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Andrea Vega
Son pura simulación: familiares acusan que Peña incumplió con Ley de Desaparición Forzada
Cifras oficiales indican que en México hay mas de 37 mil desaparecidos, mil 634 corresponden a 2018. Organizaciones y familiares exigen que se ponga en marcha la Ley General en Materia de Desaparición Forzada, expedida desde 2017.
Andrea Vega
Por Andrea Vega @EAndreaVega
30 de agosto, 2018
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Familiares de personas desaparecidas se reunieron hoy en la Glorieta de Cuauhtémoc, en la Ciudad de México, con motivo del Día Internacional de la Desaparición Forzada para recordar a las autoridades que no han implementado la Ley sobre el tema y pedir a la sociedad civil su apoyo para lograr que el próximo gobierno trabaje de forma efectiva en esto y sin más simulaciones.

“Exigimos a las autoridades que nos presenten un plan de implementación en el que nuestra participación esté garantizada. Que nos doten de herramientas de búsqueda y que fortalezcan a las instituciones para encontrar a nuestros seres queridos, para acceder a la verdad, la justicia y la no repetición”, exigió Yolanda Moran, de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos México.

Ismael Eslava, primer visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), recordó que en noviembre de 2017 se expidió la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas. “Pero la sola ley no resuelve el problema, es una herramienta. El reto es materializar su contenido”.

Para esto se requiere, agregó, la voluntad política de las instancias de gobierno, profesionalizar a todos los actores encargados de su aplicación, recursos suficientes para llevarla a la práctica, investigaciones efectivas que eviten la impunidad, el reconocimiento del Estado mexicano de la competencia del Comité de la Desaparición Forzada de la ONU, establecer comisiones de búsqueda en cada entidad y un análisis de contexto en cada estado, que permita evaluar, relacionar y sistematizar los causas estructurales del problema.

A cuatro meses de que termine el sexenio de Enrique Peña Nieto, Moran señaló que  habido un incumplimiento en la implementación de esta ley, “estas autoridades se van como entraron, son pura simulación. Exigimos al gobierno saliente que haga un diagnóstico de qué hizo para que la siguiente administración continúe el trabajo. Las familias seguiremos trabajando en fosas clandestinas, en cuestiones legislativas, en lo que haga falta”.

María Herrera, quien tiene cuatro hijos desaparecidos, dijo, en entrevista para Animal Político, que a las madres les duele que las autoridades no sean capaces de darle identidad a los restos encontrados. “Nosotros hemos trabajado mucho para rescatar esos restos, no queremos que dejen tirada toda esa labor, no queremos que nos hagan a un lado. Ya nos hemos reunido con la próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y le hemos dicho que no necesitan empezar de cero, las familias ya tenemos un camino andado”.

Herrera dice que le gustaría que las autoridades del gobierno entrante las acompañen a buscar, “para que vean cómo lo hacemos. Ya hay un camino de trabajo pero deben darle identidad a esos tesoros que nosotros hemos rescatado. Vimos muy receptiva a Sánchez Cordero, pero vamos a estar presionando, y le pedimos apoyo a la sociedad, para que no nos vayan a fallar”.

El Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), que dejó de actualizarse el 30 de abril pasado, documenta que, hasta esa fecha, en México habían 37 mil 435 desaparecidos. de los cuales, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), mil 634 personas corresponden a 2018.

Los jóvenes de entre 15 y 19 son quienes más desaparecen, con un total de 5 mil 322 casos. Seguido del grupo de 25 a 29 años con 4 mil 688 casos.

Fuente: SESNSP

 

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El conmovedor reencuentro entre un niño robado y la familia que llevaba buscándolo casi 40 años
Javier Matías Darroux Mijalchuk se convirtió en el "nieto 130", el más reciente caso de un argentino al que las Abuelas de Plaza de Mayo ayudaron a descubrir su identidad.
14 de junio, 2019
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Durante casi 40 años, Roberto Mijalchuk dejó activa una línea de teléfono, con la esperanza de que algún día sonara el aparato y pudiera reencontrarse con su hermana desaparecida.

Pero cuando sonó, no fue su hermana la que apareció, sino su sobrino, que en el momento de la desaparición estaba con su madre y entonces tan solo tenía pocos meses de vida.

“Gracias, tío, por no dejar de buscarnos”, manifestó Javier Matías Darroux Mijalchuk esta semana ante la prensa, tras descubrir que es hijo de desaparecidos durante el último régimen militar en Argentina, entre 1976 y 1983.

Darroux Mijalchuk, de 41 años, fue presentado esta semana como “el nieto 130”, el más reciente argentino al que las Abuelas de Plaza de Mayo ayudaron a descubrir su identidad.

El joven protagonizó un emotivo reencuentro público con su tío en una multitudinaria presentación, con el objetivo de llegar a conocer más detalles de su pasado y animar a otros a dar un paso al frente, “juntar coraje” y descubrir la verdad.

“Muchos en situación similar”

Javier Matías Darroux Mijalchuk siempre supo que los padres que le criaron no eran su familia biológica, pero no se interesó por su pasado hasta hace unos años.

“Para mí, desde un convencimiento muy interno, tenía la certeza de que mis padres podrían haber sido desaparecidos por la dictadura militar, pero yo estaba bien con quien era y no me interesaba en una búsqueda con resultado incierto que desgastaría mis energías vanamente”, recordó en la comparecencia pública celebrada en la sede de Abuelas en Buenos Aires.

Pero algo cambió en 2006. Fue entonces “cuando entendí el egoísmo de mi postura”, dijo.

“Si no era importante para mí —o eso creía—, tenía que ser consciente de que en el otro lado podía estar buscándome un hermano, un tío, una abuela”.

Animado por su pareja y dos amigos, Javier se acercó a la organización de Abuelas de Plaza de Mayo, que lleva más de cuatro décadas buscando a desaparecidos y sus hijos.

Ello activó el proceso para poder encontrar sus raíces y descubrir que era hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, desaparecidos en diciembre de 1977.

“Creo que hay muchos a quienes les pasa una sensación similar, así que los invito a juntar coraje y a acercarse” a Abuelas, instó.

La organización, presidida por Estela De Carlotto, estima que cerca de 500 bebés fueron robados por el gobierno militar, y calcula que el régimen hizo desaparecer a cerca de 30.000 personas de todas las edades y condiciones sociales.

La búsqueda y las dudas

Según explica Abuelas en su página web, los “secuestros” de la familia del “nieto 130” empezaron con su padre, Juan Manuel Mijalchuk, quien trabajaba en tareas administrativas en la Universidad de Morón, en la provincia de Buenos Aires, y desapareció a principios de diciembre de 1977.

La última vez que un familiar lo vio fue discutiendo “acaloradamente con cuatro hombres que lo subieron a una Chevy azul metalizada”.

Tras ello, su mujer, Elena, quien por entonces estaba embarazada por segunda vez, recibió una carta firmada por su marido en la que le indicó un lugar y una fecha para encontrarse. Sus padres le llevaron a ese enclave, junto a su bebé de pocos meses, y esa fue la última vez que los vieron.

Javier Matías fue encontrado abandonado en una calle que se encontraba a tres calles de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionaba el mayor centro clandestino de detención del régimen militar, que apresó allí a cerca de 5.000 personas secuestradas, recoge la Agencia Efe.

Lo dieron en adopción legal a una familia que lo crió bien, que nunca le ocultó que era adoptado pero que no sabía su procedencia real, según esa misma fuente.

Desde entonces, el hermano de su madre, su tío Roberto, “nunca bajó los brazos ni perdió la esperanza”, destacó Javier Matías ante los medios.

El joven agradeció en numerosas ocasiones la persistencia de su tío, quien denunció a finales de los 90 la desaparición de su hermana, su cuñado y su sobrino, y acabó recibiendo la famosa llamada de Javier Matías hace unos años.

No obstante, el “nieto 130” matizó que la “alegría siempre es parcial”. El hecho de encontrarme implica que él nunca va a volver a ver a su hermana”, explicó.

Y es que las dudas persisten sobre el paradero de sus progenitores y qué ocurrió con el embarazo de su madre, una de las razones por las que Javier decidió contar su historia ahora e intentar conseguir así mayor información, según recogen los medios argentinos.

“La convicción de lucha y búsqueda no termina”, señaló.

“Yo necesito saber la verdad de qué sucedió con ellos. Y necesito saber si tengo un hermano o una hermana”.


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