A un año del 19S, aún hay campamentos de damnificados en el oriente de CDMX
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Agustín Salgado

A un año del 19S, aún hay campamentos de damnificados en el oriente de CDMX

Algunos damnificados aún viven en tiendas de campaña, instaladas en vía pública. En el oriente de la Ciudad de México antes de pensar en la reconstrucción a fondo perdido, preocupan las condiciones geológicas de la zona.
Agustín Salgado
Por Agustín Salgado @AgustinSalgado
19 de septiembre, 2018
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Carolina y su familia no han logrado regresar a su vivienda desde el 19 de septiembre de 2017. Vive en un campamento instalado en la avenida Derechos Democráticos, a unos 40 metros de su casa. Duerme, junto con su esposo y tres hijos, en una de las tres mil tiendas de campaña que donó el gobierno de China.

La mujer de 36 años, no es la única damnificada de la colonia La Planta, delegación Iztapalapa que aún vive en la calle: al menos una veintena de personas no han regresado a sus domicilios.

En esta zona de la Ciudad de México no se habla de reconstrucción a fondo perdido, aquí lo prioritario es conocer las condiciones geológicas del suelo que habitan. Los hundimientos, socavones y grietas en los límites de Tláhuac e Iztapalapa, identificados desde hace varios lustros, se agudizaron tras el 19S. 

Un estudio realizado por especialistas de la UAM y la UNAM concluyó que la mayor parte de las afectaciones se debían a fallas geológicas detectadas desde antes que ocurriera el sismo de 7.1 grados. 

“Yo nací aquí. La casa tiene más de 40 años. Nos dijeron que era pérdida total, que ya no podíamos vivir en ella. Esta toda inclinada y decidimos venirnos a vivir aquí”, relata Carolina. 

Su vivienda se ubica en Molino Arrocero Manzana 1, Lote 15. El inmueble está apuntalado, las fisuras son evidentes. El sismo provocó un desnivel de, al menos, 30 centímetros en esta calle localizada a un costado del Deportivo Cananea. Todos las casas resultaron dañadas, aun así, algunos vecinos decidieron volver a ellas.

La mayoría de los predios de Molino Arrocero están identificados en Plataforma CDMX, base de datos elaborada por la Comisión para la Reconstrucción, Recuperación y Transformación de la Ciudad de México, para georeferenciar los inmuebles afectados por el 19S.

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Molino Arrocero

El esposo de Carolina, Francisco, es obrero. Una de sus hijas tiene 18 años, la otra 16 y el niño 10. Una cama, una litera y un catre, además de un refrigerador y una mesa, ocupan el interior de la casa de campaña. 

Fueron instalados dos tinacos, que son de uso común para quienes habitan las cinco tiendas que conforman el campamento. 

“El sismo me tocó fuera de mi casa, vimos como se hundió la calle. Varias bardas se cayeron. Lo que queremos es un dictamen del suelo pues nos han dicho que aquí ya no se puede volver a construir”, agrega Carolina. 

Transcurrieron 10 meses para elaborar dictámenes

Al campamento de Derechos Democráticos se suman dos más en esta zona de la ciudad: el primero ubicado en andador Unión y otro más en Revolución esquina con Rosalita. 

campamento

Campamento Derechos Democráticos.

Hermilio Baltazar, uno de los habitantes del campamento de andador Unión, es comerciante: vende productos de limpieza. Durante las últimas semanas no ha trabajado pues se ha dedicado a gestionar ante la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda los dictámenes estructurales de las propiedades de sus vecinos. 

Con lista en mano recorre las calles de la colonia La Planta para informar que ya se encuentran los diagnósticos elaborados por los Directores Responsables de Obra. Documentos que deben de recogerse en las oficinas de la Seduvi, ubicadas en la colonia Roma. En total son 126 dictámenes que fueron entregados el 31 de julio. 

“Se levantó un censo, hay una primera opinión de como se encuentran nuestras casas y ya tenemos fecha y hora para que nos entreguen los dictámenes. Los DRO vinieron a finales de mayo, lo que ahora sigue es el estudio geológico”, explica Hermilio. 

Andador Unión es la continuación de Molino Arrocero. Las casas, ubicadas en ambas calles, fueron identificadas con un número de folio de seis dígitos. El desnivel de 30 centímetros, que provocó el temblor, fue rellenado parcialmente durante los trabajos de reparación del drenaje, pues dicho sistema colapsó el 19S.

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Campamento Revolución Rosalita.

“Yo llevó 28 años aquí. Me vine de un asentamiento ilegal que se conocía como Valle de Luces. En la época de (Carlos) Salinas de Gortari, el Fividesu (Fideicomiso de Vivienda Desarrollo Social y Urbano que desapareció en 2002) nos vendió estos terrenos. Fue a crédito, nos tardamos 15 años en pagarlos. Levante poco a poco mi casa. Ahora tengo 65 años y en esa casa vivíamos mi esposa, mis hijos y mis nietos. En total somos 14 y ahora todos sobrevivimos en el campamento”.

La familia de Hermilio ocupa tres tiendas de campaña. Su casa esta en andador Revolución. A diferencia de Carolina, Hermilio sí cuenta con el apoyo de renta que otorga el gobierno de la Ciudad de México, el dinero que recibe le ha permitido dejar la venta de productos de limpieza y dedicarse, de tiempo completo, a gestionar trámites ante diferentes instancias de la administración capitalina.

El problema de las escrituras 

Más adelante, ya en los límites con la colonia El Molino se encuentra el tercer campamento: 15 tiendas de color azul fueron instadas en las calles de Revolución y Rosalita. 

En una de ellas hay un letrero que anuncia la venta de refrescos. La tienda de campaña es habitada por Mauro Alvarado Martínez, de 56 años: “Vendo dulces para defenderme. Me dijeron que mi casa está sobre una grieta. Duermo aquí en el campamento pero si voy a bañarme allá. Lo que me preocupa es saber si vamos a poder seguir viviendo aquí o nos van reubicar a otra zona donde no haya grietas”. 

campamentos

La vivienda actual de Mauro.

La casa de Mauro se ubica en andador Revolución, manzana 10, lote 24. En ella vivía junto con sus dos hijos, sus nueras y sus nietos. Tras el sismo se quedó solo pues uno de sus hijos opto por rentar y el otro se fue a vivir a la casa que apenas empezaba a levantar. 

“Aquí casi nadie tiene escrituras, en mi caso yo le compre a una señora pues no fue directo con Fividesu. Solo tengo la hoja que firmamos a la hora de la compraventa, entonces me hacen falta algunos documentos y hasta ahora he recibido la ayuda de renta pero ya me dijeron que no me van a dar el dinero hasta que no presente todos los papeles”, refiere Mauro Alvarado. 

Una televisión, un radio, una cama y una mesa donde coloca su mercancía, ocupan parte de la tienda de campaña instalada en la calle de Rosalita. 

Además de los daños materiales, el sismo, también provocó problemas familiares. Es el caso de Marisol Gutiérrez que vivía en la casa de sus padres ubicada en andador Revolución manzana 10, lote 22, tras el 19S optó por salirse junto con sus hijos y esposo. 

“Yo vivía con mi mamá, se cayó una barda, ella sigue viviendo ahí pero a raíz del temblor hubo muchos problemas y ahora vivo aquí en el campamento con mi esposo y mis hijos de que tienen 16, 15 y 12 años. No tengo ayuda renta y hay quien dice que estoy aquí para que me den cosas pero eso no es cierto, vivir en un campamento es muy complicado”. 

¿Cuántos campamentos hay en la CDMX? 

El comisionado para la reconstrucción Edgar Tuingüí aseguró a la agencia de noticias Associated Press que de los 27 campamentos que aún existían en la Ciudad de México, ninguno de ellos estaba habitado y únicamente eran ocupados para vigilar los inmuebles. 

En delegaciones centrales como Benito Juárez, Coyoacán y Tlalpan la afirmación es correcta; no así en las delegaciones del oriente de la ciudad como Tláhuac e Iztapalapa. 

En Villa Coapa, una de las zonas que resultó más afectada con el 19S, los damnificados se turnan para mantener presencia en los campamentos. En la acera oriente de Canal de Miramontes, entre Calzada del Hueso y Las Bombas también fueron instaladas varias tiendas de campaña donadas por la República Popular de China. Los afectados se realizan guardias de ocho horas, algunos de ellos han optado por pagar a un tercero para cubrir con su horario. 

Algo similar ocurre en los campamentos ubicados en calles de la delegación Benito Juárez, como Sevilla 604 y  Zapata 252. 

En algunos puntos ya no hay tiendas de campañas como en Azores 609 y Tokio 519.

En Paseo de Galias, colonia Lomas Estrella, delegación Iztapalapa y en los edificios afectados de División del Norte y Pacífico también ya fueron retirados.

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El caso del hombre con superanticuerpos contra la COVID (y por qué da esperanza a los científicos)

Los anticuerpos de John Hollis son tan potentes que es inmune incluso a las variantes recién descubiertas de la COVID-19.
18 de marzo, 2021
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John Hollis

BBC
Se podrían diluir los anticuerpos de John Hollis al uno por mil y seguirían matando el 99% de los virus, aseguran los expertos.

El escritor estadounidense John Hollis, de 54 años, pensó que iba a contraer la covid-19 cuando un amigo con el que compartía casa se infectó y enfermó gravemente en abril de 2020.

“Fueron dos semanas en las que sentí mucho miedo”, dice John Hollis. “Durante dos semanas esperé que la enfermedad me golpeara, pero nunca ocurrió”.

Hollis simplemente pensó que había tenido suerte por no contraer la enfermedad.

Pero en julio de 2020, de manera absolutamente casual, Hollis mencionó esa convivencia con una persona muy enferma en una conversación con el médico Lance Liotta, profesor de la Universidad George Mason, en Estados Unidos, donde Hollis trabaja en tareas de comunicación.

Liotta, quien investiga formas de combatir el coronavirus, invitó a Hollis a participar como voluntario en un estudio científico sobre el virus que se estaba desarrollando en la universidad.

De este modo, Hollis descubrió que no sólo había contraído la covid-19, sino que su cuerpo tenía superanticuerpos que le hacían permanentemente inmune a la enfermedad, es decir, que los virus entraban en su cuerpo, pero no lograban infectar sus células y hacerle enfermar.

“Esta ha sido una de las experiencias más surrealistas de mi vida”, reconoce Hollis.

“Una mina de oro”

“Recogimos la sangre de Hollis en diferentes momentos y ahora es una mina de oro para estudiar diferentes formas de atacar el virus”, explica Liotta.

En la mayoría de las personas, los anticuerpos que se generan para combatir el virus atacan las proteínas de las espículas del coronavirus, formaciones puntiagudas en la superficie del Sars-Cov-2 que le ayudan a infectar las células humanas.

virus

Getty Images
Los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

“Los anticuerpos del paciente se adhieren a las espículas y el virus no puede pegarse a las células e infectarlas”, indica Liotta.

El problema es que cuando una persona entra en contacto con el virus por primera vez, su organismo tarda en producir estos anticuerpos específicos, lo que permite la propagación del virus.

Pero los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

Son tan potentes que Hollis es inmune incluso a las nuevas variantes del coronavirus.

“Podrías diluir sus anticuerpos al uno por mil y seguirían matando el 99% del virus”, asevera Liotta.

Los científicos están estudiando estos superanticuerpos de Hollis y de algunos otros pacientes como él con la esperanza de aprender a mejorar las vacunas contra la enfermedad.

“Sé que no soy la única persona que tiene anticuerpos de este tipo, sólo soy una de las pocas personas a quien se le han descubierto“, opina Hollis.

Experimento

BBC
La población negra es poco proclive a participar en estudios por escándalos como el de Tuskegee, una investigación sobre la sífilis en pacientes negros que los tuvo sin tratamiento durante décadas aunque existía el remedio.

Prejuicios raciales en las investigaciones

Sin embargo, este tipo de descubrimientos no suceden algunas veces debido a un sesgo racial en las investigaciones científicas: la mayor parte se realizan con pacientes blancos.

La participación de los individuos negros en los estudios suele ser mucho menor que su representación en la sociedad.

“Hay una larga historia de explotación (de pacientes negros) que hace que la comunidad afroamericana desconfíe a la hora de participar en las investigaciones”, revela Jeff Kahn, profesor del Instituto de Bioética de la Universidad John Hopkins.

“Es comprensible que exista esa desconfianza”, reconoce.

Uno de los experimentos más conocidos en el que participaron afroamericanos es el estudio de la sífilis de Tuskegee: durante más de 40 años, científicos financiados por el gobierno estadounidense estudiaron a hombres negros que tenían sífilis en Alabama sin proporcionarles medicamentos para la enfermedad.

“A lo largo de los años, durante la elaboración del estudio, los antibióticos se volvieron un remedio ampliamente disponible y no se les ofrecieron a estas personas”, relata.

“Los investigadores mintieron sobre lo que se les hacía y se les negó el tratamiento en nombre de la investigación”, sentencia Kahn.

“Cuando el estudio de Tuskegee salió a la luz, se establecieron normas y regulaciones para la investigación con seres humanos, que están en vigor desde los años 70”.

Esta historia es una de las razones por las que un segmento de la población, el cual se ha visto muy afectado por la pandemia, suele ser reacio a participar en los estudios o a vacunarse.

Poblacion negra

Getty Images
La población negra está siendo muy afectada por el coronavirus y hay que asegurarse de que reciban “los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, consideran los expertos.

“Queremos asegurarnos de que las comunidades más afectadas reciban los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, afirma Kahn.

“Y para ello, esas poblaciones también deben formar parte de los estudios”.

“Debemos honrar a esas personas, a las víctimas del estudio de Tuskegee, iniciando un proceso para asegurarnos de que eso no vuelva a ocurrir. Y también para salvar vidas, especialmente en la comunidad afroamericana, que se ha visto muy afectada por la pandemia”, sostiene Hollis.

“Protegernos los unos a los otros es un deber para con nosotros mismos y para con las personas que amamos”, zanja el escritor.


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