Por qué la NASA quiere transformar a la Estación Espacial Internacional en el lugar más frío del universo
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NASA/iGoal Animation

Por qué la NASA quiere transformar a la Estación Espacial Internacional en el lugar más frío del universo

El Laboratorio de Átomos Fríos permitirá lograr átomos 100 millones de veces más fríos que la temperatura del espacio profundo. Estos experimentos permitirán mediciones ultraprecisas con múltiples aplicaciones, desde tecnologías de navegación espacial al estudio de la elusiva materia oscura.
NASA/iGoal Animation
29 de agosto, 2018
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En un pequeño laboratorio a cerca de 400 km de altura los científicos buscan producir la materia más fría del cosmos.

Y sus experimentos permitirán mediciones ultraprecisas con múltiples aplicaciones, desde tecnologías de navegación espacial al estudio de la elusiva materia oscura.

El Laboratorio de Átomos Fríos de la NASA, CAL por sus siglas en inglés, fue instalado a fines de mayo en la Estación Espacial Internacional como un instrumento multiusuario que puede ser utilizado por investigadores en la Tierra para diferentes experimentos.

CAL permite producir nubes de átomos ultrafríos, mucho más que las temperaturas del espacio profundo.

“La temperatura en las profundidades del espacio es de tres grados Kelvin”, dijo a BBC Mundo Dana Anderson, profesor de física de la Universidad de Colorado en Estados Unidos y miembro del equipo científico de CAL.

“Es razonable afirmar que CAL podrá lograr átomos 100 millones de veces más fríos“.

Cero absoluto

En el laboratorio a bordo de la Estación Espacial Internacional es posible producir nubes de átomos justo por encima del cero absoluto, más precisamente 10 mil millonésimas de grado por encima o -273,15 grados celsius, el punto en el cual los átomos teóricamente deberían dejar de moverse por completo.

CAL

NASA
El Laboratorio de Átomos Fríos o CAL produce nubes de átomos ultrafríos 10 mil millonésimas de grados por encima del cero absoluto o -273,15 grados celsius.

Esas nubes de átomos ultrafrías son conocidas como condensados Bose Einstein o BEC por sus siglas en inglés, un estado de la materia que fue predicho en 1924-1925 por los científicos Satyendra Nath Bose y Albert Einstein.

Estudiar átomos ultrafríos es importante porque “a temperaturas suficientemente bajas y con una densidad suficiente de átomos, el comportamiento de esos átomos ya no puede describirse adecuadamente por la termodinámica y es necesario usar conceptos de mecánica cuántica“, señaló Anderson.

Los átomos se comportan a esas temperaturas mínimas de maneras extrañas, lo que permite a los científicos investigar la naturaleza fundamental de la materia.

Comportamiento cuántico

Para entender la importancia de CAL, “primero hay que recordar dos ideas del concepto de temperatura”, explicó a BBC Mundo Pablo Capuzzi, profesor de física de la Universidad de Buenos Aires que investiga condensados Bose Einstein.

“Por un lado la temperatura tiene que ver con la agitacion térmica, a mayor movimiento de los átomos mayor agitación y por ende mayor temperatura, y por el contrario una temperatura muy baja tiene que ver con átomos muy, muy lentos, o en sus estados de menor energía (se los llama estados fundamentales)”.

Ilustración sobre el enfriamiento de átomos y los cambios en la densidad de la materia

NASA/JPL-Caltech
Esta ilustración muestra, de izquierda a derecha, los cambios en densidad al reducir la temperatura. Los picos en rojo representan mayor densidad y la formación de condensados de Bose Einstein.

“La otra característica relevante de la temperatura es que el uso más coloquial del término se asocia a sistemas macroscópicos, sistemas con una cantidad enorme de átomos (del orden de 1 seguido de 23 ceros átomos), un litro de agua a 20 grados de temperatura, por ejemplo”, señaló el físico argentino.

“En los experimentos en un laboratorio de átomos fríos en general uno suele tener desde 100 a 10.000.000 de átomos con muy, muy baja energía, y por ende con una temperatura muy baja. Sin embargo, no es que sirvan de heladeras porque son relativamente pocos átomos”.

“Los conceptos clásicos no son aplicables”

Un aspecto clave es que a esas temperaturas tan bajas y al estar gobernados por la mecánica cuántica, los átomos pierden su identidad individual, afirmó el Dr. Capuzzi.

“Los conceptos clásicos de partículas no son aplicables”, explicó el científico argentino.

“La parte interesante de los condensados de Bose-Einstein nace justamente del hecho de que a esas temperatura un conjunto de átomos se ponen de acuerdo y se comportan como si fueran un solo gran átomo”.

Estación Espacial Internacional

NASA
El laboratorio ya está instalado en la Estación Espacial Internacional.

“Así, propiedades intrínsecamente microscópicas y difíciles de estudiar en pocos átomos (porque son pequeños y pocos) se manifiestan casi macroscópicamente.

“Además de poderse estudiar -lo cual es importante para conocer la naturaleza de los sistemas- estas propiedades microscópicas se pueden utilizar en distintas aplicaciones generalmente asociadas a la metrología (patrones de medida), ya que los átomos de cada elemento son todos iguales (indistinguibles) y sus características se pueden medir con mucha mayor precisión en ausencia de temperatura y de otros factores externos como puede ser gravedad”.

CAL es la primera instalación de su tipo en el espacio.

También es posible realizar experimentos con condensados BEC en la Tierra, pero esos experimentos pueden realizarse mejor lejos de la superficie terrestre donde el efecto de la gravedad es más fuerte.

“Muchos experimentos requieren que los átomos se muevan con total libertad y sean observados durante mucho tiempo”, explicó Capuzzi.

“En la Tierra la gravedad hace que los átomos BEC eventualmente caigan a la parte inferior de la cámara donde se encuentran y esto limita el tiempo que pueden ser observados”.

Mediciones precisas

Las mediciones increíblemente precisas que pueden lograrse con átomos ultrafríos podrían tener múltiples aplicaciones.

Una de ellas utilizar instrumentos muy sensibles para el estudio de la energía oscura, la misteriosa fuerza que sería responsable de la aceleración en la expansión del universo, y de la materia oscura, que no emite ni absorbe luz pero impacta otros cuerpos visibles.

Grupo de galaxias MACS 1206

NASA, ESA, M. Postman (STScI), and the CLASH Team
Una de las aplicaciones posibles de los experimentos en CAL es el estudio de la materia oscura. El tipo de materia que conocemos constituye sólo cerca del 4% del universo, según teorías actuales. El resto es lo que se ha denominado materia oscura (cerca del 26%) y energía oscura (70%).

Las galaxias en espiral, por ejemplo, giran más rápido de lo que deberían si la única materia que existiese en ellas fuese la visible.

Las investigaciones realizadas en CAL también pueden tener aplicaciones prácticas, como el mejor funcionamiento de satélites GPS, el diseño de relojes atómicos usados en navegación espacial o de sensores cuánticos para monitorear el clima.

“Tener un experimento BEC operando en la estación espacial es un sueño hecho realidad”, dijo en un comunicado Robert Thompson, científico del proyecto CAL y físico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California.

“Ha sido un camino largo y difícil para llegar aquí, pero vale la pena la lucha, porque hay mucho que podemos hacer con esta instalación”.


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Cuartoscuro

El incierto papel del Cártel de Sinaloa en la estrategia para acabar con los Zetas en La Laguna

Investigación de Sergio Aguayo y Jacobo Dayán pone sobre la mesa la coincidencia de objetivos entre diversas autoridades y Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, durante la época más violenta en La Laguna.
Cuartoscuro
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El debilitamiento de los Zetas tuvo un impacto determinante en la reducción de la violencia en La Laguna durante la época de mayor tasa de homicidios, entre 2008 y 2014. El estudio “La reconquista” de La Laguna, elaborado por Sergio Aguayo, Jacobo Dayán y Javier Garza, revela una coincidencia de intereses que permitieron que diversos actores trabajasen en una misma dirección: acabar con el grupo criminal que se consideraba más despiadado.

Las autoridades reorientaron sus políticas públicas hacia una mayor coordinación policial y una mayor apuesta por la inteligencia, la sociedad civil presionó y ejerció de contrapeso y el gobierno de Estados Unidos se sumó a la ofensiva con operativos en su territorio. Sin embargo, hubo también otro actor que participó: el Cártel de Sinaloa enfrentado con Los Zetas para controlar la plaza

Leer más | Coordinación, cambios culturales y ataques financieros: Así se redujo la violencia del narco en La Laguna

¿Hasta qué punto la organización dirigida por Joaquín “el Chapo” Guzmán Loera intervino en el hostigamiento hacia Los Zetas? ¿Formó parte de la estrategia de forma deliberada o solo se trata de una coincidencia de objetivos? Estos son algunos de los interrogantes que la investigación deja sobre la mesa.

No fue hasta la etapa final del trabajo que Estados Unidos detuvo a Genero García Luna, exsecretario de Seguridad Pública durante el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012), y le acusó de trabajar para el Cártel de Sinaloa. “Es inevitable mencionarlo porque, de confirmarse, habría que reinterpretar algunos capítulos de las guerras del narco. Por ahora, es prematuro dar por buena la acusación y resulta imposible establecer el papel que desempeñó el entonces secretario de Seguridad Pública en el cambio de estrategia que, es evidente, también favoreció al Cártel de Sinaloa”, dicen los investigadores.

“Los gobiernos de Estados Unidos y México sí tuvieron un pacto explícito, llegaron a acuerdos, había una lectura común. No sabemos si el pacto con Sinaloa fue tácito, explícito, a nivel local o nacional. Y aquí entra como variable Genaro García Luna”, explica Sergio Aguayo, uno de los autores de la investigación.

Jacobo Dayán, por su parte, recuerda que formularon la pregunta directa a Guillermo Valdés, exdirector del entonces Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisén),durante una conferencia en el Colmex. “Él insiste en que la decisión (de cambio de estrategia) no pasó por García Luna. Lo dijo incluso un poco molesto”, recuerda. 

Hasta el momento, no se ha podido probar que el exsecretario de Seguridad Pública con Calderón tuviese un papel determinante en este cambio de estrategia como parte de su presunta colaboración con Sinaloa. No obstante, en la acusación formulada en su contra por la corte del Distrito Este de Brooklyn, Nueva York, las autoridades estadounidenses consideran que tanto García Luna como Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García “eran funcionarios de alto nivel del gobierno mexicano que protegían el cártel a cambio de millones de dólares en pagos de sobornos”. Entre las actividades que se les imputan está “acordar no interferir con la droga del Cártel”, “brindar acceso a información confidencial de las fuerzas del orden sobre operaciones policiales contra el Cártel de Sinaloa” o “dirigirse a miembros de cárteles rivales para arrestarlos y proporcionar información confidencial sobre las fuerzas del orden sobre el cartel rival”. 

Entérate: Estos son los cargos por los que está acusado Genaro García Luna en EU

Habrá que ver si en el juicio que se sigue actualmente en Nueva York aparecen nuevas evidencias que apuntalen esta teoría. 

Diferencias entre Sinaloa y Zetas

El contexto que explica la violencia en La Laguna (una zona metropolitana formada por los municipios de Torreón y Matamoros, en Coahuila, y Gómez Palacio y Lerdo, en Durango) es el enfrentamiento entre el Cártel de Sinaloa y Los Zetas. Esto, al menos, durante la primera etapa, hasta 2012. Después se produce una segunda ola de violencia entre los hombres del Chapo Guzmán y un grupo conocido como Cártel del Poniente, un pequeño grupo local que controlaba una zona de cerros y que en algún momento se alió con Sinaloa contra los Zetas para luego enfrentarse con sus antiguos socios. 

¿Por qué actuar contra Los Zetas? El trabajo plantea dos explicaciones. Por un lado, por la extrema violencia empleada por el grupo criminal. Por otro, porque su modelo de negocio va más allá del narcotráfico para terminar explotando a la población a través de extorsiones como el cobro del ‘derecho de piso’. 

Históricamente La Laguna fue territorio controlado por el Cártel de Juárez. De hecho, Rafael Aguilar Guajardo y Amado Carrillo Fuentes tuvieron residencias en La Laguna en los años ochenta del siglo pasado. Cuando Juárez rompe con Sinaloa en los primeros años 2000, es el Chapo Guzmán quien se queda con la plaza. Poco después, sin embargo, llegarán los Zetas desde Tamaulipas para disputar el territorio. Así comienza la guerra entre ambas organizaciones que lleva a La Laguna a ser uno de los territorios más violentos y a Torreón una de las ciudades con mayores índices de asesinatos del mundo.  

Aunque no hay evidencias documentales sobre la posible colaboración explícita entre autoridades y Cártel de Sinaloa, la investigación del Colmex enumera varias pistas.

La primera llega desde Estados Unidos y lo plantea directamente Guillermo Valdés, exdirector del Cisén. Según explica, Washington proporcionó trabajo de inteligencia contra los Zetas y atacó las finanzas del grupo al otro lado del Río Bravo. También relata un episodio que, al menos, pone en evidencia que la Casa Blanca tenía también sus preferencias entre el crimen organizado mexicano.

“En 2012-2013 detuvieron a un hermano de Treviño (Miguel Treviño, el Z-40) con unos ranchos de caballos en Kentucky. También detenían en las ciudades texanas a los distribuidores de la cocaína de los Zetas y les decían, ‘si tú vendes cocaína del Sinaloa no te voy a detener, pero si vendes de los Zetas sí te voy a detener’. ¿Cuál era el mensaje? Que los distribuidores en Texas decían yo no quiero coca de los Zetas y entonces se les caían las ventas y eso era un castigo organizacional para los Zetas”.

Chapos o federales: “lo bueno es que ya se lo chingaron”

“En la ‘reconquista’ de La Laguna hubo excesos gubernamentales que organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales han catalogado como crímenes contra la humanidad. Fue una guerra sin cuartel en la cual el Cártel de Sinaloa y el gobierno tenían el mismo objetivo sin que tengamos evidencia de un acuerdo explícito. Era un entendimiento tácito que apareció insinuado en las conversaciones”, dice la investigación.

La siguiente pista la proporciona un periodista que pide anonimato. Cuenta que los federales perseguían a una persona vinculada a los Zetas cuando el hombre apareció ejecutado en su casa. Así que el periodista preguntó a un mando militar si lo “habían matado fuerzas federales o los chapos”. La respuesta del militar fue que “los chapos, pero no importa, lo bueno es que ya se lo chingaron”. “Ese tipo de comentarios indicaban que el gobierno y el Cártel de Sinaloa tenían el mismo objetivo: acabar con los Zetas”, dicen los investigadores.

Un mando militar, al que tampoco se identifica, asegura que “recibía información de inteligencia federal para ‘ejecutar’ a los Zetas, ya que a nivel estatal-municipal no tenían información”. Preguntado por si esta práctica sería el equivalente a “salir de cacería”, él responde afirmativamente. “Por lo tanto, es posible considerar la hipótesis de una alianza implícita entre las fuerzas gubernamentales y los sicarios del Cártel de Sinaloa”, dice el texto de Aguayo, Dayán y Garza. 

“Si ubicamos estos comentarios en el contexto de la reciente detención de Genaro García Luna por colaborar con el Cártel de Sinaloa, ¿hasta qué punto influyó la presunta complicidad del entonces secretario de seguridad pública en el viraje? Después de todo, el Cártel de Sinaloa era uno de los más interesados en acabar con la amenaza Zeta y su modelo de negocios”, afirma el documento.

Ahora que los márgenes de seguridad han mejorado, los investigadores consideran que hay que tomar en cuenta “el espinoso asunto del Cártel de Sinaloa, el protagonista silencioso de la coalición anti-Zetas”. En este sentido, Javier Garza recuerda que los “operativos empezaron a concentrarse en lugares con presencia de los Zetas”. A su vez, recuerda una frase que escuchó a un militar de alto rango, quien dijo que el Ejército reforzaría el “combate a los Zetas aun si eso implicaba descuidar ‘a los de enfrente’”. A pesar de las sospechas, los investigadores son claros: “Carecemos de evidencia para asegurar si hubo un pacto explícito entre autoridades y el cártel”. 

Tanto Aguayo como Dayán y Garza insisten en poner en valor elementos de aquella nueva estrategia como la participación de la sociedad civil. Sin embargo, parece evidente que las autoridades no compartían esta visión. Por ejemplo, indican los investigadores que “los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto guardaron silencio sobre una información tan fundamental como la decisión de dar prioridad al ataque a los Zetas”.

Entrevistado por los autores del documento, Alejandro Hope reconoce que “jamás se aclaró que se estaba haciendo una redefinición estratégica de fondo por temor a que se acusara al gobierno de favorecer al Cártel de Sinaloa. El gobierno federal seguramente sí compartió esa información con el gobernador Rubén Moreira y con los grandes empresarios. Los que no estuvieron enterados fueron la prensa, las víctimas y la Iglesia”, dice la investigación. 

La violencia en La Laguna ha retrocedido a los niveles de 2006, antes de que se desatase la guerra. Al contrario que en otros municipios como Monterrey o Tijuana, donde épocas de pacificación fueron seguidas por un recrudecimiento de la violencia, La Laguna es un oasis en un país en el que cada año se incrementan los asesinatos. Esto también tiene una explicación. La situación de la zona ha regresado al estado anterior al enfrentamiento, es decir, bajo control del Cártel de Sinaloa. Es evidente que ellos eran uno de los actores más interesados en que, como ocurrió, los Zetas fuesen descabezados.

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