El Inegi desdeña la equidad de género en México, acusan organizaciones
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El Inegi desdeña la equidad de género en México, acusan organizaciones

Activistas y académicas señalan que el Instituto pospuso sin fundamento el proceso para elevar a Interés Nacional la Encuesta sobre el Uso del Tiempo, lo que revela que no considera los temas de género como prioridad.
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¿Qué hacen los mexicanos adultos con el tiempo que no usan para trabajar? Labores domésticas, de estudio, recreativas, compras, cuidado personal y cuidar a otros; todas las actividades que llevan a cabo fuera de su empleo son medidas por la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (ENUT) para conocer su calidad de vida y sus niveles de bienestar. Este instrumento, sin embargo, se ha vuelto motivo de conflicto entre las expertas en equidad de género y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Uno de los principales indicadores que arroja la ENUT es la proporción en que estas actividades son realizadas por hombres y mujeres cada día, si reciben un pago y si lo hacen en igualdad de condiciones.

Por ello, los grupos feministas y los investigadores consideran a la Encuesta el instrumento más importante para medir la desigualdad de género y piden desde 2017 que se eleve a la categoría de Información de Interés Nacional (IIN), sin embargo, el Inegi decidió aplazar esta posibilidad por considerar a la encuesta “inmadura y difícil de comparar”.

Ante esta determinación, 40 organizaciones de la sociedad civil y 700 personalidades de la academia y la lucha social firmaron una carta dirigida al Instituto para pedirle que otorgue la categoría de Interés Nacional a la ENUT este mismo año y no hasta después de realizar la Encuesta 2019, como pretende el Inegi.

“El uso del tiempo es la prueba histórica e irrebatible de la desigualdad entre mujeres y hombres. Sin duda la información sobre el uso del tiempo de las personas en México es obligada para el desarrollo de nuestro país”, puntualiza la postura publicada por el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB) a principios de agosto.

Entre los motivos de las feministas para pedir que se eleve la categoría de la ENUT es para blindarla ante posibles ajustes presupuestales y ante el nuevo Censo General de Población que se llevará a cabo en 2020. Siendo el producto más importante del Inegi, el Censo absorberá naturalmente las prioridades operativas y financieras del Instituto, consideran expertas consultadas por Animal Político.

“El problema es que la encuesta es quinquenal, si no entra (la solicitud de elevarla) en 2019 es muy difícil que entre en 2020 que hay Censo, por eso nos urgía que entrara ahora”, explicó la investigadora Lucía Pérez Fragoso, consultora de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El Comité Ejecutivo del Subsistema Nacional de Información Demográfica argumenta que la ENUT es incomparable porque, de la edición 2009 a la 2014, hubo cambios en 73% de las preguntas del cuestionario para medir el uso del tiempo. Es por ello que se decidió posponer la integración de la Encuesta a la Información de Interés Nacional “para una fecha posterior al próximo levantamiento de la ENUT que el Inegi tiene programado realizar en 2019”, dicta la minuta de la reunión del Comité en la que se discutió dicho punto.

Sin embargo, las académicas y activistas coinciden en que detrás de la intención del Inegi de aplazar este blindaje de la ENUT hay un motivo económico: el Instituto no quiere ‘adoptar’ la encuesta porque tendría que financiarla en su totalidad, cuando actualmente lo hace en colaboración con el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).

Baja prioridad

Tras la publicación de la carta firmada por las organizaciones y dirigida al Inegi, Animal Político solicitó al Instituto su postura frente a dicha petición. La respuesta fue una tarjeta en la que asegura que coincide con las activistas en la relevancia de la ENUT para visibilizar el trabajo no remunerado de las mujeres; que se compromete a “promover las acciones que tiendan” a levantar periódicamente la Encuesta, y que su edición 2019 es un hecho.

Sobre esta postura, las académicas y activistas advirtieron que no responde por qué se pospuso la propuesta de categorizar a la ENUT como Interés Nacional, cuando cumple con todos los requisitos para ello y ha sido reconocida en el mundo como un instrumento de vanguardia para los estudios de género.

“El INEGI se está escudando en decir que sí se va a hacer en 2019. El foco de nuestra petición no es sólo que se haga, sino que se siga adelante con el trámite para que la encuesta sea considerada de Interés Nacional”, dijo a este medio Ximena Andión, directora del ILSB.

Subrayó que el hecho de que el INEGI pida recursos al INMUJERES para realizar la encuesta evidencia el fondo del diferendo: al elevar la categoría de la Encuesta, el INEGI la tendría que pagar.

Por su parte, Lucía Pérez Fragoso asegura que el INEGI elude la propuesta de asumirlo como parte de su trabajo por ser de interés para toda la población, pese a que cumple con todos los requisitos para ello. “En su respuesta, el INEGI dice que Inmujeres consiga el dinero otra vez. Dicen ‘sí se las hacemos pero que nos paguen’, pues qué chistosos. Es mucho más fácil así, que hacerla parte de su trabajo aunque ya les tocaría, por todos los avances que tiene esa encuesta”, puntualizó.

INMUJERES gastó casi 21 millones de pesos en la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo 2009; 30 millones en la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2011; otros 40 millones en la Encuesta Laboral y de Corresponsabilidad Social (ELCOS) 2012, y otros 42 millones en la ENUT 2014, además de aportaciones menores en otras encuestas del INEGI, de acuerdo con su sitio de Transparencia.

Instrumento indispensable

Las investigadoras consultadas por Animal Político explican la relevancia de la ENUT no sólo para los estudios de género sino poblacionales, económicos y de cálculo del bienestar social, así como para dimensionar la desigualdad: el uso del tiempo es el factor de medición más importante para calcular la brecha económica entre hombres y mujeres.

Pérez Fragoso detalló que la sociedad está estructuralmente organizada para que el trabajo doméstico y de cuidado no se remunere y se realice en el hogar, particularmente las mujeres, porque cuidar es su mandato social y el de los varones es proveer, pese a que ellas son activas en el mercado de trabajo y también llevan ingresos a los hogares.

“Por ese mandato es que nosotras como mujeres buscamos trabajo de medio tiempo, andamos corriendo para recoger al niño; no asumimos trabajos de mayor responsabilidad o a veces no nos los dan, porque hay que salirse del trabajo. De ahí deviene que los salarios sean menores o que los trabajos que nosotras hacemos sean menos valorados”, puntualizó.

Pero también hay otras actividades que logran medirse gracias a la Encuesta sobre el Uso del Tiempo, como los traslados en el transporte público y privado; el trabajo voluntario; las horas dedicadas al trabajo remunerado y al no remunerado, así como el cuidado de las personas, detalla Brígida García, investigadora del Colegio de México (Colmex).

“No se está valorando que es insustituible para todas estas cuestiones.  La ENUT es muy exhaustiva y se ha invertido una cantidad de trabajo del mismo INEGI para perfeccionarla. Es una decisión muy desafortunada, ojalá se reconsidere”, expresó la autora de diversos estudios del Colmex sobre el tema, como el libro ‘Uso del tiempo y trabajo no remunerado en México’, publicado en conjunto con INMUJERES y ONU Mujeres.

Esta encuesta ha sido indispensable para la realización de estudios de la Organización Internacional del Trabajo, de acuerdo con Soledad Aragón, oficial nacional del Proyecto Formalización de Empleo de la OIT.

“Para el trabajo de cuidado no remunerado la ENUT es básica, ahí podemos ver cuántas horas le dedica el hombre y la mujer al cuidado, para nosotros es fundamental”, expresó la funcionaria.

Referente internacional en peligro

Brígida García señala que la ENUT ha puesto a México en la lupa internacional por el nivel de detalle en los datos que arroja. “La ENUT es la estrella del firmamento, es lo que nos ha puesto a México en el avance internacional de estadísticas de género”, comentó la doctora.

Su importancia queda de manifiesto, según las investigadoras, en el hecho de que México haya sido elegido para instalar un ‘centro de excelencia de estadísticas de género’ de ONU Mujeres, que será inaugurado en septiembre próximo con la participación del INEGI. “México da lecciones en esa dirección y ahora echarlo para atrás sería un retroceso. En el momento en que duden se hará cada vez más esporádica”, lamentó García.

Por su parte, Ximena Andión calificó como grave el que, por un lado, el Instituto de Estadística adquiera legitimidad en materia de género por esta encuesta, y por otro lado no le dé la prioridad política que merece. “Esto sí cuestiona su papel y yo esperaría que refrenden el compromiso ahora, no hasta después de 2019, porque si no el riesgo es que se deje de hacer”, sentenció.

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'Las mujeres no dicen groserías', '¿no te vas a arreglar para salir?': por qué los micromachismos no son tan 'micro'

Las mexicanas Claudia De la Garza y Eréndira Derbez prefieren llamarlos machismos cotidianos, para no minimizarlos y porque "ocurren a diario y pueden tener consecuencias muy graves".
2 de septiembre, 2020
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Ilustración: "¿No te vas a arreglar para salir? ¿Arreglarme? si no estoy descompuesta".

Gentileza Eréndira Derbez
“¿No te vas a arreglar para salir?”. Una muestra de un machismo cotidiano.

“Calladitas se ven mejor”, “es que los hombres son así”, “lleva falda muy corta”, “ella se lo buscó”.

Seguramente has escuchado muchas de estas frases. Y quizás hasta repetiste algunas, incluso si eres mujer.

Son afirmaciones, conceptos, gestos, etc. que se engloban en el fenómeno que se define como micromachismo.

El término lo acuñó el psicoterapeuta argentino Luis Bonino Méndez en 1991 para dar nombre a prácticas que otros especialistas llaman “pequeñas tiranías”, “terrorismo íntimo” o “violencia blanda”.

Pero para las historiadoras del arte mexicanas Claudia De la Garza y Eréndira Derbez estos machismos no tienen nada de micro, suceden todos los días y pueden tener consecuencias “muy graves” en muchos ámbitos de la vida de las mujeres.

De la Garza y Derbez son las autoras del libro “No son micro. Machismos cotidianos”, en el que recogen frases, gestos y situaciones varias ordenados en 98 temáticas con títulos como “Hombres de verdad”, “Las mujeres no dicen groserías” o “Llamar histérica o loca a una mujer con ímpetu”.

“No es un problema de unos cuantos hombres ‘malos’… se trata de un tema estructural… son comportamientos que aprendemos desde la infancia y que sin darnos cuenta transmitimos a las nuevas generaciones”, incluso siendo mujeres, dicen las autoras en su libro.

Libro "No son micro. Machismos cotidianos".

Gentileza Claudia de la Garza y Eréndira Derbez

En el marco del Hay Festival Querétaro, que se desarrolla entre el 2 y el 7 de septiembre —de forma virtual por la pandemia del covid-19—, conversamos con De la Garza y Derbez sobre estos “machismos cotidianos”.

La conversación fue editada por cuestión de espacio.


¿Qué son los micromachismos?¿Y por qué insisten en que no son micro?

Claudia de la Garza: Los machismos cotidianos, como nosotras los nombramos, son conductas, gestos, comentarios y acciones con las que convivimos, que estructuralmente son la normalidad, y que tienen como fin colocar a los varones por encima de las mujeres.

Este tipo de comentarios y conductas, que aprendemos desde que somos muy pequeñas y pequeños, los vamos reproduciendo en los diferentes ámbitos de nuestra vida. Y no nos detenemos a pensar por qué los estamos repitiendo.

No son simples comentarios machistas o un chistes, sino que pueden tener consecuencias en el acceso a la Justicia, en la manera en la que nos pagan, en la que somos leídas en la calle, la manera en la que nuestra seguridad puede estar amenazada.

Como tienen implicaciones verdaderamente graves y están sosteniendo esta estructura terrible de injusticia y desigualdad, de ninguna manera podemos tomarlo como algo chiquito.

No podemos asociar este prefijo micro con algo pequeño.

Claudia de la Garza y Eréndira Derbez

Gentileza Claudia de la Garza y Eréndira Derbez
Claudia de la Garza (izquierda) y Eréndira Derbez son las autoras de “No son micro. Machismos cotidianos”.

Eréndira Derbez: Este término existió en su momento y fue necesario para nombrar las violencias de pareja, pero se popularizó y empezó a significar todo.

Eso es problemático, porque las personas creen que porque son micro, no son importantes. Pero sí lo son, y tienen implicaciones gigantes.

¿Qué es lo primero que aprendemos en lo que ustedes llaman machismo estructural?

De la Garza: Los caminos de las personas están marcados a partir de sus genitales aun antes de nacer.

Solo con la idea de que si viene un varón o una niña empiezan una serie de expectativas que se van atribuyendo a nuestros cuerpos.

La cuestión del azul y el rosa se puede ver como obvia y tradicional, pero que si rascamos un poco nos damos cuenta de que son construcciones.

Esta asociación de los colores con lo masculino o lo femenino en realidad son convenciones que van moldeando nuestras formas de ser.

Entonces, terminamos pensando “esto es así porque soy mujer, o porque soy hombre”, como ser violento, iracundo, cariñosa, delicada, cuando en realidad es que así nos han enseñado a ser y actuar, y cuando no lo hacemos, somos penalizados y penalizadas.

"Ellos son diseñadores de moda, mientras ellas son modistas; ellos son chefs, mientras ellas son cocineras; ellos son auxiliares de vuelo, mientras ellas son azafatas". ", Source: Machismo cotidiano Nº 35: profesiones de hombres, Source description: , Image:

Derbez: Cuando hablamos de estereotipos de género, creemos que son problemas superados, pero es muy fuerte darnos cuenta de que desde la infancia hay muchas restricciones de cómo ser y cómo vivir.

Las normalizamos a tal grado que no nos sorprende que los pasillos de las jugueterías estén divididos en rosa y azul.

Hablamos por un lado de equidad, de la importancia de que las niñas alcancen estudios universitarios, pero al mismo tiempo dentro de las casas seguimos conservando estos modelos de relacionarnos violentos y problemáticos.

Se les prohíbe a los niños llorar, expresar sus emociones de dolor, de preocupación, y eso tiene implicaciones muy graves cuando son adultos, si no saben nombrar sus dolores e inquietudes y se vuelven violentos.

Ustedes dicen que tanto mujeres como hombres realizamos día a día actos machistas. ¿Cuáles son? ¿Cómo se pueden modificar?

De la Garza: Educar de forma diferenciada a niños y niñas es uno de ellos. Hablamos de que somos iguales pero a la hora de poner la mesa, la pone la niña, y el niño solo se sienta a ser atendido.

Otro ejemplo es el de los comentarios que hacemos a veces ante las mujeres que van triunfando y rompiendo barreras que son invisibles.

En lugar de reconocer el valor del trabajo y la labor que está haciendo esta persona, a menudo aparecen las dudas de con quién pudo acostarse, qué hizo, que estrategia o a quién convenció.

Ese tipo de comentarios vienen tanto de mujeres como de hombres. Son cosas que tenemos muy normalizadas.

Ilustración: Tengo libros de escritoras, no de "esposas de..."

Gentileza Eréndira Derbez
Machismo cotidiano Nº 38: La mujer de tal…

Derbez: Pienso en las formas en que nosotras somos violentas con nosotras mismas, con nuestros cuerpos.

Pero no es nuestra culpa: estamos todo el tiempo expuestas a anuncios publicitarios, en las redes sociales, en el celular, en la calle, para modificar nuestros cuerpos, para ser “perfectas”.

También hay que terminar con la revictimización; es decir, con culpar a las víctimas de la violencia sexual. Es todavía algo muy común en la prensa y en las instituciones de Justicia.

Asimismo, debemos dejar de normalizar el acoso, y no decir cosas como “así son los hombres y por eso acosan, porque tienen un ímpetu sexual incontenible”.

Es muy importante comenzar a hablar de género y sexualidad con los niños de una forma libre y respetuosa.

El miedo y la violencia en contra de las “disidencias sexuales” —un concepto usado por científicos sociales para nombrar y reivindicar identidades, prácticas culturales y movimientos políticos “no alineados con la norma socialmente impuesta de la heterosexualidad”— sigue siendo el pan de cada día de muchas casas, y eso también tiene que ver con machismos y misoginia.

"No es común escuchar 'el peor enemigo de un hombre es otro hombre', cuando entre ellos se agreden y es constante enterarnos de peleas violentas, que pueden llegar a ser mortales"", Source: Machismo cotidiano Nº 49: "La peor enemiga de una mujer es otra mujer", Source description: , Image:

El libro tiene un índice compuesto por 98 frases, situaciones violentas, discriminaciones, etc. que enfrentan las mujeres.

Derbez: Eran 97 y al final le dijimos a nuestra editora que nos esperara y metimos una más.

Recientemente pasaron muchas cosas en la escena política y en el confinamiento, como el aumento de la violencia doméstica y cómo se reparten las tareas de cuidado en la casa. No aparece el caso per se en el libro, pero sí el tema.

De la Garza: ¡Y nunca paran! Eso es lo más triste.

La idea era reconocer qué tipo de violencia ocurre en cada uno de estos ámbitos: en la calle, en el trabajo, en la construcción de conocimientos y la forma de representarlos.

También de reconocer nuestro cuerpo y quererlo, algo tan difícil, pero que no debería serlo.

Al leerlo, parece que el libro es el resultado de un vaso de agua que se va llenando de injusticias y de hartazgo ante tantos machismos cotidianos. ¿Cómo fue para ustedes escribirlo?

De la Garza: Nos encontramos con nuestro coraje y nuestra ira. Fue un proceso muy visceral.

Pero sí, hubo momentos en los que decíamos “ya no puedo”. Investigar, escuchar (otros testimonios)… fue un proceso duro.

Sin embargo, el libro detona conversaciones que son sanadoras.

Vivimos muchas de estas experiencias y, precisamente porque son tan cotidianas, ya ni las hablamos.

Las eliminamos, las obviamos, como cuando me dan una nalgada en el autobús y digo “bueno, ya, a otra cosa”.

Hablo de ese tratar de no mirar o no nombrar, porque es tan frustrante que te dejan descolocada.

Pero resulta que es muy terapéutico hablarlo, nombrarlo, escribirlo, sacarlo, conversarlo, que otra persona esté ahí y te diga: “A mí también”.

Los machismos te hacen sentir muy sola. Cuando estás enfrentando una de estas situaciones te sientes aislada, por lo que verlo desde lo colectivo fue también muy rico.

"Mientras a los varones se los educa para ser seguros de sí mismos y concentrarse en su proyectos, a las mujeres se nos educa para cuidar, agradar y pensar siempre en los demás".", Source: Machismo cotidiano Nº 50: La incondicional, Source description: , Image:

Derbez: Fue un libro muy fácil de escribir, porque la realidad la tenía ahí. Sólo debía hacer anotaciones.

Muchas cosas las escribí in situ, mientras pasaban. Me sentía como plagiándolo todo. Muchas de las situaciones del libro son (protagonizadas por) personas que conozco y con las que convivo.

La teoría ya la habíamos estudiado, solo teníamos que hacer un estudio de campo de nuestra propia vida.

¿A quién está dirigido este libro? ¿Es para las mismas mujeres? ¿Cuál es el objetivo?

Derbez: Es desde para mujeres jóvenes hasta señoras grandes, para darles herramientas y que puedan ser parte de un debate que corresponde a las mujeres.

Pero también concluimos que estaría bien que lo lean varones, porque necesitan darse cuenta de muchas cosas.

De la Garza: Muchas veces te das cuenta de que la gente que va a una exposición sobre feminicidio son feministas que están convencidas y van a dialogar o completar lo que estás diciendo desde su lugar.

Por lo tanto, es difícil tener conversaciones con gente que está fuera de esos temas.

Pensamos que mujeres que no necesariamente están involucradas en el feminismo pueden identificarse con muchas de estas experiencias.

Ilustración: "¡Ya cálmate!, los niños no lloran"

Gentileza Eréndira Derbez
Una de las principales características con las que se ha definido la masculinidad en nuestra cultura es el valor y la fortaleza: los hombres debe ser fuertes tanto físicamente como de carácter. Y claro, no deben llorar.

¿Y los hombres? ¿Qué comentarios recibieron de ellos?

Derbez: En los foros de internet podrás encontrar las voces de varones minimizando el texto.

También convivo por razones familiares con gente muy misógina que está cómoda haciéndolo y no lo quiere cambiar.

Me hacen comentarios como que no están de acuerdo con el libro, pero sé que no lo han leído. No me voy a poner a discutir con ellos.

Pero eso no importa tanto. Me da mucho gusto ver que a varias mujeres este libro les significa algo. Eso me parece maravilloso.

Para la violencia que viven las mujeres periodistas y escritoras en México, a nosotras nos ha ido muy bien.

De la Garza: Son pocos los varones que se acercan a decirnos que leyeron el libro y les gustó.

Vi muchas experiencias de mujeres leyendo con sus parejas o niñas con sus papás, y eso está bueno porque es un lugar de encuentro y de compresión del otro lado.

Pero todavía hay que cruzar muchos machismos para que se den estas conversaciones.

"¿Qué lleva a un hombre a gritar palabras obscenas a una mujer que no conoce? Lejos de buscar agradarle, son un ejercicio de poder para intimidar, limitar, dominar y controlar".", Source: Machismo cotidiano Nº 89: Acoso callejero, Source description: , Image:

¿Cuál es la solución al problema del machismo estructural?

Derbez: No sé cuál es exactamente, pero sé que no tiene que ser punitiva.

Creo que la solución tiene que ser mucho más cercana a la educación y no un tema de criminalizar y crear más penas, porque eso no nos lleva a nada.

Es muy atractivo y suena muy bien que en México se apoyen y se promuevan leyes y que la gente las aplauda con ilusión, pero las personas que son más criminalizadas son las más pobres.

De la Garza: La educación no solo debe venir de la escuela. Tendría que ser una estrategia integral desde la cual podamos ir cambiando la mentalidad desde todos los diferentes espacios.

Creo que son cambios muy lentos, pero vamos viendo que sí se están dando.

¿Por qué el de los machismos cotidianos no es una discusión pública en América Latina como sí lo es en otros países? Son muchos los que argumentan que, en una región con tasas tan altas de feminicidio esto no es prioridad.

E. Derbez: Creo que en Latinoamérica sí se discuten, se discuten todo el tiempo en las redes sociales pero también en la lengua.

Ves desde la Argentina hasta México una constante disputa por hablar un español más incluyente o por dejar de usar frases machistas y racistas.

Lo que sí creo es que también vivimos mucha violencia económica y directa, y de repente es muy difícil enfocarnos en las violencias que podemos dejar pasar porque estamos acostumbradas a vivir con ellas.

Sí normalizamos muchas cosas, pero no por ello no hay un esfuerzo por entenderlas, discutirlas, nombrarlas y combatirlas.

No es que les neguemos importancia, sino que tenemos que estar, de forma estratégica, sorteando problemas enormes.

"¿Pero qué hacía afuera a esas horas? Es como si la noche fuera un espacio vedado, en el que las mujeres somos intrusas". ", Source: Machismo cotidiano Nº 90: Horarios limitados, Source description: , Image:

La mayoría de los episodios recogidosen el libro están basados en México. ¿Pudieron recopilar testimonios de otros países?

Derbez: Si bien México es violento, esto es un mal global, con implicaciones globales. El patriarcado opera distinto en cada zona geográfica, pero opera.

Incluso en los países que creemos que están “más avanzados” en leyes relacionadas con el acceso a una vida libre de discriminación, son también los países donde están dejando morir gente en el mar por un tema de racismo y donde hay trata de mujeres esclavizadas que vienen de otros países.

España tiene el caso de “la manada” así como nosotros tenemos “los Porkys”.

De la Garza: Hablamos con gente del acoso callejero y sobre cómo se vive de maneras diferentes en otros países e incluso en distintos estados en México.

Hay lugares en los que hay prácticamente toque de queda por la violencia, mientras que en otros hay mucha más libertad.

Son experiencias que en menor o mayor grado muchas mujeres en distintos países entienden perfectamente.

Por eso invitamos a las personas a discutir las experiencias, a pensar estos temas desde su propio cuerpo, desde lo que viven.

Pero también es una invitación a revisarnos, no solo como personas que sufrimos estos machismos, sino como personas que los ejercemos.

Mirarnos de manera más crítica es un paso adelante en el camino para terminar con ellos (los machismos).

Es muy idealista, pero creo que por ahí es el camino.


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