Música y ceguera, un festival que muestra que las artes son cuestión de capacidades y no de discapacidades

Del 4 al 12 de agosto, la CDMX será testigo de conciertos a ciegas, musicografía braille y pedagogía incluyente, en el marco de este segundo festival musical.

El festival Música y Ceguera ofrecerá conciertos, talleres y presentaciones de cuenta cuentos en diversos espacios de la CDMX.
El festival Música y Ceguera ofrecerá conciertos, talleres y presentaciones de cuenta cuentos en diversos espacios de la CDMX. Facebook Lo Audible

Desde niño, Eduardo Ibarra comenzó a sentir curiosidad por la música, cuando se preguntaba cómo podía un piano sacar los sonidos que escuchaba, ya que su discapacidad visual le impedía mirarlo. Hoy es un exitoso pianista mexicano de jazz.

A los siete años, platicó en entrevista con Animal Político, comenzó a tomar clases de guitarra, hasta que tuvo que abandonar su formación artística para entrar a estudiar leyes, ya que su familia no apoyaba su proyecto de formación profesional en música.

“Yo quería estudiar música, pero mi padre me pidió que estudiara derecho y lo hice, hasta el tercer semestre de la carrera, cuando renuncié porque anhelaba ser músico”, recordó Eduardo.

Fue así que entró a la Escuela Nacional de Música de la UNAM, “con muchos problemas, porque algunos de los maestros de aquellos años me rechazaron porque no estaban preparados según ellos para enseñar a ciegos. Esa fue mi primera mala experiencia”.

Sin embargo, recordó, “no fue algo que no tuviera solución: cambié de maestros y de universidad. Me fui a Estados Unidos becado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en los ochenta, al Conservatorio de Música en Boston, donde hice trabajo de guitarra clásica y perfeccioné el piano en el área de jazz”.

Al finalizar su formación, Eduardo volvió a México, donde se dedicó a la producción discográfica y de jingles para Grupo Acir Radio, “donde hice cortinillas de noticiarios durante nueve años”, hasta que decidió irse a vivir a Cuernavaca, donde actualmente es profesor en la Escuela de Música de la Universidad La Salle y en el Centro Morelense de las Artes, además de presentarse con grupos de jazz.

Conciertos a ciegas

Uno de los grupos en los que participa es el cuarteto de jazz Música y Ceguera, integrado por Eduardo Ibarra como pianista, Emiliano Coronel como bajista, Daryl Antón en el saxofón y la flauta, y Vladimir Coronel como baterista.

De los cuatro músicos, Eduardo es el único con discapacidad visual; sin embargo, cuando toca el cuarteto, sus tres compañeros se vendan los ojos, como parte de una “experiencia de un acercamiento distinto con la música”.

Como parte del segundo festival Música y Ceguera, que este año tendrá como sedes el Centro Nacional de las Artes (Cenart) y la Biblioteca Vasconcelos en la Ciudad de México, del 4 al 12 de agosto, participará el cuarteto de jazz del mismo nombre en la sala Blas Galindo el domingo 5 a las 18:00 horas.

De acuerdo con Lorena Peugnet, clavecinista y directora del festival Música y Ceguera, el evento tiene como finalidad “apoyar a músicos ciegos profesionales y mantener viva la inquietud de la conciencia sobre la inclusión de las personas con discapacidad en las artes”.

En entrevista, Peugnet dijo que la idea de comenzar con el proyecto Música y Ceguera surgió luego de que conoció a Eduardo Ibarra, mientras estudiaba la obra de compositores ciegos de música clásica como parte de su repertorio en clavecín.

“Luego de conocer a Eduardo, que ahora es mi socio, comenzamos a relacionarnos con otros músicos ciegos y vimos que en México faltaba una organización que los apoyara y mantuviera viva la inquietud de la conciencia sobre la inclusión”, explicó.

Así nacieron las primeras jornadas del festival, que en 2016 organizó conciertos y espacios para compartir experiencias y recursos pedagógicos para la enseñanza musical a personas con discapacidad a lo largo de dos días en Cuenavaca, Morelos.

A partir de entonces, dijo, “empezamos a tener contacto con más personas, más inquietudes, más invitaciones y ampliamos la red con más músicos, incluso en España, China e Inglaterra. La red de solidaridad por la ceguera y la música se ha ampliado”.

En México “hay muchos vacíos y retos por llenar todavía a nivel institucional y de educación para personas con discapacidad”, por lo que, parte de los objetivos de Música y Ceguera es ampliar su trabajo para dar capacitación a profesores de música de todo el país en temas de musicografía accesible, software para traducir las partituras a braille y las impresoras especiales para este tipo de escritura, platicó Peugnet.

Para Eduardo Ibarra, la interpretación musical solo “es cuestión de capacidades”, por lo que espera que Música y Ceguera continúe abriendo puertas para lograr que existan cada vez más espacios en los que personas con discapacidad puedan desarrollar su potencial artístico.

Además de los conciertos y pláticas sobre la enseñanza musical para personas con discapacidad, Música y Ceguera cuenta con actividades relacionadas con otras disciplinas artísticas desde un enfoque de accesibilidad al arte.

En su primera edición, Música y Ceguera presentó funciones de cine incluyente, y este año contará con actividades de literatura accesible, como cuenta cuentos y talleres de lectura y escritura braille.

Debido a que Música y Ceguera es un proyecto que trabaja sin financiamiento público, requieren de apoyo de donantes para continuar con sus labores de enseñanza y difusión de herramientas didácticas para personas con discapacidad.

Si quieres conocer el programa completo del festival Música y Ceguera, que se celebrará del 4 al 12 de agosto en la Ciudad de México o contactar con sus organizadores para apoyar el proyecto, consulta su página web.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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