1968: En absoluto silencio, 300 mil estudiantes marchan de Antropología al Zócalo
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1968: En absoluto silencio, 300 mil estudiantes marchan de Antropología al Zócalo

Los manifestantes fueron avanzando sobre Paseo de la Reforma. Y junto con ellos, el silencio. Acaso un murmullo, algunos gritos pero no de ellos, sino de quienes los alentaban. Los estudiantes hablaban, en todo caso, a través de sus mantas, sus pancartas, sus volantes.
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Por Viétnika Batres
13 de septiembre, 2018
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Nota del editor: Desde el 23 de julio, Animal Político presenta materiales periodísticos para conocer los hechos, nombres y momentos clave del movimiento estudiantil del 68 que se vivió en México.

La cronología se publica en tiempo real, a fin de transmitir la intensidad con que se vivieron esos días y se tenga, así, una mejor comprensión de cómo surgió y fue frenado a un precio muy alto el movimiento político social más importante del siglo XX.
Queda mucho por saber y entender: 50 años después aún no sabemos por qué una riña estudiantil –como muchas que hubo previamente– detonó la brutal represión del gobierno.
Lo que es cierto es que el 68 fue, es mucho más que la masacre del 2 de octubre. Hubo un contexto que lo explica. Y eso es lo que les presentamos aquí:

Ciudad de México, 13 de septiembre de 1968.- Alrededor de 300 mil estudiantes y profesores marcharon ayer por la tarde en absoluto silencio, con la boca cubierta, del Museo Nacional de Antropología al Zócalo, en una impactante demostración de la capacidad de organización y convocatoria del Consejo Nacional de Huelga (CNH), que quiso mostrar a la sociedad que los estudiantes no son un puñado de “revoltosos” que buscan generar inestabilidad en el país.

Aunque las expectativas de los organizadores no eran muy optimistas, la abrumadora asistencia desbordó los cálculos y mostró que el movimiento estudiantil conserva cohesión y fortaleza a pesar de los intentos del gobierno de desacreditarlo y de la continua dosis de represión e intimidación contra los estudiantes.

Luego del discurso pronunciado el pasado 1 de septiembre por el presidente Gustavo Díaz Ordaz en su IV Informe de Gobierno, cuando amenazó con que “no quisiéramos vernos en el caso de tomar medidas que no deseamos, pero que tomaremos si es necesario; lo que sea nuestro deber hacer, lo haremos; hasta donde estemos obligados a llegar, llegaremos”, el temor de que el movimiento sea reprimido violentamente se ha extendido.

Dentro de la dirigencia estudiantil la advertencia no pasó de largo. La posibilidad de que la manifestación fuera reprimida con exceso de fuerza por parte de granaderos y militares estaba en la mente de todos, reconoció Luis González de Alba, representante de la Facultad de Filosofía y Letras ante el CNH. “La campaña desencadenada por el gobierno para impedir esta nueva expresión de descontento hacía prevenir un desastre”.

Luego de las palabras presidenciales, calurosamente recibidas por senadores dispuestos a avalar el uso de la fuerza del Ejército, la Marina y la fuerza aérea para aplastar al movimiento “en defensa de la seguridad interna y externa de México, cuando fuera preciso”, la presencia de tanques y soldados en el Zócalo, en las calles y en los alrededores y sedes de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional ha sido un signo ominoso en los últimos días.

Bayonetas, transportes militares, verde olivo por toda la ciudad.

Dudas y temores previos a la marcha

Los días recientes fueron aún más complicados porque el ambiente ha sido de incertidumbre y se espera que se produzca un manotazo gubernamental de consecuencias desconocidas. Desde algunas oficinas de gobierno se diseñó una estrategia del miedo y se recurrió a propagar campañas de rumores.

González de Alba contó que a las casas de los habitantes del Distrito Federal han llegado volantes dirigidos a los padres de familia “para pedirles que impidieran a sus hijos la asistencia, pues, decían los anónimos, serían llevados a un enfrentamiento con el Ejército”.

La campaña de desprestigio del movimiento cubre todos los flancos: volantes, radio, televisión, periódicos. Durante la primera mitad del mes, los participantes en mítines “relámpago” y los integrantes de brigadas han sido arrestados y las cárceles se han llenado de jóvenes.

Por ello, en días recientes, aumentaron las advertencias de altos funcionarios y directores de facultades de la UNAM que simpatizan con el movimiento respecto a la creciente posibilidad de que el Ejército actúe contra los estudiantes.

Por ello, la preocupación ha crecido entre los integrantes del CNH.

En algunas escuelas se ha sopesado incluso la posibilidad de dar un paso atrás. “Se habló también de ‘retirada estratégica’”, recordó González de Alba. Muchas autoridades universitarias están “realmente preocupadas” e intentaron disuadir a los dirigentes de cada escuela de efectuar la manifestación de este viernes 13.

“La actitud de algunos maestros, quienes de buena fe estaban convencidos de que la represión era un hecho, propiciaba y extendía esta atmósfera de temor, aunque, admirablemente, se seguían sosteniendo en lo dicho: harían lo que decidiera el CNH, pero nos rogaban ser cautos”, relató con agradecimiento el representante de Filosofía y Letras.

El gobierno federal ha utilizado a la inmensa mayoría de la prensa para intimidar a la población y para pintar a los estudiantes huelguistas como agitadores comunistas al servicio de intereses extranjeros. Son jóvenes interesados, han repetido, en sabotear la paz que se gozaba en México y en alterar las instituciones nacionales.

Un reporte elaborado por la Procuraduría General de la República muestra con claridad esa concepción: las aulas de CU y Zacatenco son “exposición permanente de lemas y letreros revolucionarios, nítidamente marxistas y maoístas. El aula Justo Sierra de la UNAM ha sido rebautizada como aula Che Guevara y otras ostentan nombres de líderes socialistas y guerrilleros: Ho-Chi-Min (sic), Camilo Torres y Mao-Tse-Tung, etcétera”.

Las discusiones en las asambleas estudiantiles no han sido fáciles, pues había profundas diferencias sobre si realizar la marcha o no: “Los representantes que coincidíamos y éramos afines hicimos como cuatro juntas que duraron de 10 a 14 horas con las demás corrientes a fin de lograr un consenso; los ultras decían que nuestra propuesta era claudicante y derrotista y los escépticos argumentaban que efectuar un acto así era imposible dado el apasionamiento y frenesí en que nos encontrábamos. Finalmente el acuerdo se logró, más de 85 por ciento de las representaciones (de las escuelas y universidades representadas en el CNH) lo aprobamos”.

Una vez aprobada la marcha, las brigadas de todas las escuelas se dedicaron a recorrer la ciudad para informar a los ciudadanos. Y como parte de ello, distribuyeron un volante en el que se leía:

Al pueblo

El Consejo Nacional de Huelga convoca a todos los obreros, campesinos, maestros, estudiantes y pueblo en general, a la Gran Marcha del Silencio en apoyo a los seis puntos de nuestro pliego petitorio:

  1. Libertad de todos los presos políticos.
  2. Derogación del artículo 145 del Código Penal Federal.
  3. Desaparición del Cuerpo de Granaderos.
  4. Destitución de los jefes policiacos Luis Cueto, Raúl Mendiolea y A. Frías.
  5. Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto.
  6. Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios de los hechos sangrientos. en la que exigiremos la solución inmediata y definitiva por parte del Poder Ejecutivo a nuestras demandas. Reiteramos que nuestro Movimiento es independiente de la celebración de los XIX Juegos Olímpicos y de las fiestas cívicas conmemorativas de nuestra Independencia, y que no es en absoluto intención de este Consejo obstruir su desarrollo en lo más mínimo. Reafirmamos, además, que toda negociación tendiente a resolver este conflicto debe ser pública. La marcha partirá a las 16 horas del día de hoy, viernes 13, del Museo Nacional de Antropología e Historia, para culminar con un gran Mitin en la Plaza de la Constitución. Ha llegado el día en que nuestro silencio será más elocuente que las palabras que ayer acallaron las bayonetas.

Este día se llevó a cabo también la ceremonia oficial para recordar el aniversario de la batalla de Chapultepec de 1848. “Los jóvenes oradores de la ceremonia cívica central los pusieron como ejemplo de virtudes patrióticas ante la juventud, exhortándola a deponer su rebeldía estéril y a unirse a la causa del progreso nacional”.

Sí llegó la gente

Todavía hasta unas horas antes de la marcha, los organizadores estaban convencidos de que si su capacidad de convocatoria fallaba y la marcha no atraía a un número considerable de asistentes, se abriría entonces la puerta para una represión de mayor escala.

“La asistencia, cercana ya la hora de iniciarse el recorrido, era mucho más escasa que en otras ocasiones”, contó González de Alba. “Si no se reunía un contingente mayor, la represión era segura. Todos contábamos con nerviosismo los pequeños grupos que entraban al parque con cierta timidez al notar lo avanzado de la hora y la reducida concurrencia”.

Cerca de la hora de partida, helicópteros del gobierno volaban al ras de las copas de los árboles. La tensión crecía. Al dar las cinco de la tarde, la marcha partió en absoluto silencio. La encabezaban los líderes del CNH. No había gran cantidad de asistentes.

Nervios. Temor. Aún estaba fresco el recuerdo de los tanques ligeros y soldados que a bayoneta calada desalojaron a más de 3 mil estudiantes del Zócalo y de la zona aledaña a Palacio Nacional la madrugada del 28 de agosto.

El panorama cambió en minutos y el miedo empezó a disiparse para dar paso a un escenario imponente y abrumador. “Apenas salidos del bosque, a unas cuadras de iniciado el recorrido, las columnas empezaron a engrosarse. Todo el Paseo de la Reforma, banquetas, camellones, monumentos y hasta árboles, estaba cubierto por una multitud que en 100 metros duplicaba el contingente inicial. Y de aquellas decenas y después cientos de miles sólo se oían los pasos. El silencio era más impresionante que la multitud”.

La fuerza del silencio de cientos de miles de personas resultaba perturbadora.

Miles y miles de “gentes del pueblo” escoltaron a la columna de manifestantes. “Situadas en las aceras, formaron una enorme valla a lo largo de todo el recorrido de la marcha; con sus aplausos y expresivas muestras de simpatía alentaban a los trabajadores, estudiantes y padres de familia, que en compactas filas proclamaban el cumplimiento de la Constitución. La austera y responsable actitud de los estudiantes y profesores, la decisión de la lucha del pueblo se manifestó con la mano en alto haciendo la V de ¡Venceremos!”, describió el académico Ramón Ramírez.

“Un silencio conmovedor”

Los manifestantes fueron avanzando sobre Paseo de la Reforma. Y junto con ellos, el silencio. Acaso un murmullo, algunos gritos pero no de ellos, sino de quienes los alentaban. Los estudiantes hablaban, en todo caso, a través de sus mantas, sus pancartas, sus volantes.

“Pueblo mexicano: puedes ver que no somos unos vándalos ni unos rebeldes sin causa, como se nos ha tachado con extraordinaria frecuencia. Puedes darte cuenta de nuestro silencio, un silencio impresionante, un silencio conmovedor, un silencio que expresa nuestro sentimiento y a la vez nuestra indignación”, decía un volante del CNH.

Oleadas de manifestantes en silencio arribaron a la glorieta donde posa la estatua de la Diana Cazadora. Y ahí estaba el escritor Carlos Monsiváis, quien relató cómo en la avanzada, precediendo a las decenas de motocicletas, el toldo de un autobús del Instituto Politécnico Nacional servía de templete a los dirigentes estudiantiles. “De pie, como una estatua happening, como una reseña imparcial de la decisión del activista, un estudiante, haciendo con las dos manos la V de la victoria”.

Ese estudiante era Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, líder de la Escuela de Agricultura de Chapingo y miembro del CNH.

La expectativa acerca del número de participantes en esta demostración silenciosa fue rebasada con mucho, pero no sólo la del Consejo Nacional de Huelga, sino la de las autoridades, que esperaban un número considerablemente menor.

González de Alba, quien marchó en la descubierta, dijo que “el gobierno había calculado una asistencia de 10 mil personas a la manifestación”; que el propio CNH calculó que, principalmente debido a la campaña de miedo lanzada por el gobierno federal, llegarían 150 mil. Pero “la asistencia fue de 300 mil personas: rebasó los cálculos más optimistas”.

Y esa muchedumbre observó al pie de la letra el espíritu de la convocatoria. Quienes atestiguaron los hechos, como Monsiváis, describió: “El silencio es una estructura; el silencio articula el lenguaje de los manifestantes, de los preparatorianos arrancados del sueño de vivir en un país que se inicia en una rockola y termina en una discotheque; de los estudiantes del Politécnico conscientes ya de la falacia que les hacía ver la lucha de clases como la suma de fiestas fabulosas donde era inconcebible su presencia”.

La larga fila de manifestantes comenzó a desplegarse sobre Reforma. Salían y salían contingentes. Miles y miles de pares de labios estaban clausurados. Significativamente, un par de trozos cruzados de cinta adhesiva cubrían cada boca cerrada. Para Monsiváis, eso acentuaba su silencio: “un clarísimo y violento afán simbólico los domina. El silencio existe como una llamada de atención: nuestra marcha es un discurso”.

Los líderes estudiantiles veían con asombro lo que ocurría. Otra vez el Paseo de la Reforma, la avenida Juárez, la calle Cinco de Mayo, la plancha del Zócalo. “La gente en todas las ventanas y balcones, en las banquetas, sobre las estatuas, en las ramas de los árboles. Ahora podíamos oír las exclamaciones, los gritos de ánimo, los aplausos. Otra vez el Zócalo lleno. Mantas, pancartas, grandes dibujos de Zapata y Villa, pero ninguno de Carranza o de Obregón”.

“Podrán masacrarnos, pero nunca podrán doblegarnos”

La sensación de triunfo, así fuera temporal, era embriagadora, no dejaba ileso a nadie, como lo mostraron las declaraciones que en voz de González de Alba adquieren una dimensión particular: “ante la imposibilidad de hablar y gritar como en otras ocasiones; al oír por primera vez claramente los aplausos y voces de aliento de las gruesas vallas humanas que luego se unían a nuestro contingente, surgió el símbolo que pronto cubrió la ciudad y aun se coló a los actos públicos, la televisión, las ceremonias oficiales: la V de ¡Venceremos!”.

La euforia llegó hasta el Zócalo, donde el último grupo de manifestantes entró pasadas las nueve de la noche. Tres oradores hicieron uso de la palabra. Uno de ellos, el último, fue Eduardo Valle Espinosa, El Búho, representante de la Escuela Nacional de Economía de la UNAM.

Trepado en el techo del camión, en medio de la plancha, Eduardo Valle leyó con pasión lo que lleva escrito en unas hojas, ya arrugadas, que sostenía con su mano izquierda. Dijo a la multitud: “Estamos viendo una luz negada por muchos años. Hay que cuidar que esta luz, deslumbrándonos, no nos ciegue. Porque si eso sucede perderemos el paso y ese momento será el instante que nuestro enemigo aproveche para volver a amordazarnos y a poner cadenas”.

Flanqueado por dos de sus compañeros, que sostenían un par de micrófonos para que el discurso del delegado de Economía se magnificara en el Zócalo, Valle continuó leyendo, mientras a su alrededor se oía apenas un leve murmullo.

“Pero algo no podrán lograr. Las vendas quemadas no serán colocadas en nuestros ojos de nueva cuenta. Porque algo importante hemos ganado. Hemos ganado la conciencia de la acción. Ahora discutimos cómo romper las cadenas, no si se pueden romper. Nadie piensa ahora que no importa estar atado. Hemos vivido libertad en las calles, hemos vivido democracia en miles de asambleas, de mítines y de manifestaciones.

“Y cuando se conoce lo dulce de la libertad, jamás se olvida. Y se lucha incansablemente por nunca dejarla de perseguir. Porque ella es la esencia del hombre, porque solamente el hombre se realiza plenamente cuando se es libre. Y en este movimiento miles hemos sido libres, verdaderamente libres (…). El orden, la disciplina y la combatividad han quedado visibles para todos. El silencio en que hemos marchado es nuestro fuerte grito de protesta. Este silencio es mucho más elocuente que las palabras violentadas ayer por las bayonetas”.

Concluyó El Búho y su voz estremeció a los presentes. “Somos conscientes de que el poder gubernamental puede destruirnos usando sus tanques y sus soldados. Pueden masacrar a los estudiantes y al pueblo, pero nunca, nunca podrán doblegarnos, nunca podrán convencernos de que vivir amordazados y de rodillas es el camino de nuestro pueblo”.

Una imagen surreal cerró la jornada que había empezado sin palabras, obligada al silencio: miles y miles de antorchas hechas con papel periódico iluminaban, como luciérnagas, la oscuridad de la noche.

 

Referencias

González de Alba, Luis, Los días y los años, Ed. Era, México, 1970, p. 117.

González de Alba, op. cit., p. 118.

Fernández, Óscar, “13 de septiembre de 1968: la ‘marcha silenciosa’ que calló al gobierno”. En www.laizquierdadiario.mx/13-de-septiembre-de-1968-la-marcha-silenciosa-que-callo-al-gobierno

González de Alba, op. cit., p. 118.

Libro blanco del 68, Procuraduría General de la República, citado en Gustavo Castillo, “El silencio, más elocuente que las bayonetas”, La Jornada, 13 de septiembre de 2008. En www.jornada.unam.mx/2008/09/13/index.php?section=politica&article=008n1pol

Ortega Olivares, Mario, Octubre dos: historias del movimiento estudiantil, UAM-Xochimilco, México, 1998, citado en Óscar Fernández, “13 de septiembre de 1968. La marcha silenciosa que calló al gobierno”. En www.laizquierdadiario.mx/13-de-septiembre-de-1968-la-marcha-silenciosa-que-callo-al-gobierno

Monsiváis, Carlos, “La manifestación del silencio”, Días de guardar, Ed. Era, México, 1970, pp. 258-275.

Citado en Gustavo Castillo, op. cit.

González de Alba, op. cit., p. 118.

González de Alba, op. cit., p. 118.

Ramírez, Ramón, El movimiento estudiantil de México, julio-diciembre 1968, Era, México, 1969.

Monsiváis, op. cit., pp. 269-270.

Ídem.

González de Alba, op. cit., p. 120.

Monsiváis, op. cit., p. 268.

González de Alba, op. cit., p. 119.

Ídem.

Fragmento de El grito, documental dirigido por Leobardo López Arretche. En www.youtube.com/watch?v=C0PyCSXGwuU

 

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Chiapas, el estado de México donde el consumo de refrescos es 30 veces superior al promedio mundial

El gobierno de México los calificó de "veneno embotellado" y los responsabilizó en gran medida de la diabetes e hipertensión que sufren la mayoría de víctimas de covid-19.
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17 de agosto, 2020
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“¿Para qué necesitamos el veneno embotellado, el de los refrescos?”

Con esta comparación, el subsecretario de Salud mexicano, Hugo López-Gatell, volvió a poner hace unos días sobre la mesa una realidad visible en casi cada hogar y tienda del país: México es el lugar donde más bebidas azucaradas se consumen en todo el mundo.

El impacto en la población es alto. Según un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública, cada año más de 40,000 muertes en el país (un 7% del total) “son atribuibles” al consumo de estas bebidas por aumentar el riesgo de enfermedades crónicas, dijo el subsecretario.

Pero este ya conocido y extendido hábito alimenticio de los mexicanos despertó aún más preocupación en tiempos de pandemia del coronavirus, ya que la mayoría de los más de 50.000 fallecidos tenía diabetes, hipertensión u obesidad (o varias de ellas).

“México es el país que sufre la mayor mortalidad en adultos jóvenes por covid-19 porque afecta a personas con este tipo de enfermedades crónicas (…) que se las ha causado este modelo de alimentación que predomina en México desde hace más de 30 años”, dijo López-Gatell.

“Es lo que se llama la comida chatarra, incluidas las bebidas azucaradas, que son verdaderamente generadores de esta epidemia en una gran proporción”, agregó.

Muertes por covid-19 en México según comorbilidad. (porcentaje, hasta el 10 de agosto de 2020). .

La Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas (ANPRAC) criticó que se quiera estigmatizar estas bebidas para buscar “un culpable único a un problema de salud de origen multifactorial”.

“De acuerdo con la FAO, solo el 5.8% de calorías que consumen diariamente los mexicanos provienen de bebidas saborizadas, y más del 70% vienen de alimentos y bebidas no industrializadas, por lo que resulta ilógico pretender responsabilizar a estos productos del 7% de muertes”, aseguró en un comunicado.

Vendedora en CDMX

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México es el principal consumidor per cápita del mundo de bebidas azucaradas.

Pese a todo, las autoridades de México -donde la diabetes es la segunda causa de muerte y que tiene la segunda mayor tasa de obesidad del mundo- están tomando medidas para reducir la ingesta de estos productos.

Al impuesto que se gravó a sus precios en 2014 y al nuevo etiquetado que alertará desde octubre de los que tienen exceso de calorías, grasas y sal; se sumó hace dos semanas la inédita decisión de Oaxaca de prohibir la venta de refrescos y comida chatarra a menores de edad.

Sin embargo, este no es ni de cerca el estado mexicano donde más se toman estas bebidas.

Récord mundial de consumo

Según el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México (Conacyt), Chiapas es la región del mundo donde más se bebe Coca-Cola, el refresco favorito de los mexicanos (sus productos representan más del 70% del consumo nacional de bebidas azucaradas embotelladas, según la organización El Poder del Consumidor).

El Conacyt se basa en un estudio que muestra cifras impactantes, como que el consumo medio por persona en este estado del sur de México es cinco veces superior al del resto del país y 32 veces más que el promedio mundial.

“Es el epicentro de la epidemia de consumo de refrescos”, le dice a BBC Mundo el doctor Marcos Arana, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de la Nutrición Salvador Zubirán.

Consumo anual de bebidas azucaradas en el mundo. [ 821,25 litros en Chiapas, México ] [ 150 litros en México (en promedio) ],[ 100 litros en EE.UU. ],[ 25 litros en el mundo (en promedio) ], Source: Fuente: Conacyt, en base al estudio "Dulce exterminio: refresco y cerveza como causa desencadenante y complicaciones de diabetes en mayas de Chiapas". Revista Medicina Social 2019, Image: Lata de Coca-Cola

BBC Mundo preguntó a la ANPRAC por las cifras de este estudio y otras cuestiones, pero no obtuvo respuesta antes de la publicación de este artículo.

De lo que no hay duda es de que los refrescos forman ya parte esencial de la vida cotidiana en este estado, especialmente en la región de Los Altos de Chiapas, donde la mayoría de su población es indígena y rural.

En esta zona, donde Coca-Cola tiene una planta embotelladora en el municipio de San Cristóbal de las Casas, el consumo de esta marca es aplastantemente mayoritario respecto a la competencia ya desde temprana edad de la población.

“Al 3% de niños menores de seis meses, sus madres les dan Coca-Cola, en un momento que solo deben tomar leche materna,”, destaca Arana entre las conclusiones más destacadas de una investigación en la que participó en 2016.

Niño de Chiapas bebiendo un refresco

Cortesía Marcos Arana
Muchas madres en Chiapas aseguran comprarle refrescos a sus hijos pequeños “porque, sin él, no comen”.

Organizaciones locales como el Centro de Capacitación en Ecología y Salud para Campesinos (CCESC) que Arana dirige apuntan como causas de este consumo desmedido a las “agresivas” prácticas comerciales de las refresqueras y a la fácil accesibilidad de sus productos en la zona.

“Coca-Cola es el producto más disponible en Los Altos, uno tiene que caminar más distancia para comprar tortillas o cualquier otra cosa. La cantidad de puntos de venta es excesiva, sin ningún control, y con precios reducidos hasta el 30%”, dice Arana.

“La disponibilidad y publicidad de algo tan barato es tan grande y omnipresente en Chiapas ante poblaciones vulnerables que han creado una adicción que se ve como necesidad”, afirma.

Map

“Pobladores me decían que antes de que llegara el camino a Tenejapa, allí no había ni diabetes ni problemas cardiovasculares. Que eso empezó cuando llegó la carretera al pueblo y llegaron los refrescos, las papas fritas…”, le dice a BBC Mundo Jaime Page Pliego, antropólogo y autor del estudio citado por el Conacyt.

El experto asegura que la rutina ahora para los habitantes de esta zona pasa por desayunar café y llevarse “dos o tres litros de Coca-Cola” al campo para tomar en la hora de la comida.

Cartel de Coca-Cola en entrada a Tenejapa

Cortesía Marcos Arana
Expertos aseguran que la excesiva publicidad en los últimos años y presencia masiva de Coca-Cola en puntos de venta de Chiapas es una de las causas de su alto consumo.

Valor religioso y estatus social

Cuando Page, miembro del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (CIMSUR-UNAM), pregunta en las comunidades por qué beben tanto refresco, suele escuchar las mismas respuestas: “Porque me gusta, me llena, y lo extraño cuando no lo tomo. No puedo dejar de tomarlo”.

“Incluso los mismos diabéticos con los que trabajo reconocen que lo siguen tomando, aunque sea menos. No pueden concebir la vida sin refresco. Es verdaderamente una tragedia”, afirma.

Pero entre las causas de su consumo y valoración también existe un componente religioso, al formar parte de ceremonias tradicionales indígenas.

Así, Page refleja en su estudio cómo el pox (un aguardiente de caña) y otras bebidas alcohólicas fueron eliminadas de los rituales para dejar paso a los refrescos.

Ceremonia religiosa con la Coca-Cola como ofrenda

Cortesía Marcos Arana
La Coca-Cola es utilizada en ceremonias religiosas como ofrenda.

“El consumo de alcohol se inscribió en procesos de satanización y persecución. Sobre todo en los rituales para ayudar a sanar se sustituyó por el refresco, que tiene un olor dulzón semejante al del pox, y que pasó a ser la ofrenda principal en la nutrición de las deidades”, explica.

Este uso religioso (“las mismas iglesias ofrecen refresco en sus reuniones”, dice Page) le adjudicó un elevado prestigio a esta bebida también en eventos sociales y políticos.

“Quien ofrece Coca-Cola tiene un buen estatus ante la comunidad. Si ofrece otro refresco en las zonas donde predomina esta marca, ya se le está viendo mal”, apunta.

Refrescos en lugar de agua

Chiapas es el estado de México que concentra mayor tasa de personas viviendo en situación de pobreza: 76.4%, según un estudio de 2019 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Pese a ser una de las zonas del país con mayores recursos hídricos naturales, la falta de acceso a agua potable en regiones como Los Altos de Chiapas es también considerado uno de los motivos de que se beban tantos refrescos.

Por ello, y ante “la carencia de agua en el municipio”, el ayuntamiento de San Cristóbal de las Casas solicitó este año a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) que revocara la concesión otorgada a la planta de Coca-Cola para extraer agua de dos pozos de la zona para sus operaciones.

Según organizaciones locales, la empresa extrae más de 1,3 millones de litros de agua al día.

Protesta ante planta de Coca-Cola en San Cirstóbal

Cortesía Marcos Arana
Vecinos protestaron ante la planta de Coca-Cola en San Cristóbal de las Casas por considerar que su impacto es negativo sobre la salud de la población y su derecho de acceso al agua.

Coca-Cola FEMSA (embotelladora de la marca en el municipio) dijo a BBC Mundo en una comunicación escrita que el volumen anual de agua concesionada es de 419.774 m3 (lo que resultaría en 1,14 millones de litros al día), si bien gracias a su “alta eficiencia en el uso del recurso” extraen menos del total permitido.

Finalmente, la Conagua rechazó revocar los permisos alegando que los pozos extraen agua a 130 y 200 metros de profundidad, “por lo que no se afecta la fuente de abastecimiento urbano” para San Cristóbal que se realiza a base de aguas superficiales de manantiales.

“¿Y esos pozos profundos se alimentan desde el centro de la tierra, o qué? También se nutren del agua que va escurriendo por el cerro, por lo que no justifica que sean pozos profundos para decir que no es responsable de la carencia de agua en la ciudad”, cuestiona Page.

FEMSA, por su parte, remarca que la conclusión de Conagua “permite afirmar que la extracción de agua de la planta de San Cristóbal no interfiere ni pone en riesgo el suministro” en la localidad, a la vez que recuerda su implicación en proyectos comunitarios y la reforestación de 150,000 árboles en Chiapas.

¿Cuál es la solución?

BBC Mundo solicitó una entrevista con las autoridades de Salud de Chiapas para conocer qué iniciativas pusieron en marcha para reducir el consumo de refrescos y comida chatarra en la entidad, pero no obtuvo respuesta.

Tanto Page como Arana critican la ausencia de medidas a nivel estatal, pero sí reconocen el valor de algunas acciones del gobierno federal actual, en el que ven un cambio respecto a la postura de administraciones anteriores ante el poder económico de estas grandes empresas.

Aunque, dicen, sigue sin ser suficiente.

Hombre pasea por San Cristobal de las Casas

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Es más fácil encontrar Coca-Cola en las tiendas de Chiapas que tortillas, critican organizaciones locales.

Arana apunta a la necesidad de educar a las comunidades y promover el consumo de alimentos tradicionales como el pozol (una bebida a base de maíz), garantizar el acceso al agua y, sobre todo, disminuir la disponibilidad de refrescos y “evitar prácticas comerciales monopólicas”.

“Si las autoridades hacen algo como cancelar la concesión para la fabricación de Coca-Cola en la zona o, por lo menos, reducir el volumen de producción, alentará un futuro más positivo” para no fomentar “esta adicción tan temprana al azúcar creada ya en los niños”, opina.

“Entendemos los desafíos de salud que enfrenta la población de México y queremos trabajar estrechamente con el gobierno para colaborar en soluciones reales e innovadoras a este complejo problema”, le dice a BBC Mundo Santiago López Jaramillo, director del Grupo para América Latina y el Caribe del Consejo Internacional de Asociaciones de Bebidas.

“Estamos marcando la diferencia con nuestras acciones voluntarias para reducir el consumo de azúcar de las bebidas, a través de nuestro esfuerzo por innovar, reformular y ofrecer porciones más pequeñas”, agrega, a la vez que asegura que la industria en México redujo un 11% el contenido calórico de sus productos desde 2014 y tiene intención de rebajarlo en un 20% más para 2024.

Pero Page se muestra pesimista sobre el futuro. “No tengo ninguna esperanza. Platico con la gente en las comunidades y no apunta a ninguna solución”, reconoce.

“De no ser que aumente el precio de los refrescos desorbitadamente, o que haya menor disponibilidad en las tiendas… Tiene que haber un proceso de desarticulación de estas industrias, por mucho que se quejen. Creo que la única forma es cancelar esos productos”, concluye.


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https://www.youtube.com/watch?v=jizwCrw_WEU

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