Violencia en las calles y secuestros, los mayores temores de niños y adolescentes en México
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Arturo Pérez Alfonso / Cuartoscuro.com

Violencia en las calles y secuestros, los mayores temores de niños y adolescentes en México

Menores encuestados por la organización Save the children afirmaron que los secuestros en el país son su mayor preocupación (44 %), seguido de los problemas de salud (43 %).
Arturo Pérez Alfonso / Cuartoscuro.com
23 de agosto, 2018
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Juan, de 12 años, cree que en México se vive inseguro porque secuestran a adultos y niños. Ana, de 11, dice que no puede salir a la calle porque han matado a mucha gente. Ambos representan el sentir de los 3,100 niños, niñas y adolescentes que Save The Children consultó en la encuesta Voces, para saber qué les preocupa y encontró a la violencia en el lugar número uno.

La organización realizó este ejercicio para poder escuchar a menores participantes en sus diversos programas, de entre cuarto de primaria y último grado de bachillerato, en un país donde no se les suele pedir su opinión sobre los problemas públicos ni hacerlos participar en las decisiones para remediarlos.

En la presentación este miércoles de Voces, María Josefina Menéndez, directora general de Save the Children, explicó que, de acuerdo a una encuesta de la UNAM, un cuarto de los mexicanos considera que las opiniones de niñas, niños y adolescentes sobre las decisiones políticas deben ser consideradas poco o nada, y dos de cada diez piensan que los niños participan a través de los adultos.

“Eso es un ejemplo de que a una enorme parte de la sociedad no le interesa escucharlos, pese a que garantizar su participación es un derecho y a que representan el 30 % de la población mexicana. Persiste en el país, una visión adultocentrista, proteccionista y asistencialista sobre el rol de los niños, niñas y adolescentes en la sociedad”, aseguró.

Ante esa falta de escucha, “es que decidimos realizar la consulta Voces, un ejercicio en el que se preguntó a niños, niñas y adolescentes participantes en los programas de la organización sus opiniones, percepciones y sentimientos respecto a los contextos y realidad en los que viven”.

Para 44 % de los participantes, los secuestros en el país son su mayor preocupación. A 43 % lo que más le abruma son los problemas de salud. 13 % de los consultados consideraron no estar en buenas condiciones en este sentido. Entre las razones destacan: “Porque me enfermo” (26 %), “Me siento mal” (23 %) y “No me cuido y me alimento mal” (22 %).

Una niña de 10 años de quinto de primaria, de Yucatán, confesó considerar que no tiene buena salud. “A veces me han dicho que tengo anemia, pero no sé si es cierto si tengo eso”. Mientras que un niño de 11 años, de sexto de primaria, de Nuevo León, dijo: “No sé, perdí la condición, siento que no tengo tan buena salud”.

Los niños, niñas y adolescentes de la muestra consideran que la manera de mejorar la atención médica sería incrementando el personal de salud (51 %) y mejorando la forma en la que se atiende a las personas (30 %). También se requiere, contestaron, abasto de medicamentos (29 %) y mejor infraestructura (24 %).

Dinero y amor

Para 30 % del total de la muestra, la salud no es el mayor problema, sino la falta de dinero en casa. 45 % de las niñas, niños y adolescentes considera que alguna vez ha estado en situación de pobreza. Este porcentaje crece a medida que incrementa el nivel escolar. En primaria son 42 %, en secundaria 47 % y en bachillerato 56 %.

Por encima de la preocupación por los problemas de salud y dinero, a 38 % de los menores les preocupa la inseguridad. Para 33 % su principal angustia es la violencia en las calles, pero para 24 % lo es la que vive en su hogar y para 18 % la que enfrenta en la escuela.

Consultados sobre su percepción de la seguridad en el colegio, casa y la comunidad, los participantes coincidieron en que la casa (91 %) y la escuela (83 %) son los espacios donde se sienten más seguros. Pero solo uno de cada cuatro se siente así en su comunidad.

En este último ámbito se sienten inseguros porque hay secuestros (19 %), hay delincuentes en la calle (14 %), robos y asaltos (12 %), hay accidentes de tráfico (10 %) y hay personas que consumen drogas o alcohol (9 %).

Los eventos de riesgo que más les angustian son los temblores (46 %), violencia entre personas (40 %) y balaceras (37 %). “En este contexto identificamos que los principales riesgos a los que están expuestos niñas, niños y adolescentes son de origen natural, pero, sobre todo, humano”, precisó Nancy Ramírez, directora de Incidencia Política de Save The Children.

De hecho, el acoso escolar destaca como el principal asunto que los hace sentir mal a nivel personal, seguido de la violencia intrafamiliar y la falta de apoyo para que puedan tomar sus decisiones.

A los más de 3 mil menores se les preguntó también cómo es la relación que tienen con las personas que los cuidan, cerca de 40 % dijo que no pueden expresar con sus cuidadores lo que piensan o sienten; 65 % mencionó que tiene miedo a que los regañen, se enojen o les griten; mientras que 59 % tiene miedo al castigo o a los golpes.

Esto refleja, comentó Ivonne Piedras, coordinadora de Incidencia Política de Save the Children, que dentro de las relaciones familiares es probable que no se generen acuerdos de convivencia, de escucha y que las muestras de cariño, por parte de los adultos a los niños, sean limitadas.

“Esta falta de escucha y apego puede influir en el desarrollo socio emocional de niñas, niños y adolescentes, promoviendo baja auto estima, aislamiento y conductas agresivas”, señaló Piedras.

Qué les pedirían a quienes van a gobernar

Durante la consulta Voces se les pidió a los participantes hacer peticiones a los entonces candidatos a la presidencia de la República (el ejercicio se hizo en febrero de 2018) para resolver los problemas que les preocupan.

Un adolescente varón, de 14 años, de Sinaloa, pidió que los supuestos defensores, llamados policías, no sean corruptos y no hagan lo que les plazca y conviene. “En realidad deben de apoyar, ser justos con todos, defender y cuidar y que sea haga justicia para todos por igual”.

Una niña de 10 años de quinto de primaria, de Ciudad de México pidió: “que no solo las personas que tengan dinero puedan acceder a servicios de salud, que todos puedan acceder”.

La petición de un niño de 9 años, de cuarto de primaria, de Puebla, fue: “justicia y hablar con los padres porque en su generación los enseñaron a ser violentos”. Mientras que una niña de 10 años, de quinto de primaria, del mismo estado, solicitó: “que los señores ya no lleguen borrachos a sus casas para que no se peleen con las señoras”.

Respecto a la violencia en la escuela, un adolescente de 17 años, de Sinaloa, que cursa el tercero de bachillerato, pidió: “que los maestros se capaciten para atender ese tipo de violencia, que aquellos alumnos que generan violencia reciban apoyo moral, y dar pláticas en planteles educativos sobre el acoso escolar”.

Save the Children quiere que estas Voces las escuchen ahora los tomadores de decisión de política pública. “Quisimos identificar cuáles son los problemas públicos que les pegan a NNA con la intención de llevarlos a las personas que integrarán el nuevo gobierno”, dice Ramírez, en entrevista con Animal Político.

“El informe lo haremos llegar a todo el gabinete en transición y al presidente de la República. Ya hemos tenido reuniones con los equipos de transición de las secretarías de Gobernación, Educación, Salud y Trabajo, y vemos que hay una apertura, pero habrá que ejercer presión porque la agenda de niños, niñas y adolescentes suele olvidarse”, dice la directora de Incidencia Política de Save the Children.

Ramírez adelanta que entre los asuntos centrales que les interesa colocar está el reconocer a los NNA como sujetos de derechos. “Eso es una obligación. Pero a veces se nos olvida y creemos que con hacer políticas para la familia, para mujeres como madres, estamos atendiendo a los niños. Y no. Ellos tienen problemas específicos y necesitan política pública específica”.

Una de las primeras recomendaciones que la organización está haciendo es que los niños y las niñas tienen que ser política de Estado. “Para eso una de las cosas centrales que se requieren es fortalecer el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, que lleva dos años y medio operando, pero no tiene presupuesto suficiente ni hay voluntad política en este gobierno para impulsarlo”.

La directiva de Save the Children dice que una política pública adecuada para apoyar a los niños, niñas y adolescentes debe tener como base su entorno más cercano, la familia.

“Dar a los cuidadores herramientas para criar a los niños desde la ternura, debe estar considerado dentro de la política pública, lo mismo que para reconocer la autonomía progresiva de los niños, incluirlos en la toma de decisiones de acuerdo a su edad y para considerarlos desde otra perspectiva y no desde la de yo soy el adulto y yo digo cómo debe ser”. Pero la responsabilidad de impulsar todo esto de forma articulada es del Estado.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Lula vs. Bolsonaro: "Es la elección más importante de Brasil tras el fin de la dictadura", afirma experto

José Murilo de Carvalho, uno de los principales historiadores de Brasil, dice en una entrevista con BBC Mundo que “el país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición”.
30 de octubre, 2022
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El balotaje presidencial de Brasil entre Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro este domingo es la elección más importante del país desde el fin de la dictadura militar en 1985, afirma, para BBC Mundo, el politólogo e historiador José Murilo de Carvalho.

En el mayor país de América Latina está en juego el “todavía frágil sistema democrático”, dijo el miembro de la Academia Brasileña de Letras y de la Academia Brasileña de Ciencias.

El expresidente Lula, un izquierdista de 77 años que obtuvo 48.4% de los votos en la primera vuelta de las elecciones este mes, llega al balotaje con una ventaja de entre cuatro y ocho puntos en distintas encuestas de intención de votos válidos publicadas este sábado.

Pero el actual presidente Bolsonaro, un ultraderechista de 67 años, obtuvo en la primera vuelta una votación mayor a la que anticipaban los sondeos (43,2%) y aspira a ser reelecto contra muchos pronósticos.

El ganador debe superar este domingo el 50% de los votos válidos (sin contar aquellos en blanco y anulados) para iniciar un nuevo mandato presidencial el 1 de enero de 2023.

El resultado puede variar por factores como el nivel de abstención o cómo se decanten los votantes indecisos y volátiles, que algunas encuestas ubican en torno a 5%.

La campaña estuvo marcada por una fuerte polarización política, hechos de violencia y dudas sobre si Bolsonaro, un excapitán del Ejército que buscó sembrar sospechas sin pruebas sobre el sistema electoral brasileño, aceptará una eventual derrota.

“No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó (Donald) Trump en Estados Unidos”, señala Carvalho en alusión a la negativa del entonces presidente de ese país y aliado de Bolsonaro a aceptar su propia derrota en las elecciones de 2020.

Tras su último debate con Lula, Bolsonaro sostuvo que “no hay la menor duda” de que respetará el resultado de la elección aunque le sea adverso: “Quien tenga más votos, gana”, declaró.

Lo que sigue es una síntesis del intercambio vía correo electrónico con Carvalho, quien tiene 83 años y ha recibido varios premios y títulos de doctor honoris causa a lo largo de su carrera:


Explique por favor cómo evalúa la importancia histórica de estas elecciones en Brasil que enfrentan al expresidente Lula con el actual presidente Bolsonaro.

La República brasileña tiene 133 años. La primera elección con participación popular significativa fue en 1945.

La segunda en 1950, cuando yo tenía 11 años, fue disputada por Getúlio Vargas, un exdictador civil, y por un brigadier de la Fuerza Aérea que ayudó a deponerlo en 1945, en representación de militares, élite y clase media.

Getúlio, en ese momento comparado con Perón, había adoptado un programa laboral fuerte y ganó con el apoyo de los obreros. En 1954, ante la fuerte oposición de militares y civiles, fue forzado a renunciar y se suicidó.

La lucha contra el laborismo y el nacionalismo, agravada por la Guerra Fría, llevó al golpe de 1964 y la dictadura militar (1964-1985).

José Murilo de Carvalho

Academia Brasileira de Letras/Guilherme Gonçalves
José Murilo de Carvalho anticipa que el presidente que sea electo en Brasil “tendrá que enfrentar una gran oposición”.

Hoy tenemos algo semejante. Un representante del laborismo (Lula) que intenta volver al poder enfrentando a un presidente apoyado por la clase media, los militares y por empresarios.

La gran diferencia hoy es la ausencia de la Guerra Fría y de la amenaza de intervención norteamericana, aunque los factores externos no estén del todo ausentes.

¿Ve esta elección como la más importante del país al menos desde el retorno de la democracia?

Es sin duda la más importante tras el fin de la dictadura por estar en juego nuestro aún frágil sistema democrático.

¿Observa algún riesgo de crisis o ruptura institucional en Brasil asociado al resultado de estas elecciones?

El riesgo sólo podría venir en caso de una derrota del presidente (Bolsonaro). No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó Trump en Estados Unidos.

Mi apuesta es que las Fuerzas Armadas no lo apoyarán y que la presión externa será fuerte en Estados Unidos, la Unión Europea y los principales países de Hispanoamérica.

¿En qué medida Bolsonaro y Lula representan dos formas diferentes de entender Brasil?

La diferencia es grande. Lula es como un nuevo Vargas con una base de apoyo entre obreros, pobres e intelectuales.

Una mujer mira material de campaña con las caras del candidato izquierdista Lula sa Silva y el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro.

Reuters
Los brasileños eligen a su presidente entre dos opciones muy distintas.

Bolsonaro se basa en sectores de la clase media, el pentecostalismo, grandes empresas, la agroindustria y los militares de las Fuerzas Armadas y las policías.

Parte de la disputa también se da en el campo de los valores, especialmente en lo referente a la familia y la identidad de género.

En el caso de Bolsonaro llega a esta segunda vuelta tras un gobierno muy tumultuoso, acusado por sus críticos de actitudes autoritarias, de dividir al país, de responder de forma equivocada a la pandemia de coronavirus y, con esto, agravar durante su gobierno la situación crítica que ya tenía Brasil.

Aun así, tiene posibilidades de ganar un segundo gobierno, según encuestas de opinión.

¿Cómo explica este apoyo que tiene el presidente?

Es una pregunta de un millón de dólares. ¿Cómo un presidente irrespetuoso de la ley, que desprecia las instituciones, incluidos los poderes de la República, y los valores democráticos, intolerante con los avances en la igualdad de género y de raza, indiferente, si no hostil, a la protección del medio ambiente, por dar algunos ejemplos, fue electo y tiene posibilidad de ser reelegido?

Parte de la respuesta puede estar en el hecho de que también hay un gran rechazo al expresidente Lula.

Jair Bolsonaro

Getty Images
Bolsonaro a capitalizado en votos el rechazo a Lula y su Partido de los Trabajadores.

Las encuestas muestran el gran rechazo de los entrevistados hacia los dos, entre 47% (Bolsonaro) y 41% (Lula).

El país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición.

En el caso de Lula, busca volver a ser presidente tras los escándalos de corrupción que surgieron durante los gobiernos de su Partido de los Trabajadores y de una condena por corrupción anulada por el Supremo, sin que el expresidente haya hecho una gran autocrítica por los errores cometidos. ¿Cuál es el motivo principal por el que puede volver al palacio de Planalto?

Sin duda, tiene que haber un lado personal: demostrar que es inocente y no pasar a la historia como un presidente condenado.

También está la arrogancia de su partido, el Partido de los Trabajadores, que nunca quiso admitir que hubo corrupción.

Lula

Getty Images
Lula promete volver a los tiempos de bonanza económica que tuvo Brasil en su presidencia (2003-2010).

Para el partido, el expresidente es su único candidato que puede ganar la elección.

Brasil conmemoró el bicentenario de su independencia en septiembre. ¿Diría que estas elecciones sugieren que Brasil todavía está buscando qué país quiere ser?

No hay mucho que celebrar en este bicentenario.

Por el lado político, no pudimos construir una república democrática sobre bases sólidas, como se puede observar en lo que está ocurriendo hoy. Seguimos bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, que se consideran guardianes de la República.

Por el lado social, somos el octavo país más desigual del mundo y el 84º en el Índice de Desarrollo Humano.

La independencia se hizo bajo el sueño de construir aquí un gran imperio. En la década de 1930, el austríaco Stefan Zweig escribió un libro elogioso titulado “Brasil, país de futuro”. Ese imperio y ese futuro están lejos, si es que alguna vez llegan.


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