Información incompleta y corrupción ponen en duda las cifras de homicidios, revela un estudio
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Información incompleta y corrupción ponen en duda las cifras de homicidios, revela un estudio

La Ciudad de México, Yucatán, Nayarit, Tabasco e Hidalgo son los estados con los datos más dudosos, pues podrían estar ocultando 1 de cada 5 asesinatos, de acuerdo con el Índice de Datos sobre Homicidios 2018, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz.
Cuartoscuro Archivo
12 de septiembre, 2018
Comparte

En México no se sabe con certeza cuántas personas son asesinadas. Pese a que los datos oficiales han mejorado en los últimos años, presentan fallas que los vuelven dudosos e incompletos, de acuerdo con los parámetros internacionales.

Los errores van desde la discrepancia en las bases de datos oficiales, hasta la falta de detalles clave como el sitio preciso del homicidio, esto sumado a la posible corrupción para maquillar las cifras.

Así lo concluye un estudio “Índice de Datos sobre Homicidios 2018”, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz el cual arroja que, en una escala del 1 al 10 en calidad de información, ni una sola de las 32 entidades supera una calificación de 6.5. La Ciudad de México se encuentra entre los cinco estados más atrasados, con un promedio inferior a 3.5.

“El Índice de Datos sobre Homicidios (IDH) 2018 es un primer intento de evaluar sistemáticamente la calidad e integralidad de los datos de homicidios (…) En el caso de México, los conjuntos de datos sobre homicidios no cumplen con los estándares internacionales establecidos en el Protocolo de Bogotá, el marco regional para determinar la calidad de los datos sobre homicidios utilizado como base para el índice”, señala el estudio.

De acuerdo con el análisis, el Protocolo de Bogotá contiene 42 indicadores distribuidos en cinco categorías para verificar la confiabilidad de los datos. En promedio, los estados no llegan ni a 15 indicadores cubiertos. A partir de los hallazgos del estudio, Animal Político presenta las principales fallas en los datos de homicidios en México, las posibles causas que las generan, así como los estados peor y mejor evaluados en la medición.

Las fallas

  • Discrepancia en bases de datos

En México hay dos bases de datos oficiales para reportar homicidios. Una del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), sustentada en los certificados de defunción de la Secretaría de Salud que identifican muertes por causas violentas. La otra se arma con los registros criminales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), basada en los homicidios que las procuradurías reportan e investigan.

El problema es que los números de ambas bases de datos no empatan.

El estudio señaló que, en 2014, el Inegi reportó 2,700 homicidios más en comparación con los registros criminales del SESNSP. Aunque para 2016 esta diferencia se redujo, hubo 2 mil homicidios de diferencia.

Esta situación se presenta aun cuando el SESNSP reporta desde 2014 el número de víctimas (no solo de averiguaciones), por lo que no debería de haber discrepancia. Esto es considerado grave en el análisis, pues más allá de la falta de una cifra consolidada de homicidios, el hecho podría significar que hay homicidios reales que al no estar en registros criminales no son indagados.

  • Información incompleta

Uno de los temas centrales que el análisis destaca es la falta de profundidad –y por ende de calidad– en los datos de homicidios en México.

El protocolo de Bogotá considera necesario que la información pública de un homicidio incluya datos sobre el perfil del victimario o detallar si el caso está vinculado o no con el crimen organizado. Ambos indicadores no están presentes en las bases de datos oficiales en México.

Aun cuando se sustentan en registros criminales, los datos del SESNSP carecen de detalle sobre la ubicación del homicidio (solo informan el nombre del municipio) y tampoco muestra la mayoría de las características sociodemográficas de la víctima.

Otra falla a destacar se presenta en la edad de la víctima, categoría que sí está presente en las bases de datos oficiales pero de forma incompleta. El Protocolo de Bogotá subraya que la falta de este dato debe ocurrir, como máximo, en el 5 % del total de los casos. Pero en la estadística de Inegi, 5.2 % de las víctimas no cuentan con edad, y en el caso del SESNSP el porcentaje es todavía mayor 19 %

  • Números sin verificar

Los datos oficiales de homicidios en México se presentan sin verificación de una entidad paralela u organismo técnico o externo. Ni las cifras de salud que usa el Inegi ni los registros criminales que los estados reportan al SESNSP pasan por un proceso de revisión y comparación. Es decir, se publica lo que se reporta sin más.“El Protocolo de Bogotá recomienda que los gobiernos establezcan un organismo de verificación para revisar las metodologías para recopilar datos y verificar los casos víctima por víctima en todas las dependencias a nivel estatal. Un comité bien conformado, que incluya a líderes y expertos de la sociedad civil y del sector académico, puede ayudar a identificar fallas específicas en los sistemas a nivel estatal y proponer soluciones locales a los desafíos de cada estado”, indica el análisis.

  • Definición poco clara

El Protocolo de Bogotá establece que debe existir en el país una sola definición de homicidio consolidado, que no deje lugar a dudas. El estudio destaca, sin embargo, que el concepto de homicidio no es el mismo entre lo que se define como tal en los certificados de salud (que usa Inegi) y lo que cada estado considera en términos penales como un asesinato.

Las causas

  • Corrupción

Una de las causas que puede explicar, en parte, la discrepancia en los datos oficiales de homicidio y particularmente la cifra inferior en los registros criminales es la corrupción.El análisis advierte que los gobiernos locales pueden actuar premeditadamente para reportar en sus registros cifras inferiores de homicidios, con la finalidad de prevenir costos políticos. Esto se ve facilitado por la falta de instancias independientes que verifiquen los números.

“Los funcionarios públicos tienen un incentivo político para reducir el número de investigaciones de homicidios que informan sus oficinas, ya sea porque buscan recursos, nombramientos políticos o cargos de elección popular (…) las discrepancias que se observan en los conteos de víctimas en los datos de salud y los registros criminales, desde hace mucho tiempo sugieren que no se están iniciando, y mucho menos resolviendo, suficientes investigaciones de homicidios”, revela el análisis.

  • Recursos limitados

El estudio recuerda que de acuerdo con el Índice de Paz México 2018, las autoridades siguen sin invertir recursos suficientes en temas de justicia y seguridad. En ese contexto se corre el riesgo –según el análisis– de considerar el desarrollo de datos sobre la delincuencia como baja prioridad en comparación con la tarea de resolver casos individuales.

México requiere sistemas modernos de información que permitan desarrollar sistemas de alta calidad, y para ello hay que invertir más. No obstante, los datos certeros pueden generar políticas de prevención adecuadas que al final repercutan en los índices delictivos y, por ende, en menos costos humanos y materiales.

  • El problema de las fosas y los desaparecidos

Los analistas advierten que los asesinatos múltiples, así como el hallazgo de fosas comunes y/o clandestinas con múltiples cuerpos, y la falta de claridad en cuanto a personas desaparecidas son variables que inciden directamente en la calidad de los datos de homicidio, pues son fenómenos que se encuentran en la ambigüedad y que por lo tanto no necesariamente llegan a los registros oficiales.

“Las fosas clandestinas y los homicidios múltiples complican aún más la recopilación de datos de calidad para informar la formulación de políticas públicas efectivas (…) la información oficial disponible sobre personas desaparecidas, homicidios múltiples y fosas clandestinas no permite la resolución satisfactoria de cada caso”, indica el estudio.

  • El crimen organizado

La operación consolidada del crimen organizado en varias partes de nuestro país puede afectar la calidad de la información que se genera sobre violencia. La cooptación e intimidación de autoridades y de medios de comunicación puede ocasionar que estos decidan no informar sobre casos o no hacerlo de forma oportuna.

“En lugares donde los grupos delictivos han evadido o cooptado a las fuerzas policiales locales, al Ministerio Público o la Fiscalía, las tasas de criminalidad pueden ser artificialmente bajas porque las tasas de investigación y aprehensión son también bajas. Además, el crimen organizado alienta y fomenta la corrupción, lo cual también puede conducir a cifras falsas”, refiere el informe.

En este mismo tema el estudio destaca la falta de claridad que existe en México para reportar oficialmente cuántos homicidios de los que se reportan estarían vinculados con la delincuencia organizada. Esto pese a los esfuerzos que instancias independientes han hecho para arrojar estimaciones sobre el tema.

Ranking por estados; CDMX entre los peores

El Índice de Datos sobre Homicidios 2018 presenta un ranking estatal sobre la calidad de los datos de homicidio. Para ello analizó la información que cada entidad federativa reporta o hace pública y la contrastó con los indicadores del Protocolo de Bogotá, asignando finalmente a cada estado una calificación del 1 al 10.

El resultado en promedio es negativo. Ninguno de los estados superó una calificación de 6.5, pero destacan cinco casos entre los peores: Ciudad de México, Yucatán, Nayarit, Tabasco e Hidalgo los cuales presentaron una calificación de 3.5 o menos. ¿Las razones? En todos ellos se presentó una discrepancia grave (mayor al 20 %) entre el número de homicidios asentados en los certificados de salud y los que reportaron las procuradurías locales.

“El indicador de discrepancia tiene una ponderación alta debido a que la incongruencia entre las fuentes sugiere un grave problema de impunidad”, indica el análisis.

En el caso específico de Ciudad de México se advierten fallas importantes en cuanto a la ausencia de detalle en la información sobre los homicidios que ocurren. En los casos de Tabasco, Nayarit e Hidalgo se destaca que dichas entidades reportan la información mínima indispensable sobre sus homicidios, lo que significa que todos ellos reportan menos de la mitad de los indicadores que contempla el Protocolo de Bogotá.

De los 43 indicadores del protocolo, hay cinco que ninguno de los estados cumplió incluyendo la publicación anual de microdatos y el requisito de contar con un mecanismo interinstitucional de validación. Además, solo tres estados pudieron proporcionar datos a nivel de víctimas individuales y solo San Luis Potosí lo brindó en el formato de base de datos.

En contraste, las cinco entidades con los datos de homicidio de mayor calidad en el país son Nuevo León, Querétaro, Aguascalientes, Baja California y Coahuila.

Todos ellos con una calificación de 5.7 a 6.5 en la escala del 1 al 10. “Los cinco estados con mejor calificación registran un alto nivel de detalle sobre cada evento de homicidio, víctima y presunto victimario. De los 23 indicadores dentro de la categoría detalle de las informaciones, los cinco estados cumplieron con 12”, señala el análisis.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Los muertos vivientes de India: ‘Me miraron como si fuera un fantasma’

Una persona muerta lógicamente no puede poseer tierras. En India, podrías perderlo todo si te sacan un certificado de defunción.
2 de septiembre, 2021
Comparte

Si estás muerto, no es posible que puedas poseer tierras.

Esta es una simple lógica que ha generado innumerables casos de personas registradas como muertas y despojadas de sus propiedades en India. Y muchos han descubierto que es muy poco lo que pueden hacer al respecto, según escribe Chloe Hadjimatheou de la BBC.

Padesar Yadav está vivo y en forma, por eso fue una gran sorpresa para él descubrir que, según un papel, está muerto.

A finales de los años 1970, después de la muerte de su hija y de su yerno, inesperadamente tuvo que criar a sus dos nietos.

Para pagar su crianza y educación, vendió unas tierras que había heredado de su padre en el pueblo donde nació.

Pero unos meses después recibió una extraña llamada telefónica.

“El hombre al que le había vendido la tierra me llamó para decirme que había un caso legal en mi contra”, recuerda.

“Dijo que mi sobrino les había dicho a todos que yo había muerto y que un impostor había vendido la tierra”.

Yadav viajó inmediatamente desde Calcuta, donde vive ahora, a la aldea en el distrito de Azamgarh en Uttar Pradesh, en el centronorte de India. Cuando llegó, la gente se mostró sorprendida al verlo.

“Me miraron como si estuvieran viendo un fantasma y dijeron: ‘¡Tú estás muerto! ¡Ya te hemos hecho rituales de duelo!'”

Yadav dice que él y su sobrino tenían una relación cercana y que el joven solía ir a visitarlo cuando viajaba a la ciudad.

Pero las visitas cesaron cuando Yadav le informó que planeaba vender la tierra familiar.

Luego se enteró de que su sobrino estaba reclamando la tierra como su herencia y Yadav se enfrentó a él.

“Dijo: ‘Nunca he visto a este tipo en mi vida. Mi tío está muerto’. Yo estaba en shock'”, cuenta Yadav.

“Le dije: ‘Estoy parado aquí, vivo, justo frente a ti, ¿cómo no puedes reconocerme?‘”.

La Asociación de Muertos Vivientes

Yadav dice que lloró durante días, pero luego se recompuso y llamó a la Asociación de Muertos Vivientes de India.

Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes

BBC
Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes.

La organización es dirigida por Lal Bihari Mritak, un hombre de unos 60 años que algo sabe acerca de ser declarado muerto: vivió un tercio de su vida como alguien que supuestamente había fallecido.

Bihari proviene de una familia extremadamente pobre.

Nunca aprendió a leer ni a escribir porque lo enviaron a trabajara los 7 años a una fábrica de vestidos saris. Cuando tenía 20 abrió su propio taller textil en una ciudad vecina, pero necesitaba un préstamo para poner en marcha el negocio y el banco le pedía una garantía.

Fue a la oficina del gobierno local en su aldea, Khalilabad, también en el distrito de Azamgarh, con la esperanza de obtener las escrituras de la tierra que había heredado de su padre.

El contador del pueblo buscó su nombre y encontró los documentos, pero también halló un certificado de defunción que decía que Lal Bihari estaba muerto.

De nada sirvió el reclamo de Bihari, quien alegaba que no podía estar muerto porque estaba parado allí.

“Aquí en estos documentos, en blanco y negro, dice que estás muerto“, le dijeron.

Cuando se registró la muerte de Bihari ante la autoridad local, la tierra y las propiedades que había heredado de su padre habían pasado de él a la familia de su tío.

Hasta el día de hoy, Bihari asegura que no tiene claro si fue un error administrativo o si su tío lo estafó.

En cualquier caso, Bihari estaba arruinado. Tuvo que cerrar su taller y su familia quedó desamparada.

Pobres, analfabetos y de castas bajas

Pero Bihari no estaba dispuesto a rendirse y aceptar su supuesta muerte sin luchar, y pronto se dio cuenta de que no estaba solo. Personas en todo el país estaban siendo estafadas por familiares que las declaraban muertas para apoderarse de sus tierras.

Fue así que Bihari creó la Asociación de Muertos Vivientes para unir a todas estas personas y comenzó una campaña para llamar la atención sobre su difícil situación.

Según una estimación, hay 40.000 muertos vivientes solo en el estado de Uttar Pradesh, la mayoría de ellos pobres, analfabetos y de castas bajas.

Bihari le agregó el sufijo mritak a su nombre, que significa “el difunto”, y pasó a llamarse “el difunto Lal Bihari”.

Junto a otros en su situación, organizó protestas para llamar la atención de los medios. Pero nada de esto fue suficiente para hacer que su estatus cambiara.

Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Getty Images
Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Luego decidió presentarse a las elecciones nacionales y logró que el nombre de un muerto apareciera en la boleta electoral.

Cuando eso no fue suficiente para convencer a las autoridades de que estaba vivo, casi se suicida tras hacer tres huelgas de hambre.

Finalmente, desesperado, decidió violar la ley secuestrando al hijo de su tío. Esperaba que la policía lo arrestara y, al hacerlo, se viera obligado a aceptar que estaba vivo; después de todo, no se puede arrestar a un hombre muerto.

Pero la policía se dio cuenta de lo que estaba intentando hacer y se negó a involucrarse.

Al final, Bihari encontró justicia no como resultado de sus propios esfuerzos, sino gracias al mismo sistema que le había cambiado la vida.

Un nuevo magistrado de distrito en Azamgarh examinó su caso nuevamente y decidió que, 18 años después de que lo declararan muerto, Lal Bihari estaba vivo.

Ver su propiedad a través de una cerca

Bihari señala que a través de su Asociación de Muertos Vivientes ha apoyado a miles de personas en toda India que han enfrentado situaciones similares.

Muchos de ellos, cuenta, no han tenido tanta suerte como él. Algunos se han suicidado después de perder la esperanza y pasar años luchando por su caso, mientras que otros murieron de verdad antes de que lograran probar que no estaban muertos.

Tilak Chand Dhakad está apenas empezando su lucha. Actualmente, el hombre tiene 70 años y cuando visita la tierra de cultivo en Madhya Pradesh donde creció, tiene que mirarla a través de una cerca.

El anciano tiene muchos problemas de salud y sabe que es posible que no viva lo suficiente como para volver a caminar por esos campos.

Más joven, Dhakad se mudó a la ciudad con la esperanza de obtener una mejor vida para sus hijos y mayores ingresos. Mientras estaba fuera, le alquiló sus tierras a una pareja.

Tilak Chand Dhakad

BBC
Tilak Chand Dhakad.

Fue cuando regresó al pueblo para firmar unos documentos que descubrió que ya no era el dueño de las tierras porque supuestamente había fallecido.

“El funcionario de la oficina de la autoridad local me dijo que estaba muerto. Pensé: ‘¿Cómo pudo pasar eso?’. Estaba muy asustado”, recuerda.

Dhakad afirma que pronto descubrió que la pareja casada a la que le había estado alquilando la tierra lo había registrado como muerto. La esposa había ido a la corte haciéndose pasar por su viuda y asegurando que estaba feliz de ceder la tierra.

Cuando la BBC se puso en contacto con la pareja a la que Dhakad acusa de adueñarse de su propiedad, la respuesta fue que no deseaban responder a ninguna pregunta.

Anil Kumar, un abogado que ha peleado varios casos de muertos vivientes, estima que en Azamgarh, la provincia donde vive Lal Bihari, debe haber al menos 100 personas que han sido declaradas muertas prematuramente.

Cada caso es complejo, afirma. A veces hay errores administrativos, otras veces se soborna a los funcionarios públicos para que redacten certificados de defunción falsos.

Shaina NC, portavoz del gobernante Partido Popular Indio (BJP), le dijo a la BBC que el gobierno actual ha sido muy diligente en hacer cumplir la legislación para combatir la corrupción.

“En un país tan grande y diverso como India, podría haber algunos casos sueltos que surgen una y otra vez, pero la mayoría (de la gente) está protegida por el buen gobierno del primer ministro, Narendra Modi”, agregó.

“Si hay un caso de corrupción, hay suficientes disposiciones en el Parlamento para asegurarse de que los perpetradores sean puestos a prueba”.

Pero Anil Kumar dice que cuando estos casos son el resultado de una estafa, la justicia puede ser difícil de lograr.

En un caso que defendió, le tomó seis años probar que su cliente estaba vivo, y más de 25 años después, todavía está esperando un veredicto contra el hombre que supuestamente había declarado muerto a su cliente.

“Si este tipo de casos se aceleraran para que el criminal sea castigado, infundiría miedo en la gente y evitaría este tipo de delitos”, señala Kumar.

El pastel de cumpleaños falso

Han pasado más de 45 años desde que Lal Bihari Mritak fue declarado muerto y más de dos décadas desde que logró demostrar que estaba vivo.

Pero todavía organiza, todos los años, una fiesta de cumpleaños, con invitados sentados alrededor de un gran pastel. A medida que el cuchillo corta el glaseado, a sus invitados les queda claro que es solo una caja de cartón decorada, un truco.

Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

BBC
Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

“Por dentro está totalmente vacío. Así también son algunos funcionarios del gobierno: vacíos e injustos“, denuncia.

“No corté este pastel para celebrarlo. Es un resumen de la sociedad en la que vivimos”.

Bihari indica que todavía recibe llamadas de personas de todo el país que quieren su consejo y su ayuda para demostrar que están vivos, pero con 66 años está perdiendo fuerzas y ​​ahora está contemplando retirarse de la lucha.

“Ya no tengo el dinero ni la energía para dirigir la Asociación de Muertos Vivientes”, agrega, “y no hay nadie que se haga cargo de ella”.

Él siempre ha esperado que los medios nacionales defiendan a los desposeídos y que el gobierno tome medidas drásticas contra los que aceptaban sobornos, pero esto no ha sucedido.

El hombre que pasó 18 años de su vida tratando de demostrar que está vivo algún día realmente estará muerto, sin haber logrado los cambios por los que luchó por mucho tiempo.

Piyush Nagpal, Ajit Sarathi y Praveen Mudholkar reportaron desde el terreno.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarganuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=IJOj88sozcM

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.