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Empresas a las que gobierno de Yucatán pidió estudios sobre salud operaban en casas abandonadas

Al visitar las direcciones fiscales de las empresas contratadas por el gobierno de Yucatán, no se encontró ni una que aparentara ofrecer servicios de salud o de investigación.
Por Arturo Angel y Francisco Ordóñez Contreras
26 de septiembre, 2018
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Casas abandonadas o desocupadas, un negocio de lavandería-tintorería y otro de fumigación, edificios ya derrumbados, direcciones que no existen, y en el mejor de los casos cuartos rentados y adaptados como supuestas oficinas, o pequeños despachos.

Esos son los lugares donde se encuentran las empresas a las que la Secretaría de Salud de Yucatán encargó, en 2015, el estudio de enfermedades graves como la lepra, la anorexia, el asma y el EPOC, con el fin de analizar su impacto, identificar a la población en riesgo de padecerlas y diseñar medidas para prevenirlas o aminorarlas.

Animal Político visitó los domicilios fiscales de 30 compañías que, como se publicó en la primera parte de este reportaje, recibieron más de cien millones de pesos de parte de la Secretaría de Salud local para realizar estos estudios técnicos de diversas enfermedades y padecimientos.

Estas compañías, junto con otras 28 que también recibieron los pagos por diversos servicios de salud, “ganaron” estos contratos sin competencia alguna, luego de que el gobierno las considerara idóneas para hacer el trabajo y se los adjudicara directamente.

Pero como se detalla a continuación, al visitar las direcciones fiscales de estas empresas no se encontró ni una que aparentara ofrecer servicios de salud o de investigación en dicho ramo. De hecho, en la mayoría de los casos no se encontró empresa alguna.

La revisión de las actas constitutivas de estas empresas arroja que sus objetos sociales son totalmente ajenos a temas de salud, y que además existen coincidencias en cuanto a sus accionistas o apoderados legales, así como en los días de creación de varias de ellas y en los notarios ante las cuales quedaron registradas. A ello se suma que hay compañías que coinciden en la misma dirección fiscal.

Entre las empresas contratadas hay 16 que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ya catalogó de forma definitiva como compañías que simulan las operaciones que facturan, es decir, empresas fantasma. Estas a su vez tienen conexiones con varias más.

A continuación se presentan resultados de la visita a las sedes de estas compañías:

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4 trucos para convertirte en un lector voraz (y los beneficios que te traerá serlo)

Más allá de ser una buena manera de aumentar nuestros conocimientos, la lectura tiene efectos positivos sobre nuestro estado de ánimo y nuestra personalidad. Pero ¿cómo se puede llegar a ser un buen lector?
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13 de mayo, 2019
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En febrero de 2018, el cohete de Elon Musk Falcon Heavy dejó la tierra con una inusual carga a bordo.

En lugar de equipamiento o astronautas, el visionario empresario introdujo su auto, un Tesla Roadster color cereza. Un maniquí vestido con un traje espacial ocupaba el asiento del conductor.

Pero la verdadera sorpresa estaba en la guantera. Ahí, inmortalizada en vidrio grabado, había una copia de la serie Fundación del escritor Isaac Asimov.

Ambientada en un decadente imperio galáctico de un futuro muy lejano, la saga de ciencia-ficción despertó el interés de Musk por los viajes espaciales cuando era un adolescente.

Tal es el poder de los libros. La lectura ha plantado semillas en las mentes de innumerables innovadores.

Barack y Michelle Obama ante un grupo de gente

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El expresidente de Estados Unidos Barack Obama dijo que la lectura le enseñó quién es y cuáles son sus creencias.

Incluso si no tienes ambiciones tan elevadas, la lectura le puede dar un impulso a tu carrera: se sabe que este hábito reduce el estrés, estimula el funcionamiento del cerebro e incluso mejora la empatía.

Sin olvidar los evidentes beneficios de toda la información que contienen sus páginas.

Así que aquí está tu guía de las ventajas probadas de leer libros y algunos consejos para unirte al exclusivo club de personas que lo hacen al menos durante una hora al día.

Más empatía

Piensa en la empatía.

Aunque el mundo de los negocios tradicionalmente ha dejado de lado la inteligencia emocional a favor de otros factores como la seguridad y la capacidad de tomar decisiones importantes, en los últimos años se ha empezado a valorar más como un talento importante.

En 2013, el psicólogo social David Kidd se preguntaba qué actividades pueden llevar a tener más empatía.

“Y, como lector de toda la vida, se me ocurrió que la ficción es un lugar donde regularmente nos implicamos en las experiencias únicas de otras personas“, dice.

Junto con un colega de la Nueva Escuela para la Investigación Social en Nueva York, Kidd investigó si la lectura puede mejorar la capacidad de entender que otras personas tienen pensamientos y deseos y que estos pueden diferir de los de uno mismo.

Lectores

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La lectura ha plantado semillas en las mentes de innumerables innovadores.

No es lo mismo que la empatía, pero las dos habilidades están estrechamente vinculadas.

“La mayoría de las personas, si saben cómo se sienten los demás, usarán esa información positivamente, de manera social”.

Además de mejorar tu capacidad para entenderte con colegas y empleados, la empatía puede conducir a reuniones y colaboraciones más productivas.

“Hay investigaciones que demuestran que las personas tienden a ser más productivas en grupos en los que se sienten libres para expresar su desacuerdo, especialmente cuando se trata de tareas creativas”, explica Kidd.

Consejos de ávidos lectores

Ahora que estás convencido de los beneficios de la lectura, considera esto: según un estudio de 2017 realizado con 1.875 personas por el regulador de medios británico Ofcom, el adulto británico medio pasa cerca de dos horas y 49 minutos en su teléfono cada día.

Imagen difuminada de una tienda de libros

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La lectura es una buena manera de aumentar nuestros conocimientos.

Para alcanzar el objetivo de una hora diaria de lectura, la mayoría de las personas tendrían que reducir en un tercio el tiempo que le dedican al teléfono.

Para ayudarte en el camino, ya seas un acaparador nato de libros o un petulante exagerado, te ofrecemos algunos consejos de personas que se llaman a sí mismos con orgullo “ávidos lectores”.

1. Lee porque quieras hacerlo

Cristina Chipurici aprendió a leer sola cuando tenía 4 años. Devoró cada libro que había en la casa de sus padres. Pero entonces, algo sucedió.

“Una vez que empecé la primaria y la lectura se volvió obligatoria, desarrollé una especie de repulsión hacia la actividad, causada por el profesor de Lengua que teníamos, que me hizo no querer leer un libro nunca más”, cuenta.

Esta aversión a los libros duró hasta que tenía veintitantos años, cuando Chipurici empezó a darse cuenta, poco a poco, de lo que se estaba perdiendo, de lo avanzados que estaban los que leían y la importante información que contenían los libros.

Tres chicas jóvenes leyendo

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La lectura tiene efectos positivos tanto en nuestro estado de animo como en nuestra personalidad.

Aprendió a amar la lectura otra vez y terminó por establecer The CEO Library, una página web sobre los libros que han dado forma a las carreras de las personas más exitosas del mundo, desde autores a políticos pasando por magnates de las finanzas.

“Hubo muchos factores que explican este cambio, desde mentores, la decisión de invertir en un curso online donde descubrí un sistema educativo diferente, la lectura de los artículos del blog de Ryan Holiday, y probablemente muchos otros factores de los que no soy consciente”.

La moraleja de esta historia es que lo recomendable es leer porque quieras hacerlo y no dejar nunca que se convierta en una tarea.

2. Encuentra el formato de lectura ideal para ti

Pese a que el bibliófilo típico es alguien que camina cargado de libros físicos y tiene una predilección por las primeras ediciones como si fueran preciosos artefactos de la antigüedad, no tiene por qué ser así para todos.

“Tengo dos horas de camino al trabajo y de vuelta a casa”, señala Kidd. “No es ideal pero da mucho tiempo para leer”.

En sus viajes no al volante, se ha dado cuenta de que es mucho más conveniente leer en una pantalla, como la de su teléfono, que cargar con un libro todo el tiempo. Cuando lee no ficción, recurre a los audiolibros.

Montaje de un auto y de fondo la Tierra

Getty Images
Elon Musk grabó novelas de ciencia ficción de Isaac Asimov en la guantera del auto Tesla que lanzó al espacio con el cohete Space X Falcon Heavy.

3. No te pongas objetivos intimidantes

Mantener el ritmo de los hábitos de los grandes ejecutivos puede ser una tarea intimidante.

Dos destacados triunfadores entrevistados para The CEO Library son Fabrice Grinda, un emprendedor tecnológico que empezó con US$100.000 de deuda en tarjetas de crédito y ahora ha amasado una fortuna de más de US$300 millones al vender sus acciones en exitosas inversiones, y Naveen Jain, un empresario y filántropo que fundó Moon Express, una startup de Silicon Valley que aspira a minar la Luna para obtener recursos naturales.

El primero lee 100 libros al año, al segundo le gusta despertarse a las 4 de la madrugada para leer libros durante tres horas.

Pero no hace falta que sea así. Andra Zaharia experta freelance en marketing de contenido, tiene un podcast y es una apasionada lectora. Su consejo preferido es: evita expectativas poco realistas y objetivos intimidantes.

“Incorporar la lectura diaria, creo, es cuestión de empezar poco a poco”, dice Zaharia.

“No tienes que fijarte un objetivo de 60 libros al año. Los libros en Kindle pueden ser más fáciles porque no puedes ver fácilmente cuántas páginas te quedan”, explica.

4. Si realmente te cuesta trabajo, aplica la “regla de las 50”

Esta regla te ayudará a decidir cuándo debes dejar un libro. Si eres propenso a abandonar una lectura en la página cuatro de forma despiadada o tienes que hacer un gran esfuerzo con tomos que has empezado a odiar, la idea es leer 50 páginas y entonces decidir si, como diría Marie Kondo, el libro “te genera alegría”. Si no lo hace, déjalo.

La estrategia la ideó la escritora, bibliotecaria y crítica literaria Nancy Pearl, que la explicó en su libro Book Lust.

Incluye una advertencia pensada para personas que tienen más de 50 años, a quienes les sugiere que resten su edad de 100: la cantidad resultante es el número de páginas que deben leer porque -apunta Pearl- según cumples años, la vida se hace realmente demasiado corta para leer libros malos.

Así que ahí lo tienes. Soltar el teléfono solo una hora al día y sustituirlo por un libro puede aumentar tus niveles de empatía y hacerte más productivo. Si las personas más ocupadas y exitosas pueden hacerlo, tú también.

Quién sabe qué harás con todo ese conocimiento e inspiración adicional. Quizá termines teniendo tu propio emprendimiento espacial.

Este artículo fue elaborado para la versión digital de Centroamérica Cuenta, un festival literario que se celebra en San José de Costa Rica entre el 13y el 17 de mayo.


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https://www.youtube.com/watch?v=GCO92Wbx4Wg

https://www.youtube.com/watch?v=VhMGk9zH0Zo

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