Tras protestas de estudiantes ITESO revira y permite diálogo sobre el aborto en sus instalaciones
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Tras protestas de estudiantes ITESO revira y permite diálogo sobre el aborto en sus instalaciones

El martes por la tarde, el ITESO informó que el diálogo "Por el derecho a decidir", organizado por sus estudiantes, sería suspendido por "falta de condiciones" para llevarlo a cabo. Este miércoles, la universidad reculó su decisión y anunció que el foro se realizará a las 16:00 horas.
Cuartoscuro
Por Eréndira Aquino
26 de septiembre, 2018
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Después de que el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) cancelara el diálogo sobre el aborto que se había programado para este miércoles porque “no existían condiciones” para realizarlo, y que esto provocara protestas por parte de estudiantes y activistas, la universidad jesuita informó que sí permitirán que se lleve a cabo el foro dentro de sus instalaciones.

En días pasados, estudiantes del ITESO difundieron en diversas plataformas la invitación al diálogo “Por el derecho a decidir”, organizado por estudiantes y profesores de las carreras de Relaciones Internacionales y de Gestión Pública y Políticas Globales, lo que provocó que ciudadanos se manifestaran en contra de la realización del evento, por lo que la universidad decidió que este se cancelaba.

En un comunicado, la universidad jesuita explicó que se había decidido la suspensión del diálogo debido a que “no existen las condiciones de respeto”, aunque aseguró que sus estudiantes y profesores “tienen libertad para llevar a cabo actividades académicas para discutir y reflexionar sobre temas de actualidad”.

El resto de las actividades académicas, “sin excepción”, dijo, continuarían llevándose a cabo con normalidad.

En respuesta a esta decisión de la institución, los estudiantes organizadores del foro, de las carreras de Relaciones Internacionales y de Gestión Pública y Políticas Globales, condenaron las expresiones de violencia de las que fueron víctimas y señalaron que acordaron suspender el diálogo “con el fin de prevenir que se presenten actos que amenacen la integridad de los asistentes”.

De acuerdo con la universidad jesuita, los estudiantes organizadores del evento y la propia institución fueron amenazados a través de redes sociales, por “personas que se oponen a actividades universitarias legítimas, como son dialogar y reflexionar sobre el derecho y la obligación que toda persona tiene de tomar sus decisiones de acuerdo con su consciencia bien formada”.

El riesgo de hablar sobre derechos de las mujeres

María de la Luz, de la organización Católicas por el Derecho a Decidir, explicó que el foro convocado tenía como objetivo “generar un diálogo para entender, a partir del movimiento de la marea verde en Argentina, qué tanto impacto hubo en México, y los desafíos que se presentan actualmente en torno a la salud reproductiva de las mujeres”.

“No entiendo por qué hablar del derecho a decidir o de la salud reproductiva de las mujeres puede ponernos en riesgo. El diálogo planteado es para hablar sobre derechos humanos, sobre salud y un tema particular, el aborto, que solo afecta a las mujeres pobres del país”, dijo en entrevista con Animal Político.

María, quien fue invitada a participar en el panel del foro, señaló que en Jalisco el aborto es un servicio que la ley establece que deben prestar de manera gratuita a las mujeres que hayan sido víctimas de violación; sin embargo, “no se cumple”, porque “las autoridades no les creen y les impiden que puedan interrumpir sus embarazos”.

De acuerdo con la especialista, entre 2016 y 2017 en Jalisco fueron violadas más de 2 mil 600 niñas y adolescentes y 579 mujeres mayores de edad, quienes “son tratadas como criminales, aunque son víctimas de violencia sexual”.

“Nosotras no venimos aquí, al ITESO, a decir nada que no pase en la realidad”, aseveró.

Para María de la Luz, “es importante que podamos tener una diversidad de planteamientos y que se respeten en nombre de un país democrático donde debe permear la diversidad de ideas, donde a nadie se le obligue a ir al foro, a escuchar… pero que tampoco impiden que otras personas se acerquen, si así lo desean”.

“Nadie obliga a nadie a abortar contra su voluntad, ni por ley, así que no entiendo por qué se promueven actitudes discriminatorias que niegan diálogos necesarios ante la realidad de los embarazos de mujeres en el estado y el país”, dijo.

Por su parte, el Grupo de Información en Reproducción Elegida, quien también participaría en el diálogo, lamentó su cancelación y acusó al ITESO de traicionar sus principios de libertad de conciencia al argumentar “falta de seguridad” para decidir que no se celebraría el foro.

Ante la negativa por parte de la universidad para realizar el diálogo, las organizadoras y ponentes anunciaron que este sería llevado a cabo en el “Parque Rojo” de Guadalajara, sin embargo, este miércoles por la mañana el ITESO informó que el foro sí sería realizado en sus instalaciones.

En un comunicado, la institución señaló que “después de dialogar las alumnas organizadoras del foro y autoridades del ITESO con la comunidad universitaria sobre las condiciones de seguridad… se tomó la decisión de realizar el encuentro este miércoles en el Auditorio Pedro Arrupe, a las 16:00 horas, como estaba previsto”.

La universidad detalló que únicamente podrán ingresar las personas que presenten su credencial de estudiante, egresado o personal de la universidad, de otras instituciones educativas y de organizaciones de la sociedad civil.

“El ITESO reitera su disposición y apertura al diálogo para reflexionar sobre los temas de interés público y su respeto a la libertad de conciencia y de creencias. #ItesoSídialoga”, finalizó.

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India: los desesperados mensajes para salvar a pacientes con COVID

Avani Singh es una de las miles de personas en India que ha tenido que recurrir a las redes sociales para obtener ayuda para su familia.
1 de mayo, 2021
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Mientras una segunda ola de coronavirus causa estragos en India, con más de 350 mil  casos reportados a diario, las familias de los enfermos de covid-19 buscan desesperadamente ayuda en las redes sociales.

Desde la mañana hasta la noche, rastrean cuentas en Instagram, dejan mensajes en grupos de WhatsApp y revisan sus guías telefónicas. Buscan camas en un hospital, oxígeno, el fármaco remdesivir y donaciones de sangre.

Es caótico y abrumador. Un mensaje de WhatsApp comienza a circular: “Dos camas de UCI libres. Minutos después, ya no lo están. Pasaron a ser ocupadas por quien llegó primero.

Otro mensaje: “Se necesita con urgencia concentrador de oxígeno. Por favor, ayuda”.

A medida que el sistema de salud se debilita, es la comunidad, el esfuerzo personal y la suerte lo que decide entre la vida y la muerte.

La demanda supera a la oferta. Y los enfermos no pueden darse el lujo de perder tiempo.

“Buscamos en 200 lugares una cama de hospital”

Cuando comencé a redactar este artículo el viernes, hablé con un hombre que buscaba oxígeno en WhatsApp para su primo de 30 años en Uttar Pradesh, un estado en el norte de India. Cuando terminé de escribir el domingo, había muerto.

Otros están agotados y traumatizados, después de días cargando en sus hombros el peso de encontrar un tratamiento que salve la vida a sus seres queridos.

“Son las 6 de la mañana, la hora a la que comenzamos las llamadas. Nos informamos de cuáles son las necesidades de mi abuelo para el día -oxígeno e inyecciones- lo compartimos en WhatsApp y llamamos a todas las personas que conocemos”, explica Avani Singh.

Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Avani Singh
Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Su abuelo de 94 años está muy enfermo de covid en Delhi.

Desde su casa en Estados Unidos, Avani y su madre, Amrita, describen una extensa red de familiares, amigos, parientes y contactos profesionales, muchas veces lejanos, que les ayudaron cuando el abuelo cayó enfermo y su salud se deterioró rápidamente.

“Usamos todos los contactos que tenemos. Yo buscaba en las redes sociales. Algunas páginas que sigo dicen ‘tal lugar confirmado, tiene cama de UCI’ o ‘este sitio tiene oxígeno’. Entre todos probamos unos 200 lugares“, explica Avani.

Finalmente, a través de un amigo de la escuela, encontraron un hospital con camas, pero descubrieron que no tenía oxígeno. En esos momentos, el padre de Avani estaba inconsciente.

“Entonces publiqué una súplica en Facebook y un amigo sabía de una sala de emergencia con oxígeno. Gracias a ese amigo, mi padre sobrevivió aquella noche“, dice Amrita.

Cuando hablamos el sábado, su perspectiva había mejorado, pero la tarea que tenían por delante Avani y Amrita era conseguir inyecciones de remdesivir. Hicieron algunas llamadas, y el hermano de Amrita en Delhi viajó en auto hasta esos lugares, haciendo unos 160 km en un solo día.

“Mi abuelo es mi mejor amigo. No puedo agradecer lo suficiente a las personas que manejan esas páginas de Instagram por todo lo que están haciendo”, dice Avani.

Pero la información pronto se desactualiza. También les preocupan las informaciones falsas.

“Nos enteramos de que una farmacia tenía los medicamentos pero cuando mi primo llegó allí ya no quedaba ninguno. Abría a las 8:30 de la mañana y la gente llevaba haciendo cola desde medianoche. Solo los 100 primeros recibieron las inyecciones”.

“Ahora venden los medicamentos en el mercado negro. Deberían costar unas 1.200 rupias (US$16) y los venden por 100.000 rupias (US$1.334), y nadie te puede garantizar su autenticidad”, explica Amrita.

Como cualquier sistema que confía en conexiones personales, no todo el mundo recibe una oportunidad justa. El dinero, los contactos familiares y un alto estatus social brindan mayores posibilidades de éxito, así como el acceso a internet y los celulares.

Situaciones desesperadas

En medio del caos, algunas personas tratan de poner algo de orden, centralizando la información, creando grupos comunitarios y usando cuentas de Instagram para hacer circular los contactos.

Arpita Chowdhury, de 20 años, y un grupo de estudiantes en su universidad para mujeres en la capital gestionan una base de datos que ellas mismas recaban y verifican.

Arpita Chowdhury

Arpita Chowdhury
Arpita Chowdhury y otras estudiantes del Lady Shri Ram College, una Universidad en Nueva Delhi, crearon un grupo para coordinar la información en las redes sociales.

“Cambia hora a hora, minuto a minuto. Hace cinco minutos me dijeron que había un hospital con diez camas disponibles, pero cuando llamo ya no hay”, explica.

Con sus compañeras, llama a los números de contacto anunciados en las redes sociales que ofrecen oxígeno, camas, plasma o medicamentos, y publica la información verificada en internet.

Luego responde a las solicitudes de familiares de pacientes con covid que solicitan ayuda.

Es algo que podemos hacer para ayudar, a nivel más básico, dice.

Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
“Necesitamos dos camas de hospital para mis abuelos, ¿saben de algo?”, preguntan en un mensaje. “El Colegio Médico Doon tiene camas de UCI”, responden.
Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
-“SOS, oxígeno en Agra”. -“De acuerdo, averiguo”. “OXÍGENO. Ubicación: Agra, Uttar Pradesh. Disponible el 23 de abril a las 12 del mediodía. Verificado”.

El viernes, Aditya Gupta me dijo que estaba buscando un concentrador de oxígeno para su primo Saurabh Gupta, gravemente enfermo en Gorakhpur, una ciudad en el estado norteño de Uttar Pradesh en donde hubo un gran aumento de casos y muertes.

Saurabh, un ingeniero de 30 años, era el orgullo y la alegría de su familia. Su padre tenía una pequeña tienda y ahorró para que pudiera tener una educación.

“Visitamos casi todos los hospitales en Gorakhpur. Los hospitales más grandes estaban llenos y el resto nos dijeron: ‘Si logran obtener el oxígeno por su cuenta, podremos aceptar al paciente“, explicó Aditya.

A través de WhatsApp, la familia consiguió un cilindro de oxígeno, pero necesitaban un concentrador para hacerlo funcionar. Estaban agotados el viernes, aunque recibieron garantías de un proveedor de que podrían obtener uno.

Pero el dispositivo que tan desesperadamente necesitaban nunca llegó y Saurabh no puso ser ingresado en el hospital.

El domingo, Aditya me dijo: “Lo perdimos ayer por la mañana, murió delante de sus padres”.

Saurabh Gupta

Aditya Gupta
Saurabh tenía 30 años.

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