Música y ceguera, un festival que muestra que las artes son cuestión de capacidades y no de discapacidades
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Música y ceguera, un festival que muestra que las artes son cuestión de capacidades y no de discapacidades

Del 4 al 12 de agosto, la CDMX será testigo de conciertos a ciegas, musicografía braille y pedagogía incluyente, en el marco de este segundo festival musical.
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Por Eréndira Aquino
3 de agosto, 2018
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Desde niño, Eduardo Ibarra comenzó a sentir curiosidad por la música, cuando se preguntaba cómo podía un piano sacar los sonidos que escuchaba, ya que su discapacidad visual le impedía mirarlo. Hoy es un exitoso pianista mexicano de jazz.

A los siete años, platicó en entrevista con Animal Político, comenzó a tomar clases de guitarra, hasta que tuvo que abandonar su formación artística para entrar a estudiar leyes, ya que su familia no apoyaba su proyecto de formación profesional en música.

“Yo quería estudiar música, pero mi padre me pidió que estudiara derecho y lo hice, hasta el tercer semestre de la carrera, cuando renuncié porque anhelaba ser músico”, recordó Eduardo.

Fue así que entró a la Escuela Nacional de Música de la UNAM, “con muchos problemas, porque algunos de los maestros de aquellos años me rechazaron porque no estaban preparados según ellos para enseñar a ciegos. Esa fue mi primera mala experiencia”.

Sin embargo, recordó, “no fue algo que no tuviera solución: cambié de maestros y de universidad. Me fui a Estados Unidos becado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en los ochenta, al Conservatorio de Música en Boston, donde hice trabajo de guitarra clásica y perfeccioné el piano en el área de jazz”.

Al finalizar su formación, Eduardo volvió a México, donde se dedicó a la producción discográfica y de jingles para Grupo Acir Radio, “donde hice cortinillas de noticiarios durante nueve años”, hasta que decidió irse a vivir a Cuernavaca, donde actualmente es profesor en la Escuela de Música de la Universidad La Salle y en el Centro Morelense de las Artes, además de presentarse con grupos de jazz.

Conciertos a ciegas

Uno de los grupos en los que participa es el cuarteto de jazz Música y Ceguera, integrado por Eduardo Ibarra como pianista, Emiliano Coronel como bajista, Daryl Antón en el saxofón y la flauta, y Vladimir Coronel como baterista.

De los cuatro músicos, Eduardo es el único con discapacidad visual; sin embargo, cuando toca el cuarteto, sus tres compañeros se vendan los ojos, como parte de una “experiencia de un acercamiento distinto con la música”.

Como parte del segundo festival Música y Ceguera, que este año tendrá como sedes el Centro Nacional de las Artes (Cenart) y la Biblioteca Vasconcelos en la Ciudad de México, del 4 al 12 de agosto, participará el cuarteto de jazz del mismo nombre en la sala Blas Galindo el domingo 5 a las 18:00 horas.

De acuerdo con Lorena Peugnet, clavecinista y directora del festival Música y Ceguera, el evento tiene como finalidad “apoyar a músicos ciegos profesionales y mantener viva la inquietud de la conciencia sobre la inclusión de las personas con discapacidad en las artes”.

En entrevista, Peugnet dijo que la idea de comenzar con el proyecto Música y Ceguera surgió luego de que conoció a Eduardo Ibarra, mientras estudiaba la obra de compositores ciegos de música clásica como parte de su repertorio en clavecín.

“Luego de conocer a Eduardo, que ahora es mi socio, comenzamos a relacionarnos con otros músicos ciegos y vimos que en México faltaba una organización que los apoyara y mantuviera viva la inquietud de la conciencia sobre la inclusión”, explicó.

Así nacieron las primeras jornadas del festival, que en 2016 organizó conciertos y espacios para compartir experiencias y recursos pedagógicos para la enseñanza musical a personas con discapacidad a lo largo de dos días en Cuenavaca, Morelos.

A partir de entonces, dijo, “empezamos a tener contacto con más personas, más inquietudes, más invitaciones y ampliamos la red con más músicos, incluso en España, China e Inglaterra. La red de solidaridad por la ceguera y la música se ha ampliado”.

En México “hay muchos vacíos y retos por llenar todavía a nivel institucional y de educación para personas con discapacidad”, por lo que, parte de los objetivos de Música y Ceguera es ampliar su trabajo para dar capacitación a profesores de música de todo el país en temas de musicografía accesible, software para traducir las partituras a braille y las impresoras especiales para este tipo de escritura, platicó Peugnet.

Para Eduardo Ibarra, la interpretación musical solo “es cuestión de capacidades”, por lo que espera que Música y Ceguera continúe abriendo puertas para lograr que existan cada vez más espacios en los que personas con discapacidad puedan desarrollar su potencial artístico.

Además de los conciertos y pláticas sobre la enseñanza musical para personas con discapacidad, Música y Ceguera cuenta con actividades relacionadas con otras disciplinas artísticas desde un enfoque de accesibilidad al arte.

En su primera edición, Música y Ceguera presentó funciones de cine incluyente, y este año contará con actividades de literatura accesible, como cuenta cuentos y talleres de lectura y escritura braille.

Debido a que Música y Ceguera es un proyecto que trabaja sin financiamiento público, requieren de apoyo de donantes para continuar con sus labores de enseñanza y difusión de herramientas didácticas para personas con discapacidad.

Si quieres conocer el programa completo del festival Música y Ceguera, que se celebrará del 4 al 12 de agosto en la Ciudad de México o contactar con sus organizadores para apoyar el proyecto, consulta su página web.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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La inusual estrategia del país que está vacunando primero a los jóvenes y no a los ancianos contra COVID-19

Para proteger a los mayores, sostienen en Indonesia, es mejor primero vacunar a quienes propagan más fácilmente el coronavirus. El enfoque tiene sentido, según algunos expertos.
13 de enero, 2021
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Como otros países, Indonesia está implementando un programa masivo y gratuito de vacunación contra la covid-19, pero con un enfoque muy diferente al de los demás.

En lugar de vacunar a las personas mayores en la primera fase de aplicación, las primeras dosis -después de los trabajadores de la salud- serán para los trabajadores de entre 18 y 59 años.

El presidente Joko Widodo, de 59 años, se ha ofrecido como voluntario para ser el primero en la fila. El vicepresidente Ma’ruf Amin, de 77 años, no recibirá la inyección pronto, porque es demasiado mayor.

¿A qué se debe este inusual enfoque?

El profesor Amin Soebandrio, quien ha asesorado al gobierno en su estrategia de “la juventud primero”, sostiene que tiene sentido priorizar la inmunización de los trabajadores, aquellos “que salen de la casa a todas partes y luego por la noche regresan a sus hogares con sus familias”.

“Estamos apuntando a aquellos que probablemente propaguen el virus“, dijo a BBC Indonesia.

Explica que este enfoque le dará al país la mejor oportunidad de lograr la inmunidad colectiva, algo que ocurre cuando una gran parte de una comunidad se vuelve inmune a través de las vacunas o la propagación masiva de una enfermedad.

Trabajadores cargan vacunas contra la covid-19 en Indonesia

EPA
Suministros de vacunas para todo el país fueron preparados en vísperas del lanzamiento.

Se sabe que entre 60-70% de la población mundial debe ser inmune para detener la propagación del coronavirus fácilmente. Sin embargo, esas cifras aumentarán considerablemente si las nuevas variantes más transmisibles se difunden ampliamente.

“Ese es el objetivo a largo plazo, o al menos reducimos significativamente la propagación del virus para que la pandemia esté bajo control y podamos hacer que la economía vuelva a funcionar”, dijo el profesor Soebandrio.

Indonesia, con una población de 270 millones, tiene el mayor número acumulado de casos de covid-19 en el sudeste asiático. Según datos del gobierno, el 80% de los casos se encuentran entre la población activa.

Si bien las escuelas y las oficinas gubernamentales han estado cerradas durante casi un año, el gobierno se ha resistido a implementar cierres estrictos por temor al impacto en la economía del país. Más de la mitad de la población trabaja en el sector informal, por lo que para muchos trabajar desde casa no es una opción.

Una mujer recibe una vacuna en Indonesia

EPA
El objetivo de Indonesia es vacunar primero a la población de 18 a 59 años.

El nuevo ministro de Salud del país, Budi Gunadi Sadikin, defendió la estrategia e insiste en que no se trata solo de la economía, sino de “proteger a las personas y apuntar primero a aquellos que probablemente contraigan y propaguen” la enfermedad.

“Nos estamos enfocando en personas que tienen que encontrarse con mucha gente como parte de su trabajo: mototaxistas, policías, militares. Entonces, no quiero que la gente piense que esto se trata solo de la economía. Se trata de proteger a la gente”, señaló.

¿Y los ancianos?

El gobierno también argumenta que ofrecerá protección a los ancianos.

“Inmunizar a los miembros que trabajan en un hogar significará que no llevarán el virus ahí, donde están sus parientes mayores”, dijo la doctora Siti Nadia Tarmizi, portavoz del Ministerio de Salud para el programa de vacunación covid-19.

La mayoría de las personas mayores de Indonesia viven en hogares intergeneracionales y, a menudo, es imposible aislarlas del resto de la familia.

“Entonces, es un beneficio adicional de este enfoque, que al vacunar a las personas de 18 a 59 años, también estamos ofreciendo algo de protección a las personas mayores con las que viven”, dijo.

Una prueba de coronavirus en Indonesia

EPA
Indonesia ha registrado más de 600.000 casos de covid-19 desde que comenzó la pandemia.

Pero esto depende de que la vacuna evite que las personas porten el virus y lo transmitan.

“Simplemente, aún no tenemos esa información“, dijo el profesor Robert Read, miembro del comité de vacunación e inmunización (JCVI) que asesora a los departamentos de salud del Reino Unido sobre inmunización.

“La razón por la que el Reino Unido no ha optado por la población más joven, por supuesto, es que, primero, no contraen una enfermedad tan grave y, segundo, no hemos podido demostrar todavía que las vacunas tengan ningún impacto en absoluto en la transmisión”, dijo.

El enfoque de Indonesia, consideró, necesitaría una absorción de vacunas muy alta: “al menos el 50% con toda probabilidad, para detener la muerte y la hospitalización en su población mayor”.

“Es posible que si obtienen tasas de cobertura muy altas, habrá algún impacto en la transmisión, aunque obviamente todavía no lo hemos visto”.

¿Qué pruebas ha realizado Indonesia?

Indonesia ha adoptado este enfoque único en parte porque la vacuna que está utilizando no se ha probado en personas mayores.

Un trabajador en Indonesia

Reuters
Indonesia tiene una población joven enorme, pero gasta poco en salud.

El país depende principalmente de la fórmula de CoronaVac, fabricado por Sinovac en China, para inocular a su población, con tres de las 125 millones de dosis prometidas ya entregadas y distribuidas a los centros de salud de todo el país.

Indonesia dice que la vacuna de China tiene una efectividad del 65,3%. Pero el gobierno solo ha realizado pruebas en el grupo de edad de 18 a 59 como parte del ensayo Sinovac en varios países.

“Cada país podría tener un grupo de edad diferente y resultó que se le pidió a Indonesia que hiciera el ensayo sobre la población trabajadora”, dijo la doctora Nadia. Comenzarán a inmunizar a los ancianos, dice, en la segunda ronda de vacunaciones una vez que obtengan datos de otros países involucrados en el ensayo.

Pero incluso si se les hubiera pedido que lo probaran en personas mayores de 60 años, dice que lo más probable es que todavía se concentren en inmunizar a la población trabajadora primero, ya que creen que protegerá a la mayoría de las personas.

¿Cómo ven los científicos el experimento?

“No sabemos si funcionará y es necesario evaluarlo”, dijo Peter Collignon, profesor de enfermedades infecciosas en la Universidad Nacional de Australia, quien consideró que tiene sentido modificar el lanzamiento de la vacuna según las circunstancias de un país.

“Si eres un país en desarrollo, puedo ver una política de protección de tus trabajadores adultos jóvenes, aquellos que propagan más el virus, como un método razonable, porque realmente no puedes decirle a la gente que se quede en casa”, opinó.

Un puesto de vacunación en Indonesia

EPA
En países en vías de desarrollo, dice Collignon, tiene sentido una estrategia como la de Indonesia.

El profesor Read estuvo de acuerdo y dijo: “No nos corresponde a nosotros en los países occidentales ricos decirle a otros países del mundo lo que deberían estar haciendo”.

Consideró que el enfoque de Indonesia “puede ser lo correcto para su país”, y señaló que, a nivel mundial, nadie está seguro de qué es lo correcto en este momento.

El profesor Dale Fisher del Hospital de la Universidad Nacional dijo que Indonesia estaba adoptando un “enfoque pragmático”.

“Dicen que vamos a vacunar a este grupo de edad del que tenemos los datos. Es un grupo accesible y sin duda ayudará a mantener los negocios y la tubería de alimentación en funcionamiento”, sostuvo.

¿Cómo está afrontando Indonesia la pandemia?

El ambicioso despliegue de Indonesia no será fácil.

Su población es la cuarta más grande del mundo, distribuida en un vasto archipiélago cercano al ecuador, por lo que existen importantes desafíos logísticos en términos de la temperatura requerida para las vacunas.

Y los expertos en salud advierten que la política del gobierno centrada en la inoculación y no mucho en contener el virus conlleva peligro, ya que el sistema de salud está sufriendo por el aumento de casos.

Un cortejo fúnebre en Indonesia

EPA
Indonesia tiene una de las mayores tasas de víctimas de covid-19 del sudeste asiático.

Los cementerios en Yakarta, el epicentro de la pandemia, están llenos y los hospitales dicen que están luchando por hacer frente a la cantidad de pacientes.

El experto en salud pública Dicky Budiman, de la Universidad Griffith de Australia, dijo que el gobierno necesitaba hacer más para proteger a los vulnerables, fortaleciendo lo que llamó la estrategia fundamental para la pandemia: pruebas, rastreo y el cumplimiento del distanciamiento social.

La periodista local Citra Prastuti en Yakarta, que acaba de recuperarse del virus, dijo que “salir de su casa es como entrar en una zona de guerra, con el creciente número de grupos familiares: parece que ningún lugar es lo suficientemente seguro para nosotros”.

Dijo que los mensajes de salud pública habían sido confusos y contradictorios. “Se anima a la gente a quedarse en casa durante las vacaciones, pero los hoteles ofrecieron descuentos y no hubo restricciones de transporte”.

Y no hubo seguimiento ni rastreo, como en su caso el cual lo notificó a las autoridades sanitarias locales.

“Así que no sé si estoy incluida en los datos generales de la covid o no”, dijo. “Creo que mucha gente ve la vacuna como una salida fácil, como la cura de todas las enfermedades, como el salvador final”.


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