La aventura animada de Ana y Bruno, y dos cintas mexicanas de amor y familia en la cartelera
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Especial

La aventura animada de Ana y Bruno, y dos cintas mexicanas de amor y familia en la cartelera

Las cinta animada de Ana y Bruno, una cinta romántica y una muestra de la descomposición familiar son las cintas mexicanas que se estrenan este fin de semana.
Especial
Por Butaca Ancha @butacaancha
31 de agosto, 2018
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¿Qué estrena la Cartelera?

Es un fin de semana extraño para nuestra Cartelera, tres películas mexicanas quieren imponerse en las taquillas. La primera es una sátira cargada de humor negro (Tiempo compartido), acompañada de una animación llena de madurez (Ana y Bruno), junto al estreno limitado –limitadísimo– de la nueva cinta de Alfonso Cuarón en algunos cines de la ciudad (Roma). Así arranca este mes de celebraciones patrias.

¿Cuál se les antoja?

  • Tiempo compartido (2018)

Dirección: Sebastián Hofmann

Protagonizan: Luis Gerardo Méndez, Cassandra Ciangherotti, Miguel Rodarte,Andrés Almeida, Montserrat Marañon

Sinopsis: Dos hombres de familia atormentados – un huésped y un empleado de limpieza– unen fuerzas para rescatar a sus familias del paraíso, convencidos de que Everfields International, la siniestra administración del mega resort tropical Vista Mar, quiere quitarles a sus seres queridos.

La reseña: “El ambiente propuesto por Hoffman recuerda a un catálogo vacacional por su artificio, por esa sensación de imposible perfección que ofrecen los colores vibrantes y las inmaculadas fotos de familias creando “memorias permanentes” sobre la tersa arena. El realizador aprovecha esa perturbadora impresión para hablar sobre la descomposición familiar y el desgaste que provoca mantener una familia unida.” Seguir leyendo…

  • Ana y Bruno (2017)

Dirección: Carlos Carrera

Sinopsis: Ana es una curiosa niña que escapa en busca de su padre para salvar a su madre. Con la ayuda de extraños y divertidos seres fantásticos, emprende un viaje, lleno de emocionantes y conmovedoras aventuras. Basada en la novela Ana de Daniel Emil.

La reseña: “Ana y Bruno quizá no cuente con la pulcritud y refinamiento visual al que la audiencia esta acostumbrada, pero a nivel narrativo Carrera logra construir una historia sólida que incita a perder el miedo a todo aquello que existe en nuestra mente y que decide salir a otro plano de existencia.” Seguir leyendo…

La entrevista: “La historia es una película para toda la familia, no es una película infantil. Yo respeto muchísimo el cine infantil, hay diseños de películas y contenidos para toda edad.” Seguir leyendo…

  • Alfa (Alpha, 2018)

Dirección: Albert Hughes

Protagonizan: Kodi Smit-McPhee, Leonor Varela, Natassia Malthe, Mercedes de la Zerda

Sinopsis: Una aventura épica y una historia de supervivencia ambientada en Europa hace 20.000 años, durante la última glaciación. En mitad de su primera cacería con el grupo de élite de su tribu, un joven es herido y dado por muerto. Al despertar se encontrará débil y solo, y deberá aprender a sobrevivir y abrirse camino ante la dura y cruel naturaleza.

  • Milla 22: El escape (Mile 22, 2018)

Dirección: Peter Berg

Protagonizan: Mark Wahlberg, John Malkovich, Ronda Rousey, Iko Uwais

Sinopsis: James Silva es un experimentado agente de la CIA, enviado a un país sospechoso de actividad nuclear ilegal. Cuando el funcionario local, LI, llega a la embajada de los EE. UU. buscando intercambiar información sobre material radioactivo robado a cambio de su paso seguro a los EE. UU., Silva tiene la tarea de transportarlo desde el centro de una ciudad, en una peligrosa misión, hasta una pista de aterrizaje a 22 millas de distancia.

  • Rendel (2018)

Dirección: Jesse Haaja

Protagonizan: Kristofer Gummerus, Rami Rusinen, Alina Tomnikov

Sinopsis: Rendel, un nuevo antihéroe enmascarado, busca venganza contra VALA, una enorme organización criminal que, además de haber dañado a su familia, que planea expandir sus actividades ilícitas.

  • Dibujando el cielo (2018)

Dirección: Ana Laura Calderón

Protagonizan: Maite Perroni, Iván Sánchez, Christian Vazquez, Claudia Ramírez

Sinopsis: Sofía es una experta en mecánica celeste, traza las rutas que dibujan los satélites en el espacio, sin embargo no tiene idea de cuál es su camino en la tierra, lleva años estudiando un posgrado y está tan obsesionada con terminar su tesis que ha sacrificado su vida personal. Una tormenta arruina sus esperanzas de culminar su trabajo, pero después de la lluvia siempre sale el sol y así es como conoce a Raúl, un guapo vulcanólogo. Este encuentro inesperado le enseñará a leer las señales y a no dudar de ella misma cuando el universo se alinea.

  • El insulto (L’insulte, 2017)

Dirección: Ziad Doueiri

Protagonizan: Adel Karam, Kamel El Basha, Christine Choueiri, Camille Salameh

Sinopsis: Toni, cristiano libanés, riega las plantas de su balcón. Un poco de agua se derrama accidentalmente en la cabeza de Yasser, palestino y capataz de una obra. Entonces estalla una pelea. Yasser, furioso, insulta a Toni. Él, herido en su orgullo, decide llevar el asunto ante la justicia. Comienza así un largo proceso en el que el conflicto tomará una dimensión nacional, enfrentando a palestinos y cristianos libaneses.

  • La coartada perfecta (The Hit Producer, 2017)

Dirección: Kevin de la Isla O Neill

Protagonizan: Michelle Doherty, Neill Fleming, Fergus Kealy

Sinopsis: Una productora de cine se ve obligada por un mafioso a cometer asesinatos a su favor. Cuando un usurpador del jefe de la mafia la pone en riesgo de revelar su identidad, ella tendrá que desarrollar un plan atrevido para salvarse.

  • Roma (2018)

Dirección: Alfonso Cuarón

Protagonizan: Yalitza Aparicio, Marina de Tavira, Diego Cortina Autrey

Sinopsis: Roma, el proyecto más personal del ganador del Oscar como mejor director y guionista, Alfonso Cuarón (Hijos del hombre, Y tu mamá también), sigue la historia de Cleo (Yalitza Aparicio), una joven trabajadora doméstica en una familia de clase media en la Colonia Roma de la Ciudad de México. Una carta de amor a las mujeres que le criaron, Cuarón se basa en su propia infancia para crear un retrato emotivo y vívido del conflicto doméstico y de la jerarquía social en medio de la crisis política de los años 70. El primer proyecto desde la película innovadora Gravedad en 2013, Roma estará disponible en salas cinematográficas y en Netflix próximamente.

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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https://www.youtube.com/watch?v=Yd02AZz63Sw

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