad, si yo estuviese enferma, a nadie le compete más que a mi médico y a mí. Vamos a equipararlo a cualquier otra persona que tuviera otra condición: a los enfermos no se les debe discriminar”, dijo Melina.

El pasado mes de junio, Melina leyó en Twitter la opinión de la editora de una revista mexicana, con un doctorado en Lingüística quien se refirió a las modelos de talla grande de la siguiente manera:

“Una cosa es amar tu cuerpo y otra ser una gorda irredenta, diabética, tragamacdonals en peligro de muerte”, decía el mensaje en redes.

“No asumas que porque yo tengo sobrepeso tengo diabetes. No es una enfermedad exclusiva de la obesidad. Te puede poner en riesgo, pero no es exclusivo por estar gordo”, comentó la empresaria que ahora tiene 42 años, y goza de buena salud.

“Dicen que el proyecto de llevar a cabo la ropa de talla extra es una forma de promocionar la obesidad, discúlpenme, pero México tiene años siendo el país número uno en obesidad de Latinoamérica. Si no se produce ropa plus size, ¿qué es lo que esperan, que andemos desnudas por la calle?”, cuestionó.

Un desfile para las curvas de las mexicanas 

Para llegar a más mexicanas, y acercarlas a su visión de la moda y belleza fuera de los estereotipos, Melina en conjunto con Gwen DeVoe, ex modelo independiente, mentora de jóvenes modelos en la industria plus size, y creadora de Full Figured Fashion Week en Nueva York , así como otras mujeres con historias de éxito a nivel internacional, organizaran y participaran en una pasarela feminista profesional que dará espacio a las tallas grandes: The Curvy Fest, que se realizará el próximo 28 de septiembre en Cancún, Quintana Roo.

Melina explicó que, a través de sus experiencias compartidas en conferencias y talleres de arte, danza y diseño, buscan crear un espacio de aceptación y reeducar la relación de las mujeres y su cuerpo. Por el momento, buscarán a las modelos del evento en tres ciudades del país: Quintana Roo, Guadalajara y CDMX a través de castings que comenzarán el 13 de julio.

La invitación está abierta en el portal del festival para hombres y mujeres aspirantes a modelos curvilíneas, con tallas de la 34 en adelante.

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Por qué en México están apareciendo “antimonumentos” (y cómo reflejan los episodios más oscuros de su historia reciente)

Instalados por movimientos sociales en las calles de la capital mexicana, los "antimonumentos" intentan que las víctimas de casos de violencia emblemáticos y a la espera de justicia no se olviden.
8 de diciembre, 2020
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En México, un país donde nueve de cada diez delitos denunciados quedan impunes, los familiares de las víctimas luchan por conseguir que sus casos no caigan en el olvido.

Con ese objetivo afloraron en los últimos años en el país los llamados “antimonumentos”, unos memoriales que simbolizan historias muy distintas pero que comparten una finalidad: el recordar que sus casos continúan a la espera de justicia.

Todos fueron colocados en espacios de la vía pública por ciudadanos y movimientos sociales al margen de las autoridades, ya que precisamente lo que persiguen es “denunciar la inacción o poca empatía del Estado”, le dice a BBC Mundo el doctor en Antropología Alfonso Díaz Tovar.

Autor de la investigación “Antimonumentos. Espacio público, memoria y duelo social en México”, el experto destaca cómo los monumentos “tradicionales” son instalados por el Estado para que perduren en el tiempo y representen “discursos oficiales y verdades históricas”.

“Pero los antimonumentos surgen para deconstruir esas posturas oficiales mediante una apropiación del espacio público, digamos ‘caótica’, y que sí tienen una temporalidad”, apunta.

Así, según Díaz Tovar, mientras los monumentos representan ideas generales sobre la historia de una nación, los antimonumentos simbolizan historias que aún no han terminado, que actúan como una memoria que no está cerrada sobre algo pendiente y que no ha podido acceder a la justicia.

Varios de estos conjuntos están distribuidos por buena parte de México, como la imponente cruz de clavos en Chihuahua (y su réplica en Ciudad Juárez) que fue uno de los primeros que se instaló para representar a cada una de las mujeres asesinadas o desaparecidas desde los años 90.

Sin embargo, probablemente son los antimonumentos de la capital del país los que logran mayor atención, al haberse levantado en puntos emblemáticos y muy transitados de una de las ciudades más pobladas del mundo.

Esta es la historia -y la reivindicación- de los siete antimonumentos de Ciudad de México.

1. Los 43 de Ayotzinapa

Antimonumento de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.

Marcos González

El primer antimonumento fue levantado en 2015 en memoria de uno de los casos de desaparición forzada más escandalosos y reconocidos internacionalmente en la historia reciente de México.

Un año antes, 43 jóvenes estudiantes de una escuela de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero, desaparecieron en el municipio de Iguala.

Seis años después, el caso sigue sin resolver y está considerado como uno de los mayores episodios de violaciones de derechos humanos en el país.

El Paseo de la Reforma, una de las arterias principales de la capital mexicana, se convirtió en escenario de habituales protestas por este caso y fue el lugar donde sus padres inauguraron un gran “+ 43” en rojo, en alusión a las otras miles de personas desaparecidas en México.

“Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos”, se lee en la base del antimonumento.

2. La desaparición de David y Miguel

Antimonumento a la desaparición de Miguel y David

Marcos González

A pocos metros, se encuentra otro antimonumento que recuerda precisamente otro caso de desaparición que tampoco fue resuelto.

Se trata de David Ramírez y Miguel Rivera, dos jóvenes secuestrados en 2012 cerca de Ciudad Altamirano cuando se dirigían al estado de Guerrero para festejar el 20º cumpleaños de uno de ellos.

Los captores se comunicaron con la familia, que llegó a pagar un rescate. Las autoridades iniciaron una investigación pero, en todo este tiempo, ni los jóvenes fueron liberados ni se logró detener a los responsables.

Sus familiares, sin embargo, denunciaron en numerosas ocasiones “inacción” por parte de la policía, y aseguraron que fueron ellos mismos quienes investigaron el paradero de sus hijos rastreando por ejemplo la señal de sus teléfonos, que los secuestradores siguieron utilizando.

La instalación representa una forma de letra T azul que simula dos siluetas dividas a la mitad y los transeúntes son llamados a colocar un candado en su base como muestra de apoyo.

3. Incendio de la guardería ABC

Antimonumento a los 49 niños muertos en el incendio de la guardería ABC.

Marcos González

En el mismo Paseo de la Reforma, un “ABC” de colores recuerda a los 49 niños que murieron en 2009 en el incendio de la guardería que llevaba este nombre en Hermosillo, estado de Sonora. Más de un centenar resultaron heridos.

El fuego se originó en los archivos de un edificio del gobierno estatal contiguo a la guardería mientras los pequeños dormían la siesta. Parte del personal se encontraba en la hora de la comida, y otros ya habían concluido su turno.

Las labores de evacuación fueron caóticas y se prolongaron durante 30 minutos. Vecinos de la zona abrieron boquetes en las paredes incluso con vehículos ante la falta de salidas de emergencia y extintores suficientes.

Cerca de 20 personas, entre funcionarios y encargados del cuidado de los niños, fueron condenadas a prisión. Pero cuando el año pasado se cumplió una década de la tragedia, ninguna había ingresado en la cárcel mientras se resuelven sus recursos de amparo.

Los familiares denuncian que no se ha hecho justicia y por eso colocaron el antimonumento frente a las oficinas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a través del cual la guardería prestaba sus servicios de manera subrogada.

4. La explosión en la mina de Pasta de Conchos

Antimonumento a los 65 mineros muertos en Pasta de Conchos.

Marcos González

Un gran “+ 65” pide justicia para los 65 trabajadores que fallecieron en 2006 atrapados por una explosión en la mina de carbón de Pasta de Conchos, en Coahuila.

Un año después, la compañía a cargo de la explotación de la mina suspendió las tareas de rescate tras haber recuperado solo dos cuerpos. Argumentó que se ponía en riesgo la vida de los equipos de emergencia.

Varias familias denunciaron que, de ser rescatados los cadáveres, podría evidenciarse que las condiciones de trabajo en la mina no eran adecuadas para garantizar la seguridad de los mineros, como concluyó después la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

El pasado octubre, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que en 2021 se reanudará el rescate de los cuerpos atrapados. También confirmó que este año los familiares de los fallecidos recibirían sendas indemnizaciones.

Su antimonumento se encuentra desde 2018 en Reforma, frente a la Bolsa Mexicana de Valores. Un año después, los familiares colocaron junto a él decenas de cascos como símbolo de los mineros que quedaban por rescatar.

5. La masacre de Tlatelolco

Antimonumento a la masacre de Tlatelolco.

Marcos González

El simbólico Zócalo de Ciudad de México fue el lugar elegido para inaugurar un antimonumento cuando se cumplieron 50 años de la masacre estudiantil del 2 de octubre de 1968.

Aquel día, miles de personas se reunieron en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, Ciudad de México, convocadas por un movimiento de estudiantes cada vez más activo que protestaba contra el gobierno y la violencia de la policía.

Pero ese 2 de octubre la actuación fue aún más desmedida. Cientos de soldados y miembros de grupos paramilitares iniciaron una balacera contra la multitud que participaba en un mitin pacífico. No hay un balance oficial de víctimas, aunque se estima que mataron a cientos de personas.

No fue hasta 2006 que el expresidente Luis Echeverría -quien era secretario de Gobernación en 1968 en el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz- quedó en arresto domiciliario acusado de genocidio, aunque fue exonerado tres años después. Ningún funcionario fue declarado nunca culpable.

La emblemática frase “2 de octubre no se olvida” y otra que reza “Fue el Ejército, fue el Estado” pueden leerse en el antimonumento dedicado a una masacre que dio un vuelco a la vida política y social de México para siempre.

6. “Antimonumenta” contra los feminicidios

Antimonumento a los feminicidios

Marcos González

Un antimonumento para denunciar la violencia contra las mujeres parece inevitable en México, un país donde diez mujeres son asesinadas cada día.

El conocido como “Antimonumenta” fue inaugurado en el marco del Día Internacional de la Mujer del año pasado frente al Palacio de Bellas Artes.

Convertido en punto central de muchas de las marchas de mujeres organizadas en los últimos meses en la capital mexicana, junto a él suelen verse veladoras, flores, cruces rosas, fotografías de decenas de mujeres asesinadas o desaparecidas en el país y mensajes exigiendo justicia.

“Ni una más. No más feminicidios”, se lee en este antimonumento que fue saboteado durante una marcha de opositores al aborto el pasado año.

7. Masacre de migrantes de San Fernando

Antimonumento de la masacre de 72 migrantes en Tamaulipas.

AFP

El último en sumarse a la lista de antimonumentos de Ciudad de México fue un “+72” instalado el pasado agosto en Reforma, frente a la Embajada de Estados Unidos, para reclamar justicia por la masacre ocurrida en San Fernando diez años antes.

En agosto de 2010, 72 personas migrantes -la mayoría de origen centroamericano- fueron brutalmente asesinadas en esta localidad del estado de Tamaulipas, en la frontera norte de México.

El grupo fue secuestrado mientras viajaba en autobús por el cartel de Los Zetas, que los acribilló después de negarse a pagar el dinero que les exigían por dejarlos libres.

Los captores los vendaron, los obligaron a apoyarse contra un muro y luego los balearon. Solo dos personas lograron escapar. Ninguna persona llegó a ser condenada por este espeluznante hecho.

Con el mensaje “migrar es un derecho humano”, el antimonumento fue colocado como homenaje a las víctimas de esta masacre y a todos los migrantes muertos o desaparecidos en el peligroso viaje que emprenden cada año hacia territorio estadounidense.


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