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Niños huérfanos de familia y gobierno: quedan atrapados en la burocracia legal
En México no suele sancionarse a quienes no priorizan definir la situación jurídica de los menores de edad que, en su mayoría, quedan atrapados en limbos jurídicos hasta que alcanzan la mayoría de edad.
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Por Paola Díaz Lameiras /Newsweek en Español
26 de agosto, 2018
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DESDE HACE DÍAS los vecinos de una unidad habitacional escuchan llantos de una bebé en uno de los departamentos. Están inquietos, pero temen hacer algo. Finalmente, uno se atreve a llamar la patrulla.

Al llegar la patrulla, los vecinos explican lo ocurrido. Cuentan, preocupados, que además han observado que la mamá de la pequeña sale desde temprano y se va por muchas horas.

Después de que los patrulleros hablan con los vecinos fuerzan la puerta y se encuentran a una bebé de meses sentada en el piso. Está en muy mal estado de higiene, con un plato vacío con restos de comida vieja alrededor. La bebé está llorando y con miedo. Deciden llevársela para presentarla ante el Ministerio Público.

La madre explicará luego a la autoridad que se encuentra sola en Ciudad de México; que vino de Chiapas, que no conoce a nadie más y que consiguió un empleo como personal de limpieza para oficinas y que no tiene quien le cuide a su hija. También explica que procura dejarle comida y regresar a la hora de su descanso. Que no quería hacerle daño.

La mujer, que cuenta uno o dos grados de primaria y no puede comprobar su identidad porque sus papeles están en su pueblo, es detenida. La acusan de “omisión de cuidados”. Luego la dejarán en libertad, pero queda pendiente comprobar su identidad. Nunca volverá a aparecer.

Así comenzó el intrincado camino de Sara, una bebé de ocho meses que tuvo que ser retirada de su mamá. Aunque el delito varía en cada caso, en México la omisión de cuidados es muy común a escala nacional.

Es el gobierno, a través del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, conocido como DIF, el que decide en qué institución de cuidado alternativo colocará al menor en cuestión. La institución de asistencia social puede ser pública (del DIF) o privada (supervisada por el DIF).

La posibilidad de que un infante sea adoptado depende de que se resuelva su situación jurídica. De no ser resuelta, como sucede en muchas ocasiones, el menor en cuestión permanecerá hasta la mayoría de edad en una institución de cuidado alternativo y, luego, será enviado a la calle.

Tanto el DIF como el Ministerio Público adscrito al caso de cada menor de edad y, en algunos casos, la institución que los recibe tienen la facultad para resolver la situación jurídica de cada niño. Cada una de estas instancias cuenta con el poder, la facultad jurídica y la autoridad para lograrlo, pero en la ley no existen plazos ni la obligación para hacerlo.

En caso de, primero, no poder ser reintegrados a su familia, se debe llevar el juicio de Pérdida de Patria Potestad y, después, de ser posible, el Juicio de Adopción.

AUTORIDAD, REBASADA

Hogar y Futuro, A. C. fue fundada en 1993 y es una casa hogar que, como su nombre lo indica, se plantea brindar un hogar a los menores que llegan con ellos, que forjen un futuro y tengan la oportunidad de crecer en una familia.

Para ello, han decidido encargarse de resolver la situación jurídica de cada uno de los menores que les son canalizados. Es decir, resuelven que sean reintegrados a su familia de origen y, de no ser posible esto, promueven su adopción con una “familia de corazón”, como la llama Marielena Hernández, directora de la casa hogar.

La adopción es una de las opciones contempladas por la Convención de los Derechos de la Infancia promovida por la ONU, desde 1990, como medio alternativo de cuidado por parte de los países para proteger a los infantes sin cuidado parental.

En teoría, no deben pasar más de seis meses para que se determine el estatus jurídico de un menor, pero es muy raro que esto suceda. “La realidad es que la autoridad está totalmente rebasada, y cuando llegan a una institución dejan de ser una preocupación y se convierten en un expediente”, comenta Hernández.

Las instituciones de cuidado alternativo tienen firmados convenios con el DIF y con las procuradurías para que se lleve su registro y con base en ello se realicen supervisiones; pero esto no sucede con regularidad. La también licenciada en pedagogía y maestra en terapia familiar señala que las visitas que reciben son de forma errática. En ocasiones reciben supervisiones por parte de la Secretaría de Salud, de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y del DIF de forma casi consecutiva o a veces pasan años sin que estas tengan lugar.

Marielena Hernández destaca que el primer derecho de un niño que llega a ser cuidado por el Estado es restituir su derecho a vivir en familia. Por lo que, la institucionalización de un niño “no debe ser un destino, sino un paso”.

LUCRAR CON LA INDEFENSIÓN

Al no existir una ley que sancione el que no se llevan a cabo los procesos legales para definir la situación jurídica de los menores de edad, estos quedan indefensos por segunda ocasión. Primero, a manos de la familia en la que nacieron biológicamente y de la que fueron expulsados; después, a manos del propio gobierno.

Por esta omisión en la ley, la gran mayoría de las instituciones asistenciales no busca resolver la situación jurídica de los infantes que les son canalizados, convirtiendo lo que debería ser una estancia pasajera del menor en la única estancia que conocerán en su vida.

Además, se pueden beneficiar económicamente por tener a estos niños, al poder recibir donaciones particulares y ayuda gubernamental.

A los beneficios económicos se agrega que algunas instituciones pueden ahorrarse los gastos por contratación de abogados —quienes podrían iniciar un juicio especial de pérdida de patria potestad para aquellos menores en situación de desamparo, acogidos por una institución pública y privada de asistencia social y dar seguimiento al proceso hasta su definición—. Un juez podría resolver la situación jurídica de un menor, quien tendría la oportunidad de vivir en familia si se considerara que pudiera ser adoptado.

La Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) indica que el Estado mexicano recibió en 2015 una observación por parte del Comité de los Derechos de la Infancia de las Naciones Unidas que señala que no existen políticas suficientes para apoyar a las familias en el cumplimiento de sus responsabilidades; que el número de niños y niñas privados de un entorno familiar es desconocido; que la institucionalización continúa siendo la opción priorizada y que existe una supervisión inadecuada sobre las instituciones de cuidado alternativo. Toma como ejemplos recientes los casos de abuso y negligencia encontrados en los albergues Casitas del Sur y Mamá Rosa.

El caso Casitas del Sur salió a la luz en 2008 cuando un juez otorgó la patria potestad de la menor Curiel Martínez a su abuela materna, quien al acudir a la casa hogar se enteró de que no estaba ahí. Este escándalo permitió que se descubrieran varias desapariciones de menores a manos de miembros de la Iglesia Cristiana Restaurada: personas que fundaron la casa hogar y entregaban a los menores a otros integrantes de la congregación. En 2009, la Procuraduría General de Justicia del DF inició una investigación y 126 menores fueron rescatados.

Sobre el caso “mamá Rosa”, en 2014 la Procuraduría General de la República (PGR) llevó a cabo un cateo y comenzó una investigación sobre el albergue la Gran Familia, administrado por Rosa del Carmen Verduzco, mejor conocida como “mamá Rosa”. Casi 500 niños que se encontraban en estado de desnutrición, viviendo en condiciones insalubres y deplorables fueron rescatados. En el albergue habitaban más de 600 personas, desde recién nacidos hasta adultos de 40 años. Algunos declararon haber sido obligados a pedir dinero y también haber sido víctimas de abuso sexual.

La ONU ha pedido al DIF que, como responsable legal de los más de 30,000 niños y adolescentes que había hasta 2015 en 879 centros de cuidado alternativo en el país, informe públicamente sobre el avance en la certificación de las instituciones de cuidado alternativo. La Redim ha advertido que existen, además, otros 29,000 menores sin cuidados familiares ni institucionales.

“Sin el cumplimiento de la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (promulgada en 2014) nuestro país seguirá descubriendo infiernos como La Ciudad de los Niños de Salamanca, Guanajuato, o La Gran Familia de ‘mamá Rosa’ en Zamora, Michoacán, que en circunstancias similares de institucionalización masiva mantuvieron bajo la complicidad de autoridades locales y políticos en turno un trato inhumano a cientos de niñas, niños y adolescentes enviados a estos lugares por los DIF estatales”, explica de forma contundente el documento de Naciones Unidas.

Por su parte, Edith Díaz Milanesio, abogada especialista en adopciones, agrega: “Hay mucha tolerancia al maltrato, al abandono, a la explotación infantil y, sobre todo, al fenómeno de los niños de la calle y también al fenómeno de los niños que permanecen institucionalizados hasta la mayoría de edad”.

Lee en reportaje completo en la nueva edición de Newsweek en Español. 

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Getty Images
Por qué en Los Ángeles hay gente que paga por caminar
El estadounidense Chuck McCarthy empezó a caminar con extraños a cambio de dinero hace tres años. Su iniciativa ha crecido hasta convertirse en una app, lanzada en marzo, con más de 200 "paseadores de personas". ¿Cómo se le ocurrió y por qué la usan?
Getty Images
6 de junio, 2019
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Pagarle a alguien por caminar contigo suena como un servicio que sería viable en Japón o China, países acostumbrados al alquiler de “amigos” o de “padres”.

Pero al otro lado del Pacífico, en el estado de California, hay un hombre al que un día se le ocurrió pasear gente. Y está probando ser exitoso.

Chuck McCarthy tuvo la idea en 2016. Mandó hacer una camiseta, creó una página de Facebook y pegó afiches por todo Los Ángeles promocionando sus servicios como The People Walker (“El paseador de personas”, en español).

Tres años después, McCarthy atrajo a inversionistas que el pasado marzo le ayudaron a lanzar una app móvil del servicio, que cuenta actualmente con más de 200 proveedores, es decir, personas que cobran por caminar con extraños.

BBC

Chuck McCarthy o, como le conocen en Los Ángeles, “The People Walker”.

La app funciona de forma parecida a Uber o Lyft: creas un perfil, permites que la herramienta utilice tu ubicación geográfica y solicitas la caminata a una hora y en un día específicos. A continuación, aparece un listado de personas que cobran entre US$7 y US$21 por cada media hora de trayecto.

Como es de esperar en la ciudad sede de la industria del entretenimiento y el cultivo a la imagen, muchos de los proveedores son también actores, entrenadores físicos o profesores de yoga.

Aunque también hay psicólogos, profesionales de otras áreas y personas que hablan diferentes idiomas.

Ni McCarthy ni su socio deciden cuánto va a cobrar cada proveedor, sino que establecieron un rango de precios y cada quien elige cuánto vale. Lo que sí es requerido para todos es un chequeo de antecedentes penales.

“Mis amigos están ocupados”

Bob Nankin lleva dos años y medio caminando con McCarthy, aunque aclara que no lo hace porque se sienta solo.

“Mis amigos están ocupados, tienen sus vidas y es difícil coordinar para vernos”, dice.

“Mi motivación es el ejercicio, aunque entiendo que alguien camine por un tema de salud mental o por soledad“, agrega.

No es extraño que este servicio se ofrezca en en una ciudad como Los Ángeles, en la que los centros urbanos están dispersos, el tráfico es infernal y mucha gente trabaja desde casa o con horarios irregulares.

De hecho, en el condado de Los Ángeles el 24% de las viviendas, casi 785.000, están habitadas por una sola persona, según datos del censo citados en la web Suburban Stats.

En el caso de Nankin, quien está retirado de su empleo en el sector de la salud, caminar es una prioridad a sus 71 años.

“Con Chuck intercambio historias, hablamos de nuestros planes y he conocido diferentes vecindarios gracias a él”, dice.

Los adultos mayores constituyen uno de los públicos más atraídos al servicio, pero no son los únicos.

“No es una broma”

McCarthy dice que ha caminado hasta con adolescentes de 18 años, curiosos de saber si su servicio “era real o una broma”.

Esa percepción ha sido una de sus luchas. “La gente comenta cosas como: ‘¿quién va a pagar por caminar?‘ Y yo les respondo que por qué no, si ya pagamos por estar sentados”.

Lo dice en referencia a servicios de streaming como Netflix, que popularizaron el llamado binge-watching, es decir, invertir horas en ver toda una serie de una sola sentada.

“Incluso las apps de entrenamiento físico quieren que te sientes lo más rápido posible. Promocionan rutinas de solo 15 minutos o menos”, añade.

Pasar muchas horas sentado fue justamente lo que motivó a McCarthy, quien vive en Los Ángeles desde hace 11 años, para crear The People Walker.

Había decidido abandonar el trabajo de producción de comerciales para convertirse en actor, un oficio que puede llegar a ser bastante solitario.

“Pasaba horas en internet postulándome a trabajos de actuación. Incluso a veces cuando iba a un café a trabajar, no hablaba con nadie“, recuerda.

Así que pensó que podía cobrar por caminar, como un ejercicio físico, para que fuese más seguro y para tener más experiencias humanas.

“Pensé en pasear perros, pero no me gusta recoger caca”, bromea.

Los pósters caseros que fue pegando en varios vecindarios llamaron la atención de más de un medio local. Uno incluso metió a McCarthy en la categoría de “gente con trabajos extraños”.

Pero, según él, “hay gente en esta ciudad que paga US$100 la hora por caminar con entrenadores físicos o con guías turísticos, así que no entiendo qué tiene de raro”.

McCarthy insiste también en que el servicio no es solo para gente solitaria. “Muchos de nuestros clientes tienen amigos y vida social”, aclara.

Sobre si la app ha sido un éxito, McCarthy se limita a decir que “no nos vamos a hacer multimillonarios con esto”.

“Veo a los extraños como amigos que no he conocido todavía”

Con un trabajo como editora en línea que la mantiene en casa todo el día, CJ Arabia decidió trabajar como “paseadora”.

La primera vez que lo hizo, recuerda, el cliente le pidió que acelerara el ritmo.

“Estaba muy nerviosa, pero terminó siendo una maravilla”, dice.

Arabia cuenta que el comentario que más recibe de los usuarios es que, de no haber reservado una caminata, se hubiesen quedado encerrados en casa.

“Es ese compromiso de tener una cita, de no fallar, que sirve mucho de motivación”, añade.

Tanto Arabia como McCarthy tienen claro que no son amigos de sus clientes, aunque las caminatas a veces los lleven a compartir información muy personal.

Es un rasgo que parece ser el denominador común de las apps de relaciones sociales: conocerse, pasar un buen rato y mas no profundizar.


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https://www.youtube.com/watch?v=JpWiPF_rmY0&list=PLLhUyPZ7578d1gB2GloaeOB3KVudiPRus&index=26&t=24s

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