1968: Disparan a la Voca 7 y soldados impiden mitin en Tlatelolco; el CNH suspende actos

El ataque a los planteles del Instituto Politécnico Nacional en la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco fue perpetrado a la cuatro de la mañana del jueves 29 por unos 200 hombres vestidos de civil, enmascarados, que portaban pistolas, macanas, garrotes, cadenas y mangueras.

1968: Disparan a la Voca 7 y soldados impiden mitin en Tlatelolco; el CNH suspende actos

Nota del editor: Desde el 23 de julio, Animal Político presenta materiales periodísticos para conocer los hechos, nombres y momentos clave del movimiento estudiantil del 68 que se vivió en México.

La cronología se publica en tiempo real, a fin de transmitir la intensidad con que se vivieron esos días y se tenga, así, una mejor comprensión de cómo surgió y fue frenado a un precio muy alto el movimiento político social más importante del siglo XX.

Queda mucho por saber y entender: 50 años después aún no sabemos por qué una riña estudiantil –como muchas que hubo previamente– detonó la brutal represión del gobierno.

Lo que es cierto es que el 68 fue, es mucho más que la masacre del 2 de octubre. Hubo un contexto que lo explica. Y eso es lo que les presentamos aquí

Ciudad de México, 30 de agosto de 1968.- Soldados y granaderos interrumpieron este viernes un mitin en la Plaza de las Tres Culturas, que los vecinos del lugar realizaban en protesta por el brutal ataque armado del que fue objeto la vocacional 7 y la prevocacional 4, ubicadas en la unidad habitacional de Tlatelolco, la madrugada del jueves 29, cuando desconocidos dispararon con ametralladoras y otras armas de uso exclusivo del Ejército  y la policía contra la escuela.[1]

En un comunicado, el Consejo Nacional de Huelga (CNH) protestó por la represión desatada y exigió al gobierno cesar el “virtual estado de sitio en la ciudad”. Asimismo, rechazó la campaña difamatoria en el sentido de que su objetivo es boicotear los Juegos Olímpicos, y reiteró su disposición al diálogo y su rechazo a que haya intermediarios en el diálogo con las autoridades.[2]

Según el secretario de la Defensa Nacional, Marcelino García Barragán, en el país reina la calma y la agitación estudiantil en la capital está totalmente bajo control. En un mensaje difundido tras la manifestación del 27 de agosto –en la que participaron más de 400 mil personas– y el violento desalojo durante la madrugada del día siguiente, el titular de la Sedena ratificó el pleno apoyo del Ejército al presidente Gustavo Díaz Ordaz y aseguró que no hay detenidos en el Campo Militar número 1, ni heridos en el Hospital Militar, como se ha denunciado.

Y a unas horas de que se ametrallara la vocacional 7 y la prevocacional 4 en Tlatelolco, García Barragán dijo que el Ejército tampoco tiene planeado tomar posesión de las escuelas del Politécnico o de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En tanto, el Ejército retiró los destacamentos que había en el Zócalo, pero en la últimas 48 horas han circulado rumores, propalados mediante llamadas telefónicas anónimas, de que escasearán la gasolina y los artículos de primera necesidad, lo que provocó congestionamientos de tránsito y compras de pánico en supermercados. Las autoridades se han visto obligadas a difundir desmentidos oficiales.

Además en las últimas horas se han multiplicado las aprehensiones de brigadistas del movimiento estudiantil, junto con los incidentes represivos.

A la 1:30 de la tarde de ayer jueves, soldados y policías dispersaron grupos de estudiantes en la avenida San Juan de Letrán –Eje Central Lázaro Cárdenas–, en el centro de la ciudad, y frente al hospital de Neurocirugía. A la 1:45, las tropas disolvieron otro mitin estudiantil en la esquina de la calzada de Guadalupe y Río Consulado. A esa hora también, 14 tanques ligeros de asalto se estacionaron en las inmediaciones de la Unidad Profesional Zacatenco, del Politécnico, para evitar que salieran de la zona 15 autobuses con estudiantes. A las dos de la tarde, los granaderos dispersaron a unas 2 mil personas en un acto frente al monumento a Álvaro Obregón, en San Ángel.[3]

Una hora después, el Ejército detuvo a más de 23 brigadistas que trataban de realizar un mitin en la refinería de Azcapotzalco. Los soldados dispararon e hirieron a un joven de 16 años. Los vecinos se manifestaron en apoyo de los estudiantes: “Las tropas llegaron nuevamente y, tras rodear a los muchachos, los hicieron ponerse con las manos en la nuca y de frente a las paredes”, lo que molestó a los vecinos de la colonia Plenitud, “quienes salieron a las calles y protestaron”, reportó el periódico Novedades.[4]

A las cinco de la tarde del jueves también fueron detenidos en Tlalpan los estudiantes que viajaban en un camión de Chapingo, y lo mismo ocurrió en Tasqueña con los que iban en un autobús de la UNAM.[5]

La Procuraduría de Justicia del Distrito y Territorios Federales informó este viernes 30 que entre ayer y hoy han sido puestas en libertad 37 personas; y se ha consignado a 12, 10 de ellas al Juzgado Mixto de Primera Instancia de Villa de Obregón, acusados de “robo, secuestro, amenazas, injurias contra funcionarios públicos y resistencia de particulares cometidos en pandilla”. No obstante, junto a la total opacidad en cuanto al número de heridos o muertos tras las intervenciones de granaderos y militares, se presume que más de 300 personas han sido detenidas tan sólo en los últimos dos días.

Diez minutos de metralla y, de nuevo, los guantes blancos

El ataque a los planteles del Instituto Politécnico Nacional en la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco fue perpetrado a la cuatro de la mañana del jueves 29 por unos 200 hombres vestidos de civil, enmascarados, que portaban pistolas, macanas, garrotes, cadenas y mangueras. La fuerza pública que vigilaba el lugar se negó a intervenir, bajo la excusa de que no había orden de “la superioridad” para hacerlo.

Otras versiones calcularon que fueron entre 60 y 70 los agresores,[6] pero todas coinciden en que dispararon sobre la vocacional 7 al menos durante 10 minutos con ametralladoras, carabinas M1, rifles máuser y pistolas. Además, secuestraron a un estudiante e hirieron a otros dos.[7]

Los vecinos de la unidad habitacional les lanzaron proyectiles desde los edificios, e inmediatamente después del ataque hicieron una asamblea con los estudiantes en la que acordaron efectuar un mitin el mismo jueves a las tres de la tarde en la Plaza de las Tres Culturas, así como colocar crespones negros en sus ventanas, en señal de luto.

Apenas habían alcanzado a hablar dos estudiantes y una ama de casa en el mitin programado, cuando llegaron a disolver el acto soldados transportados en 26 tanques y 13 camiones; desalojaron los planteles y dejaron una guardia de granaderos, pero los habitantes de Tlatelolco lograron echarlos a las seis y media de la tarde.[8]

De acuerdo con Gilberto Guevara Niebla, representante de la Facultad de Ciencias de la UNAM en el Consejo Nacional de Huelga, durante la agresión a la vocacional 4 y la vocacional 7 aparecieron “los de guante blanco” que habían actuado en el violento desalojo del Zócalo el miércoles 28, entre los francotiradores que lo mismo balearon a elementos de la policía y el Ejército que a civiles. En Tlatelolco, aseguró Guevara Niebla, “Llegaban y golpeaban a los estudiantes, los secuestraban y se los llevaban”; y usaron de nuevo la expresión “batallón Olimpia” para identificarse. “Cuando asaltaron la Voca 7 gritaban: ¡batallón Olimpia, batallón Olimpia!”.[9]

Los enmascarados, que también portaban cascos blancos, “llevaban radios portátiles y gritaban ‘¡Viva la FNET, viva el MURO!’ al tiempo que disparaban contra el edificio y perseguían a sus ocupantes” relató Guevara Niebla. “Los terroristas dejaron abandonada una bomba que no explotó, formada con petardos de dinamita”,[10] para luego salir huyendo en 18 automóviles.

El CNH cesa actividades por el informe presidencial

Ante la proximidad del IV Informe de gobierno de Díaz Ordaz, el CNH ofreció una conferencia de prensa en la que rechazó la ofensiva represiva de las autoridades e instó al diálogo nuevamente: “Condenamos abiertamente la violencia, esta no conduce a nada. La solución del conflicto es política, no de fuerza. Es urgente que dialoguemos pacíficamente gobierno y estudiantes”.[11]

Por si quedaba duda, se deslindó una vez más: “el movimiento no tiene relación alguna con los Juegos Olímpicos ni desea entorpecer esa actividad de carácter internacional en la cual todos los mexicanos tenemos la responsabilidad de la representación de nuestro país, tanto en lo deportivo, como en lo social y cultural”.

Aparte de denunciar los intentos de agresión contra los maestros Fausto Trejo y Eli de Gortari, el CNH exhortó “a estudiantes y pueblo a que no opongan ninguna resistencia al Ejército”, y “a la suprema autoridad, a retirar las fuerzas militares y policiacas de las calles”.[12]

Este viernes 30, el pleno del CNH acordó[13] que:

  • El domingo 1 de septiembre, día en que será rendido el informe presidencial, no habrá mítines ni manifestaciones estudiantiles en el Zócalo.
  • El Consejo está dispuesto a iniciar el diálogo con las autoridades lo antes posible a condición de que el mismo sea público y cese la represión policiaca y del Ejército.
  • Las comisiones estudiantiles que dialogarán con las autoridades ya han sido designadas; solamente se espera que las autoridades confirmen su deseo de dialogar.
  • El Consejo desarrollará una ofensiva política entre todos los sectores populares a través de sus brigadas estudiantiles, las que tienen instrucciones de no caer en actitudes que puedan provocar a la policía ni al ejército, las cuales denigrarían al limpio movimiento estudiantil.
  • El movimiento estudiantil no tiene relación alguna con la Olimpiada y no desea entorpecer su celebración”.

Un error que “favorece la represión”

La respuesta del Consejo Nacional de Huelga se produjo luego de la reflexión sobre la evaluación autocrítica de los acontecimientos del martes 27 y el miércoles 28. En las asambleas efectuadas en Economía y en Ciencias concluyeron que “el exigir como fecha de diálogo público el 1 de septiembre; el establecer una guardia permanente en el Zócalo, y otras medidas similares son parte de un grave error” que favoreció la represión.

Los representantes estudiantiles estuvieron de acuerdo en que se votaron “medidas absurdas en forma precipitada, que interpretamos como un complot, pues un grupo planteó actitudes intransigentes que abrieron la puerta a la represión”.[14]

En conferencia de prensa este viernes, la Coalición de Maestros de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas anunció que presentó en la Cámara de Diputados una solicitud de juicio político al regente del DF, Alfonso Corona del Rosal; al secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, y al procurador de la República, Julio Sánchez Vargas, por ordenar el uso de la fuerza pública contra los estudiantes del 23 al 29 de julio.

Ayer jueves, la Coalición publicó un desplegado en el que señala que “para que el diálogo sea eficaz, debe efectuarse en condiciones tales que no esté sujeto a presiones o coacciones de ninguna especie” y estuvo de acuerdo en que “era inoperante la propuesta de que el diálogo público tuviera lugar en el Zócalo”.[15]

La Coalición también se reunió por su lado para analizar lo ocurrido el martes 27 y el miércoles. En su asamblea se criticó severamente la “actitud provocadora” de Sócrates Campos Lemus, representante estudiantil del IPN, quien rompió los acuerdos del CNH y convocó a que los presentes en el mitin del Zócalo exigieran a Díaz Ordaz sostener el diálogo el 1 de septiembre, día en que rendirá su IV Informe de Gobierno.

El filósofo Eli de Gortari, uno de los líderes de la Coalición –que congrega a “algo más de 100 mil” profesores del Politécnico, la UNAM, Chapingo, las normales, las universidades particulares, de la periferia del DF y hasta de Mexicali, Tijuana y Sonora–calificó la acción del Zócalo como “aventurera”.[16]

La posición de De Gortari coincidió con la del Comité Central del Partido Comunista Mexicano, que el jueves 29 expidió un documento donde advertía acerca de la existencia de acciones provocadoras y la necesidad de frenarlas.

“Sin duda alguna, como hasta ahora ha sucedido, el propio movimiento estudiantil y los maestros que defienden la causa de las libertades democráticas, serán quienes impidan el despliegue de la división y que prosperen acciones provocadoras que tiendan a desvirtuar el carácter del movimiento y a facilitar la represión”.[17]

Referencias:

[1] Diego Ortega, Roberto, “1968: El ambiente y los hechos. Una cronología”, Nexos, 1 septiembre 1978. En https://www.nexos.com.mx/?p=3199

[2] Ídem.

[3] Jardón, Raúl, 1968: El fuego de la esperanza, Siglo XXI Editores, México, 1998, p. 61.

[4] Ídem.

[5] Jardón, Raúl, op. cit. p. 62.

[6] Gómez Nashiki, Antonio, “1968. Cronología del movimiento estudiantil mexicano”, Nexos, 1 de enero de 1988. Consultado en  https://www.nexos.com.mx/?p=4996

[6] Diego Ortega, op. cit.

[7] Jardón, Raúl, op. cit. p. 61.

[8] Ídem.

[9] Vázquez Mantecón, Álvaro (comp.), Memorial del 68, UNAM, gobierno del Distrito Federal y Ed. Turner, México, 2007, p. 99.

[10] Guevara Niebla, Gilberto, La libertad nunca se olvida. Memoria del 68, Ed. Cal y Arena, México, 2004, p. 235.

[11] Jardón, Raúl, op. cit. p.62.

[12] Ramírez, Ramón, El movimiento estudiantil de México julio/diciembre de 1968, Era, México, 1969, Col. Problemas de México, p. 263.

[13] Gómez Nashiki, op. cit.

[14] Jardón, Raúl, op. cit. p.61.

[15] Ídem.

[16] Chávez Mancilla, Ángel, “De la Nicolaíta al 68. Eli de Gortari y la protesta universitaria”, Signos históricos, vol.19 no.37 México ene./jun. 2017. Consultado el 5 de mayo de 2018 en http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-44202017000100126

[17] Ídem.

 

 

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