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11 datos que tal vez no sabías sobre el Maratón Ciudad de México
Solamente una persona ha corrido todos los maratones de la Ciudad de México. Se trata de Miguel Ángel Vargas Villanueva, quien en 2017, a sus 70 años, hizo su carrera número 35.
Por Redacción Animal Político
25 de agosto, 2018
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Previo a la edición 36 del Maratón de la Ciudad de México, esta mañana fue encendida la flama que iluminará el Pebetero del Estadio Olímpico Universitario, donde se ubicará la meta de los 42 kilómetros a recorrer en esta competencia.

El encendido de la llama se realizó en el Zócalo de la Ciudad de México, recorrerá las calles y avenidas por donde pasarán los corredores este domingo y llegará a Ciudad Universitaria alrededor de las 11:30 horas.

Una delegación de Grecia escolta el fuego de Maratón que recorrerá Paseo de la Reforma y Mahatma Gandhi, ingresará al Bosque de Chapultepec y seguirá por Avenida de los Insurgentes.

El sitio oficial de Maratón CDMX detalló que se realizará una serie de relevos a fin de que se recorra y divulgue el mensaje de la flama, la cual en será portada por los corredores de alto, rendimiento y representativos de la sociedad, así como atletas olímpicos de 1968.

Aquí te compartimos algunos datos que tal vez no sabías sobre el Maratón:

  • Es el noveno más importante a nivel mundial y el número 1 de Latinoamérica. En su última emisión hubo 40 mil corredores.
  • Su primera edición fue en 1983. La ganaron los mexicanos Casimiro Reyes y María del Carmen Cárdenas, como premio consiguieron un viaje para correr en el Maratón de Nueva York.maraton
  • Desde 2010 no gana ningún mexicano. La última mexicana triunfadora de esta carrera fue Karina Pérez Delgado. Hizo un tiempo de 2:39.42.
  • El récord masculino del Maratón CDMX lo posee el keniata Hillary Kipchirchir Kimaiyo. En 2010 logró un tiempo de 2:12.11.
  • El récord en la rama femenina es de la peruana Gladys Tejeda. Ella corrió con un tiempo de 2:37:34.3 en 2013.

La peruana Gladys Tejeda ganó la XXXV Maratón Internacional de la Ciudad de México con un tiempo de 2 horas, 36 minutos y 10 segundos, para imponer nuevo récord de la competencia. Detrás llegaron Asheke Bekere, de Etiopía, y Scola Jepkemoi, de Kenia./CUARTOSCURO.COM

  • En su primera edición, los corredores salieron del Autódromo Hermanos Rodríguez y llegaron al Monumento a la Revolución. En 1985, debido al terremoto, el recorrido se desarrolló en el sur de la ciudad.
  • Desde 2013, el maratón ha salido del Hemiciclo a Juárez y la meta ha sido Ciudad Universitaria. Este año la ruta será la misma de los Juegos Olímpicos de 1968: partirá del Zócalo hasta CU.

Archivo Cuartoscuro

  • En su primera edición participaron 7 mil 500 corredores. Para el año siguiente el número se duplicó a 15 mil. En el último maratón hubo 40 mil competidores.
  • 2009 fue el último año que competidores mexicanos ganaron en las dos ramas. Fueron Edilberto Méndez e Isabel Orellana. Desde 2011, las medallas se han repartido entre corredores de Etiopía, Kenia y Perú.

Foto: Cuartoscuro

  • Solamente una persona ha corrido todos los maratones de la Ciudad de México. Se trata de Miguel Ángel Vargas Villanueva, quien en 2017, a sus 70 años, hizo la carrera número 35. Y este año lo esperan para su carrera 36.

    Él es Miguel Ángel Vargas Villanueva (foto tomada de su Facebook)

     

  • El Maratón de la Ciudad de México Tiene la Etiqueta Plata de parte de la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo. La ambición es que pronto obtenga la máxima distinción en el circuito mundial.

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¿Quién portará la Flama Maratón este domingo?

Un grupo de seis atletas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre ellos, Fabiola Núñez, monarca de Barranquilla 2018 en remo, portará la Flama Maratón este domingo antes de entrar al inmueble olímpico de México 68.

Además de la remera, Núñez, oro en remo, quien podría cerrar el recorrido de los seis elementos universitarios para este evento que marca los festejos del 50 Aniversario de la realización de los Juegos Olímpicos de México 68.

En la lista también figura el gimnasta Salvador Sánchez, monarca de Universiada Nacional 2018, además de la judoca Carina Chávez, la pesista Andrey Martínez, la luchadora Selma Rojas y el nadador Maximiliano Aguilar.

Te puede interesar: Horarios, cierres, ruta: lo que debes saber del Maratón de la Ciudad de México

Este evento de relevos, forma parte de la Maratón Internacional de la Ciudad de México, la cual se correrá este domingo y tendrá llegada final en el estadio olímpico Universitario, en donde se prevé la asistencia de la exatleta, Enriqueta Basilio, quien en la justa de 1968 encendió el pebetero.

Mientras que en el interior del estadio, los atletas de la UNAM que continuarán con los relevos de la Flama, están el velocista Abraham Hernández y la para-atleta, Karla López para concluir con este acto.

Con información del sitio México y Notimex

 

 

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El lucrativo negocio de los 'fabricantes de ensayos' que ayudan a los estudiantes a engañar a sus universidades
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12 de junio, 2019
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Los fraudes estudiantiles han sido titulares en todo el mundo en los últimos meses.

La primera vez que Chris escribió un ensayo para otra persona, le pagaron con comida.

Un amigo le había comentado que su novia (que era estudiante) necesitaba ayuda, por lo que Chris aceptó revisar su trabajo. El ensayo, sin embargo, precisaba más que una edición.

“Las ideas estaban muy desorganizadas”, describe Chris. Por esa razón terminó reescribiéndolo todo.

La estrategia funcionó: el ensayo fue bueno y la estudiante obtuvo una calificación alta. El amigo de Chris estaba contento.

“Me invitó a un plato de hotpot en Singapur. Era la primera vez que iba a un restaurante”, recuerda. Luego, la novia de su amigo le pidió que la ayudara con otra tarea.

“Le dije que no podía comer un hotpot todos los días. Tenía que cobrar un precio. Fue entonces cuando me presentó a sus compañeros de clase y así empezó todo”.

Actualmente Chris dirige lo que se conoce como una “fábrica de ensayos”: un lucrativo negocio dirigido a aquellos estudiantes que enfrentan dificultades para hacer las tareas escolares por su propia cuenta.

El fraude estudiantil es un tema que ha sido centro de atención recientemente, después de que un escándalo por sobornos en universidades de élite de Estados Unidos hiciera titulares en todo el mundo.

Este, sin embargo, no es el primero de su tipo: India, por ejemplo, todavía está lidiando con el desmantelamiento de un fraude (aparentemente a gran escala) en el examen de ingreso a una de sus escuelas de medicina.

Y las irregularidades van más allá de los procesos de admisión.

Existen otras formas de fraude una vez que los estudiantes ingresan a las universidades. En estas, las personas como Chris desempeñan un importante rol.

“Área gris”

Después de estudiar en Singapur durante muchos años, Chris regresó a China. Allí escribe ensayos para estudiantiles-clientes de países tan lejanos como Australia o Reino Unido.

Otros los delega en un grupo de personas que trabajan para él, haciendo lo mismo.

Getty Images

Muchos de los estudiantes que enfrentan problemas para desarrollar sus tareas escolares, pagan a proveedores para que hagan el trabajo en su lugar.

Su negocio, que reporta unos US$150.000 al año, comenzó a crecer después de que la primera estudiante a la que ayudó se mudara a Australia para estudiar una maestría. Allí compartió el contacto de Chris con otras personas.

Chris escribe al menos un ensayo a la semana y, como especialista en estudios globales, asigna tareas sobre temas como negocios y finanzas a sus especialistas.

Cobra alrededor de 1 yuan por palabra, por lo que una pieza de 1.000 palabras tiene un precio aproximado de 1.000 yuanes (US$150).

Chris, quien no desea dar a conocer su apellido, sugiere que la naturaleza de su trabajo tiene una parte de fraude y otra educativa.

“Siempre les digo a los estudiantes que pueden consultar mi ensayo, pero no enviarlo directamente a su profesor. Lo que ellos hacen no está bajo mi control. Hay algunos que realmente aprenden de mí, así que creo que mi trabajo está en un área gris”.

A veces, dice, quiere negarle sus servicios a los estudiantes.

“Me he dicho a mí mismo que debo dejar de hacerlo, porque estoy propiciando el fraude y ellos no aprenden nada de mí. Pero un mes después alguien vuelve a llamarme: ‘¿Podrías ayudarme otra vez, porque necesito aprobar esta tarea para graduarme?'”.

“Entonces digo: ‘OK. Si ese es el caso, voy a ayudarte esta última vez’. Realmente quiero que aprendan, pero es difícil”.

“100% libre de plagio”

Gareth Crossman, de la Agencia de Garantía de Calidad de Reino Unido, tiene una opinión considerablemente más dura. Él cree que, además de poner en riesgo su propia educación, las acciones de los estudiantes tienen implicaciones mayores.

“También están engañando a la sociedad en general, porque nadie quiere que una persona se incorpore a la fuerza laboral si está francamente descalificada“, dice.

“El Colegio Real de Enfermería ha expresado su preocupación por este fenómeno, pues existen enfermeras que se gradúan sin las cualificaciones adecuadas”.

“Creo que es positivo el hecho de que las instituciones estén cada vez más dispuestas a aceptar que esto es un problema (y ​​un riesgo para su reputación). También muestra que este es un asunto importante que debe resolverse”.

Crossman cita una investigación publicada el año pasado por la Universidad de Swansea, que indica que al menos uno de cada siete estudiantes en todo el mundo podría estar cometiendo este tipo de fraude.

No es un fenómeno nuevo, agrega, sino uno que ha aumentado mucho debido a los avances de la tecnología y cómo los “fabricantes” de ensayos los han aprovechado.

“Cuando navegamos por las redes sociales, todos estamos acostumbrados a ver los anuncios que nos sugieren cuáles pueden ser nuestros intereses, y sucede lo mismo cuando se trata de los ‘fabricantes’ de ensayos”, dice.

Los estudiantes con dificultades (aquellos que googlean preguntas del tipo: “¿cómo puedo obtener ayuda con mis ensayos?”), serán el objetivo de estos proveedores.

“Los mismos aseguran que ofrecen un servicio personalizado y completamente legítimo de ayuda con las tareas escolares”.

“Usan frases como ‘100% libre de plagio’, lo cual podría ayudar a que se vea como una marca de calidad. Pero básicamente les estás diciendo a esas personas que pueden entregar esos trabajos como si fueran de su autoría y que no serán detectados por un software de plagio”.

Crossman asegura que se trata de un negocio dirigido por el ánimo de lucro y que puede generar grandes cantidades de dinero a sus proveedores.

“Si necesitas, por ejemplo, una disertación de 10.000 palabras, te puede costar miles de dólares”.

Una opción legal

La calidad de los proveedores, dice Crossman, varía. Algunos están altamente calificados y otros “apenas saben leer y escribir”.

Luego está el riesgo de que te sorprendan. Chris dice que entre el 5% y el 10% de sus clientes han sido sorprendidos con ensayos que no son de su autoría.

“Les digo que no deben enviar la tarea directamente a su maestro. Deben echarle un vistazo y hacerle algunos cambios. Si no me escuchan, no es mi culpa “, dice.

A pesar de las malas experiencias, los estudiantes a los que le ha sucedido no dejan de cometer fraude: “Siguen usando mis ensayos y lo que hacen es transformarlos usando sus propias palabras“.

Chris asegura que su intención es dejar de hacer este tipo de trabajo, pero sus clientes le piden que continúe. Y ahora tiene trabajadores que dependen de él.

“Tengo que pagarles, porque esta es su única fuente de ingresos. Si renuncio, nadie apoya a sus familias“.

Crossman cuenta que su organización le ha escrito a las grandes compañías tecnológicas para pedirles que bloqueen la publicidad de pago de los “fabricantes” de ensayos.

Dice que algunas como Google han dejado de hacer publicidad a estos proveedores al menos en Reino Unido, pero no ha habido una respuesta similar por parte de Facebook.

Y a pesar de la legislación en algunos estados de Estados Unidos, Nueva Zelanda e Irlanda, las fábricas de ensayos siguen siendo legales en la mayor parte del mundo desarrollado.

Crossman dice que, si bien no hay ningún grupo demográfico que cometa fraude más que otro, son los estudiantes más vulnerables los que pueden terminar usando esta alternativa.

Los estudiantes internacionales tienen más razones que los hacen vulnerables: no tienen redes de apoyo como la de la familia, y a veces no tienen las habilidades del idioma”, dice.

“Es con ellos que las instituciones están en deuda, para asegurarse de que cualquier estudiante con dificultades sea identificado y reciba apoyo”.

Al mismo tiempo, también se están desarrollando nuevos softwares contra el plagio capaces de detectar tanto los trabajos copiados como las piezas que tienen más de un autor o en las que la voz de este varía.

“Al parecer, es posible detectar la manera en que cada quien escribe”, asegura Crossman.

Sin embargo, esta es solo una estrategia para enfrentar un desafío significativo. “Sí, la tecnología está avanzando”, comenta, “pero no tenemos una solución mágica”.

Este artículo es una adaptación de un episodio de la serie Essay Cheats, transmitida a través del Servicio Mundial de la BBC y su programa Business Daily.


Lee la historia original en inglés


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https://www.youtube.com/watch?v=MwE1aP9WWS0

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