Habitantes de Atzala, Puebla, esperan reconstruir su iglesia y sus viviendas tras el 19S
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Karen Rojas

Habitantes de Atzala, Puebla, esperan reconstruir su iglesia y sus viviendas tras el 19S

El terremoto de 7.1 grados en la escala Richter dejó graves daños principalmente en municipios con amplio rezago social de la Mixteca poblana, cuyos habitantes debieron enfrentar la pérdida de sus seres queridos, de sus viviendas, de sus iglesias e inmuebles históricos
Karen Rojas
Por Karen Rojas
17 de septiembre, 2018
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“Las tragedias también pasan en la casa de Dios”, comentan los pobladores del municipio de Atzala, Puebla, al término de la misa dominical que ahora se celebra en una improvisada construcción de lámina y block que organizaciones y pobladores han levantado después de que el sismo del 19 de septiembre derrumbara la iglesia de Santiago Apóstol, donde 11 personas fallecieron, cuatro de ellas eran niños.

El templo está cercado con alambre. No se le ha hecho ninguna modificación. Ya no hay techo y sólo se puede observar escombros y la mitad de lo que fueron las cúpulas. A pesar de que los pobladores han querido reconstruir lo que quedó de la iglesia, miembros del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) les indicaron que no podían hacer ningún arreglo y advirtieron que si eran captados moviendo las ruinas serían multados; sin embargo, en los casi nueves meses de 2018 no han regresado al municipio. Los habitantes optaron por celebrar misa en el atrio, colocaron una lona y pusieron banquitas. Después, organizaciones civiles y los pobladores aportaron recursos para construir un espacio al frente del templo destruido. Así, prefirieron improvisar un templo antes que reconstruir sus viviendas.

Lucio Cruz Maldonado, el sacerdote de la comunidad, llegó a Atzala hace cuatro meses, cuando inició la construcción de un nuevo espacio frente al templo destruido.

atzalan

Aunque algunos habitantes de Atzala no son católicos, la gran mayoría de los pobladores se inquietan al ver la tardía respuesta para reconstruir el inmueble religioso. Señalan que todos los días ver la iglesia derrumbada les recuerda el día del temblor, ya sea al ir a dejar a la escuela a sus hijos, cuando hacen el mandado o al salir a caminar y pasar por la zona.

Lorenzo Sánchez es el sacristán de la iglesia, estuvo en el templo en el momento en que tembló. Recuerda que escuchó crujir el techo y de repente todo se puso gris por el polvo, no vio cuando cayeron escombros a otras personas ni recuerda cómo salió, pero agradece estar vivo.

Lamentó que a un año del sismo su iglesia siga en las mismas condiciones, si bien, sabe que muchos municipios sufrieron daños y que hay que darle prioridad a las casas y zonas más afectadas, cree que es “inaudito” que no se haya movido ni una piedra en mejora del espacio católico.

atzalan

A los vecinos les tocó presenciar la tragedia

Los pobladores que vivían muy cerca de la iglesia tuvieron que ver cómo sus vecinos estaban atrapados por las piedras. Escucharon sus gritos de auxilio y otros presenciaron el pánico al ver que sus familiares no salían. También les tocó ver los rostros de desesperanza cuando se enteraban de que alguien había muerto.

Hortensia Sánchez tiene una miscelánea a una calle de la iglesia, recuerda que el día que tembló estaba comiendo con su hermano cuando empezó a moverse la tierra. “Le hable recio, le decía que viniera hacia mí, pero mi hermano se quedó frío y sólo pudo agarrarse del marco de una puerta.

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Los sobrevivientes del derrumbe de Atzala

María Morales Villegas y su hija Rocío Loyola estuvieron en la iglesia en el momento del sismo, fueron de las pocas sobrevivientes.

“Estaba la misa, iban a bautizar a una niña y le dije a mi hija que era buena idea ir. Apenas iba a empezar cuando el temblor comenzó. Yo todavía me di cuenta cuando se venía lo de arriba y dije ‘ay Dios mío que se haga tu voluntad’ y me hinqué. Todos nos hincamos. Pensé que me iba a morir”, confesó María Morales.

A su hija se le rompió el brazo cuando le cayó un pedazo de estructura. Las dos estuvieron casi dos horas atrapadas antes de que los voluntarios las rescataran. Recuerdan que quedaron tapadas por la tierra.

“Creo que logramos vivir porque estábamos a la orilla, pero para allá estaban más personas, las que murieron”.

En las calles de Atzala se pueden ver no más de cinco casas que el Gobierno del Estado ayudó a construir. Están en color rosa y verde. Todas están vacías, porque los afectados no se acostumbraron al nuevo hogar, pues su antigua casa se acoplaba al frío o al calor y en estas nuevas sólo sienten frío. Han preferido irse con familiares.

Aún se pueden ver casas tiradas y muchas personas aseguran que nunca les llegó la ayuda y si les llegó fueron solo 10 mil pesos, no los 15 mil que les habían prometido, pero no incluía la mano de obra y el material; cuando cotizaban, los albañiles les querían cobrar más de 25 mil pesos y decidieron guardar el dinero hasta completar y tener lo necesario. La mayoría se gastó el dinero en sus necesidades diarias.

Lee el reportaje completo en el especial del diario El Popular.  Sismo #19S: Los pendientes

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Qué saben los científicos de lo que se siente en el momento en que morimos

¿Qué sucede cuando llega el momento de pasar de esta vida a lo que sea que sigue? ¿Sentimos algo o es una gran nada?
12 de julio, 2022
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¡Ah, la vida! Esa cosa en la que naces y te haces un poco más grande, te enamoras de una persona (o de pescar), tal vez produces algunas personas más pequeñas, y luego, antes de que te des cuenta, es hora de la siguiente parte: la muerte. La inevitable desaparición de nuestro ser.

Hay una gama ecléctica de formas en que podrías morir.

Comúnmente es por una enfermedad cardíaca o cáncer, pero hay incluso alrededor de 600 víctimas anuales de la asfixia autoerótica.

No importa cómo ocurra, en algún momento experimentarás la muerte clínica, que es algo así como la vida, pero sin respiración ni circulación sanguínea.

En otras palabras, es el comienzo del paso de esta vida a lo otro.

Para la mayoría de las personas, la muerte no es completamente instantánea.

Entonces, ¿qué puede decirnos la ciencia moderna sobre la experiencia de esos momentos finales?

¿Qué se siente al morir?

En la última etapa cuando se acerca la muerte, las personas suelen estar muy insensibles, por lo que normalmente imaginamos que la experiencia es un desvanecimiento somnoliento e inconsciente de la vida.

Pero algunos experimentos cuentan una historia muy distinta.

La Parca

Getty Images
Quizás sea más colorido…

En 2013, científicos de la Universidad de Michigan midieron la actividad cerebral de unas ratas de laboratorio mientras morían.

Y sucedió algo muy interesante.

Después de que las ratas experimentaran un paro cardíaco –sin latidos cardíacos ni respiración-, sus cerebros mostraron un aumento de la actividad global, con niveles de ondas gamma bajas que estaban más sincronizadas en todo el cerebro que en los estados normales de vigilia de las ratas.

E, increíblemente, ese tipo específico de actividad cerebral se ha relacionado con la percepción consciente de las personas en estudios anteriores.

En otras palabras, esas ratas podrían haber estado experimentando algo mientras estaban entre la muerte clínica y la muerte cerebral completa.

El experimento desafió la suposición de que el cerebro está inactivo durante la muerte.

Por el contrario, parecía que antes de la inconsciencia duradera podría haber un período de mayor consciencia y planteaba: ¿qué estaban experimentando las ratas mientras morían?, ¿podría ser lo mismo cierto para las personas?

Sorpresas

Los humanos tenemos cerebros más grandes y complejos que los de las ratas, pero un experimento muy interesante realizado en el Imperial College de Londres en 2018 arrojó algo de luz sobre cómo podría sentirse morir en los seres humanos.

Paisaje psicodélico

Getty Images
¿Un final psicodélico?

Los científicos querían investigar las similitudes entre dos fenómenos muy diferentes.

Por un lado, las experiencias cercanas a la muerte, o ECM, las alucinaciones experimentadas por alrededor del 20% de las personas que han sido reanimadas después de la muerte clínica.

Por otro lado, las alucinaciones provocadas por DMT, una droga psicodélica (que genera de manera confiable un amplio espectro de efectos subjetivos en las funciones cerebrales humanas, incluida la percepción, el afecto y la cognición).

Así que les administraron dosis de DMT a los sujetos del estudio y, una vez regresaron a la realidad, les pidieron que describieran sus experiencias utilizando la lista de verificación comúnmente utilizada para evaluar las experiencias cercanas a la muerte.

Y se sorprendieron al ver una cantidad increíble de puntos en común.

Tanto las experiencias de ECM como las de DMT incluyeron sensaciones como “trascendencia del tiempo y el espacio” y “unidad con objetos y personas cercanas”.

La experiencia de casi morir resultó ser sorprendentemente similar a un poderoso alucinógeno.

¿Un final psicodélico?

Cuando consideramos la muerte, pensamos en ella como un sombrío proceso de incorporación. Pero la ciencia pregunta: ¿y si es psicodélico?

Neurocientífico Chris Timmermann.

BBC
El neurocientífico Chris Timmermann dirigió en 2018 una investigación sobre la experiencia de la muerte.

Le preguntamos al doctor Chris Timmermann, quien dirigió la investigación en el Imperial College de Londres, qué podía decirnos este experimento sobre la muerte.

“Creo que la principal lección de la investigación es que podemos encontrar la muerte en la vida y en las experiencias de la vida”, señaló.

“Lo que sabemos ahora es que parece haber un aumento de la actividad eléctrica.

“Esas ondas gamma parecen ser muy pronunciadas y pueden ser responsables de las experiencias cercanas a la muerte.

“También hay regiones específicas en el cerebro, como lo que llamamos los lóbulos temporales mediales -áreas que se encargan de la memoria, el sueño e incluso el aprendizaje- que podrían estar relacionadas también con esas experiencias.

“En cierto modo, nuestros cerebros están simulando de alguna manera una forma de realidad”.

Alrededor del 20% de las personas que han sido pronunciadas clínicamente muertas y viven reportan ECM.

¿Será que todas las experimentan y solo unas pocas las recuerdan o que esas experiencias son muy raras?

“Es una gran posibilidad que haya una falta de recuerdo debido a diferentes razones”, explicó Timmermann.

“En nuestra experiencia con el DMT psicodélico hemos visto que, cuando les damos altas dosis, hay una parte de la experiencia que también se olvida.

“Lo que creo que pasa es que la experiencia es tan novedosa, que es inefable o difícil de poner en palabras.

“Cuando una experiencia trasciende la capacidad de describirla con el lenguaje, tenemos dificultades para recordarla.

“Pero también podría ser que algunas personas simplemente no la experimenten”.

¿Qué investigación adicional a partir de ahí podría ayudar a nuestra comprensión de la muerte?

“Es muy interesante lo que está sucediendo en estos días con los escáneres cerebrales y cómo podemos descifrar lo que está sucediendo en el cerebro, cómo eso se remonta a la experiencia”, respondió.

“Hay escaneos que se realizan en personas en los que puedes reproducir, si están viendo una película, qué tipo de película están viendo.

“Por lo tanto, es factible que en algún momento nuestras técnicas de imágenes cerebrales lleguen a ser tan avanzadas que podamos leer la mente de las personas para que nos acerquemos a comprender cuáles son los mecanismos cerebrales que sustentan estas experiencias tan extraordinarias e inusuales”.

Optimista

La ciencia de la muerte es un paisaje bastante turbio, pero lo que ya sabemos pinta una imagen sorprendentemente optimista.

Silueta en paisaje sereno

Getty Images

Por ejemplo, sabemos que las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte a menudo informan sentimientos de tranquilidad y serenidad y muestran una reducción duradera en el estrés asociado con la muerte.

También sabemos que las ECM se describen abrumadoramente como libres de dolor, lo que significa que esa mayor consciencia que podríamos experimentar al morir también es probable que sea indolora…

Y, tal vez, un poco divertida.

La investigación también muestra que las personas tienden a perder sus sentidos en un orden específico.

Primero, el hambre y la sed, luego el habla y la visión.

La audición y el tacto parecen durar más tiempo, lo que significa que muchas personas pueden escuchar y sentir a sus seres queridos en sus momentos finales, incluso cuando parecen estar inconscientes.

Y un escáner cerebral reciente de un paciente con epilepsia moribundo mostró actividad relacionada con la memoria y los sueños, lo que llevó a la especulación de que incluso podría haber algo de verdad en eso de que “ves la vida pasar ante sus ojos”.

Mano de mujer madura

Getty Images

Finalmente, sabemos por estos experimentos que la experiencia de la muerte podría involucrar una conciencia elevada, posiblemente alucinatoria. Un último viaje psicodélico antes de la nada.

“En una sociedad como la nuestra, en la que tendemos a negar la muerte y tratamos de ponerla debajo de la alfombra, creo que esta es una de las grandes lecciones que la investigación psicodélica puede darnos: cómo incorporarla en nuestras vidas“, concluyó Timmermann.

En última instancia, todos vamos a morir. Pero estos experimentos mostraron que la transición entre la vida y la muerte podría ser mucho más experiencial, emocional e incluso psicodélica de lo que podríamos esperar.

Estamos programados como animales a temerle a nuestra desaparición, pero comprender la muerte más profundamente ayuda a relajarnos un poco.

Esos últimos momentos pueden no ser aterradores. Son solo parte de un viaje inevitable con destino desconocido, probablemente indoloro y potencialmente psicodélico.

* Si quieres ver el video original de BBC Reel, haz clic aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=eeU0dpGZPZ8&t=13s

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