Gobernador de Chihuahua presumió caso resuelto de feminicidio; mamá de víctima lo desmintió
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Gobernador de Chihuahua presumió caso resuelto de feminicidio; mamá de víctima lo desmintió

A más de 17 años del feminicidio de Lilia Alejandra García Andrade, no se tiene a ninguna persona detenida y mucho menos sentenciada.
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El pasado 7 de agosto, en el marco del Foro Escucha Ciudad Juárez –que congregó a víctimas de la violencia y próximas autoridades federales–, el gobernador del estado de Chihuahua, Javier Corral, informó que el feminicidio de Lilia Alejandra García Andrade (raptada, torturada sexualmente y asesinada en 2001) “ya está resuelto”, pues, aseguró, se encuentra detenido el “asesino serial” responsable, y contra él se tiene “prueba científica”.

No obstante, la mamá de la joven víctima, la activista Norma Andrade, desmintió en entrevista al gobernador Corral, y reveló que el detenido del que habló el funcionario público fue capturado por su supuesta vinculación con dos casos distintos a los de su hija.

“En abril de 2018 –detalló Norma Andrade–, la Fiscalía de Chihuahua obtuvo orden de aprehensión en contra de un sujeto llamado Manuel N., pero esa orden es por el caso de otras víctimas (Rosa Isela Tena, de 14 años al ser asesinada, y Sonia Ivette Sánchez, de 13 años). La orden de captura –subrayó– no fue emitida por el caso de mi hija, esa es una mentira del gobernador Corral”.

La investigación por el asesinato de Lilia, explicó por su parte el abogado David Peña (que da acompañamiento legal a Norma Herrera), sumó más de 17 años de diligencias judiciales, y “en todo ese tiempo se han acumulado diversas evidencias para identificar a los agresores, pero ninguna de esas evidencias ha apuntado jamás a esta persona que ahora el gobernador Corral presenta como culpable”.

Además, subrayó el abogado, “aún si esa persona estuviera relacionada con la muerte de Lilia, de lo cual no hay pruebas, lo que sí se tiene comprobado es que en el ataque del que fue víctima Lilia participaron al menos tres personas, así que no se puede hablar de que el caso está ‘resuelto’, como aseguró el gobernador, porque para eso tienen que estar identificados, procesados y con sentencia firme todos los responsables”.

En el caso de Lilia, insistió Peña, “hasta la fecha, a más de 17 años del feminicidio, no se tiene a ninguna persona detenida y mucho menos sentenciada. No se ha emitido orden de captura contra ningún presunto responsable. Y si la autoridad tiene pruebas de que ese detenido, Manuel N., está involucrado en el asesinato de Lilia, a nosotros, como representación legal de la familia, no nos las ha mostrado, y tampoco a un juez, o de lo contrario ya habrían obtenido una orden de captura por el caso de Lilia, lo cual no ha ocurrido”.

Animal Político buscó a la Fiscalía General del Estado de Chihuahua para conocer la situación legal de este caso, pero al cierre de la edición la dependencia no había emitido postura.

Efectividad fabricada

En febrero de 2018, Norma Herrera emprendió una campaña internacional de denuncia en contra de las autoridades mexicanas, por la impunidad que han gozado estos 17 años los asesinos de su hija. Esta campaña inició con una solicitud formal de audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para exponer su caso.

Justo después de iniciada esta campaña internacional, explicó el abogado David Peña, la Fiscalía de Chihuahua decidió retirar la investigación del caso a la Fiscalía de Homicidios, que hasta entonces había dirigido las diligencias, y la responsabilidad de conducir la investigación fue asumida directamente por Sergio Castro Guevara, quien ocupa el cargo de secretario particular del Fiscal General y, al mismo tiempo, el de agente del MP.

Este solo hecho, destacó Peña, representa una irregularidad, ya que aún cuando el secretario particular del fiscal ostenta un nombramiento como agente del Ministerio Público, dicho nombramiento lo acredita para fungir como tal sólo en el ámbito de la justicia penal “oral”, no así en el sistema penal tradicional, en el cual está radicado el caso de Lilia.

Es decir, subrayó el abogado, que “este funcionario en realidad no está facultado legalmente para conducir esta investigación en particular, ciertamente podría conducir otras que sí estén en el sistema de justicia oral, pero esta no, porque es de los casos que aún quedan del sistema tradicional, que deben seguir en ese sistema hasta su conclusión. Y, aún así, en febrero de 2018 no sólo asumió su conducción, sino que, de manera mágica, en 45 días lo dio por resuelto”.

Este funcionario, destacó el abogado, “en 45 días dio por resuelto el caso, de manera mágica, con lo que podría denominarse alquimia jurídica, aunque sin ninguna prueba real, y su narrativa acerca de cómo llegaron al sujeto que ahora tienen detenido no tiene pies ni cabeza”.

–¿Cómo es que las autoridades llegaron a Manuel N., y cómo es que lo vinculan con el asesinato de Lilia? –se le preguntó.

“Tal como nos lo explicó el secretario particular del fiscal –detalló David Peña–, el 1 de febrero pasado, él recibió el expediente de Lilia para darle prioridad, y como no encontró nada nuevo, decidió pedir una lista con los nombres de todas las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, en varias décadas. Según el funcionario, él se puso a revisar la lista y, casualmente, encontró dos víctimas que tenían los mismos apellidos, así que decidió investigar ese caso, aunque esas víctimas no tienen ninguna relación con el caso de Lilia que, supuestamente, era su prioridad”.

Luego de identificar a esas dos víctimas, “el secretario particular del fiscal nos contó todo un cuento: que fueron a la zona donde habían vivido esas víctimas, y alguien les contó que el que las había matado era el papá de una de ellas, y fueron por él y lo detuvieron”.

Ya detenido, “este funcionario nos dijo que le hicieron pruebas de ADN, y descubrieron que él era el atacante de otras dos niñas que no son ni sus dos familiares muertas, ni tampoco Lilia –explica el abogado–. Es decir, investigando el caso de la víctima A, las autoridades dan con el supuesto feminicida de las víctimas B y C, pero finalmente lo procesan por los asesinatos de las víctimas D y E… y entonces lo presentan como un ‘feminicida serial'”.

Como representantes legales de Norma Herrera y de su hija asesinada, destacó Peña, “nosotros no estamos cerrados a la posibilidad de que esta persona pudiera estar vinculada con el asesinato de Lilia, pero exigimos pruebas, y no sólo no hay pruebas de que Manuel N. haya participado en la agesión a Lilia, sino que las pruebas existentes indican lo contrario, que él no está involucrado en este feminicidio. Quizás tengan pruebas contra él en otros casos, pero en éste no las hay. Y aún así, según el gobernador, el caso de Lilia ya está resuelto.”

Feminicidas seriales

Durante los 17 años transcurridos desde el asesinato de Lilia, cuyo cuerpo fue encontrado una semana después de su desaparición, en febrero de 2001, en un lote baldío de Ciudad Juárez, las autoridades estatales de Chihuahua han encabezado formalmente las investigaciones realizadas aunque, subrayó Norma Herrera, todas las diligencias han sido propuestas no por el Ministerio Público, sino por ella misma y su acompañamiento legal.

Como parte de esas diligencias, destacó David Peña, del cuerpo de Lilia se lograron recuperar muestras genéticas de al menos dos agresores distintos, de las cuales sólo una permitió la obtención de un perfil de ADN, ya que la otra muestra estaba contaminada.

Durante los siguientes siete años, señaló el abogado, el perfil genético que sí logró obtenerse fue contrastado con el de casi dos centenares de personas del círculo social de Lilia, en el intento de identificar a la persona a la que correspondía dicho ADN, sin éxito.

Sin embargo, en 2008, “solicitamos al MP que contrastara ese perfil de ADN del agresor de Lilia con las bases de datos genéticos que hubiera disponibles, y nos encontramos con que la única base de datos genéticos con la que contaba en ese momento el gobierno de Chihuahua era la del personal de la Fiscalía estatal. Era una base que habían integrado con el objeto de poder identificar los cuerpos de aquellos agentes que el crimen organizado raptaba y luego abandonaba”.

Cuando la Fiscalía estatal contrastó el perfil de ADN del agresor de Lilia, detalla el abogado, “la sorpresa fue que había una coincidencia parcial con una persona que había sido agente ministerial, y que recientemente habían asesinado”.

El análisis realizado permitió determinar que el agresor de Lilia compartía todos los marcadores genéticos del lado paterno con ese agente ministerial, lo que quería decir que dicho agente no era el agresor, pero sí alguien de su familia paterna.

Con esa información, la Fiscalía logró determinar que en el lado paterno de ese agente había 45 hombres que, por su edad, eran compatibles con el perfil del agresor de Lilia. De ellos, 21 hombres han sido localizados y en 16 casos se comprobó que se compartían todos los mismos marcadores genéticos paternos del agresor.

Es decir, ninguno de ellos era el agresor de Lilia, pero las 16 pruebas confirmaron que el agresor sí es un integrante de esa familia.

En 2008, señaló Peña, “pedimos también que el perfil genético del agresor de Lilia fuera contrastado con los perfiles genéticos de agresores de otras víctimas de feminicidio, y así fue como la Fiscalía se dio cuenta que la persona que atacó a Lilia había participado al menos en otros tres feminicidios”.

Los asesinato de Lilia y de esas otras tres mujeres ocurrieron entre 1993 y 2005, y en todos los casos, subrayó Peña, “se encontraron rastros genéticos de más agresores, o sea, que esas niñas fueron atacadas por varias personas. Esas pruebas indican que, por lo menos desde 1993, en Juárez opera un grupo de pederastas que se dedica a raptar niñas, torturarlas sexualmente y asesinarlas”.

Al detenido Manuel N., detalló el abogado, se le vinculó con la muerte de dos de esas niñas agredidas por la misma banda que atacó a Lilia, y por esos casos fue detenido, pero el ADN de ese procesado no corresponde con el perfil genético del agresor de Lilia.

–¿El ADN del detenido Manuel N. es compatible con la muestra genética con la que se cuenta del agresor de Lilia? –se le preguntó al abogado.

–Ese es el problema: en el marco de la investigación por el feminicidio de Lilia, a ese sujeto nunca se le había relacionado y, por lo tanto, su ADN no obra en la carpeta de investigación; entonces, si su ADN no forma parte de la indagatoria, obviamente tampoco lo pueden comparar con el ADN del agresor de Lilia. Por lo tanto, no tienen elementos para asegurar que es compatible con el perfil genético del agresor de Lilia.

Debido a que, a través de 17 dictámenes de ADN, el agresor de Lilia ya fue vinculado científicamente con una familia en particular, “por lógica, el detenido Manuel N. tendría que estar emparentado con dicha familia, pero no es así, este detenido no tiene nada qué ver con ese grupo familiar, entonces, aquí hay una contradicción grande en la versión de las autoridades”.

Esa contradicción, de hecho, quedó plasmada en documentos oficiales: en 2008, la Fiscalía emitió un dictamen pericial en el que afirma que hay una coincidencia plena entre el ADN del agresor de Lilia, y la familia paterna de uno de sus agentes.

Luego, diez años después, en 2018, la misma especialista emitió un nuevo documento, ahora para señalar lo contrario: que el agresor no es parte de dicha familia. En ese documento se sustentan las nuevas conclusiones de las autoridades de Chihuahua.

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La desesperación de los venezolanos varados en la frontera de México por no poder entrar a EU

El cierre de la frontera de EU para los venezolanos dejó a miles de ellos varados en México. Sin dinero para avanzar ni regresar, guardan la esperanza de que el gobierno de Joe Biden rectifique.
4 de noviembre, 2022
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Cuando creía estar acostumbrada a las despedidas, Estefanía dejó atrás a Toby, el pitbull que la acompañó durante su estancia en Colombia, donde vivió por cinco años tras emigrar de Venezuela.

Su madre falleció cuando tenía 12 años. Vio por última vez a su padre el día que abandonó Caracas, y el hermano se quedó en Bogotá hace dos meses, cuando Estefanía emprendió el camino por tierra hacia Estados Unidos con un grupo de 21 personas, y una fantasía que prefería guardarse para no pecar de infantil: conocer Disney.

Ahora vive en un campamento improvisado de migrantes en Ciudad Juárez, a donde llegó dos semanas después de que el gobierno del presidente estadounidense, Joe Biden, anunciara el cierre de la frontera con México para los venezolanos, con el objetivo de “abordar la migración irregular más aguda y ayudar a aliviar la presión sobre las ciudades y estados que reciben a estas personas”.

La venezolana de 26 años superó la primera noche a la intemperie, a 4 grados centígrados, vestida con un jean y un delgado suéter de algodón rosado que recolectó de las donaciones que hacen organizaciones y habitantes de Ciudad Juárez desde que los venezolanos se instalaron en las márgenes del Río Bravo, frente al muro que construyó el gobierno de Donald Trump en El Paso, al sur de Texas.

Ciudad Juárez es uno de los cinco puntos de la frontera mexicana que recibe a los venezolanos expulsados por las autoridades estadounidenses desde el miércoles 12 de octubre de 2022, cuando se anunció la nueva medida migratoria.

Mapa de las ciudades mexicanas que reciben a los venezolanos expulsados desde EE.UU.

BBC

Más de 150.000 venezolanos ingresaron a territorio estadounidense a través de la frontera con México durante el último año fiscal, un aumento de 293% con respecto al año anterior.

Hasta septiembre de este año, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados ha reconocido el 94% de las 8.665 solicitudes de estatus de refugiados que ha recibido de ciudadanos venezolanos.

Un campamento improvisado de migrantes venezolanos se instaló en Ciudad Juárez

Itzel Aguilera
Un campamento improvisado de migrantes venezolanos se instaló en Ciudad Juárez.

“Tu guerrera está bien”

A Estafanía le regalaron una carpa, confeccionada con una delgada tela de poliéster que la resguardaba del viento y el polvo. Desplegó sobre la carpa una pesada lona azul que encontró en la calle para hacerla más cálida, tomó un par de cobijas gruesas del puesto de donativos y logró dormir.

A medida que se acumulaban las donaciones, carpas de diferentes colores y tamaños se armaron como refugios para otros migrantes. Familias de seis personas se acomodaban en carpas para dos, aprovechando el calor corporal para conciliar el sueño.

Al día siguiente, Estefanía evitó comer los tacos y burritos picantes que repartían los voluntarios. Debía pagar 5 pesos cada vez que usara el baño en la tienda de neumáticos ubicada al otro lado del camino. Decidió tomar sopa una vez al día. Si disminuía las visitas al lavabo, podría ahorrar algunos pesos y pagar su turno para cargar la batería del celular en el mismo comercio.

“Quédate tranquilo, tu guerrera está bien”, le dice a su padre cuando puede llamarlo. Le ha contado que disfruta de una amplia vista de Estados Unidos desde el lugar donde se encuentra, sin aclarar que duerme en una carpa.

Estefanía caminó desde Colombia hasta México para llegar a EE.UU.

Itzel Aguilera
Estefanía caminó desde Colombia hasta México para llegar a EE.UU.

No le ha dicho que las autoridades migratorias mexicanas la detuvieron dos veces antes de llegar a la frontera norte. “¿Quién te mandó a salir de tu país?”, respondió un agente cuando protestó porque la comida tenía gusanos.

Tampoco le ha contado que solo 4 de los 21 compañeros que salieron con ella desde Bogotá para cruzar la selva del Darién y Centroamérica lograron llegar a Ciudad Juárez.

Al conocer la noticia de que no podrían entrar a Estados Unidos, los otros 17 se dispersaron. Unos decidieron quedarse en Costa Rica. Otros fueron detenidos por las autoridades migratorias de México o tomaron el camino de vuelta a Venezuela.

La duda

Desde la loma que habitan unos 600 migrantes, censados informalmente aquella mañana del viernes 28 de octubre por un venezolano, Estefanía observa a otros compañeros del campamento que atraviesan el Río Bravo y se entregan a las autoridades migratorias de Estados Unidos.

No se ha decidido a cruzar. Si la salud la acompaña, calcula que puede resistir 15 o 20 días más en su carpa de Ciudad Juárez, para dar tiempo a que ocurran las elecciones de medio término en Estados Unidos, previstas para el martes 8 de noviembre, que definirán cuánto apoyo tendrá Biden en el Congreso para la segunda mitad de su mandato.

Los venezolanos cruzan hacia EE.UU. por el Río Bravo.

Itzel Aguilera
Los venezolanos cruzan hacia EE.UU. por el Río Bravo.

“Tenemos la esperanza de que el presidente Joe Biden recapacite la decisión que tomó y nos dé una oportunidad a los que estamos aquí. Tengo el temor de que si cruzo, tenga esa mancha y eso me impida cumplir mi sueño”.

Volver a Venezuela le resulta impensable. “Uno no puede extrañar algo que no existe. Y el país que yo dejé ya no existe”.

Confiando en Dios

Los migrantes del campamento de Ciudad Juárez izaron una bandera de Venezuela y otra de México, delinearon con piedras un SOS gigante en el suelo y desplegaron pancartas para pedir la ayuda de Biden, visible para cualquiera que se asome desde la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en El Paso.

Un aviso de SOS en el campamento de migrantes de Ciudad Juárez.

Itzel Aguilera
Los migrantes venezolanos intentan llamar la atención de las autoridades estadounindenses.

Poco después del mediodía, Julieta baja la cuesta que conduce al río tomada de la mano de sus dos hijos, junto con su madre y su hermana menor, para entregarse y pedir asilo.

“Estoy confiando en Dios. Me levanté decidida, con la fe grandísima. Dios me ha puesto en el camino tantas cosas maravillosas que esto es de él y de nadie más”, dice mientras se quita los zapatos y las medias para evitar resbalarse con las piedras lavadas por el agua.

Le pregunto si es consciente de que pueden ser expulsados. “Sí, claro. Nos dijeron que están dándoles prioridad a los niños“, responde la venezolana de 32 años. “Tenemos familiares de aquel lado que nos están esperando”.

Al igual que otros migrantes, Julieta dejó las pocas pertenencias que le quedaron luego de atravesar el Darién. Una vez que se entregue, sólo podrá conservar el pasaporte, el teléfono, el dinero, y las prendas. Tendrá que tirar todo lo demás.

“Mi mayor temor es que me regresen más lejos, a otro lugar de la frontera. Si me regresan hasta aquí, perfecto. Sigo intentando y sigo luchando porque para eso salí, para luchar por el futuro de ellos”, afirma rodeada por sus familiares.

Los migrantes instalaron banderas de México y Venezuela en el campamento de Ciudad Juárez.

Itzel Aguilera
Muchos migrantes se debaten entre quedarse en México o volver a Venezuela.

Expulsados versus admitidos

Mileyde presencia el intento de Julieta de cruzar la frontera vestida con un suéter y un pantalón deportivo gris y unas crocs azules, la ropa que le dieron en el puesto migratorio en Estados Unidos en el que durmió una noche, y desde donde fue expulsada el día anterior.

“Nos llevaron a un refugio, no sé cómo llamarlo, una cárcel. Uno se siente como privado de libertad completamente. No tuvimos acceso a llamada, siempre con la puerta cerrada, siempre con las órdenes de los oficiales. Tuvimos una ducha y nos entregaron este uniforme”.

Mileyde, su esposo y su nuera no han decidido cuál será su próximo destino. “Estamos a la expectativa porque está la opción de ir a Venezuela, aunque no es muy claro para nosotros”. Su hijo ya está en Estados Unidos. “Quedarnos en México sería una opción, porque nos están ofreciendo 180 días para optar a un permiso de trabajo. Estamos pensándolo”.

Mileyde fue expulsada de EE.UU. por Ciudad Juárez.

Itzel Aguilera
Mileyde fue expulsada de EE.UU. por Ciudad Juárez.

Un migrante que pidió el anonimato pronosticó que el campamento se mantendrá hasta que los carteles del narco mexicano que operan en Ciudad Juárez lo permitan. “Sabemos que el día que ellos quieran, nos sacan de aquí a plomo“.

Milena es uno de los pocos ejemplos de migrantes que han sido admitidos en Estados Unidos después del cierre de la frontera para los venezolanos. Cruzó a través de Matamoros, en el extremo oriental de México, junto con su hija, su hermana y su sobrina. La venezolana de 32 años pidió mantener su identidad anónima por temor a que su testimonio interfiera en el trámite del asilo.

“En todos los países nos robaban y se aprovechaban de nosotras. Todo el esfuerzo que hicimos para pasar el infierno de la selva y México no puede quedar en vano”.

Migrantes venezolanos protestan en un campamento en Ciudad Juárez.

Itzel Aguilera
El cierre de la frontera de EE.UU. para los venezolanos dejó a miles de ellos varados en México.

Los albergues de Tijuana

Tijuana dispone de más de 30 refugios para migrantes en el extremo occidental de México. Al otro lado se encuentra la ciudad de San Diego, en el estado de California. La mayoría de los albergues ya estaban llenos cuando comenzaron a llegar los venezolanos, a mediados de octubre.

“En la casa donde nos encontramos hay venezolanos, haitianos, hondureños, guatemaltecos, salvadoreños, mexicanos“, explica Claudia Portela, directora del albergue Desayunador Salesiano Padre Chava en Tijuana. “Vienen por diferentes situaciones, y cuando llegan los venezolanos estamos a tope”.

Claudia Portela, directora del albergue Desayunador Salesiano Pedro Chava en Tijuana

Marcos González
Claudia Portela dirige el albergue Desayunador Salesiano Pedro Chava en Tijuana.

De los 96 migrantes que durmieron en el Desayunador Salesiano el jueves 27 de octubre, 36 eran venezolanos. Preguntan a Claudia qué opciones tienen, qué ocurrirá con ellos ahora. Prefiere ser honesta y responder que nada está claro.

“Si les tomaron huellas y entraron de forma irregular, eso puede pesar si solicitan asilo. Realmente no lo sabemos. La persona tiene que saber que es una posibilidad. Si no, tristemente los van a deportar a su país”.

En la negociación que el gobierno de Biden sostuvo con el del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, para aplicar la nueva medida no participaron las autoridades de ciudades fronterizas como Tijuana, principales receptoras de los migrantes.

Los términos que firmó el gobierno federal con Estados Unidos se nos hacen injustos, porque no ven las consecuencias que puedan causar en las ciudades fronterizas. No están obligados a consultarlo, pero sí están obligados a ayudarnos a resolver este tema”, considera Enrique Lucero, director de Atención al Migrante de la Alcaldía de Tijuana.

Para afrontar la contigencia, el gobierno de la ciudad acondiciona una instalación deportiva como refugio para 300 venezolanos.

“Es una migración que está en el peor de los mundos, porque llegan sin condición migratoria, retornados de Estados Unidos. No es una migración que nos llegó del sur, sino que los están retornando desde el norte. Atravesaron diez países para llegar a la frontera y el Darién, gastaron US$6.000 y a su representación diplomática no se le ve mucha iniciativa”.

Enrique Lucero, director de la oficina de Atención al Migrante de la Alcaldía de Tijuana.

Marcos González
Enrique Lucero dirige la oficina de Atención al Migrante de la Alcaldía de Tijuana.

El dilema de escoger un nuevo destino

José llegó hace pocos días al Desayunador Salesiano. Cruzó la frontera junto con su pareja y su hijo por Ciudad Juárez. Ella y el niño fueron admitidos y trasladados a Chicago. Él fue expulsado por Tijuana. “Si hubiera un vuelo humanitario, me devolvería a Venezuela. Me quedé sin plata, sin nada. La decisión de venir aquí me costó mi familia“.

Junior es padre de unas mellizas que cumplieron un año de edad tres días después de que él emprendiera el viaje por tierra desde Venezuela hacia Estados Unidos. Tras haber visto cadáveres en el Darién, asegura no estar dispuesto a volver a la selva, aunque sí a Venezuela en avión para Navidad, si el gobierno de Biden no rectifica su decisión sobre los migrantes venezolanos luego de las elecciones de mitad de período.

Mis hijas están creciendo sin mi amor. Mi ilusión era comprarles una casa en Estados Unidos, pero si no puedo lograrlo, prefiero volver a Venezuela”, asegura el técnico en administración contable de 31 años mientras ayuda a servir la cena en el comedor del albergue.

Comedor del Desayunador Salesiano Padre Chava

Marcos González
El Desayunador Salesiano Padre Chava aloja a casi un centenar de migrantes a finales de octubre de 2022.

Emmanuel es la excepción. Tras haber sido expulsado en Tijuana, el universitario de 22 años está decidido a volver a Venezuela. Conserva los zapatos que usó para atravesar Colombia, el Darién, Centroamérica y México como un símbolo del coraje que desarrolló a lo largo de la travesía.

Estos zapatos son para mí como un trofeo, valen mucho. Siento que soy un hombre más hecho. Después de esta experiencia, para mí todo es posible”.

Tres días después de entrevistar a Estefanía en el campamento de Ciudad Juárez, un grupo de migrantes atravesó el Río Bravo agitando una bandera de Venezuela gigante. Fue repelido por las autoridades estadounidenses con disparos de balas de goma.

Estefanía cruzó ese día. Desde entonces su chat de Whatsapp aparece desconectado. Los amigos que cruzaron con ella la selva del Darién y se quedaron en el campamento en Ciudad Juárez no han vuelto a hablar con ella, para saber si fue admitida o expulsada de Estados Unidos.


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