Zara lo hace de nuevo: plagia el diseño de bordados de artesanas de Chiapas
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Zara lo hace de nuevo: plagia el diseño de bordados de artesanas de Chiapas

La marca española promociona una chamarra que copia los bordados que artesanas de Aguacatenango, Chiapas, realizan manualmente, señaló la organización Impacto.
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12 de julio, 2018
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María Méndez tiene 39 años y aprendió a bordar desde los siete gracias a su mamá. Desde entonces hace blusas con bordado estilo rococó, margaritas, nudos, crucetas o cadenas en el telar de cintura pero apenas gana 150 pesos por prenda. Por eso, dice, nunca ha sentido que su trabajo sea valorado. “Cuando alguien viene y te regatea ya no quieres hacerlo, pero por la necesidad tienes qué hacerlo”, contó.

Ella es originaria de Aguacatenango, una comunidad del municipio de Venustiano Carranza de Chiapas, donde 8 de cada 10 personas se encuentra en situación de pobreza. Fue por eso que cuando unos empresarios chinos llegaron a comprarles blusas, no importó que les pagaran poco y el trabajo fuera mucho.

Se llevaron los diseños para replicarlos en forma masiva, denunció.

Cada vez que María y las 20 mujeres que trabajan en conjunto en la comunidad, se enteran que otras marcas plagian sus bordados sienten tristeza. “Sólo vienen para el beneficio de ellos mismos. Por eso no podemos salir a delante”, narró.

Una de esas marcas es la española Zara que incorporó al mercado una chamarra con el bordado tradicional de la comunidad de Aguacatenango. Se trata del segunda ocasión que la empresa utiliza textiles tradicionales sin tomar en cuenta a las artesanas, en 2016 lo hizo con una blusa de la misma comunidad.

Se trata de un plagio y una muestra de que a estas marcas “no les llega el mensaje de que tienen que ser respetuosos con las comunidades”, aseguró Adriana Aguerrebere, directora de la organización Impacto, encargada de vincular a productores y consumidores para generar comercio ético.

Animal Político solicitó una postura al respecto a la marca Zara, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

zara

Los bordados chiapanecos. Foto: Impacto.

David contra Goliat

Éste no es el primer caso de plagio. Sólo entre 2012 y 2017 ocho marcas internacionales han plagiado los bordados de artesanas mexicanas, según una revisión de la organización Impacto, pero la lucha parece inagotable.

Zara es una muestra de estas tendencias donde el consumidor reclama autenticidad, pero al robar el arte colectivo resulta incongruente. “Las empresas simplemente ven un beneficio económico. Al dejar atrás el beneficio social de desarrollo integral de comunidades donde ellos son dueños del conocimiento colectivo, también dejan atrás el enfoque de beneficios sociales, ambientales, integrales de desarrollo de las diferentes comunidades tanto de México como del mundo”, advirtió Aguerrebere.

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Foto: Impacto

En otros casos como ocurrió con un plagio de la marca Mango se pudo revertir el abuso luego de que una legisladora envió una carta a la compañía, sumado a la presión social en redes. La marca quitó la blusa del mercado y ahora existe la intención de desarrollar un proyecto con artesanas Oaxaca a partir de este incidente.

Aunque existen iniciativas como Impacto, que busca vincular a las artesanas con diseñadores y marcas que valoren el trabajo y entren en un esquema de comercio ético donde las mujeres reciben pago por hora y no por prenda, aún falta mucho por hacer.

“Estamos en proceso inmaduro de cómo reaccionar para esa protección, pero tenemos que seguir actuando en esa línea, tanto a nivel gobierno como sociedad civil para empujar a esas marcas a hacer lo correcto”, dijo la directora de la organización.

La protección al conocimiento colectivo de una comunidad como lo son los bordados es complejo toda vez que no se puede registrar como derecho de autor ni denominación de origen. No hay una única persona que pueda atribuirse la autoría porque se trata de conocimientos que se transmiten de generación en generación.

“Lo que nos toca hacer es coordinarnos más, aunque no logremos desde el derecho autor colectivo que se vuelve muy complejo como denominación de origen o marca colectiva, pero que por lo menos hayan acciones donde haya comunicación directa con las marcas”, dijo Aguerrebere.

zara

Foto: Impacto

Uno de los casos exitosos de la comunidad de Aguacatenango es el trabajo con una diseñadora que consideró las horas de trabajo que invierte cada artesana para confeccionar una prenda, que va desde las 48 hasta las 58 horas. Recibieron mil 40 pesos por cada prenda y María, como igual que sus compañeras, no lo podía creer.

“En mis 30 años nunca me han pagado lo que es, pero la sorpresa que nos llevamos es que sí nos pagaron. En ese momento me sentí bien contenta porque nunca en mi vida he visto que me pagaran eso”, recordó María.

La batalla contra Instagram

Desde 2014, Impacto tiene una campaña llamada “Viernes tradicional” en la que llama sus seguidores en Instagram a subir fotografías con las prendas que compran a artesanas o marcas que hacen comercio ético y también señalan a las marcas que plagian los diseños.

Lo mismo hicieron en octubre del año pasado con una prenda de la marca americana “Santa Marguerite”, que copió un huipil de San Juan Cancuc, Chiapas. La campaña incluyó retomar la fotografía de la prenda para advertir que se trataba de un plagio.

Sin embargo, la marca acusó que desde la cuenta de Impacto se usaba una fotografía con derechos de autor y logró que Instagram cerrara la cuenta de la organización. Esto, dice Adriana Aguerrebere, es una muestra de que “las marcas grandes prefieren aplastar estos movimientos. Sigue habiendo mucha pelea de poderes. Pero seguiremos en la lucha de campañas sociales para concientizar al consumidor para que tomen la decisión correcta”.

Foto: Impacto

La decisión de Instagram tuvo un costo “productivo y social”, porque Impacto había logrado 40 mil seguidores en cuatro años de trabajo y tuvo que empezar de cero después de eso en la nueva cuenta “viernestradicional”.

Pese a esto, dijo Adriana, la organización continuarán evidenciando la falta de ética de estas marcas o diseñadores. “El colmo, además de robarse el patrimonio, es que el consumidor ni siquiera está recibiendo un producto de calidad ni que está integrando el valor de la comunidad. Esa calidad tan chafa también la tenemos que visibilizar para que el consumidor aprenda cómo comprar”.

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Las ciudades que les pagan a sus habitantes más de US$10,000 por tener hijos

Las bajas tasas de natalidad son un problema en la mayor parte de los países europeos. En algunos de ellos, como en Finlandia, adoptaron medidas muy generosas para fomentar la natalidad.
24 de noviembre, 2019
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niña asomándose detrás de una tabla.

Getty Images
Las políticas de estimulación de la natalidad han funcionado en algunos lugares.

Desde 2013, cada bebé recién nacido en Lestijärvi, uno de los municipios más pequeños de Finlandia, “vale” 10,000 euros (US$11,000).

Ese año, los administradores de Lestijärvi decidieron combatir la disminución de la natalidad y la pérdida de población del pueblo, en el que solo había nacido un niño el año anterior. El municipio introdujo un incentivo llamado “bono bebé”: cualquier residente que dé a luz tiene derecho a 10,000 euros, a pagar a lo largo de 10 años.

Funcionó: desde entonces han nacido casi 60 niños en el municipio, en comparación con los siete años anteriores en que nacieron solo 38 niños. Estos nuevos nacimientos son un gran impulso para esta aldea de menos de 800 habitantes.

Jukka-Pekka Tuikka, de 50 años, y su esposa Janika, de 48, son beneficiarios de un “bono bebé”. Ambos son emprendedores en la industria agrícola. Su segunda hija, Janette, nació en 2013, justo a tiempo para ganarse un divertido apodo: “la niña de los 10,000 euros”.

“Llevábamos planeando tener un segundo hijo desde hacía algún tiempo y nos estábamos haciendo mayores”, explica Tuikka, “así que no puedo decir que el dinero realmente haya influido en nuestra decisión de tener un bebé”.

Aún así, Tuikka considera que el incentivo es una medida importante que demuestra que los líderes locales están interesados ​​en ayudar a las familias. Tuikka ha ahorrado la mayor parte de los 6,000 euros (US$6,600) que su familia ha recibido hasta ahora, y planea usarlo de una manera que los beneficie a todos en el futuro.

Un reto para el país

Ahora, varios municipios finlandeses han introducido también los “bonos bebé”, que van desde los US$200 hasta los 11,000.

Aún así, a pesar de estos incentivos locales, la tasa de natalidad nacional de Finlandia está en dificultades.

Madre e hija en Finlandia.

Getty Images
La tasa de natalidad de Finlandia ha disminuido significativamente, como en muchos otros países europeos.

Como en muchos otros países europeos, ha disminuido significativamente en la última década: en 2018, alcanzó un mínimo histórico de 1.4 hijos por mujer, en comparación con la tasa de reemplazo -el número necesario para que una población permanezca en su nivel- de 2.1. Diez años antes, se situaba en 1.85.

Finlandia tiene muchos programas para las familias, entre ellos el mundialmente famoso kit básico para bebés, un beneficio mensual para niños de alrededor de €100 por niño y una licencia de paternidad compartida que dura hasta nueve meses con el 70% del salario pagado.

Pero a pesar de que gasta más dinero público en beneficios para las familias que el promedio de la Unión Europea, Ritva Nätkin, profesora de Ciencias Sociales en la Universidad de Tampere, cree que las políticas familiares van a la zaga de los otros países nórdicos, como Suecia, con un permiso de paternidad más generoso.

La experta cita disposiciones financieras, como la prestación por niño y el subsidio para cuidado infantil en el hogar, que han perdido valor porque no han aumentado o se han reducido, así como la incertidumbre económica y climática, como razones detrás de la disminución de la tasa de natalidad.

Entonces, ¿es la política de los “bonos bebé” una forma efectiva de hacer que la tasa de natalidad aumente?

Nätkin cree que fortalecer los incentivos financieros para las familias probablemente ayude a aumentar las tasas de natalidad hasta cierto punto.

Sin embargo, es poco probable que los incentivos financieros por sí solos inicien un “baby boom” -dice-, particularmente porque las actitudes de las personas sobre tener hijos han cambiado con el tiempo.

En Lestijärvi, Tuikka cree que la remuneración ha tenido un impacto positivo en las decisiones de algunos residentes de tener hijos, pero también duda si la medida por sí sola aumente la tasa de natalidad. “Más importante aún, ha causado que las familias se queden en el pueblo en lugar de irse”, dice.

Adulto mayor sosteniendo a un niño.

Getty Images
La tasa de natalidad en Finlandia alcanzó un mínimo histórico de 1.4 hijos por mujer, en comparación con la tasa de reemplazo de 2.1.

El “tercer baby boom”

La situación es algo diferente al otro lado del Golfo de Finlandia, donde la nación báltica de Estonia ha logrado aumentar su tasa de natalidad durante la última década.

La mejora puede atribuirse, al menos en cierta medida, a las decisiones del gobierno de invertir en políticas familiares, principalmente en forma de un mayor apoyo financiero para familias numerosas.

Además de la generosa política de licencia de paternidad introducida en 2004, que proporciona un año y medio de beneficios totalmente pagados, en 2017 el país lanzó un beneficio mensual por hijo: US$70 para el primero, otros 70 para el segundo y 110 para el tercer hijo.

El Estado también premia a las familias por tener tres o más hijos: reciben una bonificación mensual de US$330. En total, una familia estonia con tres hijos recibe US$580 por mes en prestaciones familiares.

Teniendo en cuenta el costo de vida relativamente asequible de Estonia y su bajo ingreso promedio, estos beneficios ciertamente representan una generosa ayuda financiera.

Y los programas parecen haber funcionado: la tasa de natalidad aumentó de 1.32 a principios de la década de 2000 a 1.67 en 2018, aunque con pequeñas disminuciones a principios de la década de 2010.

Allan Puur, profesor de demografía en la Universidad de Tallin, confirma que los incentivos financieros parecen haber tenido un impacto positivo. Destaca especialmente una medida de 2017 que condujo a lo que se llama un “tercer baby boom” a pequeña escala.

Padre con niños jugando.

Getty Images

Pero, de nuevo, hay más que incentivos financieros. Puur también cita un mejor acceso a guarderías públicas asequibles y el crecimiento económico relativamente estable de Estonia como factores que pueden haber influido positivamente en la tasa de natalidad.

“La fertilidad es a menudo procíclica, lo que significa que las tasas de natalidad tienden a aumentar cuando las oportunidades económicas son buenas y viceversa”, explica.

En otras palabras, los incentivos financieros proporcionan la base para mantener la tasa de natalidad en aumento, pero los factores económicos más generales también juegan un papel importante.

Laurent Toulemon, investigador principal del Instituto Francés de Estudios Demográficos, cree que las actitudes en torno a la familia también son importantes.

En Francia, los ciudadanos saben que el Estado ama a las familias y confían en que el gobierno los ayudará financieramente, dice. Aunque la tasa de natalidad ha disminuido ligeramente en los últimos cuatro años, Francia todavía tiene la tasa de natalidad más alta en la UE, hasta 1.84 en 2018.

El país galo es conocido por sus políticas pro natalistas estables y por gastar más dinero público en familias que cualquier otro país de la OCDE.

Proporciona múltiples tipos de beneficios y asignaciones, incluida una “subvención por nacimiento” de algo más de US$1,000, seguida de la prestación mensual por hijo y diversas asignaciones familiares. Muchos de estos incentivos aumentan con el número de niños.

Las familias francesas también reciben reducciones de impuestos sobre la renta y guarderías subsidiadas por el Estado.

Madre con su bebé en París.

Getty Images
Francia es conocido por sus políticas pro natalistas estables.

Aún así, Toulemon es reacio a identificar a los incentivos financieros como la causa detrás de la alta tasa de natalidad de Francia.

Hay otros factores que también pueden desempeñar un papel importante, como el fuerte y positivo sentimiento francés hacia la creación de una familia y contra las familias con un solo hijo o sin hijos, opina.

Dinero y algo más

Sí, el dinero parece ayudar, pero estimular un aumento significativo en las tasas de natalidad es más una combinación compleja de actitudes sociales, políticas pro familiares y apoyo financiero.

Un interesante estudio en Italia muestra cómo esta “tormenta perfecta” de factores puede marcar la diferencia.

En Italia, la tasa de natalidad ha sido baja durante décadas y ha disminuido durante años. En 2018 alcanzó un nuevo mínimo histórico en torno a 1.3. Pero hay una provincia italiana que rompe la tendencia: Bolzano, situada en la frontera con Suiza y Austria, tiene una tasa de natalidad de 1.67, más alta que el promedio de la UE de 1.60.

La provincia, también conocida como Tirol del Sur, tiene un estado autónomo y más libertad para establecer sus propias políticas. Las políticas familiares son más generosas que en otras partes de Italia y las familias reciben más apoyo financiero. La prestación mensual por hijo ronda los US$220, más del doble del nivel nacional. También hay subsidios especiales para aquellos con bajos ingresos.

Pero Bolzano también supera a muchas otras ciudades en Italia en servicios amigables para las familias, como el cuidado de niños, explica Mirco Tonin, profesor de política económica en la Universidad Libre de Bolzano.

En otras partes de Italia, los abuelos a menudo son responsables de cuidar a los niños pequeños, pero en Bolzano es más fácil encontrar instalaciones locales de cuidado de niños.

Niños jugando en un parque.

Getty Images
Ofrecer prestaciones relacionadas con el cuidado es fundamental para aumentar las tasas de natalidad.

Un apoyo financiero más fuerte para las familias es útil, dice Tonin, pero agrega que la clave para la mayor tasa de natalidad de Bolzano es la participación de las mujeres en el mercado laboral. En Bolzano, el 73% de las mujeres de 20 a 64 años trabajan, en comparación el 53% en toda Italia, donde las actitudes conservadoras sobre los roles de género permanecen en las áreas del sur.

Los empleadores en Bolzano (incluido un gran sector público) ofrecen horarios de trabajo flexibles, así como trabajo a tiempo parcial y remoto, agrega, lo que facilita a las mujeres combinar la maternidad y el trabajo.

Bolzano es un caso de estudio interesante que muestra que aumentar las tasas de natalidad no tiene una solución fácil, sino más bien holística.

A medida que la población europea siga disminuyendo, muchas pequeñas aldeas y grandes ciudades continuarán intentando implementar programas para aumentar sus tasas de natalidad.

Pero no se trata solo de dinero. Los datos de expertos y ciudadanos por igual sugieren que lograr que las personas procreen es un asunto complejo que no se resolverá simplemente con un cheque.

Puedes leer este artículo original en inglés en BBC Worklife


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