1968: Díaz Ordaz ordena el asalto militar de CU; 10 mil soldados toman la Universidad
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1968: Díaz Ordaz ordena el asalto militar de CU; 10 mil soldados toman la Universidad

Militares ocuparon todas las instalaciones universitarias aproximadamente a las 10 de la noche, con decenas de tanques ligeros, vehículos artillados y de transporte.
Especial
Por Viétnika Batres
19 de septiembre, 2018
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Nota del editor: Desde el 23 de julio, Animal Político presenta materiales periodísticos para conocer los hechos, nombres y momentos clave del movimiento estudiantil del 68 que se vivió en México.

La cronología se publica en tiempo real, a fin de transmitir la intensidad con que se vivieron esos días y se tenga, así, una mejor comprensión de cómo surgió y fue frenado a un precio muy alto el movimiento político social más importante del siglo XX.

Queda mucho por saber y entender: 50 años después aún no sabemos por qué una riña estudiantil –como muchas que hubo previamente– detonó la brutal represión del gobierno.

Ciudad de México, 18 de septiembre de 1968.- En un hecho sin precedente, el presidente Gustavo Díaz Ordaz ordenó la toma militar de Ciudad Universitaria, operación ejecutada por 10 mil elementos del Ejército, que ocuparon todas las instalaciones universitarias aproximadamente a las 10 de la noche de este miércoles con decenas de tanques ligeros, vehículos artillados y de transporte.

En la toma militar de Ciudad Universitaria participaron una brigada de infantería, el 12 regimiento de caballería mecanizado, un batallón de fusileros paracaidistas, una compañía del batallón Olimpia, dos compañías del segundo batallón de ingenieros de combate y un batallón de Guardias Presidenciales; en suma, 10 mil efectivos al mando del general Crisóforo Mazón Pineda.

Los militares asignados a la operación, a cuya cabeza se encontraban también los generales Gonzalo Castillo Urrutia y José Hernández Toledo como jefes de la operación, hicieron prisioneros a cerca de mil 500 estudiantes, profesores, funcionarios universitarios y trabajadores administrativos, y los trasladaron a la explanada de Rectoría, donde fueron obligados a tirarse pecho tierra con las manos en la espalda.

Aunque atemorizados por el vasto despliegue militar, los prisioneros no se arredraron y, con el riesgo que implicaba desafiar al Ejército, cantaron el Himno Nacional mientras –los que podían– levantaban las manos y con sus dedos hacían la V de la victoria.

“Hubo necesidad de hacer uso de la fuerza pública”

Media hora después de que empezó la acción militar, la Secretaría de Gobernación emitió un comunicado en el que argumenta: “Es del dominio general que varios locales escolares (…) habían sido ocupados y usados ilegalmente, desde fines de julio último, por distintas personas, estudiantes o no, para actividades ajenas a los fines académicos”.

Sin identificar a los destinatarios, Gobernación afirma: “No atendieron las exhortaciones realizadas por el C. Rector”.

Y justifica: “Se esperó con toda la paciencia que volviera la cordura”.

“Las autoridades universitarias carecen de los medios materiales necesarios para restablecer el orden dentro de sus respectivos planteles (…) Hubo necesidad de hacer uso de la fuerza pública para desalojar de los edificios universitarios a las personas que no tenía derecho a permanecer en ellos”.

Directo a Rectoría

Lo primero que hicieron los militares fue tomar el edificio emblema de la UNAM: su Rectoría. Ahí, obligaron al secretario de la Universidad, Jorge Ampudia, a que les entregara las llaves del inmueble.

No obstante, al carecer de planos detallados de Ciudad Universitaria y temiendo que hubiera resistencia, las tropas avanzaron lentamente –incluso hubo pelotones de soldados que se perdieron– lo que permitió escapar a los miembros del Consejo Nacional de Huelga (CNH).

El propósito oficial del asalto al campus universitario, de acuerdo con la Secretaría de Gobernación, fue detener a los integrantes del CNH, que en ese momento sesionaban en el auditorio de la Facultad de Medicina; sólo uno de ellos fue capturado por los militares.

Según los testimonios recogidos, la actriz y directora Nancy Cárdenas y los escritores Juan García Ponce y Carlos Monsiváis, escucharon los primeros indicios de la operación accidentalmente, cuando cenaban en un restaurante cercano a Ciudad Universitaria, cerca de las 10 de la noche, y un extraño ruido los puso en alerta.

Era el rumor producido por tanquetas, vehículos de asalto militar, camiones repletos de soldados. El Ejército tomaba por asalto la sede de la Universidad Nacional Autónoma de México en esos momentos.

En un “nuevo ataque brutal contra la Universidad”, en una “operación torpemente realizada, 10 mil soldados con tanques, camiones y otros vehículos se apoderaron de todos los recintos universitarios”.

Nadie ofreció resistencia

Desde agosto, el Ejército ha sido utilizado para amenazar y atemorizar a los estudiantes con una invasión. Se pretendía que las maniobras militares en los alrededores de las escuelas politécnicas y universitarias enfriaran la combatividad de las mismas. En las primeras ocasiones causaron alarma los telefonazos de gente que anunciaba la proximidad del Ejército. Así, durante semanas, soldados iban y venían del norte al sur de la ciudad, es decir de Zacatenco a la Ciudad Universitaria.

En esta ocasión no fue sólo una acción intimidatoria.

La operación cubrió varios frentes. El Estadio Olímpico fue rodeado por miles de soldados y decenas de tanques; en otra maniobra que pretendía aumentar el efecto disuasivo de la acción militar, se dispusieron dos columnas de soldados a lo largo de Insurgentes, hasta llegar a Periférico Sur.

Los efectivos del Ejército se desplegaron en todos los edificios de Ciudad Universitaria. La tropa entró a cada uno de ellos, recorrieron oficinas, salones, auditorios. Desalojaron a cientos de estudiantes, funcionarios, empleados, padres de familia que se reunían para comenzar a organizarse y apoyar a sus hijos. Nadie ofreció resistencia los militares.

El número de detenidos –que fueron subidos a los transportes militares y trasladados a la explanada de Rectoría– alcanzó los mil 500, según el propio Ejército. Entre ellos se encuentran relevantes académicos y funcionarios universitarios, como Ifigenia Martínez, directora de la Escuela de Economía; Julio González Tejada, director de Orientación y Servicios Sociales; Rafael Moreno Montes de Oca, director de Publicaciones; Pablo Marentes, director de Información y Relaciones; Armando Sayas, director de la Orquesta Sinfónica de la UNAM; el filósofo Eli de Gortari; el abogado Armando Castillejos, Francisco Valero Recio (general retirado), Rosa Bracho, Eugenia Valero Becerra y Rosario Peniche.

Los partes militares sobre la ocupación de CU aportaron datos curiosos. Por ejemplo: “En la zona de acción de esta unidad se recogieron una pistola marca Ruby calibre 38 y otra de gas en forma de pluma fuente (…) Cabe informar igualmente que la mayoría de las personas detenidas estuvieron dando muestras de franca y antipatriótica actitud subversiva, cantando himnos guerrilleros incitando a la revolución, proclamándose orgullosamente valientes guerrilleros que al morir en las trincheras vivirían para la eternidad. Todo lo cual fue cantado con más entusiasmo y mejor entonación que cuando cantaron  posteriormente el Himno Nacional mexicano.

“Igualmente se informa que entre las mujeres detenidas había por lo menos dos embarazadas que, sin recato alguno (sic), pedían permiso para ir al baño (…) De lo anterior se deduce que la Universidad ya no funcionaba como tal, sino como un centro de perversión (sic), todo lo cual manifestado por pláticas que tuve con algunos empleados (…) que había entre ellos pandillas terroristas que exigían dinero a la mayoría de estudiantes y principalmente a las muchachas, a las cuales obligaban bien a darles su cuota o a darles show”.

El general Crisóforo Mazón Pineda anotó en su parte militar: “Adjunto me permito remitir a esa superioridad folletos y libros propagandísticos así como artículos diversos tales como: ropa interior femenina, preservativos y fotografías pornográficas, los cuales fueron encontrados en los locales de esta Ciudad Universitaria”.

A la caza del CNH… y sólo detienen a un delegado

El Ejército rodeó todas las escuelas antes de enfilarse a la Facultad de Medicina, donde sesionaba el Consejo Nacional de Huelga, pero muchos miembros de los comités de lucha de las escuelas y facultades, alumnos, maestros, empleados y padres de familia salieron corriendo entre los mismos vehículos militares que avanzaban lentamente.

En el auditorio de la Facultad de Medicina, al fondo de Ciudad Universitaria, el CNH todavía no lograba reunirse por completo. “Hacía tiempo se venía insistiendo en que era necesaria la puntualidad de los delegados, pues muchas veces se iniciaban las sesiones con 50 de los 200 delegados. Por supuesto, el auditorio estaba casi vacío y se inició la sesión”, comentó Luis González de Alba, representante de la Facultad de Filosofía y Letras en el Consejo.

Gracias a esa impuntualidad, entre otros factores, ninguno de los integrantes del CNH fue detenido durante la ocupación, salvo Romeo González Medrano, representante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y sólo porque se regresó a tratar de sacar un mimeógrafo.

Cuando los tanques ya estaban a las puertas de la UNAM, llegó el primer aviso al CNH, pero el orador en turno no le prestó atención. “Al poco rato ‒contó González de Alba‒, entró otro compañero, quien con toda calma informó: ‘Aquí abajo, en el estacionamiento de la facultad, se están acomodando los tanques y los transportes de paracaidistas; si quieren salir, apúrense. Yo ya me voy’”.

Los tanques avanzaban lentamente, al ritmo de las palabras de León Felipe que caían desde los altavoces que transmitían la señal de Radio UNAM.

De repente, dejó de transmitir la radio universitaria. León Felipe calló. Alcira Soust, una joven escritora uruguaya a cargo de los controles que había puesto el disco de Voz Viva en el que el poeta español lee sus textos, corrió a esconderse en uno de los baños de la torre de Humanidades.

“Alcira, desde la ventana de un baño del octavo piso de la torre, miraba cómo estudiantes y profesores eran llevados a punta de bayoneta, algo que su moral y su pánico no toleraban”.

El himno, la bandera, la V de la victoria

Una buena cantidad de militares se concentraron en Rectoría. A los cientos de detenidos se les obligó a tirarse pecho a tierra y a colocar las manos detrás de su cabeza. Piquetes de soldados vigilaban, sosteniendo cada cual su fusil con bayoneta calada.

Menos de una hora pasó desde que se inició la ocupación; 10 minutos antes de las 11 de la noche un grupo de cinco soldados comenzó a arriar la bandera que estaba a media asta desde que el rector la colocó el 30 de julio. En ese instante, los cientos de capturados se levantaron y cantaron el Himno Nacional.

Ya arriada la bandera, los soldados gritaban: “¡Al suelo, al suelo!”. Todavía allí, los prisioneros siguieron cantando el himno. La diferencia de recursos era por lo menos abrumadora. “Trescientos seres desarmados contra 10 mil soldados con jeeps, tanques ligeros, carros de asalto”. Se les empezó a subir a los camiones. De nuevo, entonaban el himno.

A pesar de la gravedad de la situación, los detenidos no sólo tenían el arrojo de cantar sino que daban muestras de algo más: “Los compañeros que habían sido detenidos, tirados boca abajo en la explanada, levantaban los brazos entre las botas de los soldados y hacían la V: ¡Venceremos! Esa era la actitud; nunca el abatimiento, sino la indignación”.

El saldo oficial de la ocupación de Ciudad Universitaria se sintetizó en cuatro renglones: “A las 0:20 horas del 19 de septiembre, en 20 camionetas panel de la policía fueron sacadas las personas detenidas. Una parte de los detenidos fue conducida a la cárcel preventiva de Lecumberri y otra a la Procuraduría General de Justicia del Distrito y Territorios Federales. Fueron aprehendidas unas mil 500 personas”.

La carta de Echeverría

En la mañana de este mismo miércoles 18, llegó a la Facultad de Ciencias de la UNAM una carta dirigida al Consejo Nacional de Huelga de parte del secretario de Gobernación, Luis Echeverría, en la cual se afirmaba que dada la proximidad de los Juegos Olímpicos, el gobierno federal estaba interesado en resolver a la brevedad posible el conflicto.

Asimismo, se solicitaba al CNH nombrar de inmediato a sus representantes para dar inicio al diálogo público.

Visto a la luz de lo sucedido horas más tarde, Salvador Martínez della Rocca, del Comité de Lucha de la Facultad de Ciencias, definió como una trampa el mensaje de Echeverría: “La carta tenía tal importancia política que era seguro que a las ocho de la noche de ese día el CNH en pleno estaría discutiendo, en el auditorio de Medicina, tanto las condiciones como sus representantes para el diálogo con el gobierno. Con esa absoluta seguridad, a las 10 de la noche el Ejército rompe el silencio y toma Ciudad Universitaria. La maniobra había sido clara. Se trataba de garantizar la presencia completa del CNDH, tomar CU, detener a todos los dirigentes estudiantiles y así descabezar al movimiento”.

“Peor todavía”, apuntó por su lado Raúl Álvarez Garín, dirigente del CNH: “en la mañana del día 18, los periódicos daban cuenta de la aparente disposición de la Secretaría de Gobernación para formalizar el diálogo”.

En tanto, durante el día, en la UNAM se efectuaron varias asambleas y un mitin frente a Rectoría –con la participación de unos 5 mil estudiantes, profesores y empleados universitarios– para determinar si se retornaba a clases o se continuaba la huelga hasta que el gobierno diera solución a los seis puntos del pliego petitorio.

Se optó por esto último: el rechazo al regreso a clases fue masivo, aunque el CNH flexibilizó su postura y matizó: declaró que aceptará el diálogo por escrito, si la difusión de los documentos es precisa y profusa.

Y en diversos rumbos de la ciudad, grupos de choque –formados por integrantes del Movimiento Unificado de Renovadora Orientación (MURO) y porros de la UNAM– atacaron en distintos puntos de la ciudad.

Por la mañana tomaron la preparatoria 1 y atacaron en la prepa 7. Por la tarde agredieron violentamente a brigadistas de la prepa 2; el estudiante Hugo Alvarado Monterrubio, de la Facultad de Ciencias, recibió un balazo en una pierna. También se lanzaron contra alumnos las facultades y escuelas de Economía, Derecho, Medicina, Ciencias y Artes Plásticas; Eduardo del Valle, El Búho, delegado de Economía ante el Consejo, fue uno de los tres estudiantes golpeados.

Referencias:

Citado en Gustavo Castillo García, “La toma de CU”, La Jornada, 18 de septiembre de 2008. En www.jornada.unam.mx/2008/09/18/index.php?section=politica&article=016n1pol

“18 de septiembre de 1968. La Ciudad Universitaria es ocupada por el Ejército”, Instituto Nacional de Estudios de las Revoluciones de México, disponible en www.bicentenario.gob.mx

Guevara Niebla, op. cit.

Monsiváis, Carlos, Democracia, primera llamada: el movimiento estudiantil de 1968, Conaculta y gobierno del estado de Colima, México, 2010. En www.mty.itesm.mx/dhcs/deptos/ri/ri-802/lecturas/nvas.lecs/1968-monsi/mc0292.htm

Guevara Niebla, Gilberto, “El Ejército toma Ciudad Universitaria”, La Crónica de Hoy, 12 de septiembre de 2017. En www.cronica.com.mx/notas/2017/1055968.html

González de Alba, Luis, Los días y los años, Era, México, 1971, p. 125.

Guevara Niebla, op. cit.

Jardón, pp. 76 y 77.

Ídem.

González de Alba, op.cit., p.125.

Idem.

Salazar Peralta, Enrique, El ropero, Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, 2015, pp. 88 y 89. En http://bibliotecavirtual.itca.gob.mx/wp-content/files_mf/1439582153ElRoperoCOMPLETO.pdf

Castillo García, op. cit.

Monsiváis, op. cit., p. 121.

González de Alba, op. cit., p.127.

Castillo García, op. cit.

Otras voces, p. 227

Ídem.

La estela, p 73

Roberto Diego

Jardón, p. 76

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La COVID-19 quizás no se vaya nunca: ¿cómo aprendemos a convivir con ella?

Los científicos están convencidos de que el virus llegó para quedarse. Lo que eso significa para nuestra vida diaria aún está por verse. Hablamos con expertos sobre los distintos escenarios posibles para el futuro.
22 de julio, 2021
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La COVID-19 ha infectado a más de 185 millones de personas y ha causado cuatro millones de muertes en todo el mundo desde que fue clasificada como una pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hay grandes esperanzas de que la vacunación pueda llevar al mundo de regreso a algún tipo de normalidad, aliviando las restricciones que han moldeado nuestras vidas durante los últimos 16 meses.

Sin embargo, los científicos están cada vez más convencidos de que el coronavirus llegó para quedarse.

En enero, la revista científica Nature preguntó a más de 100 inmunólogos, virólogos y expertos en salud de todo el mundo si se podía erradicar el Sars-Cov-2.

Casi el 90% de los encuestados dijo “no”: hay evidencia, dijeron, y que es probable que el coronavirus se convierta en endémico y continúe circulando en el mundo.

Esto no es desconocido en la batalla de la humanidad contra las enfermedades, pero este virus presenta algunos desafíos específicos.

Entonces ¿cómo predice la ciencia que tendremos que vivir con la covid-19 en los próximos años?

¿Por qué no podemos deshacernos de la covid-19, en primer lugar?

Foto histórica de un niño con sarampión

Getty Images
El sarampión es un caso raro de una enfermedad viral que logró erradicarse, aunque en años recientes han ocurrido algunos brotes.

Erradicar las enfermedades infecciosas no es algo que ocurra todos los días. En absoluto.

De hecho, hasta la fecha, la OMS ha declarado solo dos enfermedades virales oficialmente erradicadas, la viruela y la peste bovina.

Y solo la viruela, una afección antigua que creó epidemias a lo largo de la historia de la humanidad y causó hasta 500 millones de muertes en el siglo XX hasta su erradicación en la década de 1980, es comparable a la covid-19 en términos de distribución geográfica y alcance.

Un conjunto único de circunstancias ayudó a erradicar la viruela, principalmente mediante el desarrollo de una vacuna que cortó la transmisión del virus.

Desafortunadamente, las vacunas contra la covid-19 desarrolladas hasta ahora no han logrado el mismo efecto.

“Las vacunas que tenemos hoy en día en algunos casos no previenen la infección. Simplemente modifican la infección y hacen que la enfermedad sea menos grave. Las personas vacunadas aún pueden transmitir el virus a otras”, dice David Heymann, profesor de epidemiología de enfermedades infecciosas en la Escuela de Salud y Medicina Tropical de Londres.

Paul Hunter, profesor de medicina de la Universidad de East Anglia (Reino Unido), va más allá. Él cree que las vacunas no evitarán que contraigamos la covid-19 en el futuro.

“La covid nunca desaparecerá”, anticipa. “Es inevitable que nos contagiemos repetidamente por el resto de nuestras vidas, ya sea que nos hayamos vacunado o no”.

Entonces ¿qué pasará con el nuevo coronavirus?

Ilustración de una molécula del virus Sars-CoV-2.

Getty Images
La covid-19 puede convertirse en una enfermedad endémica como la gripe.

El profesor Heymann es uno de los muchos expertos que creen que la covid-19 se convertirá en una enfermedad endémica, lo que significa que seguirá circulando en grupos de la población mundial durante los próximos años.

Esto no es algo nuevo: los virus de la gripe y los cuatro coronavirus que causan los resfriados comunes, por ejemplo, son endémicos.

La OMS calcula que entre 290.000 y 650.000 personas en todo el mundo mueren cada año por causas relacionadas con la gripe.

Pero estas enfermedades se han vuelto manejables, con un número de muertos que puede estimarse.

Los científicos, y los políticos, esperan que este sea el caso con la covid-19: en este escenario, el virus se mantiene, pero las personas desarrollan cierta inmunidad a través de la vacunación y las infecciones naturales.

Por lo tanto, hay menos casos graves de la enfermedad y las hospitalizaciones y muertes no son de la escala que hemos visto hasta ahora.

El problema aquí es que todavía no sabemos si este virus realmente se comportará de esa manera.

El profesor Heymann lo llama “muy inestable”.

“Cuando este virus se replica en células humanas, muta de vez en cuando. Y algunas de esas mutaciones son motivo de preocupación”.

Pero el experto también dice que la covid-19 puede convertirse en una preocupación menor de lo que es hoy por otros medios.

“Los virus también pueden disminuir en virulencia (gravedad), ya sea por mutación o porque la mayoría de la población está vacunada”.

¿Significa que tendremos que vacunarnos una y otra vez, como hacemos con la gripe?

Dosis de vacunas de covid-19

Getty Images
Todavía no está claro cuánto dura la inmunidad contra el covid-19 provista por las vacunas.

Un virus tiene una “misión”: propagarse a la mayor cantidad de personas posible, razón por la cual las mutaciones son comunes.

“Desde un punto de vista evolutivo, el virus necesita mutar para que pueda infectar más personas. Un virus exitoso es el que se propaga más fácilmente”, explica Trudy Lang, profesora de Salud Global en la Universidad de Oxford.

Los cambios en los virus de la influenza son tan comunes que una red de agencias de salud revisa la composición de las vacunas contra la influenza todos los años.

Hay otras enfermedades, como el tétanos, que requieren inyecciones de refuerzo a lo largo de nuestra vida.

Como sabemos, el coronavirus ha desarrollado al menos cuatro variantes principales, incluida la delta, altamente contagiosa, identificada por primera vez en India y actualmente detrás de los picos en casos en Europa, Asia y EE.UU.

Las estadísticas sugieren que la vacunación está funcionando bien contra la delta; por ejemplo, las últimas cifras del organismo de Salud Pública de Inglaterra muestran que el 82% de todas las infecciones con esta variante entre febrero y junio que terminaron en el hospital no eran personas vacunadas o solo habían recibido una dosis.

Sin embargo, el Sistema Nacional de Salud de Reino Unido (NHS) ha comenzado a planificar una tercera vacuna o “refuerzo” antes del invierno, que se administrará a más de 30 millones de personas.

En EE.UU., los Institutos Nacionales de Salud han comenzado un ensayo clínico con personas completamente vacunadas para estudiar si una vacuna de refuerzo aumentará los anticuerpos y prolongará la protección.

La realidad es que los científicos aún no saben cuánto tiempo durará la inmunidad de las vacunas de covid-19.

Esto se debe a que estas vacunas son bastante nuevas y los investigadores aún están analizando la respuesta inmune a los diferentes tipos de inyecciones disponibles.

“Nadie sabe todavía si necesitaremos más vacunas”, dice el profesor Heymann.

“Es un virus diferente al de la gripe y está mal incluso poner eso en la mente de las personas en la actualidad”.

¿Pueden los encierros convertirse en algo habitual?

Dos niños de Bangladesh durante un confinamiento en su país.

Getty Images
Muchos países se vieron forzados a ordenar confinamientos locales o nacionales durante la pandemia.

Varios países y regiones han tenido que volver a introducir restricciones de viaje y circulación a medida que aumentaban las tasas de infecciones y hospitalizaciones.

Si bien estas medidas ayudaron a frenar la propagación de la enfermedad y aliviaron la presión sobre los sistemas de salud, también causaron daños económicos, incluido el aumento del desempleo.

¿Podrían los encierros seguir siendo parte de un escenario endémico?

Eso dependerá del éxito de los programas de vacunación en la reducción de las admisiones hospitalarias en cada país, dicen los expertos.

En los últimos meses hemos visto intervenciones tanto localizadas como nacionales en todo el mundo: mientras que Australia tenía siete ciudades bloqueadas, Bangladesh optó por un conjunto de restricciones para todo el país.

“En la medida de lo posible, los bloqueos se convertirán en parte del conjunto de herramientas esenciales que los gobiernos utilizarán al abordar los brotes”, le dijo Nicholas Thomas, profesor asociado de seguridad sanitaria en la City University de Hong Kong a la agencia de noticias Bloomberg.

¿Aún tendré que usar mascarilla?

Una mujer y un niño paseando en Long Beach, California, mientras se ve una mascarilla en el piso.

Getty Images
Pocas medidas han sido más controversiales que el uso obligatorio de mascarillas en algunas partes del mundo.

Pocas medidas han sido más controvertidas durante la pandemia que el uso obligatorio de cubrirse la boca. Incluso se convirtió en parte de la provocación política en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2020.

Pero los científicos apoyan abrumadoramente su uso como una forma de contener la propagación de covid-19 incluso en áreas donde las tasas de vacunación son altas.

“Está claro que no podemos seguir teniendo bloqueos cada vez que hay un brote”, dice la científica del comportamiento Christina Gravert, de la Universidad de Copenhague.

“Pero parece razonable seguir recomendando que las personas que se sientan enfermas se mantengan alejadas del transporte público y trabajen desde casa, o al menos usen una mascarilla cuando estén cerca de otras personas”, agrega.

El uso de mascarillas está muy extendido en algunos países asiáticos, pero no en otras partes del mundo.

Las encuestas sobre las intenciones futuras no son nada alentadoras: en EE.UU. por ejemplo, el uso obligatorio de mascarillas al aire libre para quienes están completamente vacunados se eliminó en abril, y la proporción de personas vacunadas que informaron usar una en todo momento ha disminuido desde entonces de 74% a 63%, según el índice de coronavirus Axios-Ipsos.

La encuesta también encontró que el uso de mascarillas disminuyó entre las personas no vacunadas.

Mientras que algunos argumentan que los gobiernos deberían respaldar el uso de mascarillas en interiores como parte de sus campañas de salud pública, otros creen que dependerá del individuo, y algunas personas pueden optar por usar una como señal de cortesía común, particularmente en el transporte público o espacios abarrotados.

¿Qué pasa con los viajes internacionales?

Actualmente, los gobiernos se debaten entre las consecuencias económicas de las fronteras cerradas para viajes no esenciales y las necesidades de proteger a su población del virus.

Los diferentes países tienen reglas diferentes y expertos como el profesor Heymann critican lo que ven como un esfuerzo global mal coordinado.

“Con la distribución desigual de las vacunas, la OMS no recomendará un ‘pasaporte de vacunación’, pero espero que algunos países los utilicen”, dice.

“Ciertamente no es ético tener un certificado de vacunación si las personas no pueden viajar porque no pudieron conseguir la vacuna o tienen una razón para no vacunarse”.

No obstante, la Unión Europea ya ha desplegado su Certificado Covid Digital, que permite a los ciudadanos y residentes moverse dentro del bloque continental sin estar sujetos a restricciones si han sido vacunados, tienen una prueba negativa válida o se han recuperado recientemente de la enfermedad.

El pasaporte de la vacuna está reconocido por los 27 miembros de la UE, así como por Islandia, Noruega y Suiza.

Pero queda por ver cómo el resto del mundo manejará el movimiento de personas de otros países a través de sus fronteras.

Los viajes internacionales se han desplomado desde marzo de 2020 y la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), estimó que la pandemia costará hasta US$1,4 billones de dólares en ingresos por turismo perdidos durante 2021, y los países de bajos ingresos serán los más afectados.

¿Tendremos alguna vez una “democracia de las vacunas”, y eso influye?

Una mujer siendo vacunada en un área rural de Kenia.

Getty Images
Vacunar a los países más pobres no es solo una cuestión humanitaria, sino que también puede potencialmente limitar las probabilidades de que emerjan nuevas variantes del virus.

Hasta el 5 de julio, un poco más de 1.000 millones de personas han quedado completamente vacunadas contra la covid-19 en todo el mundo, menos del 15% de la población mundial.

“Nuestro mundo está fallando, como comunidad global estamos fallando”, dijo recientemente el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una conferencia.

Aparte del tema humanitario, la “democracia de las vacunas” también es importante para mantener a raya las variantes de covid-19.

En una carta abierta reciente, los jefes de la OMS, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC) advirtieron que la escasez de vacunas en los países más pobres crea las condiciones para la aparición de nuevas variantes.

“Cada vez más, se está desarrollando una pandemia de dos vías. La distribución desigual de vacunas no solo deja a millones de personas vulnerables al virus, sino que también permite que surjan variantes mortales y reboten en todo el mundo”, escribieron.

“Incluso los países con programas de vacunación avanzados se han visto obligados a volver a introducir medidas de salud pública más estrictas. No tiene por qué ser así”.

Durante la cumbre más reciente del G7, los líderes de las siete economías avanzadas más grandes del mundo (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) se comprometieron a enviar 1.000 millones de dosis de vacunas a los países pobres.

Esto está muy por debajo de las 11.000 millones de dosis que según las estimaciones de la OMS son necesarias para cubrir a la población más pobre del mundo. Y llegar a todos será clave para expandir la inmunidad si el virus estará en circulación en el futuro cercano.

“Existe una responsabilidad humanitaria y de salud pública para asegurarnos de que obtengamos una distribución equitativa de las vacunas en todo el mundo”, dice el profesor Heymann.

¿Los animales todavía presentan un riesgo?

Visón en una jaula.

Getty Images
Un estudio en Dinamarca descubrió que los visones podían contagiar la covid-19 a los humanos.

La lucha contra el SARS-CoV-2 también depende de cómo se comporte el virus en los animales. Hasta la fecha, los científicos apoyan la idea de que este coronavirus se originó en los murciélagos y de que puede haber saltado a los humanos a través de un animal intermediario.

Los estudios han demostrado que puede infectar a gatos, conejos y hámsteres y es particularmente infeccioso en visones: científicos en Dinamarca encontraron evidencia de transmisión de visones a humanos.

Los expertos dicen que mientras haya animales en la naturaleza que puedan contraer el virus, existe el riesgo de que también puedan infectar a los humanos.

“Las enfermedades están ahí fuera. Dada la oportunidad, podrían saltar”, le dijo a la BBC Dawn Zimmerman, veterinaria de vida silvestre del Programa de Salud Global del Instituto Smithsonian de Biología de la Conservación.


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