Amnistía Internacional entrega recomendaciones sobre derechos humanos para el próximo gobierno en México
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Amnistía Internacional entrega recomendaciones sobre derechos humanos para el próximo gobierno en México

La organización recomendó reorientar la política de control de drogas y pasar de un enfoque de militarización y uso de la fuerza pública, a uno basado en la protección de los derechos humanos, incluido el derecho a la salud.
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Por Redacción Animal Político
10 de agosto, 2018
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Amnistía Internacional entregó al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, una serie de observaciones y recomendaciones sobre la situación de los derechos humanos en México.

La organización consideró que ante los constantes y complejos desafíos que enfrenta el país, la nueva administración federal podría impulsar cambios sustanciales si coloca de forma inmediata la agenda de los derechos humanos como eje central de las políticas públicas y de las decisiones gubernamentales.

Si bien destacó algunos avances legislativos e institucionales puntuales en los últimos años, también señaló que subsisten serios obstáculos en cuestiones como acceso a la justicia, las desapariciones forzadas, los derechos de los pueblos indígenas, la violencia contra periodistas y personas defensoras de derechos humanos.

Así como en violencia de género contra mujeres, niñas y personas LGBTI, los abusos sufridos por personas migrantes y refugiadas, la fallida estrategia de seguridad pública, y el uso generalizado de la tortura y otros malos tratos, entre otras.

Para Amnistía Internacional, en México los cuerpos de policía carecen en general de elementos técnicos y recursos suficientes para llevar a cabo sus funciones de forma adecuada. Además, las detenciones arbitrarias son generalizadas y es común la violación de las garantías del debido proceso en el tratamiento de las personas y de la evidencia por parte de la policía.

En este sentido, recomendó al presidente electo someter al Congreso de la Unión una iniciativa para adoptar una ley sobre el uso de la fuerza conforme a los estándares internacionales en materia de derechos humanos, así como reconocer la labor de la policía, y garantizar la vigencia de todos sus derechos laborales y darles recursos financieros adecuados, herramientas, capacitación y condiciones laborales que garanticen el ejercicio de sus funciones.

Lee: Seguridad y salud, los derechos humanos más vulnerados durante el sexenio de Peña Nieto

Otra de las recomendaciones es la de reorientar la política de control de drogas en México de un enfoque de militarización y uso de la fuerza pública a uno basado en la protección de los derechos humanos de las personas, incluido el derecho a la salud.

Así como adoptar un registro de desapariciones con información pertinente y suficiente, que registre todos los incidentes tanto de desaparición forzada como de desaparición perpetrada por agentes no estatales —incluidos los de décadas pasadas— y que sirva como instrumento de supervisión, evaluación y diseño de estrategias y políticas públicas en materia de desaparición de personas.

Sobre la Ley de Amnistía pidió que se asegure que cualquier amnistía que llegue a adoptarse, si fuera el caso, se adecue al derecho internacional y, en particular, que no beneficie a las personas sospechosas de responsabilidad penal por crímenes de derecho internacional –incluyendo crímenes de lesa humanidad– o graves violaciones de derechos humanos.

Tipificar internamente todos los crímenes de derecho internacional: genocidio, crímenes de lesa humanidad, y crímenes de guerra, los que deben ser juzgados siempre por tribunales ordinarios, con exclusión de los tribunales militares.

En materia de violencia de género contra mujeres y niñas recomendó:

  • Diseñar e implementar una política pública orientada en la prevención de la violencia contra mujeres y niñas incluyendo cualquier forma de discriminación.
  • Realizar investigaciones exhaustivas, independientes e imparciales sobre los asesinatos de mujeres y niñas por razón de género, asegurando que se lleve a las personas sospechosas de responsabilidad penal ante la justicia, en juicios justos, y se garantice la reparación integral del daño a las víctimas y sus familias.
  • Llevar a cabo una evaluación del impacto que ha tenido el mecanismo de Alertas de Violencia de Género (AVG) y usar las conclusiones de dicha evaluación para eliminar los obstáculos que dificultan la eficacia de las AVG, estableciendo plazos específicos y razonables para el cumplimiento de cada fase, procedimientos claros para realizar el seguimiento y evaluación de las medidas y, la participación de las víctimas y de las organizaciones de la sociedad civil en todo el procedimiento.

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Migración y refugio

  • De conformidad con la ley mexicana, garantizar que ningún niño o niña sea separado de sus familias o sea detenido por motivos de migración.
  • Garantizar los derechos de las personas refugiadas y solicitantes de asilo, incluida la prohibición de la devolución (refoulement) e investigar los informes de prácticas que violan dichos derechos y, si se confirman, garantizar que son objeto de la sanción correspondiente.
  • Reorientar las respuestas hacia la migración irregular, caracterizadas por una limitada visión de seguridad que fomenta la represión y la disuasión, por un enfoque basado en derechos humanos, reconociendo que las personas migrantes no son criminales.
  • Garantizar que la implementación de la política migratoria no esté a cargo de cuerpos policiales de ninguna índole, sino de oficiales capaces de identificar las necesidades de cada persona y de garantizar su acceso al procedimiento de asilo cuando haya necesidad de protección internacional.

Aquí puedes consultar todas las recomendaciones que Amnistía Internacional hizo al próximo gobierno de la República: https://www.amnesty.org/download/Documents/AMR4189112018SPANISH.PDF 

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La matanza de Tlatelolco: qué pasó el 2 de octubre de 1968 en México

Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.
2 de octubre, 2020
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La historia que derivó en una masacre empezó con una pelea de estudiantes en el centro de Ciudad de México.

El grupo antimotines de la policía capitalina, conocido como Cuerpo de Granaderos, intervino para calmar la riña. Pero lo hizo de manera brutal.

Golpeó a decenas de estudiantes y testigos de la pelea. Persiguió a los jóvenes hasta las escuelas donde buscaron refugio y también allí agredió a alumnos y profesores que impartían clase.

Era el 23 de julio de 1968. En esa época la policía mexicana tenía fama de cometer abusos, pero la agresión a los estudiantes fue excesiva.

Cuatro días después, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) organizaron una marcha contra la violencia policial.

Pero la caminata, a la que se sumaron miembros del Partido Comunista Mexicano, fue reprimida por los granaderos.

A partir de ese momento empezó un movimiento estudiantil que en pocas semanas creció rápidamente. La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

Las autoridades reportaron autobuses quemados y el estallido de artefactos explosivos. Decenas de jóvenes fueron detenidos y en el Zócalo, la plaza central del país, se desplegaron tanquetas y decenas de militares.

Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

Colección Justina Lori
Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

El Ejército ocupó las instalaciones de la UNAM y el IPN, pero no logró contener el movimiento agrupado en el Consejo Nacional de Huelga (CNH).

El rector de la Universidad Nacional, Javier Barros Sierra, renunció en protesta por la invasión a la autonomía universitaria.

El movimiento sólo fue contenido hasta la tarde del 2 de octubre. Ese día se había convocado una nueva marcha de protesta que partiría de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Cientos de soldados rodearon el sitio. Cuando los estudiantes anunciaban que se cancelaba la caminata para evitar violencia, inició una balacera contra la multitud.

Cincuenta años después, aún no está claro dónde empezaron los disparos. Tampoco se sabe realmente cuántas personas murieron o fueron heridas.

Pero el ataque se convirtió en un parteaguas en la historia del país. Desde el 2 de octubre de 1968 México fue otro, social y políticamente distinto al del día anterior.

La década anterior

Plaza de las tres culturas

Getty Images
La masacre tuvo lugar en la Plaza de las Tres Culturas de la Ciudad de México

Esta es la historia que se recuerda cada año durante el aniversario de la masacre.

Pero se habla poco del entorno social y político que había en el país por esos años, que motivó el acelerado crecimiento del movimiento estudiantil de 1968.

Un momento que explica también la fuerte reacción del gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Desde los años 50 y en la siguiente década, en el país se registró una serie de movimiento de médicos, ferrocarrileros, electricistas, campesinos y estudiantes.

En todos los casos, las protestas fueron disueltas por policías y militares.

Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como "alegre, creativo".

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como “alegre, creativo”.

Las movilizaciones estudiantiles de 1968 fueron consecuencia de ese largo proceso, explica Gilberto Guevara Niebla, uno de los fundadores del CNH.

“El movimiento de 68 no se comprendería si no se considera que en esa época existía un régimen autoritario y represivo”, le dice a BBC Mundo.

“Sobre todo en los años 60 hubo una sucesión de intervenciones militares en las universidades, que fue creando un ambiente de descontento y de malestar entre la juventud”.

Ese 1956, por ejemplo, los estudiantes del IPN protagonizaron una huelga que terminó con la ocupación militar de sus instalaciones. La vigilancia de los soldados permaneció durante un año.

Otro caso fue la huelga de 1963 en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, también disuelta por el Ejército.

Tlateloco

Colección Justina Lori
El rector de la UNAM en 1968, Javier Barrios Sierra.

Dos años más tarde, hubo una serie de paros y marchas de médicos y enfermeras en demanda de mejor salario. A las protestas se sumaron también estudiantes de la carrera de medicina.

Esos acontecimientos estaban muy presentes en el ánimo de los estudiantes en 1968, recuerda Rolando Cordera quien fue consejero por la Escuela de Economía ante el CNH.

Tlateloco

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

“En algunos que se convirtieron en dirigentes de la movilización existía algún tipo de memoria”, le dice a BBC Mundo.

“Antes de nosotros hubo otros mexicanos que habían reclamado más o menos lo mismo: cumplimiento de la ley, respeto a los derechos y la Constitución”.

“Vivíamos un mar de estímulos”

Pero el enojo por las intervenciones militares y la decisión de las autoridades para disolver las protestas son una parte de la historia tras el movimiento de 1968.

Ese año en Europa ocurrió una serie de protestas estudiantiles, sobre todo en Francia. Un elemento que influyó en México, pero su impacto fue menor a lo que sucedía en Estados Unidos, recuerda Guevara Niebla.

En ese país había una intensa oleada de protestas contra la guerra en Vietnam, la lucha por los derechos civiles de algunas minorías así como un creciente proceso de liberalización sexual y feminismo.

“Coincidieron muchos factores”, recuerda el fundador del CNH. “A través de la televisión sabíamos lo que ocurría en Estados Unidos y con los jóvenes de Francia”.

Manifestación de estudiantes en julio de 1968.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
“Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”, dijo Rolando Cordera.

“Los estudiantes de México vivíamos en un mar de estímulos que jugaron un papel decisivo para explicar la revuelta estudiantil”.

Rolando Cordera recuerda. “Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”.

“En el caso nuestro era un orden muy autoritario, que no respetaba las movilizaciones de reclamo social”.

Con tal escenario el movimiento estudiantil creció en poco tiempo. A las primeras manifestaciones, en julio de ese año, acudieron cientos de jóvenes.

Al paso de los meses aumentó el número de asistentes. En la llamada Marcha del Silencio, el 13 de septiembre, participaron más de 150.000 personas.

Tlatelolco

Getty Images
La matanza fue un parteaguas en la historia de México.

No todos eran estudiantes. El movimiento logró el respaldo de sindicatos, grupos de vecinos y hasta amas de casa. Las protestas se extendieron por varias ciudades del país.

Las demandas del CNH también cambiaron. Al inicio era la disolución del cuerpo de granaderos, eliminar de las leyes el delito de disolución social y castigo a los responsables de agredir estudiantes.

Luego el pliego petitorio incluyó la liberación de todos los presos políticos, y un diálogo público y abierto del Consejo Nacional con el gobierno federal.

Juegos Olímpicos

Más allá de la creciente inconformidad, ¿por qué ocurrió la masacre en Tlatelolco?

Hubo varios elementos, coinciden algunos historiadores. Ese 1968 México era sede de los Juegos de la XIX Olimpiada, programada para empezar el 12 de octubre de ese año.

Semanas antes del evento llegaron periodistas enviados por medios internacionales. Además sería la primera vez que los Juegos Olímpicos se transmitirían por satélite a todo el mundo.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.

Para ese momento, las protestas estudiantiles eran más intensas. Muchos periodistas empezaron a cubrir las movilizaciones.

No era la imagen de país que pretendía enviar el gobierno de Díaz Ordaz. Además, el presidente estaba convencido que los estudiantes formaban parte de una especie de conjura comunista en contra de los juegos.

La decisión fue enviar un mensaje contundente para terminar con la rebeldía de varios años, señala Guevara Niebla.

“Después de 1968, Díaz Ordaz declaró que al enfrentar el conflicto se habían agotado los recursos políticos y se tuvo que acudir a la fuerza”, recuerda.

“Lo que se quería era destruir de un solo golpe el movimiento estudiantil para dar paso a las Olimpiadas. La represión tuvo lugar diez días antes de que empezaran, estaban obligados a sofocar las protestas, pero lo hicieron de una manera brutal”.

Soldados en la UNAM.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
La represión fue brutal.

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