Por qué enviar correos de trabajo mientras vas a la oficina debería ser contado como parte del horario laboral
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Por qué enviar correos de trabajo mientras vas a la oficina debería ser contado como parte del horario laboral

El acceso al internet móvil ha flexibilizado la forma en que trabajamos, sin embargo es importante tener claro cuándo se entra y cuándo se sale de la oficina, definir dónde comienza el descanso y dónde el trabajo termina.
30 de agosto, 2018
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En el bus, en el metro, hasta en el carro: en el viaje entre la casa y la oficina, muchos aprovechan para leer y enviar correos pendientes relacionados con el trabajo.  Y, para un grupo de investigadores, ese tiempo debe ser considerado como parte del horario laboral.

De acuerdo a una investigación la Universidad del Oeste de Inglaterra, por cuenta del acceso a internet en trenes y estaciones del metro, así como por la popularización del uso del celular, las horas de trabajo diarias se han extendido considerablemente.

El estudio analizó a 5.000 usuarios de trenes y pasajeros del metro de Londres, donde se puede acceder a internet en las estaciones pese a que el sistema es subterráneo.

Soy una mamá ocupada y cuento con ese tiempo para ponerme al día en el trabajo“, se lee en uno de los testimonios de la investigación.

“Es importante para mí y para mi salud mental tener todo el trabajo listo cuando voy en el tren”, dijo un viajero frecuente de la ruta que conduce desde el centro del país hacia Londres.

Alto porcentaje

El estudio señaló que el 54% de las personas que se dirigen al trabajo y que hicieron parte de la investigación utilizaban el sistema wifi para enviar correos electrónicos relacionados con cuestiones laborales.

trabajo.

Getty Images
¿Afecta el balance entre la vida personal y el trabajo enviar correos cuando se está en el viaje a la oficina?

El resto utilizaba su propia conexión móvil para enviar estos mails.

Y no solo era en la mañana, cuando se enviaban mensajes para la jornada que comienza, sino también al final del día -en el viaje en dirección a casa u otro lugar-, para finalizar tareas pendientes.

De algún modo es tiempo muerto que me permite terminar lo que tengo pendiente en la tarde”, explicó uno de los participantes, que viaja usualmente entre la ciudad de Birmingham -centro del país- hacia Londres.

El estudio se centró en examinar el impacto que ha tenido la instalación del sistema inalámbrico de internet en dos rutas de trenes con dirección a la capital del país.

Y mostró que el acceso a internet ha tenido consecuencias efectivas en la extensión del horario laboral, mediante el uso de laptops, tabletas y celulares.

Mujer en un tren

Getty Images
¿Debe la gente mirar sus correos cuando salen de trabajar o antes de llegar a la oficina?

Para los padres y madres que trabajan, este momento también es visto como una “transición”, donde cambian sus roles: del papel que ocupan en una familia al que les toca en el ámbito laboral.

Y hay otros que sienten que es un espacio “neutral” en el que pueden trabajar sin distracciones mientras se trasladan a sus empleos.

La mayoría del tiempo es una opción que yo tomo, me sirve para relajarme, quitarme tareas pendientes y planificar un poco“, señaló otro de los pasajeros encuestados.

Balance

Las conclusiones del estudio plantean preguntas sobre asuntos como el balance trabajo-vida personal y si es saludable responder correos cuando ya no se está dentro del horario laboral.

Si el viaje a la oficina se convierte en parte del trabajo, ¿debería ser reconocido dentro del horario que se cumple?

La investigadora Juliet Jain, del Centro de Estudios del Transporte y Sociedad, dijo que el acceso a internet y la telefonía celular han creado múltiples “límites borrosos” entre el trabajo y la vida personal.

Y esa “frontera brumosa” se ha trasladado al viaje a la oficina.

“¿Cómo contamos ese tiempo?, ¿necesita cambiar la cultura en los espacios laborales?”, se pregunta la investigadora.

“Hay un reto en decidir qué significa trabajar“, explica.

Si se contara el viaje hacia la oficina como trabajo, eso “podría aliviar la cantidad de personas que viajan en las horas de mayor demanda”, lo que permitiría que los horarios de viajes fueran más escalonados.

Por supuesto, eso también podría significar que los empleadores quieran encontrar una forma para “vigilar y registrar” si sus empleados realmente utilizan ese tiempo antes de llegar a sus escritorios para trabajar.

Problemas

Algunos líderes de negocios reconocen las dificultades de establecer límites y advierten que eso podría dañar la productividad, si el trabajo gana más presencia en la vida de una persona.

Mujer con móvil

Getty Images
El acceso al internet móvil ha flexibilizado la forma en que trabajamos.

“Incrementar esta flexibilidad tiene el potencial de mejorar el balance trabajo-vida personal. Pero también deja la puerta abierta para el estrés y una menor productividad”, le dijo a la BBC Jamie Kerr, del Instituto de Directores, una entidad dedicada a la promoción del liderazgo empresarial en el país.

“Si no se tiene el concepto claro de cuándo se entra y cuándo se sale de la oficina, definir dónde comienza el descanso y dónde el trabajo termina es vital tanto para el jefe como para los empleados, además de que se complica el tema de las regulaciones impositivas”, agregó Kerr.

Ahora, para Matthew Percival, jefe del área de empleo de la Confederación de Industria de Reino Unido, la clave está en encontrar un equilibrio.

“Se necesita mirar el asunto con sentido común y darle a las personas las herramientas necesarias para que puedan manejar tanto su tiempo laboral como el personal”, opinó el ejecutivo.


 

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Cuartoscuro

“Tengo miedo de no saber de dónde me va llegar el golpe”: madre buscadora suspende labores de búsqueda ante amenazas de muerte

Cecilia Flores, madre buscadora de Sonora, decidió parar sus actividades ante las amenazas de muerte que ha sufrido durante más de un año.
Cuartoscuro
13 de octubre, 2022
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“Tengo miedo, tengo miedo que entre tanta multitud de gente no sepa de dónde me va llegar el golpe,  porque siempre decimos ¿a quíén le estorba lo que hacemos?”.

Esa fue la respuesta de Cecilia Flores, fundadora del grupo de madres buscadoras de Sonora, quien el 7 de octubre anunció que suspenderá sus actividades de búsqueda debido a las amenazas que ha sufrido desde hace más de un año.

La madre buscadora no va a lugares sola, se cuida en todo momento, incluso se negó a ir al informe de gobierno de Alfonso Durazo, gobernador de Sonora, por temor a que le suceda algo.

En entrevista con Animal Político, Ceci, que desde hace siete años busca a sus hijos desaparecidos, dijo que no parará hasta encontrarlos, pero cree prudente hacer una pausa para no arriesgar más a su familia y darle un últimatum a las autoridades para actuar.

“Ya hace más de un año que empecé a ser amenazada, es tiempo suficiente para que las autoridades hubiesen hecho la investigación, pero lamentablemente eso no ha sucedido”.

Apenas el martes 11 de octubre, sus sobrinos, quienes le ayudaban a sus búsquedas por todo el territorio nacional, fueron levantados, y aunque pudo rescatarlos, ella y su familia viven con miedo.

“Las amenazas han sido más fuertes, me dicen que me atenga a las consecuencias. Lamentablemente el día de antier (11 de octubre) tuve desaparecidos a mis sobrinos, los pude rescatar pero también tenemos miedo, ellos son de los jóvenes buscadores, entonces yo lo veo como una presión para que yo deje de buscar”.

Ceci explica que sus sobrinos fueron secuestrados en Los Mochis, él último lugar en donde realizaron labores de búsqueda.

En cuanto supo de la desaparición contactó a las autoridades para que realizaran la búsqueda, también logró conocer quiénes secuestraron a sus familiares.

“Metimos mucha guardia, el pueblo es muy chiquito; y al meter tanta seguridad a mi me contactan y me dicen que saque a la seguridad y me los van a entregar y así se hizo”.

Ceci lamenta que sean ellos los que tengan que estar ocultandose y encerrados en sus domicilios como delincuentes cuando no le deben nada a nadie.

Sus sobrinos, junto con su hija Milagros, le han ayudado a las búsquedas, pero a raíz del secuestro, lo más probable es que los jóvenes no vuelvan al grupo por temor a otro atentado en su contra o a otro miembro de la familia.

“Ellos no son jóvenes que andan enredados con el cártel, no son delincuentes, ahora mi familia me culpa por que por andar conmigo ahora los levantaron y que cualquier cosa que les pase será mi culpa”.

Las amenazas

La desaparición de sus sobrinos no fue lo único, el 3 de octubre recibió una llamada de una mujer que fingía la voz, hablaba ronco y le dijo que no la querían en Sonora, que entendiera o se atuviera a las consecuencias.

Ceci no se amedrentó y decidió enfrentar a su victimaria con un contundente “no, no entiendo”.

“No sé por qué amenazarme en lugar de entregarme a mi hijo, si me entregan a mi hijo sería más fácil porque así yo no tendría pretexto para estar viniendo para acá, pero lamentablemente la desesperación por tener a mi hijo de vuelta es la que me hace escaparme del protocolo, estar de un lugar a otro”.

Aunque denunció las amenazas, las autoridades no han respondido; no se sabe quién o quienes están detrás de las acciones que orillaron a la madre a suspender, por semanas, su labor.

Sin embargo, para ella está claro que su trabajo no para, retomará fuerzas y continuará con la búsqueda de sus hijos y el resto de desaparecidos.

“Esto no para, hay que seguir; tenemos que seguir luchando, no solo son mis desaparecidos, son miles de desaparecidos que merecen ser buscados, buenos o malos, pobres, inocentes, ellos merecen ser buscados y localizados”.

Tiene apoyo de las autoridades estatales en cuanto a protección a su persona, pero es insuficiente. 

Respecto al gobierno federal, Ceci afirma que nada ha cambiado, hay nulo apoyo, ni en el sexenio de Enrique Peña Nieto o el de López Obrador hay voluntad para frenar la ola de desapariciones que ha lacerado a miles de familias mexicanas.

La madre buscadora manda un mensaje a las autoridades: “Que trabajen, ellos escogieron estar en el lugar, que cumplan con su investigación y sus obligaciones”.

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