Muerte de peces y obras inconclusas dejan a los pescadores de Zapotalito, Oaxaca, sin sustento
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Muerte de peces y obras inconclusas dejan a los pescadores de Zapotalito, Oaxaca, sin sustento

Obras construidas a medias con recursos federales en la laguna La Pastoría, en la Costa Chica de Oaxaca, está dejando sin trabajo y sin comida a más de 4 mil pobladores y pescadores que ahora buscan de qué vivir.
17 de agosto, 2018
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Cristina Arellanes y Olmides López sujetan cada una un extremo de la red que han tirado para pescar. De pie en su lanchita de motor esperan a ver qué cae. El sol de mediodía abruma y ellas se distraen con su plática. Cuando calculan que algo pudo haber caído empiezan a jalar la malla, que sale casi vacía de pescados. Apenas dos demasiado pequeños. Las mujeres los devuelven al agua y al final solo se quedan con uno de buen tamaño.

Antes no pasaba así, había buena pesca en la comunidad de Zapotalito, municipio de Villa de Tututepec de Melchor Ocampo, en la costa chica de Oaxaca. Las redes salían llenas. Cirila Martínez, una de las pobladoras, cuenta que cuando ella empezó a pescar con su esposo, hace 30 años, llegaba a ganar dos mil pesos diarios con mojarra prieta, robalo, cursiento, curvina, camarón. Eran 30 o 40 kilos de producto que les daba para vivir a gusto y mandar a sus hijos a la escuela. Si llegaron a tener carrera fue porque en esa laguna había peces.

Así fue hasta que el gobierno federal llegó en 2014 a construir dos escolleras nuevas que reforzarían la que ya existía en la bocabarra de la laguna, y que en teoría ayudaría a que hubiera más peces todo el año en beneficio de la pesca local. Pero no se han concluido.

En 1972 se construyó la primera escollera, una especie de muro hecho de rocas que ayudaría a redirigir las corrientes para incrementar el caudal de agua y drenar mejor los sedimentos.

La Secretaría de Hacienda asegura haber entregado a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) “los recursos necesarios” que ya están reportados como ejercidos, por lo menos 186 millones de pesos de los 226 millones 666 mil estimados como costo total del proyecto.

La SAGARPA no ha explicado qué pasó con ese dinero, mientras la empresa constructora, Grupo IMPSA, alega falta de pago y evalúan demandar al gobierno. Los más afectados son los más de 4 mil pobladores de Zapotalito y otras cuatro comunidades que se han quedado sin su principal actividad económica: la pesca.

La intervención del gobierno

En esta zona de la Costa Chica de Oaxaca hay un sistema de lagunas. Entre ellas está la de la comunidad de Zapotalito, La Pastoría, pegada a la costa. Su hábitat depende del intercambio de corrientes de agua dulce y salada, y de la entrada de peces desde el océano.

Hoy en un día de pesca apenas se saca un kilo o kilo y medio de camarón y algunos pescados para una venta de 300 pesos diarios. “Casi nomás lo de la gasolina de la lancha. Está duro esto, triste, y nomás vienen y nos prometen y nos prometen, pero no cumplen”, dice Cristina.

En esta zona hay un sistema de lagunas, entre ellas la de Zapotalito, su hábitat depende del intercambio de corrientes de agua dulce y salada, y de la entrada de peces desde el océano. Foto: Rodrigo Crespo.

Durante el penúltimo intento del gobierno federal por abrir y proteger la bocabarra de Cerro Hermoso en 2003, en el sexenio de Vicente Fox, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) hizo la rehabilitación de la escollera que ya estaba y construyó dos espigones, estructuras usadas para proteger los cuerpos de agua dulce.

“Nosotros les dijimos a los ingenieros que no iba a funcionar. Aquí nacimos, conocemos las corrientes, las olas. Sabíamos que no iba a funcionar y se los dijimos. No nos hicieron caso”, dice Felipe Quiroz Velasco, poblador de Zapotalito y presidente del Comité de Seguimiento al Proyecto de la Boca Barra de Cerro Hermoso.

Laguna y mar se comunicaban, de manera natural, a través de un canal y una abertura llamaba boca, ubicada en el poblado vecino a Zapotalito, en Cerro Hermoso. Ese conducto se cerraba y se abría de forma cíclica. Cuando no llovía, la arena se acumulaba y la boca se bloqueaba; cuando volvía a llover, el incremento de agua drenaba todo y se abría.

Si de pronto las lluvias no bastaban, los pobladores ayudaban con palas a sacar la arena. Había un equilibrio y la cosa funcionaba. En los años 70 se hizo la primera intervención. El gobierno federal consideró que era buena idea ayudar a la naturaleza a mantener la boca de Cerro Hermoso abierta.

En lugar de eso, la obra generó mayor acumulación de arena no porque estuviera mal hecha, sino porque “cualquier obra de infraestructura que se haga para mantener esa barra abierta, afecta su funcionamiento natural”, explica Rodolfo Silva, especialista en estructuras marítimas y costeras e investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

“Ese tipo de proyectos están relacionados con una idea muy centralista del gobierno, de mejoramiento geográfico y manejo del agua, aunque también es por aquello de llevar desarrollo a la zona. Pero no se considera que al intervenir se altera el equilibrio natural y social del lugar”, coincide Edgar Talledos, investigador en Geografía y Política, Conflictos Socioespaciales y Políticos por el Agua de El Colegio de San Luís.

Desde 2003, la CONAPESCA hizo la rehabilitación de la escollera que ya estaba y construyó dos espigones, estructuras usadas para proteger los cuerpos de agua dulce, desde aquel año las obras no han cesado. Foto: Rodrigo Crespo.

Silva afirma que muchas veces este tipo de obras se hacen en realidad por una cuestión política más que funcional. En Google Maps pueden encontrarse fotos que le dan la razón. En ellas puede verse la abertura de la boca, con su bahía clara y tranquila. En un extremo estaba el Canal del Silencio, el corredor donde se mezclaban y fluían corrientes dulces y saladas. Ahora eso es pura arena, un pequeño desierto por donde se puede caminar.

Ni para comer

En la laguna La Pastoría ya casi no hay peces. Doña Cirila no se preocupa tanto porque sus hijos tienen estudio y trabajo. Pero para sus compañeras de la cooperativa Mujeres Pescadoras del Manglar, si la cosa no se arregla será difícil llegar a los sesenta años de ella con la misma calma.

Mónica, la hija mayor de Virginia Martínez, ya tuvo que dejar la escuela para que sus hermanos pudieran seguir estudiando. Como sus padres son pescadores y no hay producto en la laguna, lo que ganan no alcanza para darle estudios a los tres.

Virginia dice que ella debe conseguir al menos cien pesos diarios para que su hija tenga al otro día para el pasaje. Como en la comunidad no hay preparatoria, los muchachos deben hacer traslados largos.

“Siento tristeza más que nada por los niños, porque uno ya va, pero ellos ¿qué les espera?”, dice doña Brígida Martínez, otra de las integrantes de esta que es la única cooperativa de mujeres pescadoras de la zona. Cuando se agruparon pensaron que les iría bien, hasta abrieron una pescadería. Pero entonces todo colapsó.

Los tres hijos de Cristina Arellanes, la presidenta de la cooperativa, tienen 13, 9 y 8 años. Ya pronto tendrá que preocuparse por enviar al mayor a la preparatoria, pero no sabe cómo, cuando apenas saca lo de la gasolina de la lancha y de aquí y de allá junta para la comida.  Su esposo ya migró a Estados Unidos a buscar trabajo.

Con la construcción de las nuevas escolleras, el gobierno federal pretendía aumentar el ingreso de agua marina a la laguna y detener los sólidos. Solo sucedió lo segundo: la arena empezó retenerse ahí y el canal y la bahía quedaron tapados. “Duró abierta la boca año o año y medio. Luego se cerró peor –dice Quiroz– y aquí están las consecuencias: se han muerto los peces, el agua huele mal, la laguna se está muriendo”.

Todo parecía arreglado

La comunidad de Zapolito se fue conformando de a poco. La mayoría de los pobladores son afromestizos. Vinieron de otros lugares cercanos, donde no había de qué vivir, buscando una actividad económica para tener ingresos. Así llegaron aquí las integrantes de la cooperativa Mujeres Pescadoras del Manglar: de niñas con sus padres o recién casadas, con sus maridos. Con ellos empezaron a pescar.

Así lo hizo doña Cirila por 30 años, también Olmides y Virginia. Pescaban con sus esposos y con eso evitaban pagar un ayudante externo y todo el dinero quedaba en familia. Solo doña Brígida no ha entrado nunca a la laguna. Le tiene miedo al agua. Se dedica a comprar y vender pescado.

Cristina Arellanes, presidenta de la cooperativa, tiene tres hijos de 13, 9 y 8 años, cuyos futuros le preocupan pues no tendrá dinero para enviarlos a la escuela. Foto: Rodrigo Crespo.

Ahora atiende la cocina del restaurante que también abrieron como parte de la cooperativa y que es lo único en pie después de cerrar su pescadería por falta de producto y de venta. Doña Brígida le da ánimos a su hija Cristina, para que siga al frente y salga a pescar con Olmides, aunque saben que poco van a encontrar.

Después de los errores en el intento por abrir la bocabarra en el sexenio de Fox, los pobladores se organizaron en el comité de gestión que preside Quiroz y anduvieron de un lado a otro solicitando apoyo y recursos para que se abriera la bocabarra. Fue hasta finales del sexenio de Felipe Calderón, en 2012, cuando les dijeron que ya estaban etiquetados.

Se canalizaron hasta 2014. La Cuenta Pública de los Programas y Proyectos de Inversión de SAGARPA registra que ese año se gastaron 46 millones de pesos en obras de dragado, escolleras y supervisión en Boca de Cerro Hermoso.  En ese entonces se proyectó que en total se invertirían 226 millones 666 mil pesos y se fijó como fecha para terminar la obra diciembre de 2016. Pero al no concluir la obra se extendió el plazo hasta diciembre de 2017.

La cooperativa de Mujeres Pescadoras del Manglar nació justo en 2016, con la esperanza de que las autoridades abrirían la bocabarra. La organización civil La Ventana, dedicada a apoyar proyectos productivos de mujeres, llegó a la comunidad de Zapotalito buscando interesadas en agruparse en una cooperativa.

Lograron afiliar a 24 pobladoras. Les dieron capacitación y talleres, desde administración hasta autoestima, y el proyecto arrancó. Se planeó que tendrían su propia pescadería y un comedor para atender a quienes andaban en faena por la orilla.

Durante los primeros meses las mujeres vendieron bien, sobre todo porque en la zona el gobierno estatal estaba desarrollando un proyecto con sanitarios ecológicos y había trabajadores de diferentes partes del país.

Como eran muchas tenían que repartir la ganancia. Cada una se quedaba entre 500 y mil pesos a la semana, según los ingresos. También ahorraron de forma colectiva: lograron reunir 10 mil pesos en una cuenta de banco, con lo que pagaron la renta de los locales, agua, luz y gas. Con el paso de los meses y frente a diversos conflictos, varias integrantes se fueron saliendo del negocio. Quienes se quedaron pensaron que las cosas mejorarían, pero la obra en la boca de Cerro Hermoso se estancó. Las dos empresas ejecutoras del proyecto, Dragados Pakal de Chiapas y Grupo IMPSA dijeron a los pobladores que el gobierno no les estaba pagando.

Ellas misma elaboran sus herramientas de trabajo. Foto: Rodrigo Crespo.

“Estuvo todo detenido como año y medio. Las máquinas se hubieran ido desde entonces, pero los pobladores nos organizamos y no las dejamos salir”, cuenta Felipe Quiroz, el presidente del Comité de Gestión y Vigilancia del proyecto. Los pobladores tuvieron que hacer presión, incluso bloqueando vialidades. Las obras se reanudaron, pero de a poco. “Ahorita solo están acabando una de las escolleras. Van muy muy lento”, dice.

Yo no fui, fuiste tú

¿Por qué no se ha concluido la obra? De acuerdo con la SAGARPA, la Secretaría de Hacienda no ha canalizado los recursos necesarios para terminar y esta se ha complicado por fenómenos naturales de la zona y el alza en los precios de los combustibles.

“Durante el periodo 2014 al 2017 esta obra ha presentado diversos recortes presupuestales. De un importe total de 226 millones 666 mil pesos que se había proyectado como costo total, solo se han ejercido 162 millones 125 mil pesos. Faltan 64 millones 541 mil 636 pesos del recurso que se ha solicitado a la SHCP”, indica la dependencia en dos tarjetas informativas que entregó como respuesta a la solicitud de información de esta reportera.

Por su parte, Hacienda niega que sea así y asegura que en la Cartera de Programas y Proyectos de Inversión se encuentra el dato: “con un monto total solicitado por la Sagarpa de 193.9 millones de pesos a precios de 2018, de los que se han ejercido 186.2 millones de pesos”.

Las cifras entre las dos dependencias no cuadran, pero Hacienda asegura que las suyas son las oficiales, es decir, “las reportadas por Sagarpa como ejercidas”. Otra discrepancia es que la Cuenta Pública y la tarjeta de Hacienda registran un porcentaje de avance físico acumulado del proyecto hasta 2017 de 97%. Pero, de las dos escolleras que iban a hacerse, no se ha terminado ni siquiera una. “Debe faltarle como 10%”, dice Quiroz. Las obras de dragado tampoco coinciden con el porcentaje, pues de lo contrario la bocabarra estaría casi abierta, explica el poblador.

En COMPRANET hay cinco contratos relacionados al proyecto de Cerro Hermoso. El primero es por 76 millones 363 mil 383 pesos por la obras de las escolleras, celebrado el 14 de noviembre de 2014 con la empresa Infraestructura y Edificación del Sureste, S.A de C. V, de Grupo IMPSA. El segundo es por 55 millones 042 mil 801 pesos por los trabajos de dragado, con fecha del 14 de noviembre de 2014, con Dragados Pakal de Chiapas, S.A de C. V. Los otros tres son por evaluación biológica de la laguna y supervisión de la obra. El total de los cinco contratos es por un monto de 135 millones 240 mil 953 pesos.

La compañía encargada de las escolleras, en el proyecto de Cerro Hermoso, afirma que ellos no han incumplido. “Lo que ha pasado es que han faltado recursos. No nos han cumplido lo estipulado en el contrato. Nosotros vamos a terminar la escollera Este, de la que ya nos falta poco. La acabaremos en un mes, si el tiempo nos lo permite. Terminaremos porque no queremos que los pobladores piensen que esto es cosa de la empresa”, dice Manuel Sánchez, gerente de construcción de Grupo IMPSA.

Al final, “la comunidad siempre se le va encima a la empresa, no a la dependencia. Nuestras máquinas están ahí, queremos sacarlas sin problema. Ya después veremos cómo vamos a cobrar, sea con esta administración o la que venga”, agrega.

Hacienda asegura que la SAGARPA ha solicitado la actualización del registro en la Cartera, o sea de la inversión, para que este 2018 el proyecto reciba 15.5 millones de pesos. Pero eso sucederá hasta que SAGARPA cumpla con ciertas observaciones emitidas por la Unidad de Inversiones de Hacienda respecto a la obra, aunque se niegan a comentar cuáles son esas observaciones argumentando confidencialidad.

El investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM, Rodolfo Silva, dice que en lugar de seguir canalizando recursos para esas obras, lo que deberían hacer es un estudio de cuándo conviene abrir la boca y tener un programa de manejo de la laguna que le permita recuperarse.

“Necesitan determinar cuándo es conveniente abrirla, permitir que se cierre naturalmente y luego volverla a abrir. Las obras requeridas para eso son menos costosas y permiten un manejo sustentable”, dice.

Y entonces nos tembló

Con la bocabarra de Cerro Hermoso cerrada, la única salida que tiene la Laguna de Pastoría es la boca de su vecina, la Laguna de Chacahua. Pero esa salida le queda muy lejos como para beneficiarse lo suficiente. Con todo, después de varias mortandades causadas por la acumulación de agua sin circulación, había pocos peces, pero había. Entonces llegó el temblor del del 7 de septiembre de 2017 y los mató a todos.

“Al otro día, la laguna se veía blanca, todo blanca, como si estuviera llena de espuma, eran los peces muertos flotando en la superficie”, cuenta Cristina. Los pobladores tuvieron que sacarlos. Varios camiones de volteo se llenaron. Casi no quedó ninguno vivo. Luego, ya para febrero, se estaban recuperando pero volvió a temblar. Y otra vez se murieron.

Sin peces; el sismo del pasado 7 de setiembre provocó la muerte de las especies marinas, cuentan las pescadoras que al día siguiente amanecieron flotando. Foto: Rodrigo Crespo

“Le hemos pedido al gobierno, al FONDEN, al del estado también, que nos ayuden. Pero dicen que como aquí no se dañaron las casas, la prioridad es Juchitán y las zonas donde hubo daños en las viviendas y las estructuras. No ven que aquí también somos damnificados. Los temblores y la bocabarra nos han dejado sin forma de ganar dinero para vivir. No podemos ni sacar producto de la laguna para comer”, reclama doña Brígida.

Las seis integrantes de la cooperativa que todavía quedan están más unidas que nunca. “Ya somos poquitas y las que quedamos nos llevamos muy bien”, dice Cristina. “Tratamos de mantener vivo esto. Hay días que apenas vendemos unas tortillas de comal, un par de comidas. Si la cosa no mejora en la laguna, cuando se acabe el financiamiento de la organización que ahora nos apoya, Semillas, en octubre, tendremos que cerrar”.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Qué fue el incidente Cutter y cómo ayudó a que el desarrollo de vacunas sea más seguro

Desde que se lanzó la primera vacuna contra la polio, en 1955, la incidencia de la enfermedad se desplomó hasta que finalmente desapareció en 1979. Pero la lucha contra el virus no estuvo libre de errores.
13 de septiembre, 2020
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Los estadounidenses recibieron una gran noticia en abril de 1955: las autoridades sanitarias anunciaron que tenían lista la primera vacuna contra la temible poliomielitis.

A fines de los años 40, los brotes de polio dejaban paralíticas a unas 35,000 personas cada año en Estados Unidos. Para la década del 50, la enfermedad seguía activa y causaba entre 13,000 y 20,000 casos anuales de parálisis, según los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de EE.UU.

Cada verano, que era la temporada en la que proliferaban los contagios, los padres encerraban a sus niños en las casas para evitar que se infectaran.

“La gente hacía cuarentena, parecido a lo que pasa ahora, los cines y las piscinas cerraban, los niños no salían a jugar, no jugaban con sus amigos”, le dijo a BBC Mundo el doctor Michael Kinch, autor del libro sobre la historia de las vacunas “Entre la esperanza y el miedo”.

“Los niños paralíticos, en sillas de ruedas o con muletas, eran un recuerdo constante del miedo a la enfermedad”, agrega.

A veces también se restringía el transporte y el comercio entre las ciudades afectadas por la polio.

Así que la llegada de la vacuna significó un gran alivio.

Pero apenas un mes después del lanzamiento, lo que pasaría a la historia como el “incidente Cutter” empañó el avance médico y obligó a suspender el programa de inmunización por unos meses.

El incidente Cutter resultó decisivo en la mejoría de los sistemas de la fabricación y en la supervisión gubernamental de las vacunas.

¿Qué pasó en este episodio decisivo para la salud pública?

Vacuna efectiva

La polio es una enfermedad viral que ataca principalmente a niños menores de 5 años y que afecta el sistema nervioso y puede causar parálisis.

Actualmente se considera erradicada de casi todo el planeta, gracias a programas masivos de vacunación, y solo se reportan casos en Pakistán y Afganistán.

Frascos y cajita de la vacuna de los laboratorios Cutter

Getty Images
El incidente Cutter ayudó a mejorar la regulación de las vacunas en EE.UU.

Desde al menos 1935, los científicos habían tratado de desarrollar una vacuna contra la enfermedad.

Hasta que en 1953, el científico estadounidense Jonas Salk logró crear una a partir de cepas inactivas del virus causante de la infección, el poliovirus.

Las cepas quedaban inactivas mediante la aplicación de formaldehido en cultivos del virus desarrollados en células renales de mono.

En 1954, se realizó un gran ensayo clínico de la vacuna de Salk, en el que participaron alrededor de 1,8 millones de niños en EE.UU., Canadá y Finlandia.

Fue “la prueba clínica más grande de un medicamento o vacuna en la historia médica”, según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU.

Los resultados fueron positivos y las autoridades estadounidenses anunciaron en abril de 1955 que la vacuna había mostrado una efectividad de entre 80 y 90%.

Una vez que las autoridades aprobaron la vacuna, licenciaron a seis laboratorios para fabricarla. Uno de estos era Cutter, ubicado en California.

Lotes defectuosos

La farmacéutica lanzó 380.000 dosis del producto al mercado, pero unos lotes habían salido defectuosos: accidentalmente contenían cepas activas del virus.

Como resultado, se confirmaron más de 260 casos de polio -con o sin parálisis- vinculados a la vacuna y a contagios comunitarios a partir de los niños vacunados, según la FDA.

Pero este número no incluía al resto de personas que reportaron otros síntomas de la infección.

De acuerdo al doctor Paul Offit, autor del libro “El incidente Cutter: cómo la primera vacuna contra la polio llevó a la creciente crisis de vacunas”, unos 40.000 niños vacunados presentaron dolores de cabeza, rigidez en el cuello, debilidad muscular y fiebre (síntomas de la polio), unos 164 menores quedaron paralíticos y 10 murieron.

Cajas de lotes de la vacuna contra la polio de los laboratorios Cutter.

Getty Images
A partir de 1955 la incidencia de la polio en EE.UU. cayó dramáticamente.

La mayoría quedó paralizado en los brazos (donde habían recibido la vacuna) pese a que la polio solía paralizar las piernas, detalla Offit en su libro.

Ante el brote, en mayo de 1955, el cirujano general de EE.UU. recomendó que “todas las vacunaciones de polio se suspendan hasta que se haya completado una inspección minuciosa de cada fábrica y una revisión de los procedimientos para probar la seguridad de la vacuna”, cuenta la FDA.

Aunque antes y después hubo otros incidentes con vacunas, Offit dijo a BBC Mundo que el incidente Cutter “fue probablemente el peor desastre biológico de la historia de EE.UU.”.

Sin embargo, para el otoño de 1955, se reanudó el programa de vacunación.

“La gente en esa época no cuestionaba las cosas tanto como ahora, confiaban más en las autoridades”, le dijo a BBC Mundo el doctor Kinch. Además, “le tenían más miedo a la polio”.

La vacunación dio resultado y la incidencia de la polio en EE.UU. “disminuyó dramáticamente” a partir de 1955. La enfermedad quedó erradicada en ese país en 1979.

La vacuna del virus inactivado creada por Salk sigue usándose en EE.UU., mientras que otros países usan una vacuna que se administra por vía oral.

¿Qué salió mal con las vacunas de Cutter?

El libro de Offit señala varios factores que llevaron a que las vacunas de los laboratorios Cutter contuvieran cepas activas del virus y que se produjera el brote de polio.

Una mujer sosteniendo frascos de la vacuna contra la polio de los laboratorios Cutter.

Getty Images
El incidente Cutter fue probablemente el peor desastre biológico de la historia de EE.UU.

Cutter había usado la cepa más agresiva del poliovirus para fabricar la vacuna y había usado filtros defectuosos para separar el virus del tejido de los monos en los que se cultivaba y este tejido podía contener moléculas activas del virus.

Además, las pruebas de seguridad que exigía el gobierno -y con las que Cutter había cumplido- eran inadecuadas.

Cutter tampoco tenía claro el tiempo necesario para desactivar el virus con formaldehido.

“Nadie mostró más desdén por las teorías de desactivación de Salk que los laboratorios Cutter. Salk tenía un procedimiento para desactivar el virus. Pero Cutter no sabía si estaban siguiendo sus teorías o no. Creo que no tenían la experiencia interna para hacerlo, mientras que otros laboratorios sí la tenían”, dijo Offit a BBC Mundo.

Otro problema fue que cuando los laboratorios Cutter empezaron a fabricar la vacuna, no había un requisito de “consistencia”. Es decir, ya no existía la obligación -vigente en el ensayo clínico- de producir al menos 11 lotes consecutivos de la vacuna que pasaran las pruebas de seguridad.

En su libro, Offit señala que nueve de 27 lotes de Cutter habían fallado las pruebas de seguridad. Pero Cutter tampoco avisó a las autoridades que había tenido problemas para desactivar el virus.

El laboratorio Wyeth también fabricó vacunas defectuosas, pero menos que Cutter, y dejaron paralizados a 11 niños.

“Cutter hizo muchas cosas mal y tampoco tenía la experiencia interna con la que sí contaban otros laboratorios”, dice Offit en su publicación. “Como consecuencia, fabricó una vacuna que era mucho más peligrosa que cualquier otra vacuna en EE.UU. o en el mundo”.

Sin embargo, “Cutter culpó a Salk por desarrollar un proceso que era inconsistente y culpó al gobierno federal por establecer estándares de fabricación y de prueba que eran inadecuados”, cuenta Offit en “El incidente Cutter”.

¿Cómoayudó a que las vacunas sean seguras?

Cuando ocurrió el incidente Cutter, la regulación de las vacunas en EE.UU. recaía sobre el Laboratorio de Control Biológico, parte del Instituto Nacional de Microbiología, que a su vez era parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés).

Niños haciendo cola para recibir la vacuna contra la poliomielitis en EE.UU.

Getty Images
Varios miles de niños presentaron síntomas de polio tras recibir la vacuna Cutter.

A partir del incidente, en junio de 1955 se creó la División de Estándares Biológicos (DBS), que ya no era un área subordinada, sino una entidad independiente dentro de los NIH, según información enviada a BBC Mundo por la FDA.

Ahora el DBS es el Centro de Evaluación Biológica e Investigación y es parte de la FDA.

El doctor Offit señala en su libro otros “legados” del incidente, como el propiciar la creación de una “regulación federal efectiva de las vacunas”.

“El gobierno federal lanzó una investigación inmediata de la manufactura y procesos de prueba de todas las compañías y encontró que las regulaciones y los lineamientos eran inadecuados”, cuenta Offit en su libro.

“Se desarrollaron mejores procedimientos para la filtración, almacenamiento y pruebas de seguridad y en meses se fabricó una vacuna segura contra la polio”, añade el autor.

También aumentó el número de profesionales que regulaban vacunas en EE.UU. y la “consistencia” (obligación de producir un número mínimo de los lotes efectivos consecutivos), requisito implantado a partir del incidente Cutter, se exige hasta hoy para todos los fabricantes de vacunas.

¿Qué se puede aprender del incidente?

El doctor Kinch está de acuerdo con que el incidente Cutter tiene “una moraleja”.

Creo que la prisa es una de las preocupaciones con la actual vacuna, o que terminemos con una situación como la de Cutter, así que es una lección muy importante para aprender”, añadió Kinch.

“Debemos aprender de esto para no apurar la vacuna contra el COVID-19, hasta que realmente entendamos cómo fabricarla de manera segura”, comentó Kinch.

Además, el doctor Offit señala que “ahora sabemos mucho más sobre cómo producir vacunas masivamente” y que hay más regulaciones, y cree que “la FDA supervisará adecuadamente las vacunas” contra el COVID-19.

“La vacuna contra el COVID-19 no podría acercarse a lo que pasó con esa vacuna. La cepa que se usó para la vacuna contra la polio era la más virulenta”, dijo Offit a BBC Mundo.

“Las estrategias que estamos usando no son peligrosas. Seguramente habrá una curva de aprendizaje y un costo humano, pero no me imagino que se acerque al costo humano que pagamos en los 50”, agregó.

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