Cuáles son las líneas de Metro y Metrobús con más retrasos en CDMX
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Cuartoscuro

Cuáles son las líneas de Metro y Metrobús con más retrasos en CDMX

Los incidentes por fallas mecánicas o falta de trenes provocan retrasos de hasta 15 minutos por viaje en las 12 líneas del Metro; mientras que las rutas del Metrobús suelen verse afectadas por manifestaciones y obras públicas.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
29 de agosto, 2018
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Anualmente, el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro registra alrededor de mil 507 incidentes en todas sus líneas, mismos que causan un retraso de al menos 15 minutos por viaje; mientras que en el Metrobús los usuarios ven afectados sus traslados unas 487 veces al año.

Con base en un análisis realizado por las plataformas SinTráfico y Moovit el “gusano naranja” registra 125 incidentes en promedio al mes, lo que equivale a casi 30 por semana. Aunque en el Metrobús el promedio mensual es menor (40.5 incidentes y 9.3 semanales), el tiempo de retraso igualmente alcanza los 15 minutos de retraso en el servicio y falta de trenes.

Los datos, recolectados en 2017 revelaron que, en las 12 líneas del Metro y las 7 de Metrobús, el horario vespertino, entre las 12 del día y las 7 de la noche es el más caótico pues es en ese lapso cuando se registra la mayor cantidad de incidentes, en total 559 al año.  El horario nocturno, de las 10 de la noche al cierre de operaciones, ocupa el segundo con 478 afectaciones anuales. Y en el servicio matutino, de las 5 a las 11 de la mañana ocurren 470.

Es la línea 3 del Metro, que va de Indios Verdes a Universidad, la que encabeza el top de retrasos. A lo largo de un año, un usuario que viaja diario en esta línea puede padecer hasta 279 viajes con retrasos.

El segundo lugar lo ocupa la línea 7 (El Rosario-Barranca del Muerto) donde se registran 183 incidentes en un año, y la línea 2, Cuatro Caminos a Tasqueña es afectada por 166 incidentes.

Y las estaciones más conflictivas son…  

El caso más grave es en la terminal Pantitlán, de las líneas 1, 5, 9 y A. Allí ocurren 252 incidentes que igualmente provocan hasta 15 minutos de retrasos en el servicio de las cuatro líneas.

Además de la terminal Pantitlán, otro caso específico es el de la estación Rosario con 187 incidentes al año, siendo así la segunda estación con más afectaciones en la operación.

Indios Verdes es la tercera estación con más retrasos a consecuencia de 141 incidentes.

Línea 1 de Metrobús, la más lenta

La ruta que va de Indios Verdes a El Caminero es la línea con más incidentes, en total: 187. En la Línea 3 (Tenayuca a Etiopía), se reportaron 105 incidentes, y en línea 4, de Buenavista-Centro Histórico-San Lázaro-Aeropuerto, se registran 80 incidentes en un año.

Con respecto a las estaciones del Metrobús, la terminal Indios Verdes es la más afectada con 47 incidentes por año; Tenayuca suma 36, y Hamburgo con 27 incidentes.

En el caso del Metrobús además de los retrasos, el servicio se ve afectado por “circuitos reducidos”, es decir, en ocasiones no logran completar sus rutas a consecuencia de manifestaciones, obras y eventos de diferentes tipos.

El análisis de SinTráfico y Moovit detalla que con base en la Encuesta Origen Destino 2017, hecha por el Inegi, más de 35 % de los viajes diarios en la Zona Metropolitana se realizan en transporte público masivo, principalmente en Metro, Metrobús y Mexibús. Allí la importancia de analizar la eficacia de sus servicios.

“Estos medios de transporte “resultan constantemente afectados por incidentes externos que  merman a sus usuarios en sus ya de por sí, largos traslados”, señaló Eugenio Riveroll, director general de SinTráfico.

Para conocer el estado de la operación del Metro y Metrobus existen plataformas como SinTráfico y Moovit que cuentan con Alertas de Servicio para saber, en tiempo real, en que estaciones se registran los incidentes.

 

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Coronavirus: 4 factores que incrementan el riesgo de contraer COVID después de vacunarse

Varios expertos exponen los factores que contribuyen a aumentar el riesgo de que una persona que ha recibido la vacuna contra el coronavirus sufre una infección.
20 de septiembre, 2021
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Dos semanas después de la segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19, los efectos protectores de la misma estarán en su punto más alto.

Ahí es cuando una persona puede decir que está completamente vacunada. Si después de eso contrae COVID-19, entonces ha sufrido una llamada “breakthrough infection” o infección en vacunados.

En términos generales, son infecciones similares a las de personas no vacunadas, pero existen algunas diferencias.

Esto es lo que debe tener en cuenta si una persona ya está completamente vacunada (una o dos dosis, según la fórmula recibida).

Los síntomas son diferentes

Según el Estudio de Síntomas de COVID-19, las cinco dolencias más comunes de una infección en vacunados son dolor de cabeza, secreción nasal, estornudos, dolor de garganta y pérdida del olfato.

Algunos de estos son los mismos síntomas que experimentan las personas contagiadas que no se han vacunado. Tres síntomas en particular: dolor de cabeza, dolor de garganta y secreción nasal.

Sin embargo, los otros dos síntomas más comunes en los no vacunados son fiebre y tos persistente.

Estos dos síntomas son “típicos” de la COVID-19, pero se vuelven mucho menos comunes una vez que se ha recibido la vacuna.

Mujer enferma

Getty Images
Las personas vacunadas tienen síntomas más leves que los no vacunados si se contagian de coronavirus.

Un estudio concluyó que las personas con infecciones en vacunados tienen un 58% menos de probabilidades de tener fiebre, en comparación con las personas no vacunadas. Para muchos, la COVID-19 se siente como un resfriado después de la vacunación.

Esas personas también tienen menos probabilidades de ser hospitalizadas si desarrollan la enfermedad. También es probable que tengan menos síntomas durante las etapas iniciales del contagio y es menos probable que padezcan la enfermedad a largo plazo.

Las razones por las que la enfermedad es más leve en las personas vacunadas podría deberse a que las vacunas, si bien no bloquean la infección completamente, pueden hacer que la persona infectada tenga menos partículas de virus en su cuerpo.

Sin embargo, esto aún no se ha confirmado.

¿Qué aumenta el riesgo?

En Reino Unido, la investigación concluyó que el 0,2% de la población, o una persona de cada 500, experimenta una infección una vez que está completamente vacunada.

Vacunas

BBC

Pero no todos corren el mismo riesgo.

Cuatro factores parecen contribuir a cuán protegido está alguien tras ser vacunado:

1. Tipo de vacuna

El primero es el tipo específico de vacuna que alguien recibe y la reducción relativa del riesgo que ofrece.

La reducción del riesgo relativo es una medida de cuánto disminuye el riesgo de que alguien desarrolle COVID-19 en comparación con alguien que no se vacunó.

Los ensayos clínicos mostraron que la vacuna Moderna redujo el riesgo sintomático en un 94%, mientras que la vacuna Pfizer en un 95%.

Las vacunas Johnson & Johnson y AstraZeneca tienen porcentajes más bajos, reduciendo este riesgo en aproximadamente un 66% y 70%, respectivamente, (la protección ofrecida por AstraZeneca pareció aumentar al 81% si se dejaba un intervalo más largo entre dosis).

https://www.youtube.com/watch?v=Rj9JiCY49CE

2. Tiempo transcurrido desde la vacunación

Las cifras de riesgo relativo no son el único factor.

Es cada vez más evidente que el tiempo transcurrido desde la vacunación también es importante. Y es una de las razones por las que el debate sobre una dosis extra, de refuerzo, está aumentando en el mundo.

Las primeras investigaciones, que aún deben ser revisadas por otros científicos, sugieren que la protección de la vacuna Pfizer disminuye durante los seis meses posteriores a la vacunación.

Es demasiado pronto para saber qué sucede con la eficacia de la vacuna más allá de los seis meses, pero es probable que se reduzca aún más.

3. Variantes

Otro factor importante es la variante del virus a la que se está expuesto.

Las reducciones de riesgo mencionadas anteriormente se calcularon en gran medida probando vacunas contra el primer tipo del virus SARS-CoV-2.

Gráfico de cómo aparecen las variantes

BBC

Pero cuando se enfrenta a la variante alfa, los datos del Instituto de Salud Pública de Inglaterra sugieren que dos dosis de la vacuna Pfizer ven reducida su efectividad al 93%. Y contra la delta cae al 88%.

La vacuna AstraZeneca también se ve afectada de forma similar.

El Estudio de Síntomas de COVID-19 respalda todo lo anterior.

Sus datos sugieren que de dos a cuatro semanas después de que alguien reciba una segunda dosis de Pfizer, tiene alrededor de 87% menos probabilidades de tener síntomas de COVID-19 al exponerse a la variante delta.

Después de cuatro a cinco meses, esa cifra cae al 77%.

4. Tu sistema inmunitario

Es importante recordar que las cifras anteriores se refieren a la reducción promedio del riesgo en una población.

El riesgo individual de una persona dependerá de sus propios niveles de inmunidad y de otros factores específicos (como su grado de exposición al virus, lo que podría estar determinado por cosas como dónde trabaja).

El buen estado inmunitario generalmente se reduce con la edad.

Una mujer recibe una vacuna

Getty Images
A mayor edad, la respuesta inmunitaria natural tiende a ser menor.

Las condiciones médicas a largo plazo también pueden afectar nuestra respuesta a la vacunación. Por lo tanto, las personas mayores o las personas con sistemas inmunitarios comprometidos pueden tener niveles más bajos de protección inducida por la vacuna, o pueden ver que su protección disminuye más rápidamente.

También vale la pena recordar que los más vulnerables desde el punto de vista clínico recibieron sus vacunas primero, posiblemente hace más de seis meses, lo que puede aumentar su riesgo de experimentar una infección debido a la disminución de la protección.

¿Hay por qué preocuparse?

Aun considerando lo anterior, las vacunas reducen enormemente las posibilidades de contraer COVID-19. También protegen en un grado mayor contra la hospitalización y la muerte.

Sin embargo, es preocupante ver infecciones en vacunados, y la inquietud es que podrían aumentar si la protección de la vacuna, como se sospecha, cae con el tiempo.

Por lo tanto, los gobiernos están considerando ofrecer una dosis de refuerzo a los más vulnerables y también están considerando si deberían extenderse a otros.

Francia y Alemania ya están planeando ofrecer dosis adicionales a grupos que se considera que tienen un mayor riesgo.

Pero incluso si no se ofrecen, esto no debe interpretarse como que las vacunas no funcionan.

Y, mientras tanto, es esencial promover la vacunación entre todas las personas que aún no han recibido sus dosis.


*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Common:. puedes leer la versión original (en inglés) haciendo clic aquí.


*Los autores son académicos de la Universidad de Anglia Oriental, Reino Unido.


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