Artesanas de Chiapas se organizan para combatir los plagios en sus tejidos
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Artesanas de Chiapas se organizan para combatir los plagios en sus tejidos

Al menos ocho marcas de ropa, incluyendo internacionales como Zara o Mango, plagiaron diseños de comunidades indígenas de Oaxaca, Chiapas e Hidalgo, entre 2012 y 2017. 
9 de septiembre, 2018
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Rosalinda Sántiz se negó a seguir el futuro casi impuesto para las mujeres de San Andrés Larráinzar, una región en Los altos de Chiapas. Desde muy joven supo que quería estudiar en lugar de casarse y tener hijos, aunque para lograrlo tenía que abandonar su comunidad apenas cumpliendo la mayoría de edad y sin hablar español. Después de años de esfuerzo, en 2015 pudo graduarse como licenciada en Planeación del desarrollo rural, a los 37 años.

También siempre tuvo muy claro que ese conocimiento debía transmitirlo a las mujeres de su comunidad y poco a poco lo ha logrado a través de la cooperativa que agrupa a 250 mujeres tejedoras y como presidenta de la organización Formación y Capacitación para mujeres Kinal Antsetik (Cefocam) y en la Red de Cooperativas del Sur (Recosur), que integra a otras cooperativas de Chiapas, Quintana Roo, Yucatán, Oaxaca y Guerrero.

La primera intención de organizarse era convencer a las mujeres que debían valorar su propio trabajo. Muchas de ellas, por necesidad, vendías sus creaciones por poco dinero, pese a que sus tejidos son hechos en telar de cintura y cada pieza era única. Lo segundo era conseguir que las mujeres tomaran sus propias decisiones. Desde asistir a asambleas de la cooperativa, aún cuando sus maridos no lo aprobaran, o decidir en qué gastar el dinero que ganan y no entregarlo a sus esposos.

Ahora, después de décadas de activismo, las mujeres de la región están alcanzando otro peldaño. Prepararán una estrategia para defenderse de los plagios que marcas internacionales han hecho sobre sus tejidos a través del Primer encuentro de artesanas, por la defensa de nuestros diseños, del 7 al 10 de septiembre, en el que participarán organizaciones de Chiapas, Guerrero, Yucatán, Quintana Roo, Michoacán, Centro y Sudamérica.

Se trata, explica, Rosalinda, de la “defensa del patrimonio cultural, de nuestros conocimientos ancestrales, de la herencia de nuestros pueblos” y para ello, primero hay que reflexionar y analizar la problemática.

La defensa contra los plagios

De acuerdo con la organización Impacto, al menos ocho marcas de ropa, incluyendo internacionales como Zara o Mango, plagiaron diseños de comunidades indígenas de Oaxaca, Chiapas e Hidalgo, entre 2012 y 2017.

Pese a la denuncia pública, Zara lo volvió a hacer con una blusa de la comunidad de Aguacatenango, Chiapas, en julio pasado.

Ante este panorama, las artesanas deben reflexionar sobre la problemática porque “si no reconocemos nuestro trabajo entre nosotras, no vamos a tener conciencia de defender nuestros tejidos y va a llegar un momento en que lo van a imprimir y en cualquier tienda encontrarán nuestros diseños, se va a ir perdiendo el conocimiento y ya no vamos a poder vender nuestros productos”, dice Rosalinda.

Por eso es que en el encuentro incluirán temas como “¿qué entendemos como patrimonio cultural, propiedad intelectual” y, sobre todo, “¿qué pensamos hacer para defender nuestros conocimientos como artesanas?”. Para responder a las preguntas también se necesitan aliados, incluyendo funcionarios porque “hay que hacer una lucha en conjunto”.

Entre los invitados está Eréndira Cruz Villegas, directora de la Cuarta Visitaduría de Pueblos Originarios de la CNDH; Aída Castillejas González, secretaria técnica del Instituto nacional de Antropología e Historia; Carlos Martínez Negrete, docente e investigador y la senadora Susana Harp Iturribarría.

Al finalizar el encuentro pretenden establecer una ruta para la defensa de sus artesanías y frenar el plagio por parte de las marcas y diseñadores que abusan de las tejedoras porque “los que siempre ganan son las empresas”.

Otra meta para la comunidad es completar su investigación sobre el origen y significado de sus tejidos porque poco a poco se ha ido perdiendo. Por eso, Magdalena, una de las tejedoras más expertas hizo un muestrario con 80 diseños, pero aún falta incluir más y, sobre todo, indagar los significados. También quieren hacer un libro con esta investigación, como otro intento de preservar la herencia de sus antepasados.

El camino a la liberación femenina

La cooperativa de las mujeres de Chiapas comenzó en 1984 sólo para vender sus productos, pero poco a poco se transformó en un punto de activismo político, participando en marchas y organizando talleres sobre derechos humanos, incluso antes del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994.

Desde entonces las mujeres organizan talleres de capacitación para el resto de mujeres, para que sepan sus derechos, con la gran complejidad de que en la lengua tzotzil ni siquiera existe esa palabra.

Además, tomar conciencia sobre el valor de su trabajo como tejedoras, el impacto más palpable está en el terreno ganado por las mujeres en materia de derechos para combatir la violencia doméstica.

“La violencia es tan naturalizada que se piensa que así es la vida. Es muy difícil hacer entender a las mujeres que eso no debe ser. Es bien difícil porque te educaron así y así miras la vida”, cuenta Rosalinda.

Además de hacer talleres, la manera que encontraron fue hacer “visitas domiciliarias”. Explicarles a los hombres que la violencia no es normal, que reconociera el valor de las mujeres en la casa y en el trabajo. Un grupo de mujeres de la cooperativa iban a las casas de las otras y le explicaban a los esposos “la importancia de la mujer en participar en su propia cooperativa, en asistir a las reuniones, ser representante”.

También lograron que las mujeres pudieran decidir qué hacer con el dinero que ganan en los tejidos y no dárselo al marido. “La mujer ya administra su propio dinero. Ahora comparten gastos”, dice Rosalinda, quien ha observado los cambios en los últimos 18 años.

Rosalinda tiene 40 años y asegura que el trabajo de las mujeres que empezaron la cooperativa en los años 80 fue determinante para que ella también se convirtiera en activista, por eso la filosofía entre ellas “es que nosotras mismas tenemos que acompañar a las otras mujeres, transmitir a las demás lo que has aprendido”.

El activismo también la hizo atreverse de salir de su casa a los 18 años para estudiar la secundaria fuera de la comunidad y cumplir su sueño. “Lo que siempre quise desde los 14 años, lo terminé en 2015 como licenciada en Desarrollo Rural”, dice.

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El estudiante de medicina que se encontró el cadáver de su amigo en una clase de anatomía

La periodista y novelista nigeriana Adaobi Tricia Nwaubani escribe en este reporte especial para la BBC sobre la inquietante realidad detrás de algunos de los cuerpos "no reclamados" enviados a las escuelas de medicina del país.
4 de agosto, 2021
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La periodista y novelista nigeriana Adaobi Tricia Nwaubani escribe en este reporte especial para la BBC sobre la inquietante realidad detrás de algunos de los cuerpos “no reclamados” enviados a las escuelas de medicina de su país.

El estudiante de medicina Enya Egbe salió corriendo de su clase de anatomía llorando después de ver el cadáver con el que debía trabajar ese día.

No fue la reacción aprensiva de un joven ingenuo.

El estudiante de 26 años aún recuerda vívidamente la tarde de aquel jueves hace siete años en la Universidad de Calabar, en Nigeria, cuando estaba con sus compañeros de estudios alrededor de tres mesas de disección, con un cadáver en cada una.

Minutos después, gritó y corrió.

El cuerpo que su grupo estaba a punto de diseccionar era el de Divine, su amigo durante más de siete años.

“Solíamos ir a bailar juntos”, me dijo. “Había dos agujeros de bala en el lado derecho de su pecho”.

Oyifo Ana fue uno de los muchos estudiantes que salieron corriendo detrás de Egbe y lo encontraron llorando afuera.

“La mayoría de los cadáveres que usamos en la escuela tenían balas. Me sentí muy mal cuando me di cuenta de que algunas de las personas pueden no ser verdaderos criminales”, dice Ana.

Explicó que una mañana temprano había visto una camioneta de la policía cargada con cuerpos ensangrentados en su escuela de medicina, que tenía un depósito de cadáveres adjunto.

Egbe envió un mensaje a la familia de Divine, que resultó que había estado yendo a diferentes comisarías de policía en busca de su pariente después de que el joven y tres amigos fueran arrestados por agentes de seguridad cuando regresaban de una noche de fiesta.

La familia finalmente logró recuperar su cuerpo.

El impactante descubrimiento de Egbe puso de relieve tanto la falta de cadáveres disponibles en Nigeria para los estudiantes de medicina como lo que les puede pasar a las víctimas de la violencia policial.

Trauma

Entre los siglos XVI y XIX, por diferentes leyes en Reino Unido, se entregaban los cuerpos de los criminales ejecutados a las escuelas de medicina, un castigo que también promovió la causa de la ciencia.

En Nigeria, una ley actual entrega “cuerpos no reclamados” en depósitos de cadáveres del gobierno a las escuelas de medicina.

El estado también puede apropiarse de los cuerpos de los criminales ejecutados, aunque la última ejecución tuvo lugar en 2007.

Enya Egbe

Enya Egbe
Enya Egbe quedó impactado al descubrir en su clase el cadáver de su amigo

Más del 90% de los cadáveres utilizados en las escuelas de medicina de Nigeria son “criminales asesinados por disparos”, según una investigación de 2011 publicada en la revista médica Clinical Anatomy.

En realidad, esto significa que eran sospechosos matados a tiros por las fuerzas de seguridad.

Sus edades estimadas se encuentran entre los 20 y los 40 años, el 95% son hombres y tres de cada cuatro pertenecen a la clase socioeconómica más baja. No hay donaciones de cuerpos.

“Nada ha cambiado diez años después”, dice Emeka Anyanwu, profesor de anatomía en la Universidad de Nigeria y coautor del estudio.

‘Servicio de ambulancia’

El año pasado, el gobierno de Nigeria estableció paneles de investigación judiciales en diferentes estados para investigar las denuncias de brutalidad policial.

Esto fue en respuesta a las protestas provocadas por el video viral de otro joven presuntamente que murió por disparos del Escuadrón Especial Antirrobo (Sars) de la policía en el estado sureño de Delta.

Muchos de los que testificaron ante los paneles han hablado de familiares arrestados por agentes de seguridad y que desaparecieron.

En la mayoría de los casos, la policía se ha defendido diciendo que los desaparecidos eran ladrones armados que murieron en un tiroteo.

Sin embargo, el portavoz de la policía Frank Mba me dijo que no tenía conocimiento de ningún caso en el que la policía hubiera enviado cadáveres a laboratorios de anatomía o depósitos.

Nigeria

Getty Images
Las fuerzas de seguridad de Nigeria son acusadas de frecuentes abusos.

En un testimonio escrito presentado al panel judicial en el estado de Enugu, el comerciante Cheta Nnamani, de 36 años, dijo que había ayudado a los agentes de seguridad a deshacerse de los cuerpos de las personas a las que habían torturado o ejecutado durante los cuatro meses que estuvo bajo la custodia de Sars en 2009.

Dijo que una noche le pidieron que cargara tres cadáveres en una camioneta, una tarea conocida en el lenguaje de la detención como ‘servicio de ambulancia’.

Luego condujo al cercano Hospital Universitario de la Universidad de Nigeria (UNTH), donde Nnamani descargó los cuerpos. Fueron llevados por un asistente de la morgue.

Nnamani me dijo que luego lo amenazaron con la misma suerte.

En el depósito

En la ciudad sudoriental de Owerri, el depósito de cadáveres del Hospital Aladinma, de propiedad privada, dejó de aceptar cadáveres de presuntos delincuentes porque la policía rara vez proporcionaba identificación o notificaba a los familiares de los fallecidos.

Esto solía dejar al depósito de cadáveres atascado con los costos de mantenimiento de los cuerpos no reclamados hasta que cada pocos años el gobierno finalmente concedía permiso para entierros masivos.

“A veces, la policía intenta obligarnos a aceptar cadáveres, pero insistimos en que los lleven a un hospital del gobierno”, dice Ugonna Amamasi, administradora del depósito de cadáveres.

“Los depósitos de cadáveres privados no están autorizados a donar cuerpos a las escuelas de medicina, pero los depósitos de cadáveres del gobierno sí pueden”, agregó.

Familiares olvidados

Un abogado de alto nivel, Fred Onuobia, asegura que los familiares tienen derecho a recoger los cuerpos de los criminales ejecutados legalmente.

“Si nadie se presenta después de cierto tiempo, los cuerpos se envían a hospitales universitarios”, dice el defensor.

Pero la situación es peor con las ejecuciones extrajudiciales, ya que los familiares nunca se enteran de las muertes o no pueden localizar los cuerpos, afirma.

carro policia

AFP

Después de todo, fue solo por casualidad que la familia del amigo de Egbe, Divine, pudo darle un entierro adecuado.

La asociación de anatomistas de Nigeria ahora está presionando por un cambio en la ley que garantice que las morgues obtengan registros históricos completos de los cuerpos donados a las escuelas, y también el consentimiento de la familia.

También establecerá formas de alentar a las personas a donar sus cuerpos a la ciencia médica.

“Habrá mucha educación y mucha promoción para que la gente pueda ver que si donan su cuerpo, será por el bien de la sociedad”, cuenta el director de la asociación, Olugbenga Ayannuga.

En cuanto a Egbe, estaba tan traumatizado al ver el cuerpo de su amigo que abandonó sus estudios durante semanas.

Dice que imaginaba a Divine de pie junto a la puerta cada vez que intentaba entrar a la sala de anatomía.


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