¿Es posible curar la homofobia? Esto dicen los científicos
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¿Es posible curar la homofobia? Esto dicen los científicos

La homosexualidad fue desclasificada como enfermedad mental en Estados Unidos en 1973. La Organización Mundial de la Salud lo hizo en 1990. Para muchos investigadores, la verdadera enfermedad que hay que curar es la homofobia.
21 de septiembre, 2018
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Hace tiempo que la ciencia abandonó la idea de cambiar la orientación sexual de las personas.

La mayoría de los científicos están de acuerdo en que no se puede “curar” lo que no es una enfermedad.

La homosexualidad fue desclasificada como enfermedad mental en Estados Unidos en 1973. La Organización Mundial de la Salud lo hizo en 1990.

La homofobia, por otro lado, ha recibido desde entonces cada vez más atención de los investigadores que intentan entender sus múltiples causas.

“Miedo irracional”

El psicólogo estadounidense George Weinberg, quien acuñó el término en la década de 1970, definió la homofobia como “el miedo a estar incómodamente cerca de homosexuales”.

El sufijo griego “phobia” denota un miedo irracional a algo.

Activista en India

EPA
Distintos estudios han intentado entender la homofobia a través del prisma de la psicología, la cultura y la religión.

En su libro de 1972 “Society and the Healthy Homosexual (“La sociedad y el homosexual sano”), Weinberg escribió: “Nunca consideraría que un paciente es sano si no ha superado su prejuicio contra la homosexualidad”.

Emmanuele A. Jannini, profesor de Endocrinología y Sexología Médica en la Universidad de Roma Tor Vergata, argumenta que la homofobia solo es “la punta del iceberg”.

Jannini asegura que esta está vinculada con determinados rasgos de la personalidad y, si se le añade la violencia, puede ser diagnosticada como una enfermedad psiquiátrica.

Jannini causó cierta controversia con un estudio publicado en la revista Journal of Sexual Medicine en 2015, en el cual vinculaba la homofobia con el psicoticismo (marcado potencialmente por la ira y la hostilidad), la existencia de mecanismos de defensa inmaduros (con tendencia a proyectar emociones) y una vinculación paterna temerosa (que lleva a una inseguridad inconsciente).

La investigación fue calificada de “basura pro-LGBT” por críticos conservadores. Pero en conversación con la BBC Jannini defendió su investigación, describiendo la personalidad homofóbica como “débil”.

“No es un término científico, sino uno que uso para que me entiendan mejor”, dice.

La escala de la homofobia

En su estudio, Jannini aplicó una conocida escala para medir los posibles grados de homofobia entre 551 estudiantes universitarios italianos y cruzó los resultados con mediciones de otros rasgos psicológicos.

Y encontró que aquellas personas que tenían actitudes homofóbicas más fuertes también obtenían un resultado mayor en rasgos psicológicos como el psicoticismo y los mecanismos de defensa inmaduros, mientras que un vínculo parental seguro era un indicador de niveles bajos de homofobia.

Mujeres celebrando en Calcuta.

EPA
La Ogranización Mundial de la Salud desclasificó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales en 1990.

Todos son problemas mentales que se pueden tratar con terapia, argumenta Jannini.

“Quizás no te gusten los comportamientos homosexuales. Pero no necesitas estar diciendo todo el tiempo que no eres homosexual, que odias a los homosexuales, que no quieres a homosexuales en tu casa, que no quieres profesores homosexuales en la escuela”, explica.

“Tras discutir durante siglos si la homosexualidad podría ser considerada una enfermedad, por primera vez demostramos que la verdadera enfermedad que hay que curar es la homofobia“, asegura.

El poder de las culturas

Los individuos, sin embargo, también son formados por su entorno, y un estudio posterior del equipo de Jannini exploró cómo las culturas impregnadas fuertemente por la hipermasculinidad, la misoginia y las actitudes moralistas se relacionan con la homofobia.

Para ello, en 2017 compararon los resultados de 1.048 estudiantes en tres países con una composición religiosa distinta: Italia (un país católico en su mayoría), Albania (en su mayoría musulmán) y Ucrania (predominantemente ortodoxo).

Manifestante contrario a los homosexuales

AFP
Los líderes religiosos y su tono hacia las minorías sexuales pueden influir en las actitudes negativas, dice un estudio.

“Lo que fue bastante interesante fue que la religión en sí misma no está correlacionada con la homofobia”, destacó Jannini.

“Son las creencias religiosas fundamentalistas en las tres religiones las que afectan a los niveles de homofobia”, destaca.

Y, efectivamente, las voces religiosas moderadas aseguran que la religión no defiende la homofobia.

“Odiamos el pecado, pero no a los que cometen pecados”, le dice a la BBC Vahtang Kipshidze, portavoz oficial de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

El poder del dogma

Kipshidze asegura que la Iglesia no puede modificar su visión sobre que la homosexualidad es un pecado porque este dogma proviene de Dios, no de la Iglesia.

“Nosotros consideramos que las personas que mantienen relaciones con otras de su mismo sexo son víctimas de sus pecados, y como víctimas merecen un tratamiento espiritual”, explica.

Procesión en Rusia

AFP
La Cristiandad ortodoxa ve la homosexualidad como un pecado, pero los líderes moderados dicen que la iglesia no apoya la homofobia.

Sin embargo, otros adoptan una línea mucho más dura.

“Las Sagradas Escrituras nos instruyen para que lancemos piedras contra aquellos que tienen una orientación no tradicional”, dijo el cura ruso Sergei Rybko en una entrevista en 2012, después de que hombres armados atacaran y vandalizaran una discoteca gay en Moscú.

“Estoy totalmente de acuerdo con personas que están intentando limpiar nuestra patria de esta gente”, agregó.

Pero Kipshidze asegura que “no hay evidencia en el Nuevo Testamento que apoye lanzar piedras contra pecadores de ningún tipo”.

De la misma forma en que el pecado del adulterio no está criminalizado, “la Iglesia no defiende criminalizar las relaciones del mismo sexo”, dice Kipshidze.

Sin embargo, reconoce que algunas personas realizan una lectura equivocada de las escrituras y utilizan esto como pretexto para la violencia.

El poder del lenguaje

“No hay duda de que parte del lenguaje utilizado por muchos líderes de la Iglesia para enseñar a las personas proyecta miedo e ira contra las personas LGBT“, dice Tiernan Brady, defensor irlandés en favor de las personas LGTB dentro de la Iglesia Católica.

Brady es director de Equal Future, una campaña pro LGTB lanzada durante la visita de Papa Francisco a Dublín el pasado agosto.

Papa Francisco

AFP
El Papa Francisco ha utilizado un lenguaje más moderado que sus predecesores para referirse a las personas LGTB.

Toda la homofobia es aprendida. No nacemos siendo homofóbicos, absorbemos la homofobia en algún sitio”, afirma Brady.

Y si bien las actitudes hacia las personas LGTB están cambiando en el mundo, desde América del Sur y Central hasta el Sur de Asia, Europa del Este, India y China, no cambiarán siglos de lenguaje hostil de un día para otro, dice.

“Pero la Iglesia es solo una parte de la vida de la gente. Hay otros espacios donde aprendemos la homofobia: el deporte, la política, la sociedad”, advierte Brady.

Y eso significa que la cultura de los países conservadores puede reforzar los aspectos más estrictos de la religión, asegura.

“Los países en los que vemos más homofobia son aquellos donde los individuos LGBT son más invisibles, porque es más fácil crear miedo y desconfianza”.

El poder de los estereotipos

Patrick R. Grzanka es profesor asistente de psicología en la Universidad de Tennessee y editor asociado del Journal of Counseling Psychology.

Sus investigaciones sugieren que la homofobia también se relaciona con otro factor: los estereotipos.

Dos hombres se besan en Nairobi

AFP
La homofobia es peor en los países que hacen que las personas LGBT sean “invisibles”, dice el activista Tiernan Brady.

En 2016, tomaron una muestra de 645 estudiantes universitarios y los situaron según su nivel de homofobia.

Luego los clasificaron en función de cuatro bloques de creencias: 1) que las personas de una minoría sexual nacen así; 2) que todos los miembros de un grupo sexual se parecen; 3) que un individuo puede pertenecer a un único grupo sexual; 4) que una vez que conoces a alguien de un grupo, conoces a la totalidad del mismo.

Como era de esperar, los investigadores encontraron un nivel mayor de aceptación de la afirmación de que las minorías sexuales nacen así. Esto fue así tanto para los participantes heterosexuales como para los homosexuales.

Lo que separó a las personas con las actitudes negativas más fuertes del resto, es que dieron resultados más altos con respecto a las otras tres creencias.

El poder de la visibilidad

Para Grzanka, es el “sesgo implícito” en la mente de la gente lo que los predispone a aceptar ciertos prejuicios.

Él cree que la forma de reducir la homofobia es educando a la gente sobre los individuos que perciben como “los otros”.

Activista en Managua

Reuters
Las personas con visiones más negativas hacia las minorías sexuales no ven las individualidades dentro del grupo, sugiere un estudio.

“Deberíamos estar haciendo campañas educativas y de información pública y organizando políticas anti-homofobia en relación a este tipo de creencias, que la gente gay se parece y que la orientación sexual no es potencialmente algo fluido”, dice Grzanka.

“No hay nada innato detrás de los miedos irracionales hacia las minorías sexuales. Hubo momentos en la historia humana en los que el comportamiento homosexual fue aceptado, legitimado e incluso reverenciado”, recuerda.

Además, hay evidencia de que una mayor visibilidad puede afectar a las percepciones de la gente y ayudar a los derechos LGTB.

En 1999, cerca de dos tercios de estadounidenses eran contrarios al matrimonio del mismo sexo y solo un tercio pensaba que este debería ser legal, según la encuestadora Gallup.

Menos de 20 años después, sucede lo opuesto: más de dos tercios apoyan el matrimonio entre personas del mismo sexo y menos de un tercio está en contra.

Manifestante

Getty Images
Una mayor visibilidad de la comunidad LGBT se cita como una de las razones detrás de los derechos LGTB.

Los investigadores aseguran que ahora más de un 10% de los adultos LGTB están casados con alguien de su mismo sexo y su visibilidad está ayudando a revertir la oposición de mucha gente al matrimonio gay, contribuyendo de esta manera a superar las actitudes homofóbicas.

Todavía no sabemos si es posible “curar” la homofobia, pero los investigadores creen que se están acercando a poder conocerla.


 

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Cuartoscuro Archivo

'Es un alivio', dicen familiares de mineros de Pasta de Conchos sobre acuerdo de rescate de cuerpos

Después de 14 años del accidente al interior de la mina en Nueva Rosita, Coahuila, el gobierno federal se compromete a buscar los restos, hacer un mausoleo e indemnizar a los allegados.
Cuartoscuro Archivo
15 de septiembre, 2020
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“Esto es un alivio, vivimos un tormento esperando 14 años”. Martha Perla Iglesias López tenía 32 años aquel 2 de febrero en el que le llamaron para avisarle que su padre, Guillermo Iglesias, estaba al interior de la mina de Pasta de Conchos cuando esta colapsó. Fue un shock para ella, para sus cuatro hermanos y para toda Nueva Rosita, Coahuila, una tierra minera en la que la mayor parte de la población vive de la extracción. El pozo, propiedad de Grupo México, se vino abajo y 65 personas fueron sepultadas. Solo dos de los cuerpos pudieron ser recuperados. Ahora, Iglesias tiene 46 y acaba de escuchar por primera vez el compromiso de que iniciarán las labores de rescate.

“Mi corazón está contento, son casi 15 años, hoy es un día muy importante para las familias”, aseguró.

“Fue muy impactante de un día para otro no ver a mi papá. A los once meses, mi mamá falleció. Ahora sabemos que podemos recuperar el cuerpo de papá para darle sepultura”, dijo la mujer.

“Son emociones encontradas. Todos estos años teníamos la esperanza de tener este rescate. Ahorita estamos en un punto de que va a empezar, pero falta otro tiempo para lo que viene”, explicó. Es consciente de que lo viene puede ser duro. Porque nadie sabe cómo estarán los restos después de casi tres lustros y con toneladas de tierra y minerales por encima. A pesar de todo, ella mantiene la ilusión de que sus padres puedan ser enterrados juntos.

La noticia de que había voluntad para iniciar el proceso se la dio a las familias el presidente Andrés Manuel López Obrador, durante un encuentro en Palacio Nacional. Ahí les anunció el calendario para recuperar los restos: los trabajos de acondicionamiento comienzan esta semana, pero él se desplazará hasta Coahuila para dar seguimiento el 23 de octubre. Estas labores podrían alargarse hasta cuatro años. Además, se instalará un mausoleo para recordar a las víctimas y se procederá a las indemnizaciones.

Para Iglesias y el resto de familias, con esta promesa termina un ciclo que les ha llevado a manifestarse, a protestar, a participar en cientos de reuniones, todo con el objetivo de que el gobierno se comprometiese a reabrir la mina y buscar los cuerpos de sus allegados.

“La emoción de hoy es cuando te dan claramente el sí. Veníamos con bajas expectativas, no ha sido una lucha fácil”, explicó, desde las oficinas del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez. Junto a ella, Cesáreo Calvillo, Orlando Minjares y Alfonso Julián Martínez, familiares de mineros que se encontraban al interior del pozo durante la tragedia, y Stephanie Brewer, de la organización de derechos humanos.

Previamente, la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, había hecho pública la minuta suscrita entre el gobierno federal y los familiares de los mineros.

Según lo acordado, la Comisión Federal de la Energía iniciaría los trabajos de rescate, que serían costeados en parte por el carbón que se extraiga una vez terminados los trabajos. Se estima que podrían costar 75 millones de dólares. En el predio de la mina en el que tuvo lugar el siniestro se levantará un memorial. Habrá una reparación individual y colectiva.

Según los familiares, López Obrador se comprometió a mejorar las condiciones de vida de la comunidad, con pavimentación y la construcción de una universidad. Los trabajos deberían comenzar en enero de 2021. Previamente, a través de la secretaría de Gobernación, deberá liquidarse la indemnización, que en un encuentro anterior se fijó en 3,7 millones de pesos para cada familia.

Los representantes de las familias afectadas se mostraron muy agradecidas con el presidente López Obrador. “Nos dijo que el rescate se va a hacer. Y esto cambió las expectativas”, dijo Iglesias.

Alfonso Julián Martínez González es otro de los afectados por la tragedia. Tenía 25 años cuando su padre Julián murió sepultado. “Aquel golpe fue algo que no se esperaba nadie. Ese día que pasó la tragedia estábamos esperando para ir a trabajar, haciendo la casa de uno de los hermanos. Mi hija también lo estaba esperando, pero nunca llegó”, explica.

“Se nos avisó, nos enteramos por los medios. Y yo y mis hermanos fuimos para allá. Nadie se espera nada así”, explica. Han pasado 14 años desde aquello, pero para el hombre sigue siendo difícil revivir aquella tragedia.

Para él resulta importante el cambio mostrado por la actual administración en el trato hacia las familias. “Ningún gobierno nos había recibido. Nunca tuvimos respuesta de ellos, siempre era que el rescate no era viable. Con este, quedamos sorprendidos de verdad con la resolución que dio”, dice. Anteriormente, tanto Felipe Calderón como Enrique Peña Nieto les cerraron las puertas, asegura.

“Es una alegría, un descanso. Estamos muy contentos de que se vaya a dar”, explicó el hombre, minero como su padre. Ahí en Nueva Rosita trabajar perforando la tierra es un orgullo que se pasa de padres a hijos. Lo sabe Martínez, que siguió con el oficio a pesar de la tragedia. También sus tres hermanos. Todos siguieron los pasos del padre fallecido en el siniestro.

“No da miedo. Lo que pasa es que la región, como su nombre lo dice, es una región carbonífera. La fuente de empleo casi es minera. Desde que estás chico, quieres ser como tu papá. Es un trabajo riesgoso, pero puede ser bonito”, afirmó.

A pesar de la alegría, las familias mantienen la cautela porque queda todo por hacer. “Esto no termina. Termina hasta que tengamos el rescate. El origen es que nos digan que van a hacer el rescate. Estamos viviendo otro episodio mas”, dijo Iglesias.

Además, queda pendiente la justicia hacia los familiares. Según dijo la mujer, este es un punto al que el presidente también se comprometió. “Al hablar de justicia y de leyes tiene que haber responsabilidades”, dijo.

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