El ocaso de una moda llamada fumar

La icónica imagen de aparecer con un cigarro a flor de labios, símbolo de sensualidad en los años 30, ya perdió su encanto.

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En una noche parisina en los albores del siglo 20 siempre había cigarros encendidos. Evocar esas bohemias, con los artistas que hoy veneramos por regalarnos el surrealismo, estarían incompletas sin una mujer fumando con una larga y estilizada boquilla. Es la imagen del óleo “El fumador dormido” de Salvador Dalí.

Es también Midnight in Paris que hace unos años presentó Woody Allen en Canes (2011) con esas escenas que nos recuerdan que para artistas como el músico Cole Porter, el escritor Ernest Hemingway, el pintor Pablo Picasso y el cineasta Luis Buñuel, fumar era sencillamente parte de su tiempo.

El pintor postimpresionista Henri de Touluse Lautrec retrató a mujeres y hombres fumando en esa vida parisina de finales del siglo XIX, sin que ninguna tabacalera se lo pidiera, sólo consignaba en sus carteles la enorme influencia que éstas ya tenían sobre la sociedad.

En 1928, el cine dio la bienvenida al tabaco junto con el sonido, cuando la industria del tabaco aprovechó el estreno de la primera película sonora, The Jazz Singer, para lanzar una campaña en la que aseguraban que el tabaco “aclaraba la garganta y protegía las voces de los fumadores.”

El negocio del tabaco acaparó los medios de comunicación: en 1943, en la radio estadounidense se podía escuchar un jingle de cigarros cada 30 segundos. Fumar era “aspiracional”, sinónimo de “hombres y mujeres de mundo”.

En México, el cigarro también entró por la pantalla grande con figuras emblemáticas del cine nacional como María Félix y Pedro Infante. Entre el humo, había escenas de romances, discusiones, situaciones cómicas y frases memorables. El cantante mexicano Alberto Vázquez decía que fumaba para controlar la ansiedad de salir al escenario.

Curiosamente Andy Warhol, el pintor más representativo del PopArt contemporáneo, presenta a Jackie Kennedy, Elvis Presley, Marilyn Monroe o James Dean sin fumar, aunque todos aparecen en fotografías que los han inmortalizado con un cigarro.

Pero si hubo un tiempo en que las celebridades contribuyeron a fomentar el hábito de fumar, ahora las figuras públicas se alejan cada vez más de la imagen del fumador. Como el cantante Alejandro Sanz, el basquetbolista Ricky Rubio y el futbolista Forlán que aparecen en la campaña española Rompe con el tabaco. Atajan el “glamour”  de fumar con frases como: “Los dientes amarillos nunca han estado de moda”, “Acaba con tus rivales, no con tus pulmones”, “La mejor forma de dejar de fumar es no empezar a fumar”, “Que sea un partido el que te deje sin aliento, no el tabaco”.

El creciente número de enfermedades respiratorias propició que la OMS declarara en 1988 que “el 31 de mayo” sería el Día Mundial sin Tabaco. En el 2000 se iniciaron las campañas de espacios libres de humo a nivel mundial,  después llegaron las cajetillas  con fotos alertando a los fumadores sobre los posibles padecimientos a los que estaban expuestos. El resultado fue la  disminución en el consumo.  En 2005, Thank you for smoking del cineasta Jason Reitman hizo una sátira de los publirrelacionistas de la industria tabacalera, exhibió la adicción, el cáncer y las posturas políticas alrededor del tema.

¿Qué hacer con las proyecciones de la OMS respecto a que en este siglo 1 millón de millones de personas morirán prematuramente por fumar? El cineasta Aaron Biebert decidió hacer el documental A Billion Lives que en 2016 presentó una crítica a los conflictos de interés de los gobiernos y de la industria farmacéutica frente a las iniciativas de suministro de nicotina que resultan menos dañinas a la salud de los fumadores.

Este año, Biebert presenta Global confusion con una serie de testimonios de fumadores que no son capaces de dejar de fumar por sí mismos y que representan un verdadero reto a las políticas de salud pública.

 

Lee también: Fumar o no fumar

A 10 años de que en el país se implementara la Ley General para el Control de Tabaco (LGCT), Animal Político y Philip Morris México se suman al debate con nuevos elementos sobre el control de tabaco con datos serios, verificables y científicamente comprobados.

Fumar es un tema de salud pública. Las campañas de salud en materia de tabaco tienen tres vertientes: prevenir que haya nuevos usuarios, buscar que los fumadores actuales dejen de fumar y proteger a los no fumadores.

En este espacio se ponen sobre la mesa diversos enfoques y propuestas innovadoras que complementan los esfuerzos en materia de salud hasta ahora existentes y ponen a los adultos que han decidido seguir con el consumo de nicotina en el centro de la discusión.

Si te preocupa tu salud, no fumes ni uses nicotina.

La investigación y la redacción de este contenido han sido realizadas por Animal Político.

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