Damnificados del edificio Centauro perdieron sus escrituras el 19S y no saben si recuperarán su hogar
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Damnificados del edificio Centauro perdieron sus escrituras el 19S y no saben si recuperarán su hogar

Debido a que las escrituras son requisito para acceder a los apoyos del gobierno para la reconstrucción de viviendas afectadas, vecinos del edificio Centauro han tenido que buscar alternativas para que las autoridades los reconozcan como damnificados.
Cuartoscuro
Por Eréndira Aquino
22 de septiembre, 2018
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Los vecinos del edificio Centauro, en la colonia Doctores, llevan un año sin hogar y sin respuestas claras sobre qué sucederá con los departamentos y locales comerciales que perdieron a causa de los sismos de septiembre del año pasado.

La demolición del edificio comenzó hace un mes y medio, sin embargo, a un año del sismo del 19-S, los afectados acusan que no tienen certeza sobre la recuperación de su patrimonio, y el gobierno de la Ciudad de México no ha dado solución para aquellos que no cuentan con escrituras de los departamentos.

Inicialmente, dos dictámenes, uno del gobierno capitalino y otro del Colegio Nacional de Ingenieros Arquitectos de México, calificaron al inmueble como “inseguro/de alto riesgo”, por lo que no debía ser habitado en tanto no se realizara su rehabilitación, debido a que sus elementos estructurales (trabes, columnas) y paredes contaban con daño severo.

Por su parte, el Colegio Nacional de Ingenieros Arquitectos de México dio a los vecinos varias recomendaciones para realizar las reparaciones necesarias del edificio.

Sin embargo, las autoridades de la Ciudad de México no autorizaron que se diera la rehabilitación del edificio Centauro, como solicitó con esos dos dictámenes la administración que tuvo hasta junio de 2018.

Finalmente, los vecinos de la nueva administración acordaron con las autoridades que no se realizaría la rehabilitación del edificio, sino su demolición y posterior reconstrucción.

Debido a que las escrituras forman parte de los requisitos para que los afectados accedan a los apoyos del gobierno para la rehabilitación y reconstrucción de viviendas afectadas, algunos de ellos han tenido que buscar alternativas para que las autoridades los reconozcan como damnificados.

Leslie Nequiz, quien vivía en uno de los 64 departamentos del edificio Centauro, está buscando a través de un juicio de amparo que el gobierno de la Ciudad de México la reconozca como damnificada, porque no cuenta con escrituras de su vivienda, debido a que lo compró a través de un contrato privado hace ocho años.

Nequiz explica que decidió buscar un amparo porque tramitar las escrituras del departamento que ya fue demolido cuesta más de 200 mil pesos.

“Cuando acudí con mi abogado me dijo “¿Para qué gasta este 200 y 350 mil pesos si para adquirir un nuevo departamento van a tener que volver a escriturar? Sería pagar doble”, y fue que decidí iniciar un juicio de amparo para pelear la legalidad de mi propiedad”.

En junio pasado, los vecinos fueron informados que su edificio sería demolido para construir uno nuevo, que contaría con algunos pisos extras de altura para que la venta de los departamentos extra les permitiera reducir el costo de los que ellos comprarían a través de créditos.

Leslie, quien desde septiembre pasado tuvo que mudarse con su esposo sus tres hijos a un cuarto en la casa de su padre, dice que incluso con los apoyos que ofrece el gobierno, la situación económica en la que se encuentra complica la posibilidad de adquirir un nuevo departamento.

Para tramitar su amparo tuvo que vender su camioneta, y ahora, dice, les han informado que cuando se construyan los nuevos departamentos, estos costarán aproximadamente un millón 200 mil pesos, mismos que podrán pagar con la ayuda de créditos.

De acuerdo con Leslie, para que les otorguen esos créditos “hay que comprobar un ingreso mínimo alto, y las mensualidades serían de entre 15 y 18 mil pesos, no puedes estar en buró de crédito, y tampoco apoyan a los adultos mayores… cuando nosotros tenemos más o menos un 50% de personas de más de 65 años”.

Ante las dificultades para cumplir con todos los requisitos para poder acceder a los apoyos, la afectada explica que han tenido reuniones con el Instituto de Vivienda les ha dicho que flexibilizarán los lineamientos de los programas, sin embargo, dice, “hay que ver que cumplan”.

“Nos quedamos sin trabajo y sin casa”

Algunos de los vecinos del edificio Centauro, que fue uno de los 32 que fueron catalogados como “en riesgo de colapso” por la delegación Cuauhtémoc después del sismo, no solo perdieron su departamento, sino también los locales donde tenían montado un negocio.

Catalina Reyes, quien vivía desde 1989 en un departamento en la planta baja de Centauro, tenía una agencia de viajes en el local comercial que ocupaba la parte del frente de su vivienda. Desde septiembre tuvo que irse a vivir con su hermana.

“Era una agencia de viajes, y después del sismo nos dijeron que ya no podíamos entrar. Pusieron policías afuera e impidieron que entráramos al edificio porque estaba muy mal y pues obvio, nos quedamos sin trabajo. Como yo vivía en la parte de atrás del local, desde entonces tampoco tengo casa”, cuenta.

Dentro de su departamento se perdieron guitarras, sillones, espejos, aparatos electrónicos y otros muebles que no pudo sacar por el riesgo que implicaba ingresar al edificio.

Sin embargo, para Catalina, la mayor preocupación es que “las ayudas de reconstrucción que están buscando los vecinos no contemplan los locales, solo viviendas. Eso es terrible, ¿cómo voy a recuperar mi local?, ¿Qué voy a hacer si era mi única forma de trabajo?”.

De acuerdo con la afectada, el Instituto Nacional de Vivienda ha estimado el tiempo de reconstrucción del edificio en dos años.

Para Leslie, “es difícil, pero tenemos que seguir adelante, y te puedo decir que después de esto nada nos va a doblar”.

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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