Si no se combate informalidad, para 2050 México tendrá una población adulta en pobreza
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Cuartoscuro

Si no se combate informalidad, para 2050 México tendrá una población adulta en pobreza

Académicos de la UNAM explican que los trabajadores informales no son capaces de ahorrar para su retiro pues carecen de los derechos que otorga la ley, por lo que un aumento del salario mínimo tampoco sería la mejor opción.
Cuartoscuro
Por César Reveles
22 de agosto, 2018
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Más allá de incrementar el salario mínimo, la creación de políticas públicas que se concentren en formalizar el empleo en el país tendrá que ser uno de los principales retos de la próxima administración encabezada por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, porque solo así otros temas como la pobreza y la desigualdad “podrán dar un giro y ser manejables”, consideró el doctor José Nabor, integrante del Instituto de investigaciones Económicas de la UNAM.

Durante la conferencia titulada: “Informalidad, en su máximo nivel: más de 30 millones de mexicanos en la precariedad laboral”, ofrecida en la UNAM, el académico opinó que la prioridad de la próxima administración tendrá que estar encaminada a reducir los 30.5 millones de personas que actualmente se desempeñan en el campo informal.

Al analizar los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del segundo trimestre de 2018, publicada por el Inegi, el economista explicó que aunque el incremento al salario mínimo forma parte de la agenda del equipo de transición y sería bien recibido por los sectores más pobres del país, hay que enfocarse en atender el tema de los empleos informales pues con el paso del tiempo, de no atender el problema, comenzarían a verse los efectos negativos para la economía del país.

“La bomba de tiempo podría explotar en 15 o 20 años pues hoy en día solo el 20 o 30 % de trabajadores está ahorrando para su retiro. Con esto, para el año 2045 o 2050 estaremos concentrados en una economía con una población adulta con muy bajos recursos; estamos ante una de las últimas oportunidades para revertir la situación”, explicó Nabor.

Según cifras de la ENOE, para el segundo trimestre de 2018 (abril, mayo, junio) México registró un total de 54 millones 68 mil 791 personas económicamente activas de las cuales, 1.9 millones tienen trabajo y 30.5 millones lo tienen, pero en la informalidad.

En tanto que la población subocupada (población ocupada que tiene la necesidad y disponibilidad de trabajar más horas) suma 3.8 millones de personas. Por otro lado, la población no económicamente activa (personas que durante el periodo de referencia no realizaron ni tuvieron una actividad económica) asciende a 5 millones 568 mil 494 personas.

Las dos últimas cifras dan como resultado más de 11 millones de personas que no tienen empleo o que trabajan menos de lo que pueden trabajar, que sumando a los más de 30 millones de mexicanos que se desempeñan de manera informal revelan el panorama negativo en el tema laboral que atraviesa el país, de acuerdo con el economista.

El académico de la UNAM señaló que el impacto del sector informal no solo se refleja en la cifra misma sino también en la economía del país pues tras su incremento “ya forma entre el 22 y el 23% del Producto Interno Bruto (PIB), es decir, una cuarta parte de nuestra economía ya depende del sector informal”, lo cual, agregó, pudiera propiciar que el estado de estancamiento económico se establezca durante los próximos años.

Para revertir esta situación el doctor Nabor argumentó que durante el próximo sexenio la administración entrante, además de combatir la informalidad, debería ocuparse en generar condiciones para un mayor crecimiento económico; mejorar la definición del gasto público; crear una política económica que incremente la inversión pública y atraiga una mayor inversión privada, y que genere empleos acordes a las condiciones y necesidades de cada estado, tomando en cuenta que unos son más industrializados que otros.

Otros puntos para trabajar

Para revertir las cifras de informalidad hace falta atender otros aspectos como el acceso a la educación y la salud, dijo.

“Habría que ver si el IMSS tiene las condiciones y el espacio para atender a más personas en caso de que éstas salgan de la informalidad”, comenta José Nabor, pues más de 30 millones no son pocas personas.

Aunado a esto, el experto planteó que la educación profesional es un tema prescindible para el próximo sexenio, porque si bien es cierto que el desempleo entre profesionistas ha crecido en los últimos años, la preparación educativa es la única que pude asegurarte un salario digno.

Un punto también preocupante es la aparición de los llamados outsourcing, que básicamente se dedican a subcontratar al personal otorgándoles prestaciones menores a las establecidas por la ley.

“Los outsourcing surgen ante las rigideces en la ley laboral y es que los costos no salariales de contratar a alguien formalmente pueden ser muy altos”, por lo tanto si las empresas no ocupan los outsourcing, fomentan la informalidad, aseguró por su parte el doctor  César Salazar, académico adscrito al Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

Incremento del salario mínimo y el panorama económico

Sobre el posible aumento del salario mínimo durante los próximos meses o años con la administración entrante, el doctor Salazar explicó que éste podría aumentarse hasta 600 pesos pero hay que tomar en cuenta las consecuencias que esto traería por la inflación que padece nuestra economía.

“Para poder aumentar el salario mínimo, primero el objetivo tendría que ser aumentar el poder adquisitivo del salario, se trata que las personas con menores ingresos tengan acceso a los precios de la canasta básica, por eso el esfuerzo deber esforzarse en el poder adquisitivo”, aseguró.

Ambos especialistas coincidieron en que es complicado pronosticar el momento de una crisis económica para el próximo sexenio pero aseguran que no habrá crisis durante el periodo de transición.

“Nosotros estamos en crisis permanente, el crecimiento que tenemos no nos da para mejorar sustancialmente la distribución del ingreso. Tenemos un sistema económico que concentra y no reparte los bienes. Creo que no habrá crisis, y que podríamos obtener mejores tasas de crecimiento, pero con beneficios para la sociedad”, estimó César Salazar.

En tanto el doctor Nabor consideró que aun cuando no hay condiciones para una crisis interna, “hay que ser cautelosos con las condiciones de los mercados globales que pueden condicionar nuestra economía. Además, tenemos que estar pendientes de la renegociación del Tratado de Libre Comercio, no descartemos que Canadá no quiera regresar a la mesa de negociación y México tenga que adaptarse a las condiciones establecidas”.

Ambos no apuestan por una reforma en materia laboral o económica sino el hacer valer las leyes existentes. “Lo que falta son instituciones que hagan valer las leyes en materia de seguridad social o contratos laborales. Una reforma ya no sería tan necesaria”, expusieron los expertos.

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Getty Images

El punto débil del COVID que encontró una científica mexicana (y cómo puede servir para neutralizarlo)

La física mexicana Mónica Olvera de la Cruz detectó con su equipo de científicos que el nuevo coronavirus tiene un componente que puede ser bloqueado para evitar su transmisión al cuerpo humano.
Getty Images
18 de agosto, 2020
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Como especialista en física enfocada en la ciencia de los materiales, la doctora mexicana Mónica Olvera trabajaba en sus propios desarrollos tecnológicos hasta que la pandemia de COVID-19 cambió las cosas.

Un familiar suyo enfermó de gravedad en México, lo cual llevó a la científica a enfocar sus estudios en entender cómo el virus SARS-CoV-2 interactúa con el cuerpo humano a un nivel físico-biológico.

“Yo no tenía nada qué ver con medicina. Yo soy científica en ciencia de materiales. Pero a la hora de ver este problema tan fuerte, entramos en acción”, dice a BBC Mundo la especialista.

Su equipo en la Universidad Northwestern (Estados Unidos) analizó las diferencias entre el coronavirus que causó la epidemia SARS de 2003 y el causante de la enfermedad COVID-19.

Y encontró un punto débil con el que se le puede atacar.

“Estamos bloqueando el virus”, señala al explicar cómo su experimento a nivel molecular ha reducido de manera inicial en 30% la conexión del patógeno con los receptores humanos.

Una ilustración del SARS-CoV-2 atacando una célula

Getty Images
Las espigas (amarillas) del coronavirus se conectan a las células AC2 (en turquesa) del cuerpo. Si se impidiera eso, se neutralizaría.

“Antes de entrar el virus (en el cuerpo), sí podemos atacarlo para que ya no tenga tanta energía de atracción, que no sea capaz de infectar. Y si entra, que esté bloqueado el sitio”, explica la científica.

“Es otra manera de curar. Esto no son anticuerpos , los cuales tienen el problema de que pueden hacer resistente al virus. Hay muchos casos en los que los virus se vuelven resistentes a los anticuerpos”, añade.

En tres meses Olvera espera diseñar un polímero -un compuesto químico- que triplique la efectividad del bloqueo y que esto se convierta en una forma de proteger al cuerpo de un virus tan contagioso como el SARS-CoV-2.

¿Cuál fue el hallazgo?

El SARS-CoV-2 ingresa al cuerpo a través de sus proteínas S, que hacen contacto con la enzima convertidora de angiotensina (AC2) de las células humanas.

Las células AC2 también están presentes en el corazón, en el estómago, en el riñón, “por eso cuando uno se infecta (con el virus SARS-CoV-2, este) puede dañarlos”, explica Olvera.

Gráfico de cómo se reproduce el coronavirus en el cuerpo

BBC

Así que en su estudio, hecho en colaboración con el doctor Baofu Qiao, detectó que el SARS-CoV-2 tiene conexiones con cargas positivas en la proteína espiga (o spike) de su corona que pueden ser bloqueadas.

“La energía de atracción entre ese grupo que está en la spike y las células epiteliales era más débil en el primer coronavirus que en el SARS-CoV-2″, explica Olvera.

“Nos dimos cuenta de que si mutábamos los que no estaban en el de 2003, la atracción con el receptor bajaba. Nada más lo mutamos y bajó muchísimo su atracción“, añade.

El trabajo de bloqueo se dio en uno de los tres grupos de la proteína espiga, lo que redujo en un 30% la capacidad del virus para conectarse con el receptor, en este caso las células del cuerpo.

A diferencia de otras investigaciones, Olvera y Qiao detectaron un sitio con carga positiva, llamado sitio de escisión polibásico, a 10 nanómetros (algo sorprendentemente “lejano” de la base, en términos de esas mediciones) en la proteína espiga.

https://www.youtube.com/watch?v=Zh_SVHJGVHw&t=5s

Así que si se obtiene un polímero que bloquee los tres grupos, como lo están investigando, el resultado podría triplicarse y hacer que el nuevo coronavirus tuviera muy poca oportunidad de atacar al organismo.

“Yo quiero diseñar uno que ataque a todos. Es muy complicado, es un diseño difícil. Pero la idea es crear una protección bajo un diseño que funcione y quede probado en un laboratorio”, señala la científica.

¿Cómo puede adoptarse en la medicina?

El proceso de crear un polímero que actúe contra las espigas del SARS-CoV-2 puede tomar de dos a tres meses.

Una vez creado, habría que elegir un medio de administración. Olvera considera que podría funcionar a través de un aerosol, con las ventajas que eso tiene.

“Los virus son tremendos. Pueden usar las cápsidas de otros virus y el ARN, duplicarse y mutar”, advierte.

Y es que las vacunas en las que trabajan a contrarreloj varios países y organizaciones enfrentan el problema de que los anticuerpos que generen puedan ser inefectivos ante mutaciones del SARS-CoV-2.

“Nosotros queremos crear algo que no sea biológico, que no cree resistencia. Evitar que el virus encuentre otras maneras de salir adelante. Creemos que puede ser una manera de debilitar el virus, diferente a lo que se está haciendo”, añade.

Si las mutaciones mantuvieran los mismos grupos polibásicos para atraer células receptoras del cuerpo, el remedio seguiría funcionando.

El trabajo desde diferentes ángulos de la ciencia, como la física en el caso de Olvera, puede aportar soluciones a un problema que afecta a toda la humanidad.

“Se está haciendo un esfuerzo enorme. Todos estamos de alguna manera relacionados con esto, es un problema mundial y qué mejor que todos los científicos estén trabajando en esto”, dice la científica mexicana.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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