Detienen a comandante y expolicía de Acatzingo, Puebla; eran parte de grupo de secuestradores
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Detienen a comandante y expolicía de Acatzingo, Puebla; eran parte de grupo de secuestradores

De acuerdo con la Fiscalía de Puebla, los cinco imputados están relacionados con cuatro secuestros cometidos en el estado, robo a camiones y de hidrocarburos. El comandante de Acatzingo es acusado de brindar protección al grupo criminal.
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3 de septiembre, 2018
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La Fiscalía de Puebla desmanteló un grupo criminal dedicado al secuestro, el robo a transporte y de hidrocaburo, y detuvo a cinco probables responsables, entre ellos el comandante de la Policía Municipal de Acatzingo y una exelemento que renunció a sus funciones en agosto pasado.

A través de un comunicado, la Fiscalía General de Puebla señaló que la detención se dio luego de que se investigaran cuatro casos de secuestro desde el pasado mes de julio.

“Durante mes y medio, agentes investigadores, entre ellos analistas, asesores, investigadores de campo, criminalistas y operadores de tecnologías permitieron identificar a los integrantes de la organización y su origen, así como a las autoridades que no solo brindaban protección, sino participaban activamente”, explicó.

De acuerdo con la dependencia, el primero de los secuestros cometidos por el grupo se dio el 3 de julio de 2018, cuando tres personas circulaban a bordo de un vehículo en los alrededores de Santa María Actipan de Morelos, en Acatzingo, y fueron interceptadas por otro automóvil, del que descendieron hombres armados. Uno de los pasajeros logró escapar y los otros dos fueron amagados.

Horas más tarde, los familiares recibieron una llamada en la que les exigieron el pago de diez millones de pesos a cambio de liberar a las dos víctimas con vida.

El segundo sucedió el 15 de julio, cuando secuestraron a un ganadero que se encontraba en una fiesta. Hombres cubiertos del rostro y armados ingresaron al lugar donde se realizaba la celebración y sometieron a los asistentes para luego llevarse al hombre. Para liberarlo, pidieron también un rescate de diez millones de pesos.

El tercer secuestro se cometió el 29 de julio, cuando un empresario fue privado de la libertad al llegar a su domicilio. Para liberarlo, los delincuentes pidieron a su familia la entrega de ocho millones de pesos y diversos vehículos.

El último secuestro fue cometido el pasado 22 de agosto, cuando un menor de edad, estudiante, fue privado de su libertad por dos sujetos cuando se dirigía a la escuela. Sus captores exigieron cinco millones de pesos para liberarlo con vida.

La Fiscalía detalló que el cautiverio de las víctimas fue de cinco, seis, 16 y un día, respectivamente, y todas fueron liberadas con vida después de los pagos realizados, aunque aclaró, en ninguno de los casos se excedió el 10 por ciento de la cantidad exigida.

También detalló que, al contar con las órdenes de detención correspondientes, los agentes de investigación mantuvieron vigilada de forma permanente a los imputados, quienes fueron detenidos el 1 de septiembre, cuando salieron de su entorno de seguridad “en el que contaban con información del Comandante de la Policía Municipal de Acatzingo, por lo que el grupo de reacción de la Fiscalía de secuestro procedió a realizar un operativo de seguimiento y aseguramiento”.

Los primeros cuatro detenidos, Eduardo N. alias “el Parra”, la expolicía municipal Lucero N., Leonardo N., y Alejandro N., fueron asegurados cuando se reunieron en un hotel de la colonia el Conde, en la capital de Puebla.

Posteriormente, el equipo de reacción cumplimentó una orden de detención contra el comandante de la policía municipal de Acatzingo, Vicente N., quien desde 2004 trabajó en diversas corporaciones municipales, como la de Los Reyes de Juárez y Palmar de Bravo.

La mujer policía también participó en otras corporaciones municipales, además de la de Acatzingo, entre ellas la de Tepeaca, Coapiaxtla, Acajete y Tecamachalco.

Durante el operativo, las autoridades de Puebla aseguraron un arma larga HK con mirada telescópica con dos cargadores y 47 cartuchos de calibre 5.46; un arma larga AR-15 Colt con un cargador y 36 cartuchos útiles; una pistola calibre 5.7 con 14 cartuchos útiles, así como un automóvil Jetta color negro.

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'Mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz': el testimonio de muerte digna en Colombia

Martha Sepúlveda es la primera paciente en Colombia que accederá a la eutanasia sin tener una enfermedad terminal. Federico, su único hijo, cuenta en un conmovedor relato por qué ayudó a su madre a cumplir su último deseo.
9 de octubre, 2021
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Martha Sepúlveda está feliz porque pondrá fin a su vida el domingo 10 de octubre a las 7 de la mañana.

Se ríe frente a las cámaras comiendo patacón con guacamole y tomando cerveza en un restaurante de Medellín, a pesar de que se enfrentará a la muerte.

Está feliz precisamente porque logró que la justicia le diera la autorización para someterse a una eutanasia.

En Colombia la eutanasia fue despenalizada en 1997, pero solo se convirtió en ley en 2015. En julio pasado, la Corte Constitucional del país extendió el derecho a una muerte digna a quienes padezcan “un intenso sufrimiento físico o psíquico” por causa de una lesión o enfermedad incurable,

Y el de Martha Sepúlveda es el primer caso en que se autoriza una eutanasia en un paciente que no tiene una enfermedad terminal.

Según la agencia EFE, que cita al Ministerio de Salud, en el país se han realizado 94 procedimientos de eutanasia desde abril de 2015 hasta el 8 de mayo de 2020

Para Martha, desde que fue diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad grave e incurable, su vida se había transformado en un tormento.

Como sabía que la suya iba a ser una muerte lenta y dolorosa que se extendería por varios años, el futuro le parecía desgarrador.

Hasta que un día le dijo a Federico, su único hijo de 22 años, que quería luchar por conseguir su eutanasia.

Los médicos no le dieron muchas esperanzas porque una de las condiciones establecidas por la legislación colombiana para acceder al procedimiento, es que la expectativa de vida del paciente sea inferior a seis meses.

En el caso de Martha, la agonía podía prolongarse al menos por tres años más. Sin embargo, ella dio la batalla judicial hasta que finalmente logró su objetivo.

Paradójicamente, conseguir la muerte, le devolvió la vida.

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno”, cuenta su hijo en diálogo con BBC Mundo.

Y así se le ve, contenta porque va a morir.

“Tengo buena suerte”, dice en su última entrevista televisiva con Caracol TV. “Me río más, duermo más tranquila”.

“Soy una persona católica, me considero muy, muy creyente. Pero Dios no me quiere ver sufrir a mi“.

“Con una esclerosis lateral en el estado que la tengo, lo mejor que me puede pasar es que me vaya a descansar”.

Este es el testimonio de su hijo, Federico Redondo Sepúlveda, contado a BBC Mundo en primera persona.


A mi mamá le diagnosticaron la esclerosis lateral amiotrófica a fines de 2018.

Ella lo tomó de una manera bastante particular. Su reacción fue reírse. Dijo “vea, tengo esta enfermedad y me muero en tres años”. Pero lo dijo de manera muy jocosa, muy divertida, haciendo bromas.

Mi mamá siempre ha sido una persona muy abierta a la muerte. Ella siempre ha dicho “yo no tengo miedo a partir, sino a la forma en la que voy a partir”, que es precisamente por lo que buscó que le reconocieran el derecho a una muerte digna.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Ella no concebía la vida postrada en una cama. El final de la esclerosis lateral amiotrófica es sin poder hablar, sin poder tragar… es algo sumamente doloroso e indigno para ella.

Se tomó muy olímpicamente el diagnóstico. Posteriormente ya empezó a perder fuerza en las piernas, a requerir apoyo para caminar en distancias más o menos largas. Ya luego requería apoyo para todo tipo de caminatas incluso dentro de la casa.

Y a principios de este año empezó a requerir apoyo para ir al baño. Después, había que bañarla, había que vestirla. En ocasiones se le dificultaba comer o cepillarse porque las manos estaban perdiendo demasiada fuerza.

Lo peor para ella es ver cómo se deterioraba a tal punto que no puede ser independiente para lo más básico de las actividades cotidianas.

Un día ella me dijo: “Sería tan bueno que yo pudiera solicitar la eutanasia”. Y pues yo no lo tomé como muy en serio.

Pero cuando me dijo que quería hacerlo, yo estuve en negación por unos días. Yo decía, “no, mi mamá no, todavía no”. Le decía, “mami, por favor no”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda
Martha y su hijo Federico.

Yo me considero una persona muy liberal, pensaba que el derecho a la eutanasia es un derecho que hay que proteger, pero nunca lo vi como algo cercano.

Pero ya luego, concientizándome un poco de la condición precaria en la que ella estaba, y de su desespero, y de la indignidad en la que estaba, yo dije: “Creo que demuestro más mi amor si la apoyo en esta decisión que ella tomó“.

Yo sí necesito a mi mamá y quiero que esté conmigo en cualquier condición. Pero en ese caso solo estaría pensando en mí, en mis necesidades.

Llevamos 22 años juntos. Mi vida giraba alrededor de ella y la de ella alrededor mío. Luego de su partida, yo tendré que inventarme otra vida. Por eso fue tan difícil al principio.

Cuando yo la cuidaba tenía sentimientos encontrados. Por un lado me gustaba, porque sentía que le estaba regresando a mi mamá de alguna forma, todo el apoyo y todo lo que ha hecho por mí a lo largo de la vida.

Pero también pensaba en lo que ella me decía. Me decía: “Hijo, esto no es vida, esto no es digno”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Claramente yo estoy triste. Claramente estoy ansioso, claramente estoy… de alguna forma desesperado. Sería muy raro que no lo estuviera.

Pero también de alguna manera me reconforta el hecho de que mi mamá haya podido terminar su vida de la forma que ella quería.

El día y la hora que ella quería.

Desde muy joven dijo que nunca quería estar postrada en una cama, absolutamente dependiente en todo momento.

Nosotros coincidimos en que vivir es decidir y desde que la esclerosis empezó a condicionar físicamente a mi mamá, ella ya no puede decidir por sí misma.

Muchas personas se sorprenden porque la ven muy tranquila y muy feliz.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno. Ella antes no era así. Antes estaba desesperada, triste y con pocas esperanzas de cara al futuro.

Pero ahora, mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz. Está feliz desde que sabe que le van a aplicar el procedimiento eutanásico.

El domingo se va a hacer una cremación, se va a celebrar una eucaristía y… y ya, porque básicamente eso es lo que quiere.

La voy a extrañar mucho. Yo creo que no hay nada que no vaya a extrañar porque nada volverá a ser lo mismo. Nada.

Desde su sonrisa y su berraquera y su buena actitud ante lo bueno y lo malo de la vida… hasta sus regaños.

Todo me hará falta.


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