Esta iniciativa busca recuperar el espíritu del Tianguis Cultural del Chopo con música y 350 camisetas negras
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Esta iniciativa busca recuperar el espíritu del Tianguis Cultural del Chopo con música y 350 camisetas negras

Para homenajear el espíritu e historia del Tianguis Cultural del Chopo, Pia Camil decidió crear una obra monumental a base de textiles y, para confeccionarla, convocó al barrio y pidió a los vecinos camisetas negras con logos de grupos musicales.
UNAM Global
Por Omar Páramo y Francisco Medina / UNAM Global
11 de agosto, 2018
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Pensar en el Museo Universitario del Chopo involucra dos cosas que ya no están ahí: el esqueleto de dinosaurio que albergaba y el tianguis cultural a sus afueras. En este último lugar, los jóvenes intercambiaban vinilos, casetes y cartuchos de ocho pistas y se reunían para escuchar rock y punk, algo que no podían escuchar en otro lado ya que en la primera mitad de la década de los 80 este tipo de música estaba vetada en la radio y todo material relacionado con ambos géneros entraba al país de forma clandestina, era caro y difícil de conseguir.

Para mantener el espíritu e historia de este espacio nacido en el corazón de la Santa María la Ribera, Pia Camil decidió crear una obra monumental a base de textiles y, para confeccionarla, convocó al barrio y pidió a los vecinos camisetas negras con logos de grupos musicales, de ésas que se venden a gritos y empellones al término de cualquier concierto.

En retribución, todo aquel que participara recibía de vuelta una playera intervenida por ella y por la diseñadora Lorena Vega. ¿Por qué esta dinámica? “Para preservar la práctica que dio pie a dicho mercado: el trueque”, explica.

La creadora lleva años experimentando expresiones artísticas con la ropa de segunda mano, pues ha presentado una serie de intervenciones en el interior de algunas casas de la ciudad alemana de Colonia, y en la capital de Guatemala marchó por las calles con una pieza llamada Divisor pirata, inspirada en un performance de 1968 de la brasileña Lygia Pape.

Ahora Pia unió decenas de remeras y tejió una inmensa prenda con múltiples huecos para el cuello, a través de los cuales la gente se asomaba y caminaba cubierta bajo un solo manto, cual si fuese una hidra de 100 cabezas.

“Emplear camisetas usadas me permite hablar de las relaciones económicas entre América Latina y Estados Unidos, de explotación, consumismo y el tránsito entre lo formal y lo informal, y de una desigualdad que, por un lado, produce riqueza, y por el otro carencias, pero también de historias personales, ya que cada prenda salió del clóset de alguien único y trae consigo un relato singular”, explica.

Tras su petición a los colonos y visitantes, Camil recibió casi 350 playeras. Se pidió que todas fueran de color negro y tuvieran estampados alusivos al rock, punk o metal y no fue así —algunas tienen impresiones de Selena, Barbra Streisand o los New Kids on the Block—.

“Las personas llegaban diciéndonos que las camisetas eran de sus hijos o nos comentaban que les traían muchos recuerdos y deseaban que formaran parte de la obra. Decidimos aceptarlas todas, sin importar si cumplían o no con lo solicitado al principio. A fin de cuentas, la diversidad siempre fue una de las características del Tianguis Cultural del Chopo, así que decidimos seguir adelante”, relata.

Un telón abierto al arte

Pia Camil trabajó durante cinco semanas en el Museo Universitario del Chopo y aprovechó todo ese tiempo para medir las dimensiones de la nave menor del edificio (tiene 19 metros de alto) y para cortar las casi 350 camisetas por los laterales hasta la sisa —es decir, desde las caderas hasta las axilas—, formando algo parecido a las piezas de rompecabezas, las cuales fueron unidas por los bordes con la ayuda de la señora Virginia Juárez y su incansable máquina de coser.

“Esta propuesta se llama Telón de boca y es, por mucho, la más grande que he realizado: mide 12 metros de ancho por 15 de alto. Tenemos aquí cientos de playeras formando un solo objeto. Además, en las oquedades de algunos cuellos colocamos bocinas, 24 en total, a fin de reforzar el vínculo con la música, que fue el germen de todo”, explica.

Al igual que el Tianguis del Chopo, Camil nació en 1980 y desde entonces ha peregrinado por la colonia San Rafael, el Casco de Santo Tomás, CU, la calle de Oyamel y Buenavista. Por ello no extraña que haya quienes encuentren parecidos entre la pieza de la artista y la vela de un barco.

Sin embargo, confiesa Pia, en realidad ella se inspiró en los telones de un teatro y por ello, dice que le gustaría que su pieza sirviera de fondo para la representación de los performances, charlas, batallas de rap y encuentros de micrófono abierto que, mes con mes, se realizan en el museo. “Para ello bien podrían conectarse a las bocinas y aprovechar los altoparlantes. Esto nos beneficiaría a ambos, ya que nosotros daríamos sonido a esas actividades y ellas le darían más visibilidad a nuestra obra. Esto es otra forma de practicar el trueque”, dice.

Telón de boca se inaugurará el sábado 11 de agosto, al mediodía, y a la una de la tarde Carlos Alvarado —uno de los fundadores del Tianguis Cultural del Chopo— interpretará parte de su repertorio de música psicodélica experimental. El montaje permanecerá hasta diciembre y en este lapso se propondrán actividades para que éste interactúe de diversas formas con otros artistas y el público.

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Qué tanto contamina el bitcoin, la moneda que consume más electricidad que Finlandia, Suiza o Argentina

La minería del bitcoin utiliza gigantescas cantidades de energía para mantener funcionando servidores que trabajan día y noche en busca de la divisa digital. Pero.... ¿proviene toda esa energía de combustibles fósiles?
22 de febrero, 2021
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Bitcoins

Getty Images
En las últimas semanas el precio del bitcoin ha llegado a máximos históricos.

Si el bitcoin fuera un país, consumiría más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina, según un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF, por sus siglas en inglés).

Eso ocurre porque el proceso de “minar” la criptomoneda -utilizando gigantescos servidores que no cesan de trabajar- consume mucha energía.

Según los investigadores, la minería de bitcoins utiliza cerca de 121,36 teravatios-hora (TWh) de electricidad al año, un récord que provoca un fuerte impacto en el medioambiente y supera a una larga lista de países.

El tema volvió al debate luego que Elon Musk, a través de su empresa de autos eléctricos Tesla, reportó la compra de US$1.500 millones en bitcoin, disparando el precio de la divisa y encendiendo críticas por la contaminación que genera.

Esta última subida del precio del bitcoin -que ha seguido una meteórica tendencia alcista en los últimos meses- le ha dado nuevos incentivos a los mineros de la divisa para hacer funcionar más y más ordenadores con el objetivo de generar más criptomonedas.

A medida que sube el precio del bitcoin, sube el consumo de electricidad, dice Michel Rauchs, investigador del CCAF, donde crearon una herramienta en línea que permite hacer este tipo de cálculos.

“Realmente es por su diseño que el bitcoin consume tanta electricidad”, le explica Rauchs a la BBC. “Esto no es algo que cambiará en el futuro, a menos que el precio de bitcoin baje significativamente”.

Los investigadores trabajan con el Índice de Consumo Eléctrico del Bitcoin de Cambridge (CBECI, por sus siglas en inglés), el cual provee estimaciones en tiempo real sobre cuánta electricidad consume la generación de la divisa.

El bitcoin usa más energía que Argentina. Si el bitcoin fuera un país, estaría entre los 30 países que más utilizan energía en el mundo. Uso nacional de energía en teravatios-hora (TWh).

Este índice funciona con base en un modelo que asume que las máquinas utilizadas para minar en el mundo funcionan con distintos niveles de eficiencia.

Siguiendo la relación entre un precio promedio de electricidad por kilovatio hora (US$0.05) y la demanda de energía de la red bitcoin, la herramienta estima cuánta electricidad se consume en un momento dado.

“El bitcoin es anti eficiente”, dice David Gerard, autor del libro “Attack of the 50 Foot Blockchain”.

“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”.

¿Por qué el bitcoin consume tanta electricidad?

Las máquinas dedicadas a “minar” o extraer bitcoins, son ordenadores especializados que se conectan a la red de criptomonedas.

Su trabajo es verificar las transacciones realizadas por las personas que envían o reciben la divisa, en un proceso que implica resolver complejos acertijos matemáticos.

Granja de minado en Islandia.

Getty Images
Los lugares donde se ha ce la minería del bitcoin consumen gigantescas cantidades de electricidad.

Como recompensa, los mineros ocasionalmente reciben pequeñas cantidades de bitcoin en lo que a menudo se compara con una lotería.

Para aumentar las ganancias, los mineros conectan una gran cantidad de computadores, con el objetivo de aumentar sus posibilidades de conseguir bitcoin.

Y como los computadores trabajan casi día y noche para completar los rompecabezas, el consumo eléctrico es muy alto.

El consumo eléctrico vs la huella de carbono

Existe una gran diferencia entre el consumo de energía y la huella de carbono, argumenta Nic Carter, socio fundador de la firma de capital de riesgo Castle Island Ventures, especilizada en el sector de blockchains (cadenas de bloques).

“Si miramos solamente el consumo de energía no estamos contando toda la historia”, le dice a BBC Mundo.

hOMBRE MINANDO BITCOINS

Getty Images
En las provincias chinas de Sichuan y Yunnan los mineros del bitcoin utilizan energía hidroeléctrica excedente.

Aunque es cierto que la mayor parte de la electricidad se produce a partir de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas -que son altamente contaminantes- también se utilizan energías renovables (como la hidroeléctrica o la eólica) o energía nuclear.

Entonces, si bien importa el nivel de consumo de electricidad, también hay que tomar en cuenta cómo se genera aquella electricidad, apunta Carter.

Por ejemplo, señala, hay mineros en China que aprovechan la energía hidroeléctrica excedente en las represas. Si no la usaran, esa energía simplemente se perdería.

Eso explica por qué la minería del bitcoin se ha expandido tanto en las provincias de Sichuan y Yunnan.

Otro caso ocurre cuando algunos mineros capturan el metano descargado o quemado (que es un subproducto de la extracción de petróleo) y lo utilizan para generar la electricidad que requieren sus computadoras.

sÍMBOLO DE BITCOIN EN VITRINA

Getty Images
“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”, dice David Gerard.

Muchos activistas consideran que esos ejemplos son casos puntuales que no le quitan la responsabilidad ambiental a la industria del bitcoin.

De todos modos, Carter advierte que la minería del bitcoin se acabará en unos años, puesto que el sistema fue diseñado de tal manera que los acertijos matemáticos que resuelven las computadoras llegarán a su fin.

“Este proceso está completado en un 88%, apunta, lo que en la práctica significa que cada vez se hace más difícil seguir minando.

Sin embargo, en la medida que el precio siga disparándose, es probable que el consumo energético también aumente.


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