Qué es la justicia transicional que propone AMLO y cómo funcionó en Colombia con las FARC
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Qué es la justicia transicional que propone AMLO y cómo funcionó en Colombia con las FARC

Xiomara Balanta Moreno, vicepresidenta de la Jurisdicción Especial para la Paz en Colombia, explicó a Animal Político en qué consiste un proceso de justicia transicional, como el planteado por Andrés Manuel López Obrador para México, y cuáles son las diferencias y similitudes de los conflictos de ambos países.
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Luego del triunfo del ahora presidente electo Andrés Manuel López Obrador, distintos miembros de su equipo cercano informaron que la “amnistía” para pacificar al país, anunciada en campaña, consistirá en realidad de un plan de acciones mucho más amplio al que denominaron proceso de “justicia transicional”… pero, ¿en qué consiste eso?

Para entender a qué se refieren los políticos cuando hablan de “justicia transicional”, Animal Político se acercó a una persona que es especialista en el tema no sólo porque en su país de origen es parte fundamental de un proceso de pacificación similar al que se plantean las futuras autoridades mexicanas, sino también porque dicho país, Colombia, comparte con México algunas características en materia de violencia interna.

Esa especialista es Xiomara Balanta Moreno, vicepresidenta de la Jurisdicción Especial para la Paz (el órgano creado por el poder judicial colombiano para juzgar los crímenes cometidos en el marco de la guerra con las FARC, tras la firma de la paz con ese grupo guerrillero). Dentro de esa estructura judicial, Xiomara Balanta es, además, presidenta de la Sala de Amnistía o Indulto, es decir, del tribunal que otorga el perdón por dichos crímenes, en caso de que ese beneficio proceda.

Para entender el concepto de “justicia transicional”, explica la ministra Balanta, primero hay que entender a qué tipo de transición refiere el término, “y lo que normalmente se entiende por transición en esta materia son los pasos que se dan de la guerra hacia la paz”, es decir, es un proceso que presupone un cese de las hostilidades, en el marco de un conflicto armado interno.

Sin embargo, subraya la ministra, el caso de Colombia es un ejemplo “sui géneris”, ya que, aun cuando en 2016 se firmó un acuerdo de paz con la guerrilla más antigua del país, aún se mantiene la confrontación bélica con “varios grupos armados ilegales, las FARC eran solo uno de ellos, entonces, esto es intentar hacer la paz en medio de la guerra, lo que no es fácil. Estamos intentando aplicar una justicia transicional, sin transición”.

¿Qué se puede perdonar?

En México, ninguna de las acciones anunciadas hasta la fecha por las próximas autoridades federales implica la firma de un acuerdo de paz con los grupos del crimen organizado que mantienen una confrontación armada con las fuerzas de seguridad, por lo que el intento colombiano de “hacer la paz en medio de la guerra” podría considerarse un rasgo en común con el proceso de “justicia transicional” mexicano.

Sin embargo, advirtió la magistrada Balanta, el conflicto interno colombiano “es diferente a lo que ustedes están viviendo ahora en México”.

La primer diferencia clara respecto del conflicto mexicano es que en Colombia existió una voluntad previa de las FARC por dejar las armas, algo que en México no ha sido planteado por autoridades, ni por grupos del crimen organizado.

“Para poderse sentar a dialogar y llegar a una paz estable y duradera –señala la ministra Bolanta–, es necesario establecer beneficios para quienes se someten de manera voluntaria, es decir, para quienes deciden dejar las armas de manera voluntaria, ahí comienza el tránsito de la guerra hacia la paz, y en Colombia ese proceso de entrega de las armas estuvo verificado directamente por la Organización de las Naciones Unidas”.

Tal como señala la Ley 1820, expedida en Colombia para regular el otorgamiento de amnistías, el perdón tampoco es general, sino que ambos bandos en conflicto aceptaron que éste aplicara únicamente para ciertos delitos, que denominaron “políticos”, y excepcionalmente a delitos “comunes”, si se comprueba que se cometieron en el marco del conflicto armado.

Así, por ejemplo, en Colombia se otorga el perdón a los guerrilleros de las FARC que participaron en actos como rebelión, robo de aeronaves, espionaje, actividades de financiamiento de la rebelión (incluido el narcotráfico) o participación en combates.

Incluso, se otorga la amnistía a quienes dieron muerte a otras personas, si éstas ocurrieron directa o indirectamente en el marco del conflicto armado con las FARC, y si dichas muertes no violaron el derecho internacional humanitario (como podría ser cuando se incurrió en ejecución de prisioneros o la muerte por denegación de asistencia humanitaria).

Sin embargo, al mismo tiempo, la guerrilla de las FARC aceptó que a sus integrantes se les fincara responsabilidad penal, sin posibilidad de perdón, si incurrieron en “delitos de lesa humanidad, genocidio, graves crímenes de guerra, toma de rehenes u otra privación grave de la libertad, tortura, ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada, acceso carnal violento y otras formas de violencia sexual, sustracción de menores, desplazamiento forzado, además del reclutamiento de menores”.

Todos esos delitos quedaron fuera de la amnistía en Colombia, explica la manistrada Bolanta, porque el derecho internacional prohibe conceder el perdón a esos hechos graves, “hay delitos amnistiables y otros que no lo son, y eso lo determina la normatividad internacional, de la que Colombia es respetuosa”.

Aunque las autoridades electas en México no han especificado a qué delitos se piensa conceder el beneficio de la amnistía una vez que entren en funciones, las víctimas con las que ha buscado acercamientos son precisamente aquellas que, en el marco de la guerra contra el narco, han sufrido esos delitos que, según el derecho internacional, no pueden ser perdonados.

¿Perdonar el crimen organizado?

A diferencia de Colombia, el conflicto que vive México no es entre las fuerzas oficiales y grupos armados con fines políticos, sino que la confrontación es con grupos armados  abiertamente del crimen organizado.

No obstante, reconoce la magistrada Xiomara Bolanta, “es evidente que Colombia ha sufrido por muchos años el flagelo del narcotráfico, y aunque el conflicto armado no ha sido ajeno a esa situación, narcotráfico y conflicto armado son dos hechos distintos”.

De hecho, subraya la magistrada, “el acuerdo de paz que se firma en Colombia es por un conflicto armado interno, de acuerdo a las normas internacionales de protección de derechos humanos, pero el narcotráfico no es un hecho que genere ese tipo de aplicación de las normas. El narcotráfico es un delito trasnacional, que no tiene nada que ver con la declaratoria de un conflicto armado interno, ni de la aplicación de normas a la luz del derecho internacional humanitario”.

Es decir que, en general, el marco internacional que establece en qué tipos de conflicto armados son aplicables las amnistías, no prevé su aplicación en confrontaciones con grupos de narcotraficantes.

Sin embargo, señala la ministra Bolanta, en Colombia sí se aplica la amnistía para actividades como el narcotráfico, cuando se demuestra que éstas fueron desarrolladas por guerrilleros de las FARC no para obtener un lucro personal, sino para financiar sus actividades guerrilleras.

“La Sala de Amnistía e Indulto tiene una tarea muy fuerte –detalla la ministra colombiana–: debe entender cuándo el narcotráfico puede llegar a tener un nexo de causalidad con el conflicto armado, cuándo ese delito de narcotráfico tenía una relación directa o indirecta con hechos que sí tienen relación con el conflicto armado (…) Si el material probatorio a mí me determina que el tráfico de estupefacientes que estaba haciendo el integrante de las FARC era para beneficio propio y no para financiar a las FARC, ¿por qué tiene que recibir amnistía?”

Autoridades autoamnistiadas

Aunque originalmente el acuerdo firmado entre el gobierno colombiano y las FARC establecía que también serían sometidos a tribunales los miembros de las fuerzas públicas, y los civiles que participaron en el conflicto armado, e incurrieron en delitos, un acuerdo posterior del Congreso de ese país determinó que la comparecencia a las cortes será obligatoria para guerrilleros, y voluntaria para funcionarios, policías, militares y civiles implicados.

“En este momento –señala la ministra colombiana– en mi país hay un limbo jurídico, porque la nueva ley de procedimientos le dio un tiempo al Estado para crear una nueva institución que se encargue de juzgarlos a ellos. Eso no está tan claro como debe de ser”.

No obstante, asegura, “yo te puedo decir que hoy, en Colombia, en estos momentos se está llevando a cabo una audiencia de sometimiento voluntario de miembros de fuerza pública, que posiblemente cometieron lo que nosotros llamamos falsos positivos o ejecuciones extrajudiciales. Es decir, a pesar de que la comparecencia quedó voluntaria, ha sido bien recibida por parte de los integrantes de la fuerza pública que están siendo investigados, procesados, por ese tipo de delitos”.

–¿No es confiar demasiado en la buena voluntad? –se le pregunta.

–Sí –reconoce.

Independencia

Aunque el acuerdo con la ministra colombiana es no pedirle opinar sobre México, sino sólamente sobre el proceso de paz en su país, la entrevista concluye con una consulta: ¿qué temas le propondría tener en cuenta a los mexicanos, ante un eventual proceso de “justicia transicional?”

“Yo les diría –afirma– que México necesita saber dónde están sus desaparecidos. Esa es la opinión de una colombiana. Y para ello tiene que haber una unidad de búsqueda, si ya la tienen hay que fortalecerla, o crear una nueva, y debe tener todo el apoyo institucional y el respado de la población civil”.

Esta unidad de búsqueda, y cualquier institución que se considere necesaria para implementar un proceso de justicia transicional, destaca, “debe estar integrada por personas elegidas de forma autónoma e independiente, mediante procesos en los que el Estado no tenga capacidad de manejo, y así generar la independencia necesaria para el desarrollo de sus actividades”.

En Colombia, pone de ejemplo, los ministros de la Jurisdicción Especial para la Paz fueron elegidos por jueces de otros países.

“Yo soy una de las primeras magistradas negras que tiene Colombia –señala–, y soy mujer, y soy joven, y mi elección no hubiera pasado, si no se hubiera decidido un cambio, para garantizar la independencia. Es importante garantizar el tema de género y la pluralidad. En un país diverso, sus Cortes deben dar muestra de esa diversidad”, concluye.

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Qué es el “desvelo en venganza” que practican millones de jóvenes trabajadores en China

Para muchos trabajadores jóvenes chinos el tiempo libre es más importante que el sueño después de sus largas jornadas de trabajo, aunque saben que esto no es saludable. ¿Qué impulsa este comportamiento?
7 de diciembre, 2020
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Trabajadora en China

Getty Images
Muchos empleados en China trabajan el notorio “horario 996”: desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Emma Rao pasó casi tres años en el notorio “horario 996” en China: trabajando desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Rao, que es originaria de Nanjing, se mudó al centro financiero de Shanghái hace unos cinco años para trabajar para una compañía farmacéutica multinacional.

El trabajo rápidamente se apoderó de su vida.

“Estaba casi deprimida”, dice. “Me privaron de toda mi vida personal”.

Después de su turno, que a veces incluía horas extra, tenía una pequeña ventana para comer, ducharse e irse a la cama, pero sacrificó el sueño para ganar algo de tiempo personal.

A menudo, Rao navegaba por internet, leía las noticias y miraba videos en línea hasta bien pasada la medianoche.

Tiempo propio a costa de la salud

Rao estaba haciendo lo que los chinos han llamado “bàofùxìng áoyè”, o “procrastinación a la hora de dormir”.

La frase, que también podría traducirse como “la venganza de quedarse despierto hasta tarde”, se difundió rápidamente en Twitter en junio tras una publicación de la periodista Daphne K Lee.

Ella describió el fenómeno como cuando “las personas que no tienen mucho control sobre su vida diurna se niegan a dormir temprano para recuperar algo de libertad durante las horas de la noche”.

Su publicación claramente tocó un punto sensible.

Con más de 4.500 “Me gusta” en Twitter, Kenneth Kwok escribió: “Típico de 8 a 8 en la oficina, (para cuando) llego a casa después de la cena y me ducho son las 10 pm. Repite la misma rutina. Se necesitan unas pocas horas de ‘tiempo propio’ para sobrevivir”.

No está claro de dónde proviene este término.

La primera mención que encontré fue en un blog con fecha de noviembre de 2018, aunque sus orígenes probablemente sean anteriores a esto.

El autor de la publicación, un hombre de la provincia de Guangdong, escribió que durante la jornada laboral él “le pertenecía a otra persona” y que solo podía “encontrarse a sí mismo” cuando llegaba a casa y podía acostarse.

Esta venganza de postergar la hora de dormir es triste, escribió, porque su salud está sufriendo, pero también es “genial” porque ha obtenido un poco de libertad.

Es posible que la frase se haya popularizado en China, pero el fenómeno que describe probablemente está más extendido, con trabajadores agobiados en todo el mundo que posponen la hora de acostarse para reclamar un valioso tiempo personal, aunque saben que no es bueno para ellos.

Límites borrosos

Los expertos han advertido durante mucho tiempo que la falta de sueño es una epidemia mundial de salud pública a la que no se presta atención.

La Encuesta Global del Sueño de Phillips de 2019, que recibió más de 11.000 respuestas de 12 países, mostró que el 62% de los adultos en todo el mundo sienten que no duermen lo suficiente, con un promedio de 6,8 horas en una noche entre semana en comparación con la cantidad recomendada de ocho horas.

Las personas citaron varias razones de este déficit, incluido el estrés y su entorno para dormir, pero el 37% culpó a su agitado horario de trabajo o escuela.

En China, una encuesta nacional realizada en 2018 mostró que el 60% de las personas nacidas después de 1990 no dormían lo suficiente y que las que vivían en las ciudades más grandes eran las que más sufrían.

Las empresas tecnológicas que crearon la cultura 996 suelen tener su sede en las grandes ciudades y sus prácticas laborales han influido en otros sectores.

Un informe reciente de la emisora estatal CCTV y la Oficina Nacional de Estadísticas indicó que el empleado chino promedio solo pasaba 2,42 horas por día fuera del trabajo o dormido, 25 minutos menos que el año anterior.

Gu Bing, un directora creativa de 33 años de una agencia digital en Shanghái, a menudo trabaja hasta tarde y dice que rara vez se va a dormir antes de las 2 am.

“Aunque estoy cansada al día siguiente, no quiero dormir temprano”, señala.

A Gu le encantaba acostarse tarde cuando tenía 20 años, pero ha comenzado a pensar en adoptar hábitos de sueño más “normales”.

Sin embargo, sus amigos también suelen estar despiertos a mitad de la noche.

“Realmente necesito ese tiempo. Quiero estar sana pero ellos (sus empleadores) me han robado el tiempo. Quiero recuperar mi tiempo”.

Dejando a un lado las largas horas en la oficina, otra parte del problema es que los patrones de trabajo modernos significan que a las personas les resulta más difícil trazar límites entre el trabajo y el hogar, dice Ciara Kelly, profesora de psicología del trabajo de la Escuela de Administración de la Universidad de Sheffield.

Los correos electrónicos y la mensajería instantánea significan que los empleadores siempre pueden estar en contacto.

“Esto puede hacer que sintamos que estamos ‘siempre en el trabajo’, porque el trabajo puede llamarnos en cualquier momento”, dice.

Jimmy Mo, de 28 años, analista de una empresa de desarrollo de videojuegos en la metrópoli sureña de Guangzhou, ha descubierto que combinar su pasión por los videojuegos con el trabajo es una espada de doble filo.

“El trabajo también es mi hobby. Me encanta sacrificar mi tiempo libre por esto”, dice, y explica que debe jugar diferentes juegos después del trabajo, y también tomar clases en línea para mejorar sus habilidades profesionales.

También tiene pasatiempos como el yoga y el canto. Poder hacer todo significa que Mo no suele acostarse hasta las 2 am.

Sabe que esta falta de sueño puede exacerbar un trastorno de salud que tiene, y que dormir más podría hacerlo más saludable y feliz, pero dice que siente la presión de sus compañeros para hacer y lograr más.

Un círculo vicioso”

Aunque a la gente le puede molestar que el trabajo exprima su tiempo libre, reducir el sueño probablemente no sea la mejor “represalia”.

La falta de sueño, especialmente a largo plazo, puede provocar una serie de efectos nocivos, tanto mentales como físicos.

En el libro de Matthew Walker “Why We Sleep: Unlocking the Power of Sleep and Dreams”, el neurocientífico es contundente: “cuanto más breve es tu sueño, más corta es tu vida”.

Y la gente, en general, lo sabe: todos los entrevistados para este artículo sentían que sus patrones de sueño no eran saludables, pero aun así se quedaban despiertos hasta tarde en la noche.

La psicología puede explicar la razón por la que las personas optarían por aprovechar este tiempo libre incluso a expensas del sueño.

Una creciente evidencia apunta a la importancia del tiempo libre alejado de la presión laboral; la falta de separación puede provocar estrés, reducción del bienestar y agotamiento.

“Una de las partes más importantes de la recuperación del trabajo es el sueño. Sin embargo, el sueño se ve afectado por la forma como logramos separamos del trabajo”, dice Kelly, de la Universidad de Sheffield.

Es importante, explica, tener tiempo libre cuando podemos distanciarnos mentalmente del trabajo, lo que explicaría por qué las personas están dispuestas a sacrificar el sueño por el ocio después del trabajo.

“Las personas se quedan atrapadas en un círculo vicioso cuando no tienen tiempo para separarse de su trabajo antes de irse a dormir, y es probable que esto afecte negativamente a su sueño”, señala Kelly.

La verdadera solución, sugiere, es garantizar que las personas tengan tiempo para participar en actividades que proporcionen este desapego. Sin embargo, esto a menudo no es algo que los empleados puedan lograr por sí mismos.

Heejung Chung, sociólogo laboral de la Universidad de Kent y defensor de una mayor flexibilidad en el lugar de trabajo, considera que la práctica de retrasar el sueño es culpa de los empleadores.

Abordar el problema beneficiaría a los trabajadores, pero también ayudaría a garantizar un “lugar de trabajo saludable y eficiente”, señala.

“En realidad, es una medida de productividad”, explica. “Necesitas ese tiempo para relajarte. Los trabajadores necesitan hacer otras cosas además del trabajo. Es un comportamiento arriesgado hacer solo una cosa”.

Trabajador en China

Getty Images
En algunos casos, el trabajo desde casa debido a la pandemia ha difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Mayor flexibilidad

Desde la pandemia, empresas de muchos países han implementado políticas de trabajo desde casa, lo cual ha significado una mayor flexibilidad en la vida laboral pero también, en algunos casos, difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Todavía no está claro cómo esto podría afectar el tipo de cultura laboral donde los empleados tienen que evitar el sueño para recuperar algo de tiempo libre.

Chung dice que un cambio genuino requiere un giro institucional en muchas empresas.

“Es difícil para las personas reaccionar (a su situación laboral)”, señala.

Pero aconseja a los empleados que hablen con sus colegas y se acerquen colectivamente a su jefe, con pruebas, si quieren pedir un cambio.

Sin embargo, esto podría no estar disponible en China.

De hecho, los informes sugieren que las empresas se están atrincherando aún más en lo que se se trata de horas extras mientras intentan recuperarse de las pérdidas causadas por covid-19.

Krista Pederson, consultora que trabaja con multinacionales y corporaciones chinas de Pekín, dice que ha observado esta tendencia.

Las empresas chinas consideran que su cultura laboral tiene ventajas frente a los mercados como Estados Unidos o Europa, donde la gente tiende a trabajar menos horas: “saben que tienen trabajadores dedicados que son despiadados y que harán lo que sea necesario para salir adelante, incluido trabajar todo el tiempo”, asegura.

Con una cultura laboral tan exigente, los empleados seguirán abordando el problema de una manera que les funcione.

A pesar trabajar sin descanso, Gu Bing ama su trabajo y acepta que le roben su tiempo libre.

“A veces, creo que la noche es perfecta, incluso hermosa”, señala. “Mis amigos y yo conversamos por la noche y a veces escribimos canciones juntos. Es tranquilo y calmado”.

Y existe la opción, para los afortunados, de conseguir otro trabajo, que es lo que hizo Emma Rao, cambiando finalmente su trabajo 996 por uno un poco menos exigente.

Sin embargo, Rao ha descubierto que es difícil deshacerse de los viejos hábitos.

“Es una venganza”, dice sobre su hora de acostarse tarde. “Para recuperar algo de tiempo para ti”.


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