Tengo 28 años y nunca he tenido un orgasmo: también los hombres pueden sufrir de anorgasmia
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Tengo 28 años y nunca he tenido un orgasmo: también los hombres pueden sufrir de anorgasmia

En el caso de los hombres este trastorno es mucho menos frecuente y difícil de diagnosticar.
1 de agosto, 2018
Comparte

 


Aunque en las mujeres es una de las disfunciones sexuales más comunes, también los hombres pueden sufrir de anorgasmia, aunque en su caso este trastorno es mucho menos frecuente y difícil de diagnosticar. A continuación el testimonio de un hombre que lo padece.

Tengo mi propio apartamento en Leeds (Inglaterra). Tiene una sola habitación pero es muy agradable. Juego fútbol todos los miércoles con mis amigos y después vamos a tomar una cerveza.

Me encanta andar en bicicleta. Una vez participé en una carrera desde Londres a París para recaudar fondos de caridad. Y paso la mayoría de mis fines de semana en mi bicicleta. Uso un traje para ir al trabajo y cuando me veo en un espejo pienso: “Te ves tan normal…”.

Pero no me siento normal.

Sufro de anorgasmia: la incapacidad de alcanzar un orgasmo, a pesar de estar estimulado. Es uno de los trastornos sexuales menos comunes en los hombres, aunque según algunas estadísticas sólo 25% de hombres llegan a un orgasmo en cada encuentro sexual.

La anorgasmia -en la que alguien nunca tiene un orgasmo con una pareja- puede ocurrirle a la gente por varias razones.

A veces es un problema físico, puede ser porque han tenido cirugía en la próstata. Pero a menudo, como me ocurre a mi, es psicológico.

Fui atacado sexualmente por un amigo de la familia cuando tenía 12 años, y creo que debido al trauma nunca he sido capaz de alcanzar un orgasmo con otra persona.

He comenzado a creer que nunca me ocurrirá. Y esto ha evitado que me involucre en relaciones serias desde que era un adolescente.

Cuando era más joven, pretendía que no importaba o me decía a mi mismo que en algún momento lo arreglaría. Llevaba a chicas a mi casa y teníamos sexo, pero eventualmente perdía mi erección y ambos nos sentíamos mal sobre ello.

O algunas chicas solían bromear que “se habían sacado la lotería” al encontrar a un hombre que podía seguir sin parar, pero después de unos pocos meses juntos inevitablemente todo era muy insatisfactorio por el hecho de que yo nunca tenía un orgasmo.

Ellas pensaban que de alguna forma no me satisfacían. Yo trataba de tranquilizarlas, pero el asunto de cuál era el problema inevitablemente surgía y yo nunca sentí ganas de compartir mi historia con nadie.

Pareja

iStock/BBC Three
Yo pensaba que cuando estuviera con una chica esto se iba a corregir.

El encuentro sexual más largo que he tenido duró casi dos horas, pero, para ser honesto, en ese momento ya todo era muy frustrante para los dos.

Eventualmente yo lo suspendía. Ella parecía estar más concentrada en mi en lo “cerca” que estaba que en disfrutar la experiencia, lo cual me había hecho sentir ansioso sobre toda la situación.

Lo ignoré durante mucho tiempo, pero mis amigos comenzaron a establecerse y casarse, y yo sigo solo porque con cada vez más frecuencia, el pensamiento de llevar a una nueva persona a mi casa o de ver su cara cuando se den cuenta de que soy “defectuoso” es insoportable. Pero también lo es el pensar que pasaré el resto de mi vida solo.

La primera vez que supe que tenía un problema real fue la primera vez que traté de tener sexo con una chica, a los 17 años. Ella había sido mi novia durante casi un año y ambos éramos vírgenes. Y creo que yo estaba enamorado de ella.

Comencé a masturbarme a los 13 años, pero incluso entonces, sólo tenía un orgasmo en casi la mitad de las veces. En muchas ocasiones, incluso siendo adolescente, a pesar de estar excitado y a pesar de tener una erección, la situación eventualmente se ponía tan frustrante que yo tenía que parar.

Pero yo pensaba que cuando estuviera con una chica esto se iba a corregir.

La primera vez

La primera vez que tuvimos sexo era un sábado a medio día. Lo recuerdo muy claramente, el solo estaba entrando por la ventana de su habitación, sus padres estaban fuera el fin de semana, teníamos todo planeado y estábamos emocionados.

Comenzamos a besarnos y tocarnos. Yo tenía una erección, ella parecía nerviosa de tocarme, lo cual me tranquilizaba de alguna forma porque me hacía sentir que ella estaba tan despistada como yo.

Cuando finalmente empezamos el acto empecé a pensar: “¿y si no puedo hacerlo? ¿y si estoy dañado?”. No sé por qué empecé a pensarlo, pero perdí la erección.

Tratamos unas veces más ese día pero me daba cuenta de que ella estaba cada vez más preocupada cuando perdía la erección y necesitábamos parar.

Fue a la mañana siguiente, después de que pasamos una noche tensa, durmiendo juntos pero sin tocarnos realmente, cuando finalmente logramos tener sexo.

Esta vez mantuve mi erección, pero después de probablemente unos 30 minutos de sexo, no supe qué mas hacer. Sabía que no me iba a venir y que si seguía así perdería mi erección otra vez. Así que decidí simular (un orgasmo).

No supe realmente si ella me creyó, pero parecía estar bien. Desde entonces esto es algo que he hecho algunas veces. En ocasiones las mujeres se ofenden, como si no tener orgasmo se debiera que no las encuentro atractivas. Pero ese no es el caso.

En el momento parece más fácil pretender que “ya terminé”, en lugar de tratar de explica que tengo este problema, y explicar la causa de ello.

Viendo porno

iStock/BBC Three
Durante años he tratado de “medicarme” con porno.

Durante años he tratado de “medicarme” con porno. Encontré que si me masturbo mientras veo porno a veces puedo alcanzar un orgasmo yo solo.

Es casi como si la pornografía apagara la “parte pensante” de mi cerebro y me permitiera enfocarme sólo en la sensación.

Pero a medida que pasan los años, descubro que me he vuelto muy dependiente de ello y esto ha hecho que me sienta aún más insensibilizado cuando estoy con otras personas.

A veces pienso en preguntarle a alguna chica si puedo ver porno con ella mientras estamos en el encuentro sexual, pero dado que no he pasado de las primeras citas con alguien, no creo que esté bien.

Supongo que si se tratara de alguien a quien conozco bien y en quien realmente confiara, sería diferente.

Recientemente, he tratado de hablar con amigos sobre esto y en realidad he descubierto que muchos de ellos tienen historias que contar sobre las veces que han tenido dificultades con el orgasmo, o han luchado por una erección.

Pero inevitablemente su bien intencionado “todos hemos estado así”, sólo hace más difícil explicar que pienso que mi problema es más profundo.

Pareja

Getty Images
Muchos de mis amigos tienen historias que contar sobre las veces que han tenido dificultades con el orgasmo.

Hace unas semanas fui a ver a un terapeuta que se especializa en sexo y trauma. Juntos hemos hablado de mis varias preocupaciones sobre la intimidad y el rendimiento sexual.

Tratar de describir los sentimientos que experimento cuando estoy excitado ha sido la parte más reveladora de nuestras sesiones.

Creo que nunca he tenido que ponerlo en palabras pero básicamente, cuando me excito también tengo este sentimiento de miedo, acompañado por un pensamiento como “todo está a punto de ir mal”. Esto da vueltas y vueltas en mi cabeza.

Durante mucho tiempo me sentí increíblemente aislado por lo que me estaba ocurriendo. A menudo lees sobre mujeres que tienen problemas para llegar a un orgasmo, pero nunca hombres. O, si es sobre hombres, rara vez está vinculado a algo emocional.

Durante años pensé que yo era el único que estaba pasando por eso. Hablar con el terapeuta, sin embargo, me ha hecho darme cuenta de que no soy el único.

He aceptado el hecho de que quizás nunca lograré tener un orgasmo con otra persona. Pero pienso que no me he permitido confiar o acercarme a alguien.

Mientras tanto, voy a dejar de salir con chicas hasta que sepa exactamente qué es lo que quiero en una pareja. No estoy triste por esto. Siento que es el primer paso hacia la recuperación.

* El autor de este artículo, que prefiere permanecer anónimo, le contó su historia a Alexandra Jones de BBC Three.

Aquí puedes leer la historia original en inglés publicada en BBC Three.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Cuartoscuro

La odisea de Alejandro: entró a un hospital a un proceso de rutina, se contagió de COVID, y ahora lucha por su vida

Durante su hemodiálisis, Alejandro contrajo una bacteria y en el hospital General Regional 200 de Tecamac fue víctima de una serie de negligencias que terminaron con el joven contagiado de COVID.
Cuartoscuro
31 de enero, 2021
Comparte

Cuando Alejandro Arellano Rangel entró a su hospital del seguro social a hacerse un proceso rutinario de hemodiálisis, como los que lleva haciendo cada tres días en los últimos tres años, nunca imaginó que terminaría donde está hoy: internado en un área COVID luchando para no convertirse en una víctima más de la pandemia.

Todo empezó el pasado sábado 9 de enero. Alejandro, de 39 años, asistió ese día al hospital del seguro en Zumpango, Estado de México, a realizarse una hemodiálisis; el tratamiento médico que lo ha mantenido estable todo este tiempo y con un estado de salud óptimo, a pesar de que cuando en 2017 le detectaron una falla renal crónica el diagnóstico no era nada halagüeño.

Lee: Cifra real de muertos por COVID es casi 45% más de lo reportado por Salud: Inegi

Sin embargo, Alejandro siguió con su vida normal y con su trabajo en una escuela, con la única salvedad de que debe asistir cada tres días a hacerse la hemodiálisis para limpiar su sangre de toxinas.

Y así lo hizo ese sábado 9 de enero. Fue a hacerse su hemodiálisis como cualquier otro día, aunque en esa ocasión surgió un problema. Tras recibir el alta médica y regresar a su casa comenzó a sentirse mal: durante la hemodiálisis había contraído una bacteria.

Lo mandaron entonces a otro hospital del seguro, al número 200 de Tecamac, también en el Estado de México. Ahí le realizaron estudios y análisis de sangre para determinar cuál era el tipo de bacteria que había contraído, y así determinar la medicación para eliminarla.

El Hospital General Regional 200 de Tecamac, en un escrito enviado a este medio, subrayó que “en todo momento, el protocolo médico que se le ha aplicado al paciente Alejandro ‘N’ ha sido correcto, oportuno y con la atención e insumos necesarios”. Sin embargo, la familia de Alejandro denunció que fue víctima de una serie de negligencias que terminaron con el joven contagiado de COVID y en un estado mucho peor que cuando ingresó a la clínica.

“Los médicos perdieron el estudio (del tipo de bacteria que había contraído previamente en el hospital de Zumpango), y entonces lo tuvieron que dejar más días en el hospital en un área donde había enfermos de todo tipo, incluyendo a pacientes sospechosos de COVID”, explica Lucy Arellano, prima de Alejandro.

Alejandro estuvo internado hasta el viernes 15 de enero. Le dieron el alta, regresó a su casa, y a las horas comenzó a sentir de nuevo que algo seguía sin estar bien. Al día siguiente, el sábado, comenzó la fiebre intensa. El domingo, la tos ya era constante. El lunes, apareció el cansancio extremo. Y para la madrugada del martes, ya no podía respirar. Literal.

Alejandro llamó por teléfono a su madre, que rápido le llevó a un doctor de urgencias a las dos de la mañana de ese martes. Le pusieron el oxímetro y el nivel de saturación era de 74. Las alarmas se prendieron.

El doctor estabilizó al joven y en cuanto amaneció lo llevaron de vuelta al hospital de Tecamac. Sus familiares cuentan que allí le realizaron su sesión de hemodiálisis, pero no le aplicaron oxígeno, ni le hicieron la prueba COVID, a pesar de que presentaba los síntomas del virus.

De vuelta otra vez a casa, el estado de salud de Alejandro se agravó. “Se puso completamente azul”, dice aún con angustia en la voz Lucy Arellano. “Le tomaron la oxigenación y estaba saturando en 41”.

A partir de este punto, la familia de Alejandro narra otra odisea.

Un cóctel mortal

El Hospital General 200 de Tecamac expuso en su escrito dirigido a este medio que el viernes 22 de enero Alejandro ingresó a su unidad “con síntomas característicos de COVID-19”, por lo que “se le realizó una prueba” que, dos días después, el 24 de enero, “resultó positiva”.

Pero la familia del paciente asegura que en ningún momento les informaron de esa prueba. “Solo nos dijeron que tenía neumonía”, asegura Gabriela Monzón, pareja de Alejandro, que recalca que, antes de ingresar a la clínica 200 de Tecamac, no tenía ningún síntoma de COVID-19.

Pero, al margen del virus, Alejandro regresó también al hospital porque era imperativo que se aplicara una nueva hemodiálisis, que debe recibir puntualmente cada tercer día para que su salud no se deteriore rápidamente.

Sin embargo, se topó de frente con la realidad de las estadísticas. Esas que aseguran que, al mes de enero de 2021, en todo el Estado de México es casi imposible encontrar una cama libre de hospital, puesto que la saturación hospitalaria en la entidad está por arriba del 80%.

“Por falta de camas para sospechosos COVID, en el IMSS ya no continuaron haciéndole las hemodiálisis”, asegura Lucy”. Resultado: al cuadro de COVID, se sumaron los efectos propios de la intoxicación de la sangre: Alejandro no come, se debilita, y surgen nuevos problemas: la anemia y la diarrea.

“Suma todo eso y lo que tienes es un cóctel mortal para cualquier persona”, apunta Lucy. “Por eso aún no nos explicamos cómo Alejandro sigue vivo. Creemos que es porque él ama estar vivo, por eso está luchando con todo”.

El sábado, los pulmones de Alejandro comenzaron a fallar de nuevo y la oxigenación bajó a niveles todavía más alarmantes. Tanto, que empezó a tener lagunas de memoria. El domingo, los doctores le prometieron a la madre de Alejandro que ese mismo día le harían la hemodiálisis, pero no se hizo.

“En el fin de semana todo el mundo se echaba la bolita de un lado para otro y nadie nos hacía caso mientras mi pareja agonizaba. No había responsables de área, ni nadie sabía nada”, cuenta Gabriela Monzón.

El lunes 25, la madre de Alejandro platicó con doctores de la clínica de Tecamac. Pero éstos, denuncian los familiares del joven, se mostraron “prepotentes y apáticos”. “Nos dijeron que Alejandro estaba bien, que no necesitaba la sesión de hemodiálisis, cuando nosotros sabemos perfectamente que si él no tiene sus sesiones puntuales su organismo se intoxica”, advierte Gabriela.

Este lunes, la familia estalló y recurrieron a las redes sociales para exigirle al IMSS una hemodiálisis y una transfusión inmediata para Alejandro. En el IMSS les tomaron nota de sus datos y les aseguraron atención pronta: “Se realizó programación del tratamiento solicitado. La información se otorgó al familiar responsable del paciente”, respondieron públicamente vía Twitter.

#SalvenAalejandro

Pero, desesperada, Lucy publicó ese día un video en directo con el hashtag #SalvenAalejandro. Horas después, la etiqueta se hizo trending topic en México. Miles de tuiteros le pidieron al IMSS y a otras autoridades, como Zoé Robledo, el director del seguro social, o Alfredo del Mazo, gobernador mexiquense, una pronta respuesta para que “no dejen morir a Alejandro”.

“Un tuit de sus cuentas puede salvar la vida de Ale”; “arrobemos a las autoridades del IMSS para que esta persona reciba atención urgente”; o “traten a Alejandro como persona, y no lo dejen caer y caer hasta un punto sin retorno”, fueron algunos de los mensajes y reclamos dirigidos al seguro social.

Tras la campaña en redes, el IMSS actuó y la tarde noche de ese mismo lunes realizó a Alejandro la transfusión sanguínea en su clínica de Tecamac. E informó que al día siguiente, el martes 26, le aplicarían la hemodiálisis, tras días de espera.

“Los milagros existen -escribió Lucy en su cuenta de Twitter al dar a conocer la noticia-. Hoy hicieron posible algo maravilloso. Gracias”.

Animal Político buscó al IMSS para preguntarle por qué se demoró la atención de Alejandro, lo cual agravó su delicado estado de salud. El Hospital General Regional 200 de Tecamac respondió que la hemodiálisis estaba programada para el 25 de enero, lunes, pero “los especialistas decidieron postergarla al encontrarle un cuadro de anemia que debía ser atendido”.

El Hospital señaló que, aunque la hemodiálisis fue reprogramada para el martes 26 a las 8 de la mañana, ésta se adelantó para la una de la madrugada, debido a que el paciente “ya presentaba mejores condiciones” tras recibir antes una transfusión de sangre. Y destacó que “en todo momento los familiares fueron informados de los pasos en la atención de su paciente”.

A pesar de esta respuesta, Lucy Arellano dice en entrevista que su familia y ella están convencidos de que si no hubieran acudido a pedir ayuda en las redes sociales “habrían dejado abandonado a Alejandro a su suerte”.

Y lanza una dura reflexión: “¿Por qué siempre tenemos que llegar a estos extremos para ser atendidos como seres humanos en el IMSS?”.

Finalmente, Alejandro fue trasladado al hospital 72 de Tlalnepantla; una de las clínicas COVID del Seguro Social en el Estado de México. Ahí, el joven enfrenta otra batalla; una inesperada cuando ingresó a hacerse un procedimiento de rutina hace un par de semanas: la de vencer al coronavirus.

Por ahora, Alejandro ha salvado el primer match ball: ha evitado la temible intubación y para la tarde del viernes se encontraba estable y con fuerzas renovadas.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.