Abandonados o en reconstrucción, la situación de los hospitales en CDMX a un año del 19S
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Lizbeth Padilla

Abandonados o en reconstrucción, la situación de los hospitales en CDMX a un año del 19S

Uno de los más dañados fue el Hospital Psiquiátrico Infantil Juan N Navarro, durante meses han dado atención en consultorios temporales, hoy su edificio central se encuentra en reconstrucción. Hospitales del ISSSTE y del IMSS también son reparados.
Lizbeth Padilla
Por César Reveles
19 de septiembre, 2018
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La infraestructura médica fue uno de los sectores que se vio severamente afectado tras el sismo del 19 de septiembre del año pasado en Ciudad de México. Diversos hospitales públicos y privados de la capital mexicana presentaron daños estructurales que los obligaron a brindar servicio parcial e incluso a hacer uso de instalaciones provisionales. Uno de los casos más delicados fue el del hospital psiquiátrico infantil Juan N. Navarro.

“El 19 de septiembre fue un día muy difícil, el sismo nos tomó por sorpresa nunca habíamos sentido uno tan fuerte, afortunadamente logramos sacar a todos los pacientes y después nos percatamos del severo daño que había sufrido el edificio principal”, relata para Animal Político el doctor Eduardo Arroyo, director general de dicho psiquiátrico.

Hoy, este edificio, de una superficie de 646 metros cuadrados y tres niveles, está siendo demolido pues los daños resultaron irreparables.

En la planta baja de éste se encontraba el archivo del personal, oficinas de investigadores, el laboratorio, las cajas y el comedor de los trabajadores; en el primer piso estaban las dos áreas de psicología, psicoterapia y diagnóstico, además de 25 consultorios, y en el segundo piso el área de enseñanza y residencia médica, así como una oficina de un investigador.

El doctor Arroyo recuerda que una vez que finalizó el movimiento, entraron para ver las instalaciones y al notar los daños en este edificio decidieron no regresar.

“Fue el familiar de uno de los pacientes, que trabaja en Protección Civil, el primero que nos apoyó a revisar el edificio, al ver las fracturas nos dijo que no lo ocupáramos, y así se quedó hasta el 21 de septiembre, cuando la aseguradora asistió e hizo la evaluación”.

Ese día comenzaron los apuntalamientos para evitar un derrumbe e iniciaron la búsqueda de áreas alternas para reubicar a los pacientes, sobre todo para aquellos que acudían a consulta en ese edificio.

“Habilitamos espacios como aulas, oficinas, e incluso dos jefes de servicio trabajaban en una sola área para que psicología tuviera espacio mientras se daba un dictamen final”, comenta el director.

Entre el 23 de septiembre y 10 de octubre diversas dependencias, entre ellas: Protección Civil; la Dirección General de Infraestructura de la Secretaría de Salud (SSA); autoridades delegacionales y personal de la aseguradora hicieron diversos estudios y determinaron que el edificio estaba en riesgo y no se podía ocupar.

La reubicación tomó algunos meses debido a los trámites del seguro del inmueble. Familiares de los pacientes, así como el personal realizaron un paro de labores para agilizar las acciones. “Fue más una presión a la Secretaría de Salud para que agilizaran el proceso”, señala su director.

Después del paro se formaron mesas de trabajo con personal del sindicato y trabajadores del hospital, además de que se consiguió un financiamiento de las autoridades para la construcción de instalaciones temporales.

Tras cuatro meses de obras, a mediados de junio pasado se habilitaron las aulas y consultorios provisionales dentro del mismo hospital.

El edificio afectado será demolido y prevén que la reconstrucción esté lista entre 8 meses y un año.

Para estas obras la aseguradora del hospital (la cual es contratada por la Secretaría de Salud a través de la Dirección General de Desarrollo e Infraestructura) invertirá 38 millones 704 mil 770 pesos, cantidad de la cual “la Secretaría de Salud pagó el coseguro y el deducible. A final de cuentas, el importe indemnizado es de 34 millones 768 mil pesos”, detalla el director.

De acuerdo con el doctor Arroyo tras la desocupación del edificio entre el 30 y 40 % de consultas fueron atrasadas o re agendadas. “No tenemos la cifra exacta de los pacientes afectados, pero a la fecha, ya con los consultorios provisionales, solo el 8% de las atenciones siguen siendo reagendadas”.

Asegura que, a pesar de los retrasos, a final de año estarán brindando alrededor de 150 mil consultas, el promedio anual habitual.

¿Y el resto de los hospitales?

De acuerdo con cifras de plataforma de transparencia Fuerza México actualizada al pasado 7 de septiembre, al menos siete hospitales públicos de Ciudad de México continúan sin brindar servicio o lo hacen de manera parcial, sin embargo las dependencias médicas dicen lo contrario.

Los daños, según el censo de Fuerza México, son principalmente en escaleras, grietas en muros, columnas dañadas, un caso de hundimiento y otro más de inclinación.

Con base en este registro sería el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) la dependencia con más instalaciones afectadas.

Estas son: el Hospital General de Zona 32 Villa Coapa, que registró un daño catalogado como grave con afectaciones en escaleras, las cuales requieren demolición y restitución. Además, señalan daños en elevadores, acabados y fachadas del inmueble. El hospital no está brindando servicio.

La Unidad Médica Familiar 21, ubicada en la avenida Francisco del Paso y Troncoso, delegación Venustiano Carranza. Su nivel de daño fue grave, presentó afectaciones en acabados, recubrimiento, muros y plafones. También se presentaron grietas en columnas. No está brindando servicio.

El Hospital General Regional 25 localizado en la avenida Ignacio Zaragoza, delegación Iztapalapa. Su nivel de daños fue medio. Presenta deterioros en muros de mampostería, y escaleras. Tiene desprendimiento de acabados en diversas áreas. Su servicio es parcial.

El pasado 28 de junio, el IMSS emitió un comunicado para informar que sus unidades con mayor daño ya iniciaron el proceso de desmantelamiento y demolición. “Sin embargo, el proceso para reconstruir unidades de mayor antigüedad es específico, debido a que la normativa que se utilizó hace 40 años para construir un hospital no corresponde a la normativa actual de espacios, haciendo aún más complejo el proceso de reconstrucción”.

Esto se debe a que un hospital que anteriormente ocupaba un espacio determinado de cierto número de metros cuadrados, para restablecer hoy en día los mismos servicios que daba requiere de un incremento en espacio hasta del 25%. Lo cual implica desarrollar nuevos planos arquitectónicos, de instalaciones, estructurales, etcétera.

“Una vez que se encuentre plasmada en planos la mejor opción, se dará inicio a las actividades de obra correspondientes”, finalizan en el comunicado, puntualizando que las obras de reconstrucción se están desarrollan a cargo de la Coordinación de Infraestructura Inmobiliaria (CCI).

Animal Político solicitó al IMSS la actualización de esta información, pero no hubo respuesta de la institución.

Ante esto, se realizó una visita a los tres hospitales y se confirmó que el Hospital General Regional 25 ya brinda servicio normal; mientras que la Unidad Médica Familiar 21 se encuentra apuntalada y abandonada, los pacientes son atendidos en el Hospital General de Zona 31, ubicado en eje 4, en la colonia Santa Anita. Y el Hospital General de Zona 32 Villa Coapa se encuentra cerrado como lo dice la plataforma Fuerza México.

Los pacientes de la clínica ubicada en Francisco del Paso fueron enviados al Hospital General de Zona 31, ubicado en eje 4, en la colonia Santa Anita. Foto: Lizbeth Padilla.

En la entrada de la clínica se notan los apuntalamientos. Foto: Lizbeth Padilla.

La plataforma señala que el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) cuenta con dos unidades dañadas, una aparece como inactiva y la otra como evacuada:

La Clínica de Medicina Familiar Iztapalapa 1 presenta un nivel medio de daños, con asentamientos diferenciales y afectaciones en acabados, por lo que está inactiva; en tanto que el Edificio de Consulta Externa del Centro Médico Nacional “20 De Noviembre” ubicado en la delegación Benito Juárez, registra un nivel medio de daños y requiere peritaje estructural. Actualmente está evacuado.

Sin embargo, el área de comunicación social del ISSSTE aseguró que ambos hospitales están funcionando de manera habitual y aseguran que los datos de Fuerza México están desactualizados.

Animal Político visitó las clínicas señaladas para constatar la versión del ISSSTE y comprobó que, efectivamente, el Centro Médico Nacional “20 De Noviembre” ya brinda servicio con normalidad al igual que la Clínica de Medicina Familiar Iztapalapa 1, la cual dio servicio parcial durante algunas semanas después del sismo.

La misma plataforma señala hay dos unidades cerradas dependientes de la Secretaría de Salud:

El Centro de Salud Dr. Maximiliano Ruíz Castañeda, ubicado en Iztapalapa, que presenta un daño menor a causa de una inclinación del inmueble de casi 15 centímetros y 86 centímetros por asentamiento, lo cual pone en riesgo la estabilidad del centro de salud.

Además del Centro de Salud Dr. Juan Duque de Estrada, localizado en la delegación Venustiano Carranza, con un daño menor por la inclinación del edificio con un hundimiento de 35 centímetros que pone en riesgo la estabilidad del inmueble.

A estas unidades se suman 6 hospitales de la Secretaría de Salud de Ciudad de México que se encuentran inhabilitados o con daños parciales, según el Censo de infraestructura de salud de la Secretaría de Salud de Ciudad de México (Sedesa) disponible en la Plataforma CDMX y con actualización del pasado 10 de agosto.

Las seis unidades médicas dañadas son: el Hospital General Tláhuac, con un nivel de daño grave y brindando un servicio parcial; el Centro de Salud Santa Rosa Xochiac, con un daño total y por ende, inhabilitado; el Centro de Salud UNEME CAPA OASIS, en la Magdalena Contreras, que tuvo un daño total y también está inhabilitado, y el Centro de Salud Lomas de la Era, en Iztapalapa con un daño total e inhabilitado.

Animal Político solicitó a Secretaría de Salud federal y a la Secretaría de Salud de Ciudad de México (Sedesa), la actualización de los hospitales dañados y el número de pacientes afectados o sin servicio por el cierre de las unidades.

La Sedesa detalló que: “del total de los Hospitales afectados (durante el sismo del 19 de septiembre), en uno, los trabajos de reparación están en proceso de concluir; en 7, los trabajos están concluidos, y en 16, están pendientes de iniciar los trabajos de reparación. Se precisa que en ningún momento los hospitales dejaron de brindar servicio a la población”. Y se anexó la relación del estatus de los hospitales:

De acuerdo con el portal de transparencia presupuestaria Fuerza México, la reconstrucción por todos los daños ocasionados tras los sismos del 7 y 19 de septiembre tendrán un costo total aproximado de 38 mil 163 millones 343 mil 988 pesos, dinero que será subsidiado del Fondo de desastres naturales (Fonden), así como de otros recurso públicos y privados.

Los recursos federales autorizados para obras y acciones de reconstrucción por los daños ocasionados en hospitales de los estados afectados, según la plataforma Fuerza México, ascienden a 601 millones 124 mil 531 pesos, de los cuales han sido ejercidos 53 millones 978 mil 938 pesos, 133 millones 416 mil pesos fueron asignados al sector salud estatal, no se especifica a qué hospitales fueron destinados.

En la plataforma se detalla que, “la infraestructura hospitalaria del IMSS e ISSSTE está asegurada (por el Seguro de Infraestructura Hospitalaria) por lo tanto, la póliza pagará los bienes que sufrieron daños, mientras que los hospitales federales (de Sedesa, en el caso de CDMX) serán reconstruidos y rehabilitados con recursos del Fonden.

 

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5 razones por las que 2021 puede ser un año crucial en la lucha contra el cambio climático

El año que comienza representa una gran oportunidad para encaminarnos hacia un planeta con menos emisiones de carbono.
6 de enero, 2021
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Glaciar en Argentina

Getty
El mundo no está encaminado hacia lograr sus metas de reducción de emisiones de carbono.

El mundo tiene un tiempo limitado para actuar si quiere evitar los peores efectos del cambio climático.

La pandemia de covid-19 fue el gran problema de 2020, sin duda, pero espero que, para fines de 2021, las vacunas se hayan activado y hablemos más sobre el clima que sobre el coronavirus.

Este año que comienza será decisivo para enfrentar el cambio climático.

Según Antonio Guterres, secretario general de la ONU, estamos en un “punto de quiebre” para el clima.

Con el espíritu optimista de Año Nuevo, estas son cinco razones por la que creo que 2021 podría confundir a los fatalistas y ver un gran avance en la ambición global sobre el clima.

1. La crucial conferencia climática

En noviembre de 2021, los líderes mundiales se reunirán en Glasgow, Escocia, para trabajar en el sucesor del histórico Acuerdo de París de 2015.

París fue importante porque fue la primera vez que prácticamente todas las naciones del mundo se unieron para acordar que todas necesitaban ayudar a abordar el cambio climático.

El problema fue que los compromisos asumidos por los países para reducir las emisiones de carbono en ese entonces no alcanzaron los objetivos establecidos por la conferencia.

En París, el mundo acordó que para fines de siglo el aumento de la temperatura global no estaría por encima de 2 °C respecto a los niveles preindustriales. El objetivo era limitar el aumento a 1,5 °C, si era posible.

Naturaleza.

Getty
La conferencia de Glasglow es una nueva oportunidad para lograr las metas climáticas.

La realidad es que no estamos avanzando en ese sentido.

Según los planes actuales, se espera que el mundo supere el límite de 1,5 °C en 12 años o menos, y que alcance 3 °C de calentamiento para fines de siglo.

Según el acuerdo de París, los países prometieron volver a reunirse cada cinco años y aumentar sus objetivos de reducción de carbono.

Eso debía suceder en Glasgow en noviembre de 2020, pero debido a la pandemia se aplazó para este año.

Así, Glasgow 2021 puede ser un encuentro en el que se aumenten los recortes a las emisiones de carbono.

2. Grandes reducciones de emisiones

El anuncio más importante sobre el cambio climático el año pasado salió completamente de la nada.

En la Asamblea General de la ONU en septiembre, el presidente de China, Xi Jinping, anunció que su país tenía como objetivo convertirse en neutral en emisiones de carbono para 2060.

Los ambientalistas quedaron atónitos.

Reducir el carbono siempre ha sido visto como una tarea costosa, pero aquí estaba la nación más contaminante del mundo, responsable de cerca del 28% de las emisiones mundiales, comprometiéndose a cortar sus emisiones incondicionalmente, independientemente de si otros países seguirán su ejemplo.

Ese fue un cambio total respecto a las negociaciones anteriores, cuando todos temían asumir el costo de descarbonizar su propia economía, mientras que otros no hacían nada, pero disfrutaban a costa de los que sí habían hecho la tarea.

Planta de carbón.

Getty
China es responsable de cerca del 28% de las emisiones de gases de efecto de invernadero.

China no es la única en tener esta iniciativa.

En 2019, Reino Unido fue la primera de las principales economías del mundo en asumir un compromiso legal de cero emisiones netas.

La Unión Europea hizo lo mismo en marzo de 2020.

Desde entonces, Japón y Corea del Sur se han sumado a lo que, según estimaciones de la ONU, son ya más de 110 países que han establecido una meta de cero neto para mediados de siglo.

Según explica la ONU, el cero neto significa que no estamos agregando nuevas emisiones a la atmósfera. Las emisiones continuarán, pero se equilibrarán absorbiendo una cantidad equivalente de la atmósfera.

Los países que se han puesto la meta de llegar al cero neto representan más del 65% de las emisiones globales, y más del 70% de la economía mundial, dice la ONU.

Con la elección de Joe Biden en Estados Unidos, la economía más grande del mundo ahora se ha reincorporado al coro de reducción de carbono.

Estos países ahora necesitan detallar cómo planean lograr sus nuevas aspiraciones, que serán una parte clave de la agenda de Glasgow, pero el hecho de que ya estén diciendo que quieren llegar a ese punto es un cambio muy significativo.

3. La caída del costo de las energías renovables

Hay una buena razón por la que tantos países ahora dicen que planean tener cero emisiones netas: la caída del costo de las energías renovables está cambiando por completo el cálculo de la descarbonización.

En octubre de 2020, la Agencia Internacional de Energía, una organización intergubernamental, concluyó que los mejores esquemas de energía solar ofrecen ahora “la fuente de electricidad más barata de la historia”.

Cuando se trata de construir nuevas centrales eléctricas, las energías renovables ya suelen ser más baratas que la energía generada por combustibles fósiles en gran parte del mundo.

Paneles solares

Getty
El costo de producción de las energías renovables está disminuyendo.

Si los países aumentan sus inversiones en energía eólica, solar y de baterías en los próximos años, es probable que los precios caigan aún más, hasta un punto en el que comenzará a ser rentable cerrar y reemplazar las centrales eléctricas de carbón y gas.

Esto se debe a que el costo de las energías renovables sigue la lógica de toda la industria: cuanto más produces, más barato se vuelve, y entre más barato se vuelve, más produces.

Esto significa que los activistas no tendrán que presionar a los inversores para que hagan lo correcto.

Por su parte, los gobiernos saben que al aumentar las energías renovables en sus propias economías, ayudan a acelerar la transición energética a nivel mundial, al hacer que las energías renovables sean aún más baratas y competitivas en todas partes.

Granja eólica.

EPA
La energía eólica es una alternativa para reducir las emisiones de carbono.

4. La pandemia lo cambia todo

La pandemia de coronavirus ha sacudido nuestra sensación de ser invulnerables y nos ha recordado que es posible que nuestro mundo se trastorne de formas que no podemos controlar.

También ha provocado la conmoción económica más significativa desde la Gran Depresión.

En respuesta, los gobiernos están dando un paso adelante con paquetes de estímulo diseñados para reactivar sus economías.

Y la buena noticia es que rara vez, si es que alguna vez, ha sido más barato para los gobiernos realizar este tipo de inversiones. En todo el mundo, las tasas de interés rondan el cero o incluso son negativas.

economía verde.

Getty
Muchos países tienen planes de incentivar la economía verde.

Esto crea una oportunidad sin precedentes para hacer las cosas mejor esta vez.

La Unión Europea y el nuevo gobierno de Joe Biden en EE.UU. han prometido billones de dólares en inversiones verdes para poner en marcha sus economías e iniciar el proceso de descarbonización.

Ambos dicen que esperan que otros países se unan a ellos, ayudando a reducir el costo de las energías renovables a nivel mundial. Pero también advierten que, junto con esta zanahoria, planean blandir un garrote: un impuesto a las importaciones de países que emiten demasiado carbono.

La idea es que esto puede ayudar a que los rezagados en la reducción de carbono, como Brasil, Rusia, Australia y Arabia Saudita, se animen a recortar emisiones.

La mala noticia es que, según la ONU, los países desarrollados están gastando un 50% más en sectores vinculados a los combustibles fósiles que en energías bajas en carbono.

5. Los negocios también se está volviendo verdes

La caída del costo de las energías renovables y la creciente presión pública para que se actúe sobre el clima también están transformando las actitudes en los negocios.

Existen sólidas razones económicas para ello. ¿Por qué invertir en nuevos pozos de petróleo o centrales eléctricas de carbón que se volverán obsoletas antes de que puedan amortizarse a lo largo de sus 20 o 30 años de vida?

De hecho, ¿por qué tener en sus carteras riesgos asociados al carbono?

La lógica ya se está desarrollando en los mercados. Solo este año, el vertiginoso precio de las acciones de Tesla la ha convertido en la empresa automotriz más valiosa del mundo.

auto eléctrico.

Getty
Los autos eléctricos han ganado terreno en el mercado automotriz.

Mientras tanto, el precio de las acciones de Exxon, que llegó a ser la compañía más valiosa del mundo, cayó tanto que fue expulsada del Promedio Industrial Dow Jones de las principales corporaciones estadounidenses.

Al mismo tiempo, existe un impulso creciente para lograr que las empresas incorporen el riesgo climático en su toma de decisiones financieras.

El objetivo es hacer que sea obligatorio para las empresas y los inversores demostrar que sus actividades e inversiones están dando los pasos necesarios para la transición a un mundo de cero emisiones netas.

Setenta bancos centrales ya están trabajando para que esto suceda, y la integración de estos requisitos en la arquitectura financiera mundial será un enfoque clave para la conferencia de Glasgow.

Aún está todo en juego.

Por lo tanto, hay buenas razones para la esperanza, pero está lejos de ser un trato hecho.

Confinamiento.

Getty
El confinamiento causó una reducción de las emisiones, pero ya los niveles están volviendo a subir.

Para tener una posibilidad razonable de alcanzar el objetivo de 1,5 °C, debemos reducir a la mitad las emisiones totales para fines de 2030, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el organismo respaldado por la ONU que recopila la ciencia necesaria para informar las políticas.

Esto implicaría lograr cada año la reducción de emisiones que hubo en 2020 gracias a los confinamientos masivos debido a la pandemia.

Las emisiones, sin embargo, ya están volviendo a los niveles que tenían en 2019.

La verdad es que muchos países han expresado grandes ambiciones de reducir el carbono, pero pocos han implementado estrategias para alcanzar esos objetivos.

El desafío para Glasgow será lograr que las naciones del mundo se adhieran a políticas que comenzarán a reducir las emisiones ya.

La ONU dice que quiere ver el carbón eliminado por completo, el fin de todos los subsidios a los combustibles fósiles y una coalición global para llegar al cero neto para 2050.

Eso sigue siendo una tarea muy difícil, incluso si los sentimientos globales sobre enfrentar el calentamiento global están comenzando a cambiar.


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