Cómo un perro en México ayudó a lanzar Instagram y esta se transformó en una gigante de las redes
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Cómo un perro en México ayudó a lanzar Instagram y esta se transformó en una gigante de las redes

Los cofundadores de Instagram, Kevin Systrom y Mike Krieger, han renunciado a la aplicación que crearon después de 8 años. Pero, ¿cómo comenzó todo? ¿Y qué hizo que su red social fuera tan exitosa?
@kevin
26 de septiembre, 2018
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Beyoncé es una de las artistas más populares en Instagram

Instagram / @beyonce
Un post de Beyoncé anunciando que estaba embarazada es uno de los más populares de la historia de Instagram.

Instagram lleva atrayendo a millones de personas desde que se lanzó en el año 2010.

Y justo ahora, cuando supera los mil millones de usuarios, sus fundadores han anunciado que dejan la compañía.

Kevin Systrom y Mike Krieger presidieron sobre el rápido auge de la aplicación.

Pero, ¿qué hizo que su idea fuera tan exitosa? ¿Y cómo siguió creciendo?

La historia comienza con la foto de un perro.

Kevin Systrom tomó una fotografía de un perro callejero sentado junto a un puesto de tacos en México. Y esa es la primera imagen que se compartió en Instagram.

El cofundador de la aplicación tituló a la instantánea “test” y la subió unos meses antes de que hacer pública la plataforma el 6 de octubre de 2010.

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test

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“Si hubiera sabido que iba a ser la primera foto en Instagram me habría esforzado un poco más”, le dijo más tarde Systom al diario británico The Daily Telegraph.

La tierna imagen, que tiene más de 93.000 likes (“Me gusta”), fue la culminación de una idea que tuvo con Mike Krieger, a quien conoció mientras estudiaba en la Universidad de Stanford, Estados Unidos.

Ambos se inspiraron en su amor a la tecnología y la fotografía. Tras abandonar una app prototipo, lanzaron Instagram como una manera simple de compartir fotografías bonitas y editadas.

Momento clave

El éxito fue inmediato. Ganaron un millón de usuarios en los primeros dos meses. Algunos expertos dicen que llegó en el mejor momento.

“Instagram llegó en un momento en el que había dos cosas que no estaban bien combinadas: aplicaciones para editar fotos y aplicaciones para compartirlas”, le dice a la BBC Bernie Hogan, quien lleva más de 15 años haciendo investigaciones sobre plataformas sociales.

Kevin Systrom y Mike Krieger

Getty Images
Los cofundadores Kevin Systrom y Mike Krieger se retiran en medio de polémica por tensiones con Facebook, que compró la aplicación en 2012.

“Facebook para móviles no era muy bueno y Twitter no tenía una forma interesante de compartir fotos”, recuerda Hogan.

“Instagram se ubicó justo en la mitad, permitiendo hacer fotos y compartirlas”, explica.

Instagram también se lanzó en un momento en el que la fotografía con celulares estaba ganando popularidad, e incluso se pudo haber beneficiado de la relativa baja calidad de las cámaras de los primeros celulares.

“Mucha gente estaba usando smartphones, pero las cámaras eran pésimas”, dice Jemima Gibbons, consultora sobre redes sociales en Londres, Reino Unido.

“Instagram era una manera estupenda de hacer que esas fotos malas parecieran buenas y agregarles un toque personal”, destaca.

“Lo lanzaron en el momento adecuado. La banda ancha era más omnipresente, había más gente obteniendo velocidad de descarga más rápidas y los dispositivos móviles eran cada vez más inteligentes. Dieron en el clavo”.

La imagen de Kylie Jenner con m'as "likes" en Instagram

Instagram / @kyliejenner
La fotografía de la hija de Kylie Jenner, Stormi, es que tiene más “likes” en la red social.

“Un antes y un después”

En dos años, la aplicación ganó más de 50 millones de usuarios. Y en 2012 Facebook la compró por US$1.000 millones.

Su imparable crecimiento ha continuado año tras año. Ha seguido evolucionando, introduciendo un buen número de herramientas que han atraído a muchos usuarios y han cambiado la manera en que la gente la usa.

Tal vez el mayor cambio fueron las “Stories” (Hisotrias), que permiten a la gente publicar y ver videos de forma permanente, y los efectos de realidad aumentada, si bien ambas funciones fueron introducidas primero por su rival Snapchat.

“Instargam hizo bien tomando astutamente las mejores herramientas de sus competidores y evitando las peores”, dice Gibbon.

“Pero la esencia del producto no parece haber cambiado mucho, lo cual es genial para los usuarios”.

Selfie en el programa de TV Ellen durante los Oscar

Instagram / @theellenshow
Esta “selfie” tomada durante los Oscar en 2014 por la presentadora de televisión Ellen recibió millones de “likes”.

La introducción de “Stories” marcó un antes y un después, asegura la experta en redes sociales Jodie Cook.

“Hizo que la plataforma se viera más real y ha hecho que Instagram forme parte del día a día de la gente, convirtiendo cada cuenta en un videoblog, cuando antes era más bien un portfolio”, explica.

“Los usuarios, sobre todo las celebridades, pueden ahora compartir contenido más personal y menos pulido porque solo estará ahí 24 horas”.

celebridades Instagram

BBC

Celebridades e “influencers”

Una parte importante del éxito de Instagram fue su habilidad para atraer a esas celebridades que atrajeron a un gran número de seguidores.

Algunas de las más populares son las de Selena Gomez (143 millones de seguidores), Cristiano Ronaldo (142 millones) o la cantante Ariana Grande (129 millones).

“Cuando se unieron las celebridades la gente sintió que las conocían en otro nivel, porque lo que compartían no aparecía en las revistas y en la prensa”, le dice a la BBC Sam Burgess, quien asesora a empresas sobre el uso de las redes sociales.

“Pero eso fue capitalizado por empresas, que vieron como podían captar a la audiencia”, añade.

Y eso significó que Instagram se convirtió pronto en una plataforma de publicidad.

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Blessed❤️️❤️️❤️️

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“Las empresas necesitaban embajadores, y descubrieron que los ‘influencers’ (cuentas con muchos seguidores que promocionan sus productos) eran más accesibles para el público”, explica Burgess.

“Eso creó una forma muy diferente de hacer marketing y publicidad”, agrega.

“Fue una locura para algunos negocios. Conozco algunos que tuvieron resultados increíbles y grandes ventas por hacer eso”.

Burgess dice que el aumento de “influencers” ayudó a que Instagram siguiera creciendo en su conjunto.

“Todo el mundo quiere ser un influencer. La gente ve lo fácil que es abrir una cuenta y cree que puede ser una forma fácil de hacer dinero“, destaca el analista.

“Por otro lado, los negocios pequeños se han sumado porque saben conocen el poder de los influencers para promocionar sus productos y servicios”, agrega.

“Es, sin duda, algo que aceleró el crecimiento de Instagram”.

Y Facebook espera que ese crecimiento continúe, aunque sea sin los dos hombres (y el perro) que hicieron que llegara tan lejos.


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Cuartoscuro

Menos del 1% de los casos por tortura y desaparición contra el Ejército llegó a un juez entre 2015 y 2019

Portación ilegal de armas, homicidio y crimen organizado son los principales delitos por los que elementos del Ejército fueron vinculados a proceso desde 2010.
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El general de brigada Manuel Moreno Aviña fue condenado a 52 años de cárcel el 28 de abril de 2016 en Chihuahua. Los delitos por los que lo sentenciaron: “Homicidio calificado, violación a las leyes de inhumación en su modalidad de destrucción de cadáver y tortura”. Según la sentencia, el militar ordenó la captura de José Heriberto Juárez el 25 de julio de 2008, acusado de la muerte de un soldado. Durante horas, el hombre fue torturado hasta que falleció y militares bajo las órdenes de Moreno Aviña ocultaron el cuerpo enterrándolo en una finca. 

El general siempre aseguró ser un “chivo expiatorio”. Sin embargo, él estaba al frente del Ejército en Chihuahua, donde operaba un escuadrón que sería rebautizado como “el pelotón de la muerte”. Lo significativo del caso es que se trata de una de las pocas ocasiones en las que un militar mexicano ha sido sentenciado por el delito de tortura.

Según datos obtenidos por Animal Político en solicitud de transparencia, solo ocho expedientes por tortura contra militares fueron judicializados en la última década. En ellos, únicamente cinco militares recibieron alguna condena. La de Manuel Moreno Aviña fue la mayor sentencia y, sobre todo, contra un militar de alto grado. Pero se trata de una excepción. La mayor parte de denuncias que se presentan contra integrantes del Ejército por delitos violatorios a los Derechos Humanos como tortura o desaparición forzosa nunca llegan hasta el juez. 

La ausencia de casos judicializados por torturas contra el Ejército llama la atención si se toma en cuenta que la Secretaría de la Defensa (Sedena) es la institución más señalada en la Fiscalía Especial en Investigación del Delito de Tortura, que tiene 4 mil 655 denuncias entre 2015 y 2019, según datos de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH).

Pero una cosa es denunciar y otra que un juez termine por analizar el caso. Según los datos de la CMDPDH, solo el 0.55% de todas las investigaciones llegó al juzgado. 

Esta impunidad es corroborada por los datos solicitados por Animal Político al Poder Judicial de la Federación. Desde 2010, un total de mil 137 militares fueron vinculados a proceso por algún tipo de delito. De ellos, apenas 374 terminaron con algún tipo de condena. Este período abarca los dos últimos años de Felipe Calderón como presidente, todo el sexenio de Enrique Peña Nieto y los dos primeros años de Andrés Manuel López Obrador. 

La mayor parte de los delitos por los que fueron señalados los militares tienen que ver con la portación de armas, con la colaboración o pertenencia a algún grupo del crimen organizado y por homicidio

Apenas hay señalamientos por otras vulneraciones graves contra los Derechos Humanos que lleguen ante un juez. 

Por ejemplo, son solo ocho expedientes abiertos por tortura y otros diez por desaparición forzada.

No obstante, los datos están incompletos, ya que el Poder Judicial asegura no tener información de cómo acabó el procedimiento en 498 de los casos. Es decir, que no tiene registros de si hubo sentencia o no en casi la mitad de los expedientes contra militares abiertos en la última década. 

“No hay incentivos para que los militares dejen de cometer actos violatorios contra los Derechos Humanos”, explica Lucía Chávez Vargas, investigadora de la CMDPDH, que ha acompaña a víctimas de abusos y elabora informes que ponen de manifiesto la impunidad que opera en México. 

Chihuahua y Jalisco, los estados con más militares acusados

El Ejército es parte fundamental de la seguridad desde que en 2006 el presidente Calderón declaró la “guerra contra las drogas”. Sin embargo, entre los delitos que más se imputan a sus integrantes están la pertenencia a grupos del crimen organizado o los delitos contra la salud por tráfico de drogas. En concreto, según los datos proporcionados por el Poder Judicial, un total de 270 militares fueron juzgados por portación ilegal de armas, 65 por crimen organizado, 37 por delitos contra la salud y 123 por homicidio.

En general, los uniformados logran eludir la justicia. Aunque hay ocasiones en las que sus integrantes terminan ante los tribunales e incluso sentenciados. Es el caso, por ejemplo, del asesinato de Jorge Otilio Cantú, de 29 años, asesinado el 18 de abril de 2011 en Monterrey, Nuevo León. Militares que ejercían labores de orden pública lo acribillaron de 29 balazos. Aseguraron que lo habían confundido con un integrante de un grupo criminal y llegaron a sembrarle un arma.

Sin embargo, la perseverancia del padre de la víctima, Otilio Cantú González, permitió que cinco uniformados fueran condenados a 22 años y seis meses de prisión por “homicidio calificado”. Se trató de la primera sentencia contra integrantes del ejército por este delito.

Nuevo León, con 51 militares procesados en estos últimos 10 años, no es uno de los estados con mayor número de miembros del ejército sentados ante el juez. La lista la encabezan Chihuahua, con 157; Jalisco, con 125; y el Estado de México con 80. Por detrás se encuentran Baja California, con 61, y Sonora y Tamaulipas, con 56 respectivamente. 

La falta de sentencias judiciales es uno de los mecanismos con los que opera la impunidad, pero no el único. Según reveló Animal Político, la Sedena estableció un mecanismo para pagar compensaciones al margen de la Ley General de Víctimas a 187 afectados por violencia provocada por los propios uniformados. 

“Sedena no rinde cuentas ni rendirá. El ejemplo es (el general Salvador) Cienfuegos. Es difícil que estos militares de alto rango rindan cuentas y más en la actual administración con todo el poder que se le ha dado al Ejército”, dice Chávez Vargas. En opinión de la investigadora de la CMDPDH, el incremento de atribuciones durante el sexenio de López Obrador va a incrementar la impunidad.

“Con todo el poder acumulado va a ser más difícil que rindan cuentas. Desde los temas de violaciones a los Derechos Humanos hasta los relacionados con cuestiones económicas, que van a tener más opacidad”, considera.

Un dato relevante: en la última década no hay un solo militar que haya sido sentado ante un juez por delitos económicos. Habrá que ver si revelaciones como la investigación de El País que probó el desvío por parte de la Sedena de 156 millones de dólares a empresas fantasma entre 2013 y 2019 termina con algún militar vinculado a proceso. 

El caso de Cienfuegos es significativo. Porque, al margen de las acusaciones de narcotráfico formuladas por EU (y que el gobierno ha clasificado), existen casos de graves violaciones a los Derechos Humanos perpetrados durante su mandato al frente de la Sedena.

No hay constancia de que la Fiscalía General de la República lo esté investigando por acciones u omisiones en hechos tan relevantes como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en 2014 o la masacre perpetrada en Tlatlaya, Estado de México.

Chávez Vargas apunta otro dato relevante: en los pocos casos en los que se producen condenas, estas afectan solo a militares de bajo rango, ya que nunca se investiga quién dio las órdenes. 

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