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Cuartoscuro
Un médico del IMSS acosó y abusó de mujeres indígenas en Chichiquila, Puebla, determina la CNDH
Derivado de dos casos de hostigamiento sexual ocurridos en la Unidad Médica Rural 152, la comisión aseguró haber encontrado elementos para documentar dos agresiones más de violencia obstétrica y sexual cometidas por el mismo médico, quien era el único que atendía la unidad, entre 2015 y 2016.
Cuartoscuro
9 de agosto, 2018
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La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) determinó que un médico del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) acosó y abusó sexualmente de mujeres nahuas de la comunidad Huaxcaleca, en el municipio de Chichiquila, Puebla.

Derivado de dos casos de hostigamiento sexual ocurridos en la Unidad Médica Rural 152, la comisión aseguró haber encontrado elementos para documentar dos agresiones más de violencia obstétrica y sexual cometidas por el mismo médico, quien era el único que atendía la unidad, entre 2015 y 2016.

El primer caso fue el de una voluntaria de la unidad médica, de 21 años de edad, que acusó constantes comentarios, bromas, preguntas intrusivas y de índole sexual acerca de su cuerpo y vida privada, lo que le generó temor y provocó que dejara de asistir a la clínica.

La joven relató que el médico llegó a proponerle decir que ambos sostenían una relación. Incluso, dijo que en otro momento, cerca de las 9 de la noche, el hombre fue hasta su casa, con el argumento de que le entregara los censos de las mujeres embarazadas, a lo cual la mujer respondió que “no horas para por el censo” y que al día siguiente se los entregaría.

El segundo caso fue el de una mujer de 28 años de edad, quien  acudió a consulta prenatal con el médico, quien se opuso a que su cuñada la acompañara en la primera consulta, en la cual le hizo preguntas y comentarios sobre su vida privada, lo que ocasionó que la mujer se sintiera intimidada y no regresara a la clínica hasta el nacimiento de su bebé, lo que ocurrió cuando el médico ya no estaba adscrito la unidad.

Tras estos casos, la CNDH conoció el trato que recibió una mujer por parte del mismo médico, quien le sugirió tener a su hijo en el Hospital General de la zona, en lo que la mujer no estuvo de acuerdo y prefirió tenerlo en uno particular.


Al comunicarle su decisión, el médico la atendía de mal humor y no la recibía a tiempo cuando acudía a la cita, quien por cuestiones de tiempo no continuó con el procedimiento.

El último caso fue el de una paciente que acusó haber revisión física inadecuada, pues se sintió intimidada con los tocamientos. Una doctora particular le informó que esa revisión “no tenía sentido”.

Sin embargo, por medio de un escrito dirigido a la CNDH, dijo que ya no deseaba continuar su queja. “Esta decisión ocurrió después de que se llevó a cabo el proceso laboral del IMSS contra el médico, en donde fue interrogada y sin que se le permitiera declarar en relación a los hechos”, concluyó el organismo.

Por estos hechos, la CNDH emitió la recomendación 26/2018 en la que pide reparar el daño a las agraviadas e inscribirlas en el Registro Nacional de Víctimas para que tengan acceso al Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral, así como  otorgarles atención y capacitar al personal de IMSS-Prospera en Puebla en materias de ética profesional y violencia sexual con perspectiva de género.

El IMSS respondió en un comunicado que dará cabal cumplimiento a la recomendación y aseguró que se han tomado diversas medidas preventivas, para evitar hechos similares, “como la impartición de talleres referentes a Prevención y Atención del Acoso Sexual y del Hostigamiento Sexual y la difusión de la normatividad en la materia en las Clínicas Rurales del Programa IMSS-PROSPERA y en diversos municipios de la Delegación Estatal Puebla”.

Aquí puedes consultar la sentencia completa

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7 emociones que sentíamos los seres humanos y que ya no existen
Cuando pensamos en las emociones, tendemos a pensar que son fijas y compartidas por todo el mundo. Sin embargo, no solo varían de país en país sino que también cambian con los tiempos. Aquí te explicamos algunas que eran muy comunes en el pasado.
21 de abril, 2019
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Solemos pensar que las emociones son fijas y universales.

Sin embargo, estas varían de país en país (piensa por ejemplo en la palabra schadenfreude, que solo existe en alemán y que describe el disfrute ilícito de la mala fortuna ajena) y nuevas emociones aparecen todo el tiempo.

El cambio de los emoticones, que tanto usamos hoy día para expresar nuestros sentimientos, también refleja lo dinámicas que pueden ser las emociones.

BBC Radio 3 conversó con Sarah Chaney, experta del Centro para la Historia de la Emociones, en Reino Unido, sobre las emociones del pasado que pueden ayudarnos a entender cómo nos sentimos hoy.

Estas son algunas de ellas.

1. Acedía

La acedía era una emoción muy específica experimentada por hombres muy específicos en la Edad Media: monjes que vivían en monasterios.

Esta emoción surgía, por lo general, a raíz de una crisis espiritual.

Aquellos que la experimentaban sentían desazón, desgano, apatía y, sobre todo, un poderoso deseo de abandonar la vida santa.

“Es posible que hoy día esto sea catalogado como depresión”, explica Chaney. “Pero la acedía estaba específicamente asociada con una crisis espiritual y con la vida en un monasterio”.

Seguramente esto era una fuente de preocupación para los abades, que se desesperaban por la indolencia que acompañaba a la acedía.

De hecho, con el paso del tiempo, el término “acedía” se fue volviendo intercambiable con el de pereza”, uno de los siete pecados capitales.

2. Frenesí

“Esta es otra emoción medieval”, dice Chaney.

“Es como la ira, pero es más específica que la ira que entendemos hoy. Alguien que experimentaba frenesí se habría sentido muy agitado. Habría tenido ataques violentos de furia, y habría hecho pataletas y mucho ruido”.

Habría sido imposible sentir frenesí y quedarse quieto.

Esta emoción pone de relieve nuestra tendencia actual a pensar en las emociones como algo esencialmente interno, algo que podemos esconder si lo intentamos.

Esto sencillamente no podía aplicarse a la gente que experimentaba frenesí en el Medioevo.

Muchas emociones históricas están tan ligadas a un tiempo y a un lugar que es imposible sentirlas ahora.

3. Melancolía

Melancolía es una palabra que usamos para describir una especie de tristeza calma o un estado contemplativo.

“Pero en el pasado, la melancolía era diferente”, señala Chaney. “A comienzos del período moderno, se pensaba que la melancolía era una aflicción física que se caracterizaba por el temor“.

Hasta el siglo XVI, se creía que la salud se veía afectada por el equilibrio de cuatro fluidos corporales: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra.

La melancolía aparecía cuando la persona tenía mucha bilis negra.

“Uno de los síntomas de la melancolía en ese entonces era el miedo. En algunos casos, la gente tenía terror de moverse porque pensaba que estaba hecha de cristal y se rompería”, cuenta Chaney.

El rey Carlos VI de Francia sufría de melancolía y por ello había hecho coser varas de hierro en su ropa para evitar hacerse añicos de forma accidental.

4. Nostalgia

Esta es otra emoción que quizás creas que ya conoces. “Usamos la palabra ‘nostalgia’ de manera muy frecuente en las conversaciones hoy día, pero cuando empezó a usarse, se refería a algo que se pensaba que era una enfermedad física“, afirma Chaney.

“Era una enfermedad del siglo XVIII de los marineros: algo que les pasaba cuando estaban muy lejos de su casa, y estaba vinculada al anhelo de regresar”.

Un caso severo de nostalgia podía incluso llevar a la muerte.

No se compara realmente con nuestra definición actual de nostalgia, que describe la añoranza por los buenos tiempos.

5. Neurosis de guerra

Muchos habrán escuchado hablar de la neurosis de guerra, una condición que afectaba a los soldados en las trincheras durante la I Guerra Mundial.

Al igual que la melancolía, la nostalgia y muchas otras experiencias emocionales a lo largo de la historia, la neurosis de guerra fue considerada a veces una emoción y otras una enfermedad, por la forma en la que se hablaba de ella y por cómo se trataba.

“La gente que sufría neurosis de guerra tenía extraños espasmos y con frecuencia perdía la capacidad de ver y escuchar, pese a que no tenían ningún problema físico que se lo impidiera”, explica Chaney.

“Al principio de la guerra, se pensaba que estos síntomas se debían a que las explosiones les habían sacudido el cerebro. Pero más tarde, pensaron que todos los síntomas eran provocados por las experiencias que había vivido el paciente y su estado emocional”.

6. Hipocondría

La hipocondría era otra condición médica que para el siglo XIX había adquirido asociaciones puramente emocionales.

“Era básicamente la versión masculina de lo que los médicos victorianos llamaban histeria“, dice Chaney.

“Se creía que causaba cansancio, dolor y problemas digestivos. En los siglos XVII y XVIII, se pensaba que la hipocondría estaba ligada al bazo, pero más tarde se la asoció a los nervios”.

Los victorianos creían que los síntomas eran causados por la hipocondría, o por la preocupación obsesiva por el cuerpo (a pesar de que se notaban los síntomas físicos, era la mente y las emociones las que se creía que estaban enfermas).

7. Demencia moral

El término “demencia moral” fue acuñado por el doctor James Cowles Prichard en 1835.

“Efectivamente, significa ‘locura moral'”, explica Chaney, “porque por mucho tiempo la palabra ‘moral’ significaba ‘psicológica’, ‘emocional’ y también ‘moral’ en el sentido en el que usamos la palabra ahora”.

Los pacientes que Prichard consideraba “dementes moralmente” eran aquellos que actuaban de forma errática o poco usual sin mostrar síntomas de un desorden mental”.

“Él sentía que había un gran número de pacientes que podían funcionar como cualquier otra persona, pero que no podía controlar sus emociones, o cometían crímenes de forma inesperada”.

La cleptomanía, por ejemplo, en mujeres educadas de alta sociedad, podía ser visto como un signo de demencia moral porque eran mujeres que no tenían motivos para robar.

Era un término que servía para describir muchas emociones extremas y se aplicaba con frecuencia a niños difíciles.


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