Enrique Graue acude al CCH Azcapotzalco y dice que acepta las nueve exigencias de estudiantes
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Enrique Graue acude al CCH Azcapotzalco y dice que acepta las nueve exigencias de estudiantes

Entre las exigencias atendidas está la disolución de grupos porriles (varios de ellos presuntos agresores de estudiantes que se manifestaban en Rectoría el pasado 3 de septiembre); la correcta asignación de maestros, transparencia en el presupuesto del plantel, así como atención a denuncias de acoso y medidas de seguridad.
Cuartoscuro
12 de septiembre, 2018
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El rector de la UNAM, Enrique Graue, fue a las instalaciones del Colegio de Ciencias y Humanidades Azcapotzalco para reunirse con estudiantes de la Asamblea General, donde aceptó públicamente las nueve exigencia del pliego petitorio de los alumnos.

Entre las exigencias atendidas está la disolución de grupos porriles (varios de ellos presuntos agresores de estudiantes que se manifestaban en Rectoría el pasado 3 de septiembre); la correcta asignación de maestros, transparencia en el presupuesto del plantel, así como atención a denuncias de acoso y medidas de seguridad.

Graue aseguró que no existirá ningún tipo de represalia a los participantes en el movimiento estudiantil.

“Seguiremos expulsando a las personas que correctamente identifiquemos y no terminaremos hasta que veamos a todos los grupos violentos desalojados de nuestra universidad. Si hay algún tipo de represión contra ustedes por haber participado en estas legítimas demandas que acabamos de escuchar haganmelo saber”, expuso el rector durante la reunión a la que asistieron más de 500 alumnos, profesores y padres de familia.

También acordaron la instalación de una mesa de seguimiento al cumplimiento de los nueve acuerdos pactados, así como las inquietudes que presentaron varios de los estudiantes.

De acuerdo con el diario Reforma, Benjamín Barajas Sánchez, director general del CCH, también aceptó el pliego petitorio, por lo que el próximo martes 18 de septiembre retomarán clases.

Estos son alguno puntos del pliego petitorio:

  • Correcta asignación de los docentes a cada asignatura, acorde a los grupos existentes en ambos turnos, considerando las condiciones de grupo, profesores y mobiliario.
  • En cuanto a la asignación de los cuerpos administrativos, el alumno tendrá conocimiento previo del historial profesional de los docentes que se postulen para dirección, y realizar dicha elección se llevará a cabo de la consulta de la comunidad del plantel, para así manifestar su opinión; por su parte la administración en turno deberá crear los mecanismos que propicien democratización en este apartado. (Aquí pidieron la exclusión de Andrés Palacios Meza en el proceso por sus antecedentes y amenazas).
  • La autoridad tenga la obligación de respetar, no cohibir y no intervenir en las expresiones político-culturales de la comunidad estudiantil, tales como murales y actividades recreativas. Así mismo en los tiempos y formas en que éstos se efectúen También es imperativo que exista el compromiso por escrito de dar mantenimiento de forma periódica para preservarlos.
  • Justificación y transparencia de labores administrativas y del presupuesto asignado al plantel a partir la administración de la licenciada Guadalupe Márquez Cárdenas y de las futuras administraciones.
  • Dar solución a problemáticas en los siguientes puntos: Acoso, atender de forma continua e inmediata a las denuncias realizadas por la comunidad; seguridad del plantel, exterior e interior. Dar mayor soporte, continuidad y una adecuada atención a los programas del sendero y transporte seguro.
  • Se realizan acciones para desarticulación, destitución y expulsión de grupos porriles, y de aquellas personas que los subsidian, promueven y protegen.
  • Garantizar la asignación de matrícula para los cursos propedéuticos, cursos PAE y recursamientos.
  • No existirá ningún tipo de represalias físicas o académicas contra cualquier estudiante que haya participado de alguna forma en este movimiento estudiantil.
  • Que todos los acuerdos se respeten en la actual y futuras administraciones
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Karol Czinege/EyeEm/Getty Images

¿Por qué nos gusta tanto la comida crujiente? (y cómo el sonido se convirtió en el sabor olvidado)

Decimos que comemos con los ojos, ¿pero sabías que también puedes comer con los oídos? Por extraño que parezca, los sonidos - y especialmente lo crujiente y crocante - tienen mucho que ver con la experiencia culinaria.
Karol Czinege/EyeEm/Getty Images
18 de octubre, 2020
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El sonido es el sabor olvidado. No solo comemos con la boca, con la nariz o con los ojos. También lo hacemos con el oído.

Lo dice el experto en psicología experimental Charles Spence, que lleva casi dos décadas investigando cómo nuestro cerebro procesa información de cada uno de nuestro sentidos, y cómo comprender eso puede ayudarnos a diseñar mejores alimentos (o unos que nos agraden más).

“Desde el crujido de la comida, hasta el ruido del empaquetado, el roce de la cuchara en el plato o la música que escuchamos mientras comemos; todos los sonidos afectan a nuestra experiencia culinaria, unos más que otros, y también al sabor”, le cuenta a BBC Mundo.

Spence, autor de Gastrophysics: the new science of eating (“Gastrofísica: La nueva ciencia de la comida“, 2017), dirige el laboratorio Crossmodal Research de la Universidad de Oxford, Reino Unido, integrado por especialistas en psicología, neurociencia y cocina. También colabora con chefs de renombre -como el español Ferrán Adriá o el británico Heston Blumenthal- para crear experiencias culinarias “multisensoriales”.

Y es que, según el científico, comer es una experiencia mucho más multisensorial de lo que solemos reconocer, sobre todo a nivel auditivo.

No es el único que lo piensa. “Hay varias cosas que nos hacen sentirnos satisfechos con la comida: el olor, el gusto y la textura, en la que incluimos el sonido”, le dice a BBC Mundo la consultora en alimentación Amanda Miles-Ricketts. “Y no hay nada más satisfactorio que algo crujiente o crocante”.

"No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella".", Source: Charles Spence, Source description: psicólogo experimental, Universidad de Oxford, Image:

Precisamente, la preferencia del ser humano por lo crujiente es algo que lleva años fascinando a Spence.

Uno de sus mayores logros es haber creado un ruido electrónicamente modificado de la papa frita para convencer al consumidor de que era más crujiente. Fue un experimento que surgió de la pregunta de si el sabor de una papa frita sería diferente si alteramos su crujido. Y resultó que sí.

La Universidad de Harvard le entregó por ello un Ig Nobel, una parodia del prestigioso galardón “para hacer reír, y luego pensar”.

Pero la cuestión de por qué nos gusta tanto la comida crujiente tiene un trasfondo más serio de lo que parece.

niño comiendo alitas de pollo

Chakarin Wattanamongkol/Getty Images
¿Te entró el apetito?

“Cuando hicimos ese experimento en 2009 era difícil creer que habría interés en el tema, pero desde entonces han surgido muchos trabajos y experimentos para combinar diferentes sonidos y sabores”.

¿Qué nos pasa con la comida crujiente?

“La comida rápida suele ser crujiente, crocante, casi siempre ruidosa”, dice Spence. “A nadie le gusta la idea de una papa frita esponjosa, incluso aunque sepamos que tiene todos los elementos que le dan ese sabor”, comenta el psicólogo.

En su laboratorio de Oxford, ha podido demostrar que las diferentes frecuencias de crujidos pueden alterar cómo percibimos su sabor o incluso que algunos alimentos nos parezcan de mejor o de peor calidad.

“Es una reacción instantánea en nuestro cerebro”, dice Spence. “Todavía estamos investigando por qué nos atrae tanto lo crujiente, pero existen varias teorías”.

“Una de ellas parte de que las verduras y los vegetales más ‘ruidosos’ suelen ser más frescos (y viceversa), por lo que asociamos lo crujiente con lo saludable“.

“Por otro lado (y paradójicamente), algunos alimentos crujientes -como las galletas, los cereales o las frituras- suelen tener un alto contenido en grasa…. y a nuestro cerebro le gusta la idea de grasa, lo cual explicaría nuestra preferencia por ese sonido”.

cereales

Getty Images
Cuando comes algo crujiente, prestas más atención a lo que ocurre dentro de tu boca.

A Miles-Ricketts -que tiene una marca propia de tés especializada en salud y bienestar que lanzó tras sufrir problemas en la piel- le preocupa eso. “Al margen de las manzanas, que obviamente son saludables, los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes. No es pura coincidencia“.

“Finalmente”, añade Spence, “otra teoría que surgió hace un par de años es que cuando empezamos a degustar algo nos suele resultar más sabroso, y nuestro cerebro se va adaptando y desconectando a medida que le parece menos ‘interesante’, pero cuando comes algo ruidoso eso dirige tu atención hacia tu boca, lo cual ayuda a que el sabor se quede por más tiempo”.

Eso significaría que puede que nos guste más la comida crujiente porque sentimos que su sabor dura más.

Pero la cuestión de la experiencia sensorial -y sonora- de la comida va más allá de lo crujiente.

Maridaje fonético

“Piensa en el sonido cuando abres una lata, una botella, el corcho del vino o incluso el del microondas. Todo ello afecta a nuestra experiencia y a cómo percibimos el sabor”, explica Spence. “No es casualidad que las papas fritas se vendan en bolsas de plástico especialmente ruidosas; es puro marketing intuitivo”.

Y así como los ruidos afectan al sabor, también lo hace la música.

"Los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes".", Source: Amanda Miles-Ricketts, Source description: consultora en alimentación y fundadora de Niche Tea, Image:

Spence y su equipo han investigado cómo los sabores dulces y agrios suelen asociarse con notas de alta frecuencia, mientras que los amargos equivalen a notas de baja frecuencia.

“Si, por ejemplo, escuchas cierta música mientras tomas una taza de café o comes una porción de chocolate, puedes intensificar su dulzura“, explica Spence.

Es lo que él llama “sazonar fonéticamente” la comida.

El científico asegura que muchas marcas y músicos se han interesado por esta técnica y ya están poniendo en prácticas maneras de combinar sabores y sonidos para mejorar la experiencia culinaria y responder a la pregunta de “cuál es el sonido de su sabor”.

Miles-Ricketts cree que cada vez más actores en la industria alimentaria tienen en cuenta la “funcionalidad y el propósito de sus productos” y el hecho de que la alimentación es “una experiencia multisensorial”.

papas fritas

Getty Images
¡Ese “crunch” es muy deseable!

“Podríamos incluso aprovechar esto para comer de forma más saludable”, propone Spence. “Podríamos comer con menos azúcar si añadimos un poco de ‘música dulce’ para sazonar alimentos, en lugar de la alta música de algunos restaurantes que, de hecho, suprime nuestra capacidad de saborear adecuadamente”.

“Así como maridamos ciertos alimentos con ciertos vinos, podemos maridar sabores con sonidos y formas“.

“Muchos nunca habrían imaginado que la música puede alterar el sabor de la comida, pero es todo un nuevo campo por explorar. ¿Por qué no maridar un sabor con un sonido?”

“No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella”.


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https://www.youtube.com/watch?v=Yd02AZz63Sw

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