A 10 años de los granadazos en Morelia, las víctimas siguen esperando reparación y justicia
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Cuartoscuro

A 10 años de los granadazos en Morelia, las víctimas siguen esperando reparación y justicia

Los afectados denuncian omisiones e intimidaciones de las autoridades. Incluso relatan cómo los errores de la PGR entorpecen el que se les reconozca como víctimas del atentado ocurrido el 15 de septiembre de 2008.
Cuartoscuro
15 de septiembre, 2018
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Algunos de ellos se quedaron sin trabajo y otros padecen aún de estrés postraumático. Hombres, mujeres y niños que perdieron la movilidad de alguna parte de su cuerpo e incluso, sufrieron la amputación de una pierna o un brazo. Por si fuera poco, hay quienes también perdieron para siempre a un ser querido.

Son las víctimas de los atentados perpetrados con granadas de fragmentación la noche del 15 de septiembre de 2008 en el zócalo de Morelia, Michoacán. Aquel ataque con explosivos ocurrido en pleno festejo patrio –calificado como atentado terrorista por el gobierno– y del que hoy se cumplen 10 años.

Una década en la que no ha habido justicia ni reparación del daño para los afectados.

La investigación oficial de este caso, a cargo de la Procuraduría General de la República (PGR), acumula años empantanada. Las personas a las que en su momento detuvo y acusó ante los medios de ser las responsables terminaron en libertad pues fueron torturadas para declararse supuestos autores del ataque.

Como no hay culpables sentenciados, tampoco hay responsables a los que un juez pueda exigirles que reparen a las víctimas el daño causado. Las pifias de PGR no solo tambalean el caso, sino con ello el reconocimiento legal de los afectados.

Las instancias que el Estado tiene para apoyar a las víctima: Comisiones de Atención Especializada, a nivel nacional y local, no se acercaron a los afectados para ofrecerles el beneficio de una indemnización integral o de reparación. En algunos casos, solo les han ayudado con alguna pensión, medicamento o beca. En otros, ni eso.

Cuando las víctimas se enteraron de la reparación a la que por ley tienen derecho y decidieron buscarla por su cuenta padecieron de todo, desde la supuesta pérdida de sus expedientes, hasta trabas e intimidaciones del propio personal que debería de apoyarlas, acusan.

El saldo oficial de la detonación de las granadas de fragmentación de Morelia durante la fiesta del grito del 15 de septiembre fue de ocho personas muertas y más de 130 lesionadas.

Ocho de esas víctimas se acercaron a Animal Político a través de sus representantes legales para recordar que este caso, casi olvidado en el discurso oficial, el cual no se encuentra resuelto; al contrario, mientras los verdaderos culpables están impunes, los sobrevivientes viven entre la zozobra, la crisis, el coraje y la impotencia.


 

Otra matanza, otro caso impune

Horas después del atentado, el entonces gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, atribuyó el ataque a la delincuencia organizada. La PGR, en ese entonces encabezada por Eduardo Medina Mora (hoy ministro de la Suprema Corte), estableció como principal línea de investigación que el cártel de Los Zetas era el responsable.

El 25 de septiembre de 2008 se anunció la detención de cuatro personas, supuestamente implicadas en los hechos, en Apatzingán, Michoacán. La entonces titular de la Subsecretaría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (hoy SEIDO), Marisela Morales, dijo que los detenidos habían sido localizados gracias a una llamada anónima, y que habían confesado ser parte del mencionado grupo delictivo y responsables del ataque; una persona más sería detenida después.

Pero el proceso penal en contra de todos ellos se estancó casi desde el inicio. Pocos días después de la captura, los detenidos señalaron ante el juez que su “confesión” era falsa y que habían sido torturados para declararse culpables, una práctica que ya había empleado la PGR en otros casos. Por esa situación interpusieron demandas de amparo en contra del auto de formal prisión.

En mayo de 2015, un juez federal concedió finalmente el amparo a los detenidos, que para ese momento llevaban siete años encarcelados, y ordenó su libertad. Entre otras cosas, el juez destacó que diversos  exámenes periciales confirmaban que los detenidos habían sido torturados, y que no se respetaron sus derechos, pues se les recabó la declaración en un video sin contar con un abogado. Declaración que además fue difundida en medios.

El juez también destacó que una de las firmas plasmadas en una declaración ministerial no correspondía al puño y letra del detenido, lo que evidenciaba que era un testimonio fabricado. Finalmente se demostró que tres de los detenidos estaban en el municipio de Lázaro Cárdenas el día que se les detuvo y no en Apatzingán como aseguraron las autoridades.

Un tribunal federal revisó el caso y determinó que el proceso debía reiniciarse por las fallas en las pruebas presentadas, sin embargo ordenó que los implicados fueran reaprehendidos. No obstante ellos interpusieron una nueva demanda de amparo, lo que ha impedido volver a capturarlos.

Se prevé que sea la próxima semana cuando el tribunal defina, en definitiva, si los señalados por la PGR desde hace casi una década deben ser procesados. Aunque ese fuera el caso, el juicio comenzará desde el inicio.

Víctimas a la deriva; comisiones que no ayudan

Años después del ataque, algunas víctimas recibieron apoyos del gobierno local, entre ellos pagos para ciertas medicinas; becas para un menor que hubiera perdido a un padre o dinero para traslados a la Ciudad de México para recibir tratamientos. También hubo víctimas directas o indirectas (no todas) que recibieron cuatro o seis mil pesos quincenales.

“Ha sido un apoyo asistencialista pero no es ni una reparación del daño ni una indemnización que es a lo que tienen derecho de acuerdo con la Ley de Víctimas”, dijo Reyna Velasco, abogada de las víctimas presentes en este reportaje.

En 2014 comenzó la operación de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), un órgano encargado de asistir a las víctimas de casos federales. Pese a que los atentados en Morelia fueron un asunto federal indagado por PGR y a que hubo reuniones con las víctimas, la CEAV nunca atrajo formal e integralmente el caso.

Fue apenas en junio pasado cuando el delegado de dicha comisión en Michoacán, Ricardo Díaz, le planteó a los afectados la necesidad de inscribirlos al Registro Nacional de Víctimas, el primer paso para buscar una compensación.

Sin embargo, tres meses después, los expedientes de dicho trámite no tuvieron ningún seguimiento o se extraviaron, pues les pidieron a las familias llena otra vez los mismos formularios, de acuerdo con la defensora de los afectados.

Quien sí se hizo cargo de estos casos en 2015 fue la Comisión Estatal de Víctimas de Michoacán. Sin embargo, el apoyo solo consistió en ayudas para medicamentos o pensiones.

“Es hasta que se reúnen conmigo en julio 2018 cuando ellos se enteran que tienen derecho a una reparación del daño. Incluso les pregunto si ya tienen un asesor jurídico por parte de la comisión estatal porque a tres años deberían de tenerlo, como mínimo, y  si tienen su expediente formado y del número de la averiguación previa de su caso o del proceso penal en Jalisco (donde estaban presos los detenidos). Y total no tenían nada, porque nunca se los ofrecieron ni se los dijeron”, expuso la abogada.

Después vinieron las intimidaciones. Las víctimas narraron a Velasco que la presidenta de la comisión estatal, Cristina Cortés Carrillo, se molestó cuando le informaron que ya habían contratado a una abogada particular. Les dijo que esto era un “retroceso” a lo que habían logrado y que ella no iba a facilitarle información a la defensora.

“Que ella haga su trabajo consiguiendo los papeles”, les dijo a las víctimas, según relata Reyna Velasco.

“En tres años nada más les estuvieron viendo la cara porque además los han tratado de amedrentar en las reuniones a las víctimas. Les hablan de un retroceso pero… ¿a qué se refieren si en tres años ni la comisión estatal ni la federal han hecho gran cosa? Aquí las omisiones son de ambas comisiones”, afirmó la abogada.

El calvario para reconocer a la víctimas

El proceso para que las víctimas reciban una reparación no solo se ha retrasado sino que además presenta dificultades legales, como el propio reconocimiento de  víctimas del atentado, un requisito indispensable para solicitar una indemnización.

Su abogada cuenta que a través de una solicitud que interpuso ante PGR pudo conocer el número de averiguación previa y del proceso penal que se sigue por los atentados de 2008, datos que las comisiones de víctimas tampoco pudieron proporcionar. Sin embargo ni la PGR ni el juez federal quisieron confirmar el estatus de víctimas de las personas que está asesorando.

“La PGR nos dijo que como hace mucho mandaron el caso al juez ellos ya no lo tienen y no pueden certificar los nombres de las víctimas, cosa que es falsa porque ellos tienen un triplicado para supuestamente seguir con las investigaciones. Y el juez lo que nos responde es que no puede reconocer a las víctimas porque el proceso está impugnado vía amparo”, dijo Velasco, al explicar que los errores de la Procuraduría han entorpecido incluso el reconocimiento legal de las víctimas.

Hay casos como el de María de Jesús Vázquez Silva -quien perdió una pierna a causa de las lesiones sufridas- que se acaba de enterar a través de la CEAV, que su nombre no aparece en la averiguación que la PGR trabajó en su momento.

“Ahora yo tengo que buscar que le reconozcan la calidad de víctima pero 10 años después de ocurridos los hechos. ¿Cómo es esto posible cuando desde 2008 ella ha estado en todas las reuniones con las comisiones y que ahorita le digan que no, que resulta que no es víctima?… Es el colmo”, señaló su defensora.

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A un año del COVID: ¿cómo se determina cuándo finaliza una pandemia?

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al brote de un nuevo tipo de coronavirus una "pandemia". Te contamos qué metas deben alcanzarse para salir de la emergencia sanitaria.
11 de marzo, 2021
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China reportó los primeros casos de un nuevo tipo de coronavirus a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el último día de 2019 -de ahí que se lo bautizara “covid-19”-, pero el organismo lo declaró oficialmente una “pandemia” el 11 de marzo, hace un año.

Esta enfermedad viral se sumó así al grupo de los grandes brotes que afectaron la salud global a lo largo de los tiempos, como la peste negra, la viruela, la gripe de 1918-9 y, más recientemente, el VIH/Sida y la influenza A (H1N1).

Ninguna de esas enfermedades representa hoy una amenaza a la humanidad. Incluso una -la viruela- llegó a erradicarse.

¿Qué debe ocurrir para que el covid-19 también deje de ser considerado una pandemia?

¿Cuáles son las metas que deben alcanzarse?

La respuesta más directa surge de analizar la definición de lo que constituye una pandemia.

Según la Real Academia Española, es una “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”.

Por lo tanto, se infiere que el covid dejará de ser pandémico cuando ya no tenga un alcance tan grande.

Pero ¿quién define el umbral y cómo se determina?

Incluso si la OMS decidiera que se terminó la pandemia, serán cada uno de los países -o incluso de los Estados o provincias- los que determinarán cuándo termina la emergencia sanitaria y pueden levantarse las cuarentenas y restricciones.

Aquí te explicamos qué criterios epidemiológicos podrían utilizarse para decidirlo.

No más contagios

La forma más clara de determinar el final de una pandemia sería que ya no haya circulación del SARS-Cov-2, el virus que causa el covid-19.

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En la actualidad (al 11 de marzo de 2021) solo 14 países o territorios de todo el mundo están libres de covid, según la OMS, y de ellos 12 son islas en el Pacífico o Atlántico (que debieron cerrar sus fronteras para poder mantener afuera al virus).

A nivel global hay unas 117 millones de personas infectadas y cerca de 2,6 millones de víctimas fatales, cifras que siguen aumentando día a día.

Por lo tanto, la meta de frenar completamente la transmisión del coronavirus parece muy lejana, si no imposible.

Esto, a pesar de que ya existen ocho vacunas que previenen la enfermedad y que al menos 125 países y territorios comenzaron a vacunar a su población.

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Incluso en Estados Unidos, el país qué más dosis ha administrado hasta el momento (más de 90 millones), los expertos advierten que será casi imposible alcanzar los niveles de vacunación necesarios -por encima del 75% de la población- para lograr la anhelada meta que algunos allí han bautizado #ZeroCovid.

Si consideramos, además, que fuera de EE.UU. y un puñado de países como Israel, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Chile, la vacunación viene a un ritmo muchísimo más lento, y que, encima, siguen surgiendo nuevas cepas del virus que podrían reducir la efectividad de las vacunas, puede prácticamente descartarse que el coronavirus sea vencido por knock-out gracias a la inoculación, como esperaban algunos.

Inmunidad de rebaño

No obstante, la vacunación sí puede contribuir a otra forma de poner fin a la pandemia, la llamada inmunidad de rebaño o colectiva.

Esta se logra cuando una porción amplia de la población se vuelve inmune al virus, por lo que se reduce fuertemente su circulación.

La teoría es que, si suficientes personas son resistentes a la enfermedad, los más vulnerables quedan protegidos de un posible contagio.

Científicos británicos estimaron que la inmunidad de rebaño en el caso del covid-19 se lograría cuando aproximadamente el 60% de la población haya estado expuesta al SARS-Cov-2.

Esta exposición puede ser natural, a través de una infección, o gracias a una vacuna.

Con cada vez más personas infectadas o inoculadas con el coronavirus, ¿será esta la salida de la pandemia?

Mujer recibiendo vacuna

iStock
Cada vez más personas recibirán la vacuna o contraerán el covid, ¿podremos alcanzar la inmunidad colectiva?

No en el corto plazo, según la OMS.

A finales de diciembre, el organismo advirtió que “las encuestas de seroprevalencia sugieren que en la mayoría de los países, menos del 10% de la población ha sido infectada con covid-19”.

En tanto, aunque las estadísticas sobre vacunación muestran que hasta el momento se han administrado más de 300 millones de dosis antivirales, las personas inmunizadas serían muchas menos, ya que la mayoría de las vacunas requieren dos dosis.

Si bien se trata de un avance científico enorme, logrado en tiempo récord, su impacto sigue siendo limitado si consideramos que en el mundo viven más de 7.700 millones de personas.

Lo otro que complica alcanzar la inmunidad de rebaño es que las personas infectadas con covid no necesariamente están protegidas contra la enfermedad.

“Todavía no se sabe con certeza cuánto dura la inmunidad de este coronavirus, pero basados en los coronavirus que ya existen y que infectan a la población regularmente, como los coronavirus que causan resfriado, sabemos que la gente se contagia con estos virus una y otra vez”, advirtió a BBC Mundo Jeffrey Shaman, profesor de Ciencias de salud ambiental de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

“Todavía estamos aprendiendo sobre la inmunidad al covid-19”, coincidió, por su parte, la OMS en su reporte.

“La mayoría de las personas que están infectadas con covid-19 desarrollan una respuesta inmune en las primeras semanas, pero no sabemos qué tan fuerte o duradera es esa respuesta inmune”.

“También ha habido informes de personas infectadas con covid-19 por segunda vez”, advirtió.

Un hombre en la cama soplándose la nariz

iStock
La esperanza es que el covid-19 se transforme en una especie de gripe.

Como la gripe

Por todo esto, muchos creen que la salida de la pandemia no se dará ni eliminando el covid, ni logrando una inmunidad colectiva superior al 60%.

Se dará cuando logremos tener la enfermedad suficientemente bajo control.

¿Qué significa esto? Que la cantidad de infecciones, hospitalizaciones y muertes ya no serán considerados una emergencia sanitaria.

Un reciente artículo en la revista The Atlantic estimó que en EE.UU. ese umbral se alcanzaría cuando haya menos de 100 muertes al día.

¿Por qué 100? Porque esa es la cantidad aproximada de personas que fallecen cada año a causa de la influenza (gripe).

Joseph Eisenberg, epidemiólogo de la Universidad de Michigan, dijo a la revista que ese nivel de mortalidad es “ampliamente considerado aceptable por el público”.

Las comparaciones con la gripe no son antojadizas.

Son varios los expertos que creen que el coronavirus podría eventualmente convertirse en un problema endémico, con picos estacionales, como los distintos virus de influenza.

A medida que más personas se exponen al covid, lo esperable es que comiencen a bajar las tasas de transmisión e infección.

A la vez, el SARS-Cov-2 podría ir mutando para ser menos dañino, como ocurre con muchos virus que tienden a ser más agresivos cuando recién aparecen y luego se hacen menos letales para poder sobrevivir.

https://www.youtube.com/watch?v=kWa06mmJT4U&t=15s

Seguramente seguiría habiendo brotes, como ocurre con la influenza, pero la esperanza es que el desarrollo de nuevos medicamentos para tratar la infección podrían hacerla menos mortal.

“Lo que esperamos es lograr niveles de la infección que sean controlables y que el virus se vuelva cada vez menos severo, para lograr un equilibrio en el que la endemicidad de este patógeno no sea tan mala para la mayoría de la gente”, señaló a BBC Mundo el profesor Shaman, quien en octubre publicó un estudio en la revista Science sobre el potencial del covid de volverse endémico.

“Ese sería el tipo de estabilidad que nos permitiría vivir con este virus y, a la vez, volver a algún tipo de normalidad”, afirmó.

¿Cuánto tiempo tardará?

Otro trabajo publicado en Science en enero por científicos de la Universidad de Emory y la Universidad Estatal de Pensilvania, estimó el plazo, utilizando un modelo matemático para reproducir la propagación del virus.

Su conclusión fue que “domar la pandemia” -es decir, que el covid-19 se haga endémico- tardará entre un año y una década.

Por su parte, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, fue más preciso.

En agosto pasado, estimó que la pandemia terminará “en menos de dos años”, o sea, antes de mediados de 2022, un poco menos de lo que tardó en superarse la gripe de 1918-9, la mayor pandemia del siglo XX.


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