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Cuartoscuro
Atrapadas con sus agresores, el Estado deja solas a las mujeres mayas víctimas de violencia
En las comunidades San Antonio Siho, Halacho y Maxcanú, en la zona maya del sur de Yucatán, ocho de cada diez mujeres sufren violencia.
Cuartoscuro
13 de septiembre, 2018
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Martha estuvo tres horas refugiada en la escuela, aterrada y sin saber qué hacer. Al director de la primaria donde estudia su hija le dijo que no podía volver a su casa porque su esposo la iba a matar. A las 5 de la mañana de ese día, 5 de junio de 2018, el hombre le había dado una golpiza. Fue por un cuchillo. Iba a asesinarla. Una de las dos hijas de ambos empezó a suplicar que no le hiciera daño a su madre, eso lo detuvo.

La mujer trató de seguir la rutina y preparó a la niña, de siete años, para llevarla a la escuela. Con ese pretexto logró salir de la casa. Cruzó la puerta de la vivienda pensando escapar, junto con su otra hija de cuatro años, pero no supo adónde ir. Para donde volteara solo había monte y un callejón con una hilera de casas humildes. La última era la suya. Lo único que se le ocurrió fue encaminarse a la primaria y refugiarse ahí.

Después de tres horas de buscar una opción para ayudar a la mujer, el director de la escuela llamó a la asociación civil Centro Alternativo para el Desarrollo Integral Indígena (CADIN). Le dijeron que ahí la ayudarían. Liria May, coordinadora del Centro, tomó el caso. Durante días acompañó a Martha a la fiscalía y a diversas instancias buscando ayuda.

Las autoridades las trajeron dando vueltas. No les dieron ninguna solución, ni siquiera emitieron una orden de protección. Cansada de ir y venir, sin dinero ni trabajo ni vivienda propia, Martha, de 38 años, tuvo que regresar con el marido.

La estadística oficial del INEGI, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2016) registra que Yucatán es uno de los diez estados donde las mujeres sufren más agresiones. La prevalencia es de 65.2%. La más alta es la CDMX con 78.4%.

Pero Liria May dice que ese porcentaje será la prevalencia promedio en todo Yucatán. En las comunidades que ella atiende: San Antonio Siho, en Halacho, y Maxcanú en la zona maya del sur de la entidad, ocho de cada diez mujeres sufren violencia.

Casi ninguna obtiene justicia o protección por parte del Estado. A CADIN llegan unas 30 mujeres al mes, de ellas solo tres o cuatro deciden levantar una denuncia. Muchas prefieren ir con el juez de paz y conciliar. Otras solo buscan apoyo psicológico o algo que las reconforte: una sobada tradicional maya o digito puntura, servicios que también se dan en el Centro.

De las que han denunciado, “solo en dos casos hemos logrado el acceso a la justicia y ahora esas mujeres están separadas de sus exparejas, trabajan y son independientes”. En el primer caso, una abogada que entonces estaba de planta en el CADIN llevó todo el proceso y ganó. En el segundo, la mujer encontró trabajo y logró escapar del esposo.

El bajo índice de éxito cuando las mujeres denuncian violencia tiene un origen de discriminación por género pero también es una cuestión racista, dice Fátima Gamboa, abogada de la asociación civil Equis Justicia para las Mujeres. “A las autoridades no les importa lo que les pase a las mujeres indígenas. Les ponen un monto de pretextos y les hacen muchos engaños para no atenderlas. No le dan importancia al problema de la violencia. Creen que ellas tienen la culpa de eso”.

Los ministerios públicos que trabajan en el interior de los municipios de Yucatán no tienen monitoreo, seguimiento ni evaluación sobre su labor. “No hay herramientas institucionales para garantizar el acceso a la justicia de las mujeres indígenas como sí las hay en las ciudades. No tienen defensoría pública gratuita, no hay flujo de información, ni mecanismos para que puedan quejarse si las atienden mal, y muchas ni siquiera hablan español”, explica la abogada.

Pretextos y mentiras

El mismo día que el director de la escuela pidió apoyo para Martha, Liria May la acompañó al ministerio público de Maxcanú. Se levantó la denuncia, y nada más. El médico forense no estaba, así que la víctima no tuvo revisión. Tampoco se emitió una orden de protección para evitar más agresiones. “El fiscal nos dijo que la persona encargada de emitir esas órdenes no estaba y que volviéramos después”, cuenta Liria.

Martha no quiso irse a un refugio. Se fue a la casa de su papá. El esposo llegó en la noche hasta allí. Entró a la fuerza y volvió a golpearla. La mujer alcanzó a llamar al CADIN. Del Centro se comunicaron con la delegación de Halacho. Llegaron varios policías a la casa y se llevaron detenido al agresor.

En casos así, explica Gamboa, el ministerio público tiene 48 horas para vincular al acusado a proceso. Pero casi nunca terminan de hacer la investigación y no tienen todos los elementos para llevarlo ante el juez de control, así que lo terminan soltando.

May sabía eso, por eso llevó a Martha, al día siguiente, otra vez a la fiscalía para tramitar la orden de protección. Le dijo al ministerio público que el esposo había vuelto a golpear a Martha. “Y qué más quiere que hagamos –le respondió él–, la violencia es parte de la cultura de estas mujeres. Las golpean porque lo permiten. Cuántos años lleva aguantando violencia sin hacer nada”.

“Eso nos dijo el licenciado”, dice Liria. Fue cuando Martha le espetó: “sí, pero ya no quiero seguir aguantando”. No les dieron la orden de protección, ni ese ni los dos días seguidos en los que volvieron por el documento. “Nunca encontramos al supuesto responsable de emitirla”. Sólo se levantó una nueva denuncia.

Fátima Gamboa la abogada de Equis Justicia dice que es mentira que haya una figura responsable de emitir las órdenes de protección. “En el ministerio público los agentes investigadores o los fiscales que estén ahí tienen la competencia para dictarla. Solo que muchos no saben que pueden hacerlo ni cómo”.

Otra cosa que suelen decirles a las mujeres indígenas –dice Leticia Murúa, directora de Apis Sureste, Fundación para la Equidad, otra organización que apoya a víctimas de violencia– es que para obtener una orden de protección primero deben levantar una denuncia y también les piden que la solicite un abogado. “Ninguna de las dos son condicionantes”. La mujer puede solicitar una orden de protección de emergencia y la autoridad tiene que emitirla.

El idioma también es un obstáculo para la justicia. Cuando las mujeres llegan al ministerio público, dice Gamboa, les preguntan si hablan español o maya. “Muchas responden que entienden español, entonces les dicen, ah, bueno, vamos a hacerlo todo en español”. Las están obligando con eso a hacer un procedimiento legal en un idioma que no es el suyo y que no dominan. Y si piden un traductor, tienen que esperar horas o volver al otro día porque deben llegar desde la central de Mérida.

Liria acusa que a las promotoras de justicia comunitaria o a las acompañantes de las asociaciones, los fiscales les prohíben hablar en maya con las mujeres. “Nos dicen que no estamos en la lista de traductores de la fiscalía y que entonces debemos hablar en español con ellas”. Eso también complica todo el procedimiento.

Lo que las mujeres indígenas encuentran en los ministerios públicos –resume Murúa– es una insensibilidad general. “Hasta les preguntan si están seguras de levantar la denuncia, les dicen que si ya lo pensaron bien, porque luego se arrepienten y los perdonan”.

Martha y Liria también fueron a la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia (Prodemefa) de Halacho para tramitar la pensión alimenticia. La mujer estaba decidida a separarse del esposo. Pero ahí tampoco encontraron a la encargada de llevar el procedimiento. “Nos dijeron que solo está un día a la semana, pero no hay día fijo ni hora para encontrarla”, explica May.

Volver con el agresor

El esposo de Martha salió libre. Después de dos semanas, ella decidió volver a la casa con él. No tenía a dónde ir, en la de su papá vivían otras familias y no cabían ya. No tenía trabajo. “Decidió volver porque no tenía dinero para darle de comer a sus dos hijas. No podía llevar a la mayor a la escuela, no tenían donde vivir y ella apenas si habla español”, explica Liria.

Las mujeres aquí están atrapadas, resume, no tienen estudios. Las más grandes apenas acabaron la primaria. Las nuevas generaciones ya están llegando a secundaria. Pero se casan muy jóvenes. A los 15 años ya están casadas, empiezan a tener hijos y nunca tienen la oportunidad de buscar un ingreso propio.

No hay una política de Estado que busque modificar eso. “No se preocupan por ayudar a las mujeres a empezar un proyecto productivo para que puedan ganar su dinero y ser independientes. Acá muchas bordan, hacen hamacas, podrían trabajar en eso, pero no hay el apoyo. Las que están empezando a trabajar están entrando a las maquilas”.

A las mujeres indígenas el estado las deja muy solas. A los agresores se les asigna un defensor de oficio cuando los denuncian por violencia intrafamiliar, ellas, en cambio, no tienen acompañamiento legal. “Acá en el Centro no tenemos una abogada de planta que le dé el seguimiento a todos los casos. Hay una abogada y una psicóloga que vienen y dan atención y asesoría a las mujeres, pero no pueden estar todo el tiempo”.

Los hombres también están atrapados en esta región: en la violencia, la pobreza y las adicciones. De 10 hombres, ocho consumen alcohol y drogas, sobre todo marihuana, dice Liria. También es por la falta de oportunidades. “Hay muchos jóvenes buscan salir adelante, pero no pueden. No hay dinero para que sigan estudiando. Están frustrados porque no son lo que quieren. El mismo patrón de violencia que ven en sus casas los llevan también a la adicción”. Tampoco hay una política pública de apoyo para ellos.

Liria vive a tres o cuatro casas de la de Martha. Cuando pasa, escucha los gritos del esposo ofendiéndola. No sabe si ha vuelto a golpearla. Cuando se encuentran en la calle, la mujer la saluda y se va. May no puede hacer nada mientras Martha no vuelva a solicitarles acompañamiento. “Ahí estaremos para apoyarla si vuelve a buscarnos”. Habrá que ver si entonces el Estado quiere hacer su parte para protegerla.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg

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Greta Thunberg y las huelgas escolares contra el cambio climático: "Mi asperger me ayuda a no creer en mentiras"
La adolescente sueca inició un movimiento mundial de huelgas escolares contra el cambio climático, ella quiere que todos comprendamos que estamos "en una emergencia, en una crisis existencial" y responde a los críticos de las huelgas señalando simplemente: "¿De qué sirve aprender si no vamos a tener un futuro?".
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23 de abril, 2019
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Millones de personas en el mundo reconocen su imagen, con su cabello trenzado, su sonrisa y sobre todo, su pasión.

La adolescente sueca Greta Thunberg inició en agosto una protesta solitaria para exigir a los políticos acciones concretas contra el cambio climático.

La estudiante de 16 años decidió faltar cada viernes al colegio y sentarse con una pancarta escrita a mano frente a la sede del Parlamento en Estocolmo.

Desde entonces, más de un millón de niños y adolescentes en más de 100 países se han unido a las huelgas escolares por el cambio climático.

Cuando los políticos le preguntan a Thunberg si no debería mejor estudiar y prepararse, y no faltar al colegio, ella responde: “No queda tiempo para eso. ¿De qué sirve aprender si no vamos a tener un futuro?“.

¿De qué sirve estudiar datos cuando vivimos en una sociedad en la que los datos no cuentan?”.

Thunberg usó sus vacaciones de Pascua para hacer una gira por Europa, siempre en tren, ya que se rehúsa a viajar en avión para reducir su huella de carbono.

La adolescente tuvo un encuentro con el papa Francisco, habló ante el Parlamento Europeo, y este martes se reunió con líderes de diferentes sectores políticos en el Parlamento británico en Londres.

Este martes, Greta Thunberg habló con el periodista Nick Robinson, de la BBC.


¿Crees que puedes cambiar la mentalidad de los políticos?

No yo sola, pero juntos con este movimiento de huelgas escolares y muchos otros movimientos definitivamente podemos lograrlo.

En unos pocos meses pasaste de ser una estudiante en una protesta solitaria a lo que parece un movimiento global. ¿Te cuesta creerlo?

Empecé la huelga escolar a fines de agosto y desde entonces he seguido con ella cada viernes. Este movimiento es enorme, más de 1,6 millones de estudiantes participaron en huelgas escolares por el cambio climático en el mundo. Es increíble.

Greta Thunberg con una pancarta explicando su huelga por el cambio climático

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La adolescente comenzó en agosto su protesta solitaria frente al Parlamento en Estocolmo.

Aquí en Londres hablaste en la protesta Extinction Rebellion (el grupo que bloqueó calles y puentes exigiendo acciones urgentes contra el calentamiento global). ¿Te parece que es necesario romper las reglas para llamar a la acción por el cambo climático, como lo has hecho con tus huelgas escolares?

En la medida en que sea una acción no violenta creo que puede hacer una diferencia. Puede hacer que la gente se vuelva más consciente de la situación, de que estamos en una emergencia, que enfrentamos una crisis existencial.

Has dicho en el pasado que quieres que entremos en pánico, ¿a qué te refieres?

Cuando hablo de pánico me refiero a que debemos salir de nuestra zona de confort, debemos darnos cuenta de lo que está pasando.

"Estamos en una emergencia, enfrentamos una crisis existencial".", Source: , Source description: , Image: Greta Thunberg

Como dije antes, si tu casa se está prendiendo fuego y quieres evitar que se vuelva ceniza eso requiere un nivel de pánico.

No te sientas a hablar sobre tu seguro o sobre cómo vas a reconstruirla. Harás todo lo que esté a tu alcance para extinguir el fuego.

Si los políticos con los que te reúnes te preguntaran, “Greta, ¿qué quieres que hagamos?”, ¿qué les dirías?

Les diría que escuchen a la ciencia, que oigan a los científicos y los inviten a un encuentro. Ellos tienen muchas soluciones y saben qué acciones debemos tomar.

Hay muchas cosas que puedes hacer como individuo, pero creo que lo más importante es que te informes sobre la situación y que hables con la gente y esparzas el mensaje.

Porque una vez que comprendes la magnitud de las consecuencias climáticas y ecológicas de esta crisis, entonces sabes qué debes hacer y qué hábitos debes cambiar.

Adolescentes con pancartas exigiendo acciones urgentes contra el cambio climático

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Más de un millón de niños y adolescentes en más de 100 países se han unido a las huelgas escolares por el cambio climático.

Tú has hecho cambios personales. No quisiste tomar un avión a Londres sino que viajaste durante tu gira por Europa en varias travesías muy largas por tren. También dejaste de comer carne. ¿Es esto lo que quieres que hagan otras personas?

Por supuesto que sería bueno que otros hicieran lo mismo, pero yo no quiero decirle a la gente lo que debe hacer.

Además, debemos darnos cuenta de que estos cambios a nivel personal hacen una diferencia, pero no tan grande como la que tendrían los cambios a nivel nacional.

La mayor parte de las emisiones de gases de invernadero no son generadas por individuos, sino por corporaciones y Estados.

Algunas personas podrían decir que estás protestando en el país equivocado, porque Reino Unido ha reducido sus emisiones, y que deberías en cambio ir a China.

Si recibiera una invitación del gobierno chino para ir a su país claro que iría, siempre que tuviera mucho tiempo para llegara allí en tren.

Pero ningún país en la actualidad está haciendo lo necesario. La gente dice que Reino Unido redujo sus emisiones en un 36% desde los niveles de la década del 90, pero eso no es cierto si tomas en cuenta todas las emisiones, incluyendo las generadas por la aviación, el transporte naviero, las importaciones y exportaciones.

Si queremos cambiar a países como China debemos dejar de comprar cosas innecesarias fabricadas allí.

Greta Thunberg junto a Caroline Lucas y Jeremy Corbybn

PA
Thunberg se reunió en Londres con líderes de diferentes sectores políticos como Caroline Lucas, del Partido Verde, y Jeremy Corbyn, de la oposición laborista.

¿Cuándo te diste cuenta por primera vez del cambio climático y cuándo te sentiste motivada para hacer algo al respecto?

La primera vez que escuché hablar sobre el cambio climático tenía 8 años. En la escuela la maestra nos explicó brevemente qué era y como era causado, y nos mostraron fotos de osos polares al borde de la muerte por inanición, de desforestación y de plástico en los océanos.

Me conmovió mucho.

Además de conmoverte has dicho que te causó depresión y tristeza

Sí, cuando tenía 11 años estuve muy deprimida, y mi depresión tenía mucho que ver con la crisis climática y ecológica.

Pensé que todo estaba mal y nada estaba sucediendo para cambiarlo, así que nada valía la pena.

"¿De qué sirve aprender si no vamos a tener un futuro? ¿De qué sirve estudiar datos cuando vivimos en una sociedad en la que los datos no cuentan?".", Source: , Source description: , Image:

¿Qué cambió tu estado, Greta? ¿Qué te hizo escapar de esa depresión?

Creo que fue el pensamiento de que sí puedo hacer una diferencia, que puedo hacer tanto más con mi vida que simplemente deprimirme.

Imagino que cuando tuviste la idea de hacer una huelga escolar cada viernes para protestar por el cambio climático habrá sido difícil persuadir a tus padres…

Sí, cuando les dije lo que iba a hacer no eran muy partidarios de la idea.

Greta Thunberg

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La adolescente dio su apoyo en Londres a la protesta del movimiento Extinction Rebellion, que ocupó varias calles de la capital británica para exigir acción ante el cambio climático.

Creo que estás siendo muy moderada. Seguro tus padres te dijeron, “¿estás bromeando?”.

Al principio, cuando planeaba mi acción y hablaba sobre ello, mis padres me preguntaban, ¿no hay otra cosa que puedes hacer en lugar de faltar al colegio para transmitir tu mensaje?

Yo les dije que lo iba a hacer les gustara o no les gustara.

Tú también has dicho que estás en el espectro autista. En tu perfil en Twitter dices que tienes síndrome de Asperger y que esto es un regalo, porque de alguna forma es algo que te ha ayudado.

Me hace diferente y ser diferente es un regalo.

El asperger me hace pensar y ver las cosas fuera del marco tradicional. Y no me creo mentiras fácilmente, puedo ver a través de esas mentiras.

Si hubiera sido como otros no hubiera comenzado la huelga escolar, no creo que me hubiera preocupado tanto por el cambio climático. En el movimiento de las huelgas escolares hay muchos jóvenes en el espectro autista, que han sido diagnosticados.

Greta Thunberg en tren con una adolescente del movimiento de huelgas escolares en Bélgica

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Thunberg tardó dos días en llegar a Londres en tren. Para reducir su impacto en el medio ambiente, la joven se rehusa a viajar en avión.

¿Crees que el asperger te hace ver las cosas más en blanco o negro, sin grises?

Sí. Mucha gente dice “no importa si nos salimos un poco de las reglas de sostenibilidad”. Pero yo no puedo hacer eso.

No puedes ser “un poco sostenible”, o bien eres sostenible o no lo eres.

Así que puedes decir que pienso un poco en blanco y negro.

Al final de esta gira vuelves al colegio, ¿pero cuál es el siguiente paso?, ¿te ves como líder de un movimiento global?

No me veo como una líder, ya que se trata de un movimiento en el que cada persona es igualmente importante. Yo no puedo hablar por nadie, yo solo quiero hablar por mí misma.

Pero claro que tengo mucha responsabilidad porque muchas personas prestan atención a lo que yo digo y eso trae responsabilidad.

Greta Thunberg

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“Mi asperger me hace pensar y ver las cosas fuera del marco tradicional.”

Hay un político importante con el que aún no te has reunido, Donald Trump. ¿Te gustaría reunirte con él? Y si lo hicieras, ¿qué le dirías?

No puedo decirle nada que no haya escuchado antes.

Obviamente no está escuchando a los científicos, así que no creo que yo pueda cambiar su forma de pensar.


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