Bullying a la inteligencia: la discriminación a niños sobresalientes en México
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Programa Pauta

Bullying a la inteligencia: la discriminación a niños sobresalientes en México

La discriminación a los niños con aptitudes sobresalientes persiste. Un proyecto piloto de organizaciones civiles y diputados explora conducirlos de forma distinta.
Programa Pauta
Por César Reveles y Lizbeth Padilla
24 de septiembre, 2018
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A los tres años, Fernando comenzó a leer. Comprendía más rápido las actividades y siempre quería aprender cosas nuevas. Entendió que sería distinto a sus compañeros porque tenía mayor facilidad de aprendizaje. Fernando es un alumno con aptitudes sobresalientes, ni él ni sus padres pensaron que esto, en lugar de ser un aliciente, sería un obstáculo para su desarrollo integral.

“Desde que la directora del kínder se dio cuenta de sus capacidades le hizo bullying, lo amarraba a la silla para que no se moviera y le prohibía leer, desde el inicio los maestros lo etiquetaron como un alumno problema”, cuenta en entrevista, Claudia Villalobos, madre de Fernando.

La realidad de Fernando es la misma que padecen miles de niñas y niños con aptitudes sobresalientes en México.

Especialistas y padres de familia concuerdan en un punto: los alumnos con aptitudes sobresalientes y talentos específicos deberían ser vistos como un sector vulnerable, lejos de etiquetarlos como niños problema o verlos como sobredotados.

Ante el acoso escolar, ellos y sus familias, optan por cambiar una y otra vez de escuela hasta encontrar la mejor opción para tener un desarrollo integral.

Aunque la Secretaría de Educación Pública (SEP) cuenta con estrategias para atender a este sector desde la educación básica, éstas no han funcionado y la situación en escuelas privadas no es muy distinta: los menores también se enfrentan a exclusión y agresiones.

Papás, mamás y la organización IQ+, respaldados por una comisión de la Cámara de Diputados, crearon un proyecto piloto para recibir a alumnos con aptitudes sobresalientes de primaria y secundaria.

Animal Político platicó con Fernando y otros cuatro menores que forman parte de este proyecto, así como con padres y expertos en el tema para conocer su experiencia y los problemas que enfrentan en la escuela por el simple hecho de aprender a otro ritmo.

Qué caracteriza a un niño sobresaliente

La Secretaría de Educación Pública (SEP) define a los alumnos o alumnas con aptitudes sobresalientes como aquellos capaces de destacar significativamente del grupo social y educativo al que pertenecen, en uno o más de los siguientes campos del quehacer humano: científico-tecnológico, humanístico-social, artístico o de acción motriz. Además, dice, requieren de un contexto facilitador que les permita desarrollar sus capacidades.

Gabriela de la Torre, directora general del Programa Adopte un Talento (PAUTA) -creado por la UNAM y que atiende a este sector por medio de actividades extracurriculares-, señala que una parte de la población se limita a ver a estos niños como los más inteligentes, que no tendrán problemas para sobresalir y desarrollarse de manera integral, cuando en realidad sucede lo contrario. “Ellos tienen necesidades específicas y al ser un sector minoritario deberían ser vistos como vulnerables”.

Para Lilian del Valle, coordinadora de PAUTA, que un niño o niña sea detectado como alumno con aptitudes sobresalientes, “no significa que sea el mejor en todo, sino que tiene unas características, cognitivas, sociales, emocionales muy particulares. Suelen tener habilidades muy altas en ciertas áreas pero que también pueden dificultar la relación o el trabajo en otras”.

En tanto que los niños con talentos específicos son aquellos que, además de presentar aptitudes sobresalientes, destacan en algunos de los campos con un rendimiento superior.

Estos alumnos, explica la especialista, tienen facilidad para el aprendizaje, son muy curiosos, tienen muy buena memoria, y un razonamiento abstracto con habilidades más tempranas. “Su rendimiento colectivo es diferente pero no necesariamente eso implica que sean los mejores de la escuela”, agrega.

Estas cualidades hacen que su adaptación en un salón de clases sea complicada debido a que suelen ser etiquetados o mal identificados, como en el caso de Víctor y Meghan, hermanos con aptitudes sobresalientes que siempre han asistido a escuelas públicas.

Nancy Robles, madre de ambos, cuenta que las aptitudes de Víctor fueron detectadas desde el kínder. En primero de primaria su maestra lo impulsó al saber sobre su situación pero en los años posteriores la situación cambió radicalmente.

“Con sus maestras y maestros era queja tras queja. Decían que hablaba mucho y se movía mucho. Yo platiqué con él, sin saber que estaba haciendo mal, y entró en razón, acató las órdenes de sus maestros. Pero a partir de esto se le detonó una dermatitis en las manos por el estrés de estar haciendo lo que le ordenaban”, recuerda.

Lilian Valle opina que uno de los principales temas que dificultan el desarrollo de estos alumnos en las escuelas es la falta de sensibilización en el personal docente y administrativo, la cual se refleja en el resto de los compañeros en las aulas.

“Falta mucha sensibilización y capacitación para identificarlos. Cuando visito escuelas y pregunto cuántos niños sobresalientes hay, a veces me dicen que solo uno y cuando comienzo a dar las características se dan cuenta de que tienen a muchos más, pero sucede que por lo regular estas aptitudes suelen confundirlas con hiperactividad o déficit de atención”, explica.

Esto fue lo que sucedió con Diego (hoy de 13 años), cuando tenía 7 su maestra de primaria “lo diagnosticó” como un niño hiperactivo y con déficit de atención, incluso recomendándole a Xóchitl Domínguez, su madre, que fuera con un especialista “para que lo medicaran”.

“En la escuela siempre me reportaban que no ponía atención, que no trabajaba en clase, que se distraía y que por eso no tenían que calificarle. También reportaban que era muy inquieto y yo la verdad lo regañaba y castigaba porque decían que era un niño problema, ahora a consecuencia de todo esto Diego se convirtió en una persona muy tímida”.

Imagen: Programa Pauta

La propuesta de la SEP, del papel a la realidad

En 2014, la SEP creó el Programa para la Inclusión y la Equidad Educativa (PIEE) que integra siete programas entre los que se encuentra el Fortalecimiento de la educación especial y de la integración educativa, en el cual están contemplados los alumnos con Aptitudes Sobresalientes y con talentos específicos.

En un inicio los programas funcionaban por separado, con presupuesto y recursos humanos independientes. Sin embargo, al unir todos los programas, el de alumnos sobresalientes quedó debilitado en presupuesto y en recursos humanos, pues desaparecieron los responsables de zonas que se encargaban de supervisar que los niños fueran atendidos correctamente con las estrategias que les corresponden.

Para 2014 el presupuesto total destinado para el PIEE era de 505 millones 281,635 pesos, dinero que se reparte en los siete distintos programas.

Un registro de la SEP, que no especifica el año, referente al PIEE, revela que en México hay 148,211 alumnos con discapacidad o aptitudes sobresalientes.

Se solicitó a la SEP la cifra actualizada de alumnos con aptitudes sobresalientes y talentos específicos en escuelas públicas, pero hasta el cierre de edición no hubo respuesta.

El PIEE plantea una serie de estrategias de enriquecimiento dentro del contexto educativo con la finalidad de favorecer el desarrollo integral de los alumnos que incluyen actividades en el aula, en la escuela y fuera de ella.

También plantean el proceso de aceleración que es un modelo de intervención “que permite a los alumnos con aptitudes sobresalientes y talentos específicos, moverse a través del currículo a un ritmo más rápido de lo que se establece en el sistema educativo nacional”.

“El unir siete programas en uno solo propicia que otras poblaciones como las de niños indígenas o con alguna discapacidad motriz sean prioridad mientras que el tema de los alumnos con aptitudes sobresalientes se vuelve a hacer chiquito y se invisibiliza”, comenta Gabriela de la Torre.

A pesar de esto dice estar de acuerdo con las estrategias que el PIEE establece para los alumnos sobresalientes, aunque el tema de los recursos y personal capacitado limita su aplicación.

Las autoridades tampoco cuentan con las condiciones idóneas de detección y formación para estos alumnos, lo que propicia una grave fuga de cerebros interna, pues muchos se quedan sin posibilidades de desarrollarse e incluso optan por la deserción escolar al creerse alumnos problema o con déficit de atención.

“Son niños que pueden abandonar la escuela porque no encuentran una respuesta allí, pueden sufrir bullying o acaban en otras actividades, en casos extremos, delincuenciales. Por ello hacen falta ciertas ayudas especiales para que puedan desarrollar su potencial”, coincide Lilian del Valle, coordinadora pedagógica de PAUTA.

Claudia considera a su hijo Fernando como parte de un grupo vulnerable, pues cree que son niños incomprendidos y etiquetados, tanto por maestros como por compañeros. “Mucha gente piensa que tienen la vida resuelta y no, no son buenos en todo, son niños que sí aprenden más rápido pero también les cuesta mucho trabajo para adaptarse pues son hipersensibles”.

Una nueva oportunidad

En febrero de 2017 la Cámara de Diputados en Ciudad de México fue la sede de la Comisión Especial de Impulso a los Estudiantes de Altas Capacidades. Esta comisión estuvo integrada por diputados de todos los partidos además de organizaciones civiles y padres de familia como invitados. Una de estas organizaciones fue IQ+, originaria de Monterrey, Nuevo León surgida hace diez años y que hace cinco fundó el Centro de Alto Rendimiento Académico (CARA), que se especializa en la preparación de alumnos sobresalientes de primaria y secundaria.

Durante los foros de trabajo de la comisión, la organización IQ+ se reunió con Verónica Martínez quien es madre de un pequeño con aptitudes sobresalientes.

Bastaron algunos meses para que Verónica convocara a decenas de padres de familia y plantearan ante la comisión su interés de crear un proyecto como el del CARA de Monterrey.

Poco a poco el proyecto se cristalizó y aunque el sismo del 19 de septiembre lo prolongó un poco más, finalmente en diciembre de 2017 madres, padres y alumnos recibieron la buena noticia: el proyecto piloto sería una realidad y sería albergado en la escuela anexa de la Normal para maestros.

Esto se logró gracias al trabajo de los diputados durante la comisión. El Gobierno Federal, a través de la SEP, subsidió el pago de maestros y se autorizó el uso de las aulas en la Normal de maestros.

En el tema legislativo, la comisión logró que se aprobara en la Cámara de Diputados una reforma de ley donde se establece que los niños sobresalientes tengan uso de escuelas de tiempo completo. Ahora pasará a la Cámara de Senadores donde esperan que también sea aprobada por la nueva legislatura.

Debido a procesos administrativos, las clases en el proyecto piloto iniciaron en abril pasado. Un total 45 alumnos repartidos en tres grupos multigrado, dos de primaria y uno de secundaria, tuvieron que cerrar el ciclo escolar en tan solo dos meses.

“Los dos grupos de primaria corresponden a primaria baja, en el que hay alumnos de primero a tercero, y primaria alta para los pequeños que cursan de cuarto a sexto”, explica Verónica Martínez quien es hoy representante en Ciudad de México de la organización IQ+.

Verónica espera que el proyecto sea avalado en el Congreso en los próximos meses y así para el siguiente ciclo escolar cuenten ya con un presupuesto autónomo que permita su establecimiento y crecimiento.

“Nosotros esperamos que en un futuro podamos contar con centros de alto rendimiento académico como el que ya existe en Monterrey y alberga a 600 alumnos. Pero a lo que aspiramos es a la construcción del Centro de de innovación Educativa para alumnos con altas capacidades, que funcione como el centro de alto rendimiento que hizo el gobierno federal para la CONADE”.

De crearse un centro así, plantea Verónica, México sería el mayor beneficiado pues no habría más fuga de cerebros.

Por el momento estos 45 menores reciben clases avanzadas de ciencias, astronomía, matemáticas, educación socioemocional, plan de vida, inglés, entre otras.

La metodología adoptada agrega Verónica, está basada en el nuevo modelo educativo “por lo que podremos demostrar que la pedagogía planteada en dicho modelo si es efectiva, solo hay que aplicarla a diferentes ritmos dependiendo de la escuela”.

Espera que en 2 o 3 años máximo, con el apoyo del Congreso y la iniciativa de los padres de familia, el Centro de Innovación Educativa para alumnos con altas capacidades sea una realidad.

Imagen: Programa Pauta

Ser un niño sobresaliente no es como se piensa

Diego, Fernando, Jorge, Víctor y Meghan forman parte de un proyecto piloto del nuevo modelo educativo de la SEP enfocado a este sector.

Estos cinco estudiantes ven como una nueva oportunidad de desarrollo integral el proyecto piloto del Nuevo Modelo Educativo, al cual fueron invitados por la SEP y que se lleva a cabo en la Escuela Secundaria Anexa a la Normal Superior de México. Ellos, junto con sus familiares, decidieron darse de baja en sus escuelas y entrar en este programa. Aún no se sabe si funcionará o no.

Maestros capacitados imparten las materias de español, matemáticas, biología, química, física, educación física, historia, inglés y formación cívica. Hasta el momento, el proyecto se da a nivel primaria y secundaria.

Además de este proyecto, existen programas u organizaciones que funcionan como opciones extraescolares como PAUTA, programa que no suple a la escuela pero donde ofrecen un espacio a los niños y niñas con intereses en la ciencia y diversos conocimientos.

PAUTA es un espacio para que los alumnos con aptitudes sobresalientes “puedan desarrollarse de acuerdo con sus intereses y es un espacio donde encuentras pares intelectuales”, señala su coordinadora, Lilian del Valle.

Para las madres de estos cinco alumnos, el llegar a PAUTA y ser tomados en cuenta para el proyecto piloto impulsado por IQ+ y financiado por la SEP ha sido un parteaguas que les permitió ver el panorama de otra manera y les ha ayudado para comprender a sus hijos y descubrir cómo impulsar más su desarrollo. Todo un cambio, considerando que hace unos años, sufrían maltrato y discriminación.

Diego: Sufría bullying y ataques de sus compañeros

En sus primeros años de vida Diego, hoy de 13 años, comenzó a destacar entre sus compañeros de clases, pero su facilidad de aprendizaje, en lugar de ayudarle en la escuela, le trajo desventajas que mermaron su desarrollo personal.

Xóchitl, su madre, cuenta que luego de que su maestra de primero de primaria lo catalogara como un niño hiperactivo y con déficit de atención, comenzó a buscar ayuda para entender el comportamiento de su hijo.

“Parecía que no tenía límites, se salía del salón porque pasaba una mosca, o se distraía con rocas durante la clase de educación física, y hasta años después comprendimos que esto lo hacía no por rebelde sino porque quería investigar y saber sobre las moscas o las rocas, quería estudiarlas”, dice su madre.

Fue hasta que Xóchitl llevó a Diego a la clínica de la conducta de la SEP  – y tras dos años de terapia – que los especialistas descartaron el déficit de atención e hiperactividad y concluyeron que el menor presentaba características de niño con aptitudes sobresalientes.

Diego cambió dos veces de primaria, en la búsqueda de una que atendiera sus necesidades de desarrollo y en donde ya no sufriera ningún tipo de bullying.

“Yo lloraba mucho, fueron años escolares muy duros, ya no sabía qué hacer. Lo que más me preocupaba es que él no era un niño feliz, sus compañeros y maestros no comprendían que más allá de sus aptitudes, Diego no dejaba de ser un niño y como tal también quería divertirse y jugar, como todos los demás”.

En su última escuela, antes de ingresar al proyecto piloto de la SEP, Diego sufría ataques verbales de sus compañeros quienes lo catalogaban como “retrasado o tonto”.

Diego comenta que ser un alumno con aptitudes sobresalientes es una oportunidad para ser una mejor persona.

Hoy se siente bien al formar parte de un grupo donde encontró a compañeros igual a él que lo comprenden.

“Ahora me da emoción, mucha emoción ser un alumno sobresaliente. Y a mi mamá no sé cómo expresarle las gracias por todo lo que me ha apoyado”, finaliza.

Fernando: “Yo no me siento diferente ni saco 10 en todo”

Claudia, madre de Fernando —ahora de 11 años— tuvo que cambiarlo cuatro veces de kínder en un mismo ciclo escolar, incluso demandó a de esas dos escuelas privadas ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) pues su hijo siempre fue etiquetado por los maestros como “el niño problema”.

“A sus cuatro años, Fer nos decía que odiaba ir a la escuela, eso era terrible para nosotros, por ello buscamos ayuda con psicólogos, psiquiatras y neurólogos, e investigamos cómo poder ayudarlo a sentirse mejor”.

A partir de la primaria sus padres lo inscribieron en una institución especializada luego de que fuera diagnosticado como alumno con sobredotación intelectual. A pesar de que encontraron un lugar donde sus capacidades intelectuales eran impulsadas, las quejas por su comportamiento persistían.

Para Fernando la razón principal por la que los alumnos como él sean tratados de esa manera radica en la educación. “Hace falta que en el país la gente tome conciencia de lo que pasa a nuestro alrededor y se dé cuenta de que el experimentar, crear, buscar nuevas cosas, así como nuevos métodos y visiones es lo que hace falta a México”. Además dice no sentirse especial por sus capacidades. “Yo no saco 10 en todo, mucha gente confunde aptitudes sobresalientes con alumnos cerebrito, y no es así, también puede tratarse de un talento especial. Yo me siento extrañamente normal, como cualquier otro alumno, no me siento diferente”.

Fernando da un mensaje para aquellos alumnos sobresalientes que no han sido identificados en sus escuelas y que se sientan rechazados: “deben estar tranquilos, todo se resolverá, simplemente tienen que dar día a día lo mejor de ustedes y hablar con sus padres, decirles todo lo que piensan y lo que pasa, ellos los apoyarán”.

Imagen: Programa Pauta

Jorge: “La situación es desfavorable para nosotros”

“Él siempre me decía que se aburría en la clase, que ya se sabía el tema que no le interesaban, le desesperaba el no aprender cosas nuevas a diario”, cuenta Rosa Lagunes, madre de Jorge, de 12 años.

Considera que el hecho de ser estigmatizados y segregados radica en que “no les interesa lo mismo que a los chicos de su edad y ahí empiezan a sufrir el rechazo, el aislamiento. Ellos mismos se sienten desplazados”.

Rosa señala que la atención que recibió Jorge en las escuelas donde estuvo no fue la adecuada ni suficiente, pues aunque le aseguraban que implementarían estrategias para su aprendizaje no lo hicieron.

Los maestros, dice Rosa, deben estar capacitados para identificar a estos alumnos además de facilitar los trámites que ayuden a impulsarlos dentro de las escuelas.

Jorge recuerda que desde pequeño quería encontrar respuestas. “Mi paso por todas las escuelas ha sido muy largo, he pasado por muchos cambios, yo lo atribuyo a que el sistema no es compatible con lo que yo requiero”. Cuenta que lo que le ayudó a sobrellevar los malos tratos de sus compañeros fue “el creer en mí mismo, en mis capacidades, creer que puedo superarme, no tanto por la competencia, sino para aprender cada día cosas nuevas. En general la situación es desfavorable para nosotros como alumnos pero hay asociaciones que pueden apoyarnos”.

Víctor y Meghan, los hermanos sobresalientes 

Los hermanos Víctor de 12 y Meghan de 9 años fueron detectados desde el kínder como aptitudes sobresalientes.

Cuando Víctor cursaba el segundo de primaria comenzaron las quejas; para cuarto año, su madre, Nancy, decidió cambiarlo de escuela.

“Él me decía que la maestra le hablaba muy mal y que se sentía muy mal. Por esto sus compañeros los segregaban, solo le hablaba un niño de Guadalajara y la maestra lo molestaba diciéndole que era su novio”.

Para quinto empeoró la situación, así que Nancy acudió a la Unidad de Atención al Maltrato y Abuso Sexual Infantil de la SEP (UAMASI), la cual solicitó a la escuela que Víctor ya no acudiera a clases, sino que solo presentara exámenes para evitar la situación que atravesaba.

La Unidad de Servicio y Apoyo a la Educación Regular (USAER), que apoya la atención de los niños y adolescentes con necesidades educativas especiales, prestó atención en el tema e impulsó la contención de la agresión física.

Ya en sexto el profesor “segregó mucho a mi hijo, le cargaba la mano y lo afectaba en sus calificaciones pero él, al ver esto, le echó aún más ganas para no salir de la escolta”.

Nancy asegura que el proceso con Meghan ha sido más fácil dado que “ella es más kinestésica, más de habilidades solo que habla muchísimo. Meghan prefiere adaptarse a sobresalir, por eso ha sido menos problemático con ella y los maestros se limitan a resaltar su inteligencia”.

Para Víctor tener aptitudes sobresalientes “es una capacidad que debo aprovechar al máximo. Estoy contento por tener este tipo de aptitud y aprender de una forma diferente y más rápida. Ahora me siento contento de pertenecer al proyecto piloto porque es muy dinámico, creativo y didáctico además los maestros son muy buenos”.

En tanto que Meghan dice que el ser alumna con aptitudes sobresalientes “no es algo para presumir pues todos tenemos aptitudes sobresalientes para ser buenos en diferentes áreas, no es algo que me haga especial, aunque me gusta porque puedo aprender de una forma más fácil”.

Cuenta que se lleva bien con sus compañeras en la escuela y que le gustaría desarrollarse en la pintura, arquitectura y música.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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La Tierra registró el día más corto en su historia: ¿a qué se debe este fenómeno?

El 29 de junio de este año, nuestro planeta tuvo el día más corto del que se tiene registro. Los 28 récords anteriores se establecieron en 2020.
5 de agosto, 2022
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¿Alguna vez has tenido la sensación de que los días son cada vez más cortos?

La verdad es que tienes razón, aunque solo sea a medias.

Este año vivimos el día más corto del que se tiene registro histórico: el 29 de junio.

Pero antes de que busques en tu calendario, para ver si ese fue uno de esos días que se “te hizo más corto”, trata de adivinar qué tan corto fue.

No fue por horas, ni por minutos, y tampoco por segundos.

Según el sitio timeanddate.com, una web sobre recursos para medir el tiempo y las zonas horarias, la tierra duró 1.59 milisegundos menos en girar sobre su propio eje el pasado 29 de junio.

O mejor, el 29 de junio duró 1.59 milisegundos menos que 24 horas.

Para que te hagas una idea, el parpadeo de un ojo dura 300 milisegundos. Es decir, el tiempo que perdió ese día es el equivalente a poco más de una 300 parte de un parpadeo, solo se puede percibir con instrumentos muy precisos.

¿Ves por qué tienes la razón, pero solo a medias?

Pero, ¿por qué se habría de acelerar la rotación de la Tierra?

Y, si estamos viendo días cada vez más cortos, ¿quiere eso decir que se puede acelerar más?

Precisión asombrosa

La duración de los días en la Tierra se mide por el movimiento de rotación: lo que tarda el planeta en rotar sobre su propio eje.

La Tierra, la Luna y el Sol

Getty Images
La Tierra completa su rotación, una vuelta en torno a su propio eje, en 24 horas.

Gracias a los relojes atómicos, podemos medir esos días con una precisión que no podríamos tener de otra manera.

Un día terrestre o un periodo de rotación debe tardar en teoría 86 mil 400 segundos, que son los segundos que hay en mil 440 minutos o en 24 horas.

Pero desde el año 2020, las cosas han sido extrañas.

La Tierra

Hasta 2020, el día más “corto” del que se tenía registro había ocurrido el 5 de julio de 2005, con una duración de 1.0516 milisegundos menos que 24 horas.

Globo terráqueo girando rápido

Getty Images
¿Qué significa que la Tierra esté girando más rápido?

Pero en 2020, la Tierra reportó los 28 días más cortos que se hayan registrado desde que en los años 60 se comenzaron a usar los relojes atómicos.

El 19 de julio de ese año, el planeta rompió el récord que había establecido en 2005, registrando un día 1.47 milisegundos más corto de lo normal.

El nuevo récord, el del 29 de junio de este año, es de 1.59 milisegundos más corto de lo normal.

Pero es algo que los científicos creen que no es motivo de preocupación.

Variaciones periódicas

“Creemos que esto ha venido pasando durante millones de años. Pero con variaciones muy pequeñas”, dijo Graham Jones, astrofísico de Time and Date, a BBC Mundo.

Christian Bizouard, del Observatorio de París del Centro de Orientación de la Tierra del IERS, agregó que la tendencia de aceleración que vemos actualmente empezó en la década de 1990.

“Después de una interrupción en 2004, con una pequeña desaceleración, la aceleración se restableció en 2016”, detalla Bizouard.

Pero los científicos no tienen certeza de cuánto pueda durar esta aceleración. “En algún momento, las cosas volverán a desacelerarse otra vez”, aseguró Jones.

¿A qué se debe que la Tierra se “apure”?

“A escalas temporales de décadas (de entre 10 y 100 años), la duración de los días presenta variaciones irregulares”, dijo Bizouard a BBC Mundo.

Los científicos coinciden en que estos cambios se producen por la interacción de factores como la actividad del núcleo fundido del planeta o el movimiento de los océanos y de la atmósfera.

Pero en realidad el origen de estas variaciones no se entiende, dice Bizouard.

Jones reconoce también que los expertos no saben “exactamente por qué la Tierra se acelera o se desacelera durante largos periodos”.

Pero, en general, para Jones “es sorprendente lo precisa que es la Tierra como ‘cronómetro'”, pues “solo se pierde unos milisegundos”.

¿Qué pasaría si la Tierra se retrasara o adelantara más?

Aunque sean pequeños, los cambios en los tiempos de la Tierra pueden acumularse a lo largo de los años y causar que nuestros relojes se adelanten o retrasen un segundo.

Núcleo de la Tierra

Getty Images
Factores como la actividad del núcleo de la Tierra, los océanos y la atmósfera influyen en la duración de los días en la Tierra.

Para solucionar el desajuste, los científicos usan desde 1973 el llamado “segundo intercalar”, que puede ser positivo o negativo.

Es decir, este segundo puede sumarse a nuestros relojes cuando la Tierra se retrasa, o puede quitarse cuando el planeta acaba sus rotaciones en menos tiempo de lo normal.

Desde 1973, el IERS ha añadido 27 segundos intercalares a la hora oficial de los relojes de la Tierra.

“Si los días más cortos continúan, en algún momento podríamos necesitar un segundo intercalar negativo, es decir, quitar un segundo de nuestros relojes para que se ajuste a la rotación más rápida de la Tierra”, dice Jones.

“Pero podremos o no necesitarlo. No sabemos si va a pasar porque no sabemos cuánto va a durar esta tendencia o si va a durar”, agrega.


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