Desafía Congreso de Veracruz sentencia de juez federal para legislar despenalización del aborto
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Desafía Congreso de Veracruz sentencia de juez federal para legislar despenalización del aborto

Los legisladores veracruzanos concluyeron su Segundo Periodo Ordinario de Sesiones sin acatar el amparo otorgado por un juez a cuatro organizaciones de la sociedad civil, luego de interponer un recurso de revisión ante un Tribunal Colegiado que deberá confirmar, modificar o revocar la sentencia.
Cuartoscuro
Por Andrea Vega
1 de agosto, 2018
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El Congreso de Veracruz interpuso un recurso de revisión en contra de la decisión de un juez federal que le ordenó legislar la despenalización del aborto en el estado.

Por tal motivo no acató la orden del Juez Décimo Octavo de Distrito con sede en Xalapa, José Ezequiel Santos Álvarez, quien había dado de plazo el 31 de julio para reformar los artículos 149, 150 y 154 del Código Penal local. La Sexagésima Cuarta Legislatura concluyó su Segundo Periodo Ordinario de Sesiones sin incluir siquiera el tema en la orden del día.

El recurso de revisión fue presentado el 19 de julio por el Director de Servicios Jurídicos del órgano legislativo y turnado a un Tribunal Colegiado de Circuito, que deberá resolver si confirma, modifica o revoca la sentencia. Se estima que el trámite dure el tiempo suficiente para ser materia de la nueva legislatura, con mayoría de Morena, que entrará en funciones en noviembre.

Leer: Veracruz desmantela fiscalía especializada en delitos contra la mujer. 

La orden del juez Santos Álvarez se dio el pasado 2 de julio, luego de conceder un amparo al Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), Justicia Derechos Humanos y Género, Colectivo Feminista de Xalapa y Colectivo Akelarre por considerar que la penalización del aborto resulta “violatoria del derecho a la vida, a la libertad, a la protección de la salud, la libertad de la mujer sobre su cuerpo, de igualdad de género, de no discriminación, la libertad reproductiva, la libertad sexual, el derecho a la libre maternidad, el derecho a la intimidad o privacidad sexual, la libertad de religión y los derechos sexuales”, entre otros.

Esta es la primera vez que un juez federal ordena a un congreso local reformar una ley con efectos generales para toda una población y no sólo en beneficio de quienes promovieron el amparo. El único antecedente similar es la orden que dio la Suprema Corte de Justicia al Congreso de la Unión para expedir la ley reglamentaria en materia de comunicación social antes del 30 de abril de 2018, tras conceder un amparo a la organización Artículo 19. La resolución se emitió luego de que el Congreso no cumpliera con lo estipulado desde 2014 en un artículo transitorio de la Constitución al respecto.

Leer: Aborto seguro e informado: organización apoya a mujeres para interrumpir su embarazo en CDMX. 

Guadalupe Osorno Maldonado, diputada por Morena, consideró en entrevista que el recurso de revisión interpuesto por el Congreso es “una ociosidad” y “ganas de dilatar el proceso” porque la Suprema Corte tiene antecedentes jurisprudenciales sobre este tema desde 2008 y ya se pronunció respecto a “dónde se empieza a considerar la vida, dónde empiezan los cuidados prenatales y dónde empieza el derecho de las mujeres a decidir”.

“Lo que buscan es dilatar el proceso para que no sea esta legislatura la que haga las modificaciones; y así vamos a seguir siendo omisos, durante meses, respecto a los derechos de las mujeres, por prejuicios conservadores”, consideró.

Osorno Maldonado explicó que esa dilación puede tardar los meses que le restan a la actual legislatura, hasta su cambio en noviembre. “Entonces seguramente se establecerá la reforma, ya sea porque la Suprema Corte falle a favor del amparo o porque los nuevos diputados y diputadas proponga una iniciativa al respecto. Hay condiciones para que este cambio se dé pronto, así que solo quieren evitar ser ellos quienes hagan las reformas”.

Animal Político solicitó un posicionamiento al diputado panista Sergio Hernández, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Veracruz, sin obtener respuesta.

El inicio de todo

La batalla en Veracruz por la despenalización del aborto inició el 28 de julio de 2016, luego que el Congreso local aprobara la iniciativa de ley enviada por el exgobernador Javier Duarte para proteger la vida desde el momento de la concepción y hasta la muerte.

Llegaron después las modificaciones a los artículos 149, 150 y 154 del Código penal del estado, que prohibieron la interrupción del embarazo en cualquier etapa, con una sanción penal para la mujer consistente en tratamiento en libertad con medidas educativas y de salud, y dos años de cárcel para quien le practique el aborto, con las únicas excepciones de violación y peligro de muerte para la madre.

“Con esa reforma se estaba criminalizando un derecho de las mujeres”, explicó María de la Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) e integrante de Católicas por el Derecho a Decidir. La reforma aprobada fue una iniciativa impulsada por el grupo de corte cristiano ‘Sí Vida’ y presentada por Duarte al congreso el 18 de enero de 2016.

Grupos feministas y de derechos humanos alertaron que en esa entidad era muy alto el número de niñas violadas a las que se les negaba el acceso a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) y solicitaron declarar la alerta de género por agravio comparado. Ésta se emite cuando un ordenamiento vigente o una política pública trasgrede los derechos de las mujeres.

El grupo de trabajo encargado de preparar el informe sobre la situación en la entidad, para determinar si se decretaba la alerta o no, documentó que entre 2015 y 2016 más de mil niñas de entre 10 y 14 años fueron forzadas a continuar con su embarazo a pesar de que en la mayoría de los casos fue consecuencia de una violación.

La Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, (CONAVIM), dependiente de la Secretaría de Gobernación, decretó la alerta el 13 de diciembre de 2017. Fue la segunda para la entidad. En 2016 ya se había emitido una por violencia contra las mujeres. El estado quedó como el único del país con dos alertas de género y el primero en recibir la de agravio comparado.

Entre las recomendaciones del mecanismo estaba reformar los artículos 149, 150 y 154 del Código penal del estado. El Congreso de Veracruz desoyó a la instancia federal. En septiembre de ese año declaró improcedente cambiar los tres artículos en pugna.

Fue entonces que el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, Justicia Derechos Humanos y Género, el Colectivo Feminista de Xalapa, y el Colectivo Akelarre decidieron interponer el amparo que el juez Santos Álvarez resolvió a su favor.

En respuesta, los legisladores veracruzanos argumentaron que no incurrieron en omisión legislativa al desacatar la recomendación de la Alerta de Agravio Comparado, pues el artículo 4to de la Constitución estatal “protege la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural y ninguna herramienta jurídico-administrativa (como la alerta) puede estar por encima de la Constitución”.

La iglesia católica respaldó al legislativo local, luego que en su comunicado dominical el vocero de la Arquidiócesis de Xalapa, José Manuel Suazo Reyes, considerara “inaceptable e inconcebible que se pretenda poner de rodillas al Poder Legislativo de un estado que se ha pronunciado por la protección de la vida y de los derechos del ser humano, valiéndose de la orden de un juez federal, en todo lo cual se observa inmediatamente un deseo de imposición y de extralimitación de funciones”.

En tanto, las organizaciones de la sociedad civil que están dando la batalla por despenalizar el aborto afirman que han estado recibiendo amenazas. “Hemos recibido correos diciéndonos que así como encuentran a las mujeres víctimas de feminicidio, con moscas en la boca, así nos van a encontrar a nosotras por querer matar a los niños”, indicó María de la Luz Estrada, de Católicas por el Derecho a Decidir.

La activista acusó que el gobierno y la iglesia posibilitan “un ambiente enrarecido” con sus posturas y declaraciones en contra del aborto. “Eso es muy delicado en un estado con un contexto grave de violencia y con presencia de grupos delictivos muy conservadores”.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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