Por qué la geografía de CDMX es un gran desafío para la construcción de cualquier aeropuerto
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Por qué la geografía de CDMX es un gran desafío para la construcción de cualquier aeropuerto

La geografía del Valle de México es uno de los factores determinantes en el tema de la saturación del actual aeropuerto Benito Juárez, y las opciones en Texcoco y Santa Lucía.
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Por BBC Mundo
27 de agosto, 2018
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México está por tomar una de sus decisiones de infraestructura más importantes de las últimas décadas.

Los mexicanos decidirán en una consulta general vinculante si sigue adelante la actual construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), o si se emprende un nuevo proyecto con dos aeropuertos para la capital del país.

Así lo ha determinado el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien durante su campaña prometió detener la construcción del NAIM al considerarla de alto costoso financiero y ambiental, y presentó una propuesta alternativa.

Los ciudadanos decidirán si en lugar del NAIM se mantiene en operación el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (AICM) y se construye una nueva terminal en la base militar de Santa Lucía, a 35km de distancia del primero.

López Obrador y Javier Jiménez en conferencia de prensa

AFP
López Obrador (derecha) anunció que someterá a consulta el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

Cualquiera de las dos decisiones implica un gasto de miles de millones de dólares, pues el NAIM ya tiene 31% de avance.

Pero el proyecto de López Obrador promete ser menos costoso en su edificación y en su mantenimiento a lo largo de los años.

Más allá del dinero, la geografía en la que se ubica el Valle de México, donde se asienta la ciudad, es uno de los factores determinantes para decidir cómo se resolverá la saturación del AICM.

Entre volcanes y montañas

La capital mexicana se encuentra ubicada en un valle rodeado de montañas elevadas.

Por el suroeste se encuentran dos volcanes, el Popocatépetl (activo), que alcanza una altitud de 5,400 metros sobre el nivel medio del mar, y el Iztaccíhuatl(inactivo), con una cima a 5,230 metros.

En el suroeste está la Sierra de Ajusco-Chichinauhtzin, en la cual se ubica el volcán Xitle (inactivo, 3,100m) que tiene cimas montañosas de hasta 4,000 metros.

Un avión en Ciudad de México

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Las altas montañas que rodean a Ciudad de México crean un “cono” que impide la aproximación directa de vuelos.

Como explica a BBC Mundo el analista de aviación Leonardo Sánchez, quien además es un experimentado piloto comercial, las montañas y volcanes dificultan los accesos aéreos a la ciudad.

“Hablamos de un 60% a 70% de zonas montañosas elevadas a su alrededor“, explica Sánchez.

Esta orografía hace que el AICM -inaugurado en 1963- opere con un solo corredor de aproximación, es decir, la ruta que siguen los aviones para descender a la ciudad.

“Los aeropuertos que no tienen ningún obstáculo (geográfico) pueden hacer dos o tres corredores, dependiendo del número de pistas que tengan y la distancia que haya entre pistas”, señala Sánchez.

Ciudades con gran flujo de vuelos como Atlanta, Londres, Pekín, París, Chicago o Nueva York tienen múltiples corredores gracias a las condiciones orográficas favorables que tienen.

Mapa geográfico de Ciudad de México

BBC
Las dos opciones de construcción de nuevas terminales llevarán el tráfico aéreo hacia la “ventana” del noreste de la ciudad donde no hay montañas altas.

Además, sus puertos aéreos utilizan dos o tres pistas simultáneas -donde aterrizan y despegan aviones al mismo tiempo-, mientras que el AICM solo cuenta con dos pistas que no pueden operar de manera simultánea.

La altura de 2,250 metros sobre el nivel del mar a la que se ubica Ciudad de México también hace que el aire sea más liviano, lo cual es un factor a considerar para la operación aeronáutica.

“Entre más elevado esté el aeropuerto y necesidad de mayor longitud de pista para el despegue, en muchas ocasiones el avión no tiene la capacidad de despegar con su peso máximo de despegue”, explica Sánchez.

A mayor altitud, los aeropuertos requieren que las pistas tengan una mayor separación entre sí.

El Aeropuerto Internacional de Ciudad de México visto desde el aire

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La separación entre pistas en el actual AICM solo permite la llegada y despegue de aviones de manera no simultánea.

¿Qué soluciones se proponen?

El contar con una sola senda de aproximación y despegue, así como dos pistas tan cercanas entre sí (305m), ha limitado al AICM, el que superó su capacidad máxima hace dos décadas.

“El actual aeropuerto está a punto de reventar. Sirve a 47 millones de pasajeros, casi un 50% por encima de su capacidad máxima de 32 millones”, dijo en abril pasado Peter Cerdá, vicepresidente regional de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés) para las Américas.

En 2014 el presidente Enrique Peña Nieto anunció la construcción del NAIM, el cual está proyectado para tener tres pistas en operación simultánea y atender hasta 70 millones de pasajeros en su fase inicial.

Un modelo del NAIM

Getty Images
El gobierno prometió el inicio de operaciones del NAIM para 2020, pero nuevas estimaciones indican que se retrasará un par de años.

Para entrar en operación en 2020, el AICM cerraría sus operaciones y lo reemplazaría el NAIM.

Sin embargo, como candidato Andrés Manuel López Obrador criticó su costo que ha venido en aumento -de US$13,300 millones iniciales a más de US$15,800 millones a la fecha-, así como su impacto ambiental sobre la región lacustre donde se construye.

Prometió cancelar esa construcción y en su lugar crear un segundo aeropuerto comercial en la base militar de Santa Lucía, este último con dos pistas con operación simultánea.

Vista del NAIM

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Hasta julio el avance del NAIM era del 31%, según el consorcio que lo está edificando.

La semana pasada, como presidente electo, anunció que ambos proyectos -el del NAIM actual y el suyo- serán sometidos a estudios técnicos y la decisión final será de los ciudadanos en una votación vinculante para la cual no hay una fecha fijada.

Mientras, la construcción del NAIM seguirá adelante. Hasta julio llevaba casi un tercio completado.

Viabilidad

Un estudio de MITRE, una consultora de desarrollos aeroportuarios surgida en 1958 en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE.UU.), analizó para el gobierno de Enrique Peña Nietola viabilidad de las dos opciones.

El estudio, hecho público por López Obrador la semana pasada, señaló que operacionalmente el proyecto del NAIM es la solución más viable para resolver la ubicación geográfica del aeropuerto.

Un gráfico de viabilidad de MITRE

MITRE Corporation
MITRE señaló que hay un punto de interferencia (en rojo) que hace inviable operacionalmente el proyecto de dos aeropuertos.

Su edificación sobre lo que fue el lago de Texcoco permitiría sortear las montañas por la ventana del noreste de Ciudad de México, lo que facilita el establecimiento de corredores y pistas simultáneas.

Sin embargo, implica el cierre de operaciones del AICM y de la base militar de Santa Lucía, es decir, se perderían dos puertos aéreos por el NAIM.

Tras reuniones entre el equipo técnico de López Obrador y MITRE, el nuevo gobierno llegó a la conclusión de que el análisis de la consultora no descarta la posibilidad de que haya dos aeropuertos.

“MITRE informó que sí pueden operar ambos aeropuertos, pero con restricciones en el número de operaciones, lo que no permitiría superar el problema de saturación”, señaló el equipo del presidente electo en un informe la semana pasada.

Una ilustración del proyecto de Santa Lucía

LopezObrador.org.mx
El aeropuerto propuesto por López Obrador contaría con dos pistas de uso simultáneo.

Para la consultora, la operación del AICM y Santa Lucía haría que la fila de aproximación y despegue entre aviones tuviera un espacio más amplio, lo que reduciría la frecuencia de llegadas y salidas en ambas terminales aéreas.

El equipo del nuevo gobierno reconoció que tendrá que hacer más estudios a realizarse en los siguientes meses para presentar una propuesta de viabilidad de operaciones aéreas.

“Nos exige, para la confirmación de la opción, el estudio a profundidad que proponen nuestros técnicos”, señala su reporte, el cual también subraya la necesidad de hacer un análisis de impacto ambiental.

Una vista general de Ciudad de México

Getty Images
La geografía es un factor preponderante en el establecimiento de un nuevo sistema aeroportuario de Ciudad de México.

El analista Leonardo Sánchez señala que, más allá del lugar, lo primordial es que se cumplan todos los requisitos de navegación aérea que garantizan la seguridad en cielo y tierra.

“La planeación y construcción de un aeropuerto no es tan sencilla como escoger un terreno y ahí se empiece a construir, no”, dice a BBC Mundo.

El aeropuerto se construye al revés de los edificios. Empieza su construcción en el cielo, en el espacio aéreo, de ahí se nos da un punto geográfico y ahí es donde se construye”, señala.

“Todo bajo las más estrictas medidas de seguridad y apegado a estándares mundiales”, concluye.


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Presidencia de la República

Entre señalamientos por la militarización, la Sedena exhibe su nuevo músculo: la Guardia Nacional

La corporación, recientemente colocada bajo el mando del Ejército, tuvo un papel protagónico en el desfile por el 212 aniversario del inicio de la guerra de independencia, mientras organizaciones y activistas continúan advirtiendo sobre los riesgos de militarizar la seguridad pública.
Presidencia de la República
Por Alfredo Maza
17 de septiembre, 2022
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Con la mano pegada al pecho y en señal de saludo a la bandera, Esteban, un niño de cinco años, comenzaba a cantar el himno nacional en el momento en que los integrantes de la Guardia Nacional desfilaban frente al Ángel de la Independencia, lugar emblemático de la capital del país.

“Es mi bandera, mi enseña nacional. Son estas notas su cántico marcial…”, recitaba Esteban en medio de los miles de asistentes al desfile cívico-militar de este viernes. De acuerdo con las autoridades capitalinas, acudieron alrededor de 300 mil personas y hubo “saldo blanco”.

—¿Dónde aprendiste a cantar el himno, Esteban? —se le preguntó.

—Lo aprendí en la escuela cuando tenía cuatro años —respondió y contó su edad con los dedos de una mano, al tiempo que tanto él como sus padres sonreían.

Mientras la escena sucedía, los asistentes eran testigos de que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) exhibía su nuevo músculo, la Guardia Nacional, corporación que conformó más del 40% de la participación en el desfile. Hace justo una semana, el gobierno publicó el decreto que oficializa el paso de la Guardia Nacional al control operativo y administrativo del Ejército.

El movimiento hizo que activistas, expertos y organizaciones civiles acusaran una intención de militarizar más la seguridad pública del país, pero durante el despliegue de este viernes entre la ciudadanía no se comentaba nada sobre esta polémica. 

En cambio, como si se tratara del 27 de septiembre de 1821, cuando el Ejército Trigarante entró a la Ciudad de México, mujeres y hombres aplaudían cada que se mencionaban las características de los agrupamientos que pasaban frente a ellos.

Ya fueran elementos de la Guardia Nacional, del Ejército, de la Marina o de la Fuerza Aérea Mexicana, los aplausos no se detenían.

Las expresiones de apoyo incluso se escuchaban en los lugares donde están los antimonumentos dedicados a los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, la Glorieta de las Mujeres que Luchan —instalada en honor a las madres de víctimas de feminicidio— o la Glorieta de las y los Desaparecidos, a pesar de que las Fuerzas Armadas son señaladas como responsables en varios de estos casos.

“No al golpe militar”: la manta que ondeó en Reforma

Mientras Esteban cantaba el himno y se emocionaba al saber que más tarde pasarían frente a él decenas de caballos, seis integrantes del Heroico Cuerpo de Bomberos de la CDMX se apresuraban a bajar una manta de la Estela de Luz, parte de una protesta que comenzó desde un día antes del desfile.

Se trataba de un mensaje que por la noche habían desplegado dos integrantes del colectivo Hasta Encontrarte, para exigir al gobierno y a la ciudadanía no olvidarse de las y los desaparecidos del país, símbolo de un problema que se acentuó desde 2006, cuando el gobierno de Felipe Calderón desplegó a los militares para la llamada “guerra contra el narco”. 

En ese sexenio 2006-2012 también se construyó la Estela de Luz, con un costo millonario que ha hecho que muchos ciudadanos se refieran a este monumento como “Estela de corrupción”.

“¡Viva México, viva el país de los 100 mil desaparecidos!”, esa fue la protesta con la que familiares de personas desaparecidas se pronunciaron en pleno festejo por el 212 aniversario del inicio de la guerra de independencia de México, mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador daba el grito conmemorativo.

Presidencia

Pero a pesar de que 17 horas fue el tiempo que costó a los activistas poder escalar la Estela de Luz y desplegar la manta, que decía “16 años de impunidad militar. No al golpe militar”, solo una hora con 40 minutos tomó a los bomberos retirarla, para acabar justo en el momento en que los elementos de la Guardia Nacional desfilaban frente a ella.

Aunque no fue desplegada en su totalidad, la manta —que medía más de 100 metros de largo y pesaba alrededor de 70 kilos— decía en su parte final: “Para cuándo nuestra independencia del Ejército. El pacto militar también es patriarcal. Guardia Nacional en Sedena. Más militarización”.

Humberto González Arroyo, director táctico-operativo de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos de la CDMX, aseguró a periodistas que el retiro se realizó debido al “riesgo de desprendimiento” de la manta, y que la medida fue “independientemente de la concentración masiva de personas” por el desfile cívico-militar.

“La información que nosotros tenemos por parte de la Secretaría de Cultura federal (que pidió el retiro) es que entablaron ya comunicación con ellos (el colectivo). La manta como tal queda bajo resguardo de ellos y ya ellos se harán responsables de entregarla”, dijo, mientras a sus espaldas policías y bomberos quitaban todo vestigio de la protesta.

“Es un orgullo pertenecer a esta institución de seguridad”

Minutos después, cuando la gente apuntaba con sus celulares hacia el desfile para intentar captar a la mayor cantidad de militares saludando, a sus espaldas elementos de la Guardia Nacional también se dejaban fotografiar con sus patrullas, tanques, jeeps y demás vehículos.

Uno de los elementos que acudieron al desfile para coordinar las tareas de convivencia social de la Guardia Nacional fue el inspector Braulio Sánchez Martínez, que desde hace tres años tomó la decisión de cambiar sus tareas castrenses por las de un policía.

“Para mí, es un orgullo pertenecer a esta institución de seguridad. Es la más grande de México y su creación tiene sus principios con unas bases y valores sólidos”, dijo, y aseguró que la población civil la recibió con alegría.

Presidencia

Roberto Rendón, un hombre de 52 años originario del Estado de México, fue precisamente uno de los miles de ciudadanos que decidieron ir al desfile este año para fotografiarse, en su caso por primera vez, con los elementos castrenses.

Alegre, aseguró que lo que más le gustó fue ver el “increíble armamento”, en especial de la Guardia Nacional.

—Están bien, cómo te diré, están bien equipados. No sé por qué demuestran otra cosa que no son.

—¿Por qué dice que demuestran algo que no son? —se le preguntó.

—Porque tienen el poder para poder vencer, por ejemplo, en este caso al narcotráfico, pero no lo hacen —respondió.

Sin embargo, en medio de toda su alegría, reconoció que el único punto de su día en el que le dio por llorar fue cuando pasó frente al campamento dedicado a los normalistas de Ayotzinapa, donde a manera de nueva protesta fue colocada una gran manta que en letras rojas y negras decía “43. ¡El Ejército lo sabe! Ayotzinapa resiste”, sobre el rostro de los estudiantes.

Justo hacia el final del desfile, en el campamento de los 43 sonaba una canción que recitaba: “En mi jacal alguien llora, mi madrecita querida me quiere ver de regreso como cuando yo me iba, no pierde las esperanzas que me regresen con vida”.

Para Marco Gutiérrez, el hombre que desplegó esta manta, era importante mostrar ese mensaje justo en el momento en el que pasaban los militares, pues ahora se sabe directamente que algunos de sus mandos presuntamente mandaron matar a los estudiantes desaparecidos.

“Sabemos que si esta puerta se abre con el pequeño impulso (de) las órdenes de detenciones de militares (…) se puede abrir para la demás sociedad, para las demás familias de los más de 100 mil desaparecidos en el país. Pero si Ayotzinapa no se resuelve, ellos no tienen ninguna esperanza. Por eso estamos aquí”, dijo, mientras el gobierno federal continuaba exhibiendo su músculo militar.

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