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Cuartoscuro

El militar que fusiló a Hidalgo y luego lideró un club en su honor, y otras curiosidades del Padre de la Patria

Documentos del Archivo Histórico del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Chihuahua revelan datos sobre la detención y muerte del cura Miguel Hidalgo en 1811.
Cuartoscuro
15 de septiembre, 2018
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A 208 años de la Independencia de México es imposible pensar en este evento histórico sin hablar de sus principales personajes: Miguel Hidalgo y Costilla.
El iniciador del movimiento de Independencia fue fusilado y decapitado en 1811 en el patio del antiguo Colegio de los Jesuitas en Chihuahua, entonces cárcel y ahora Palacio de Gobierno de Chihuahua.

En el Archivo Histórico del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Chihuahua, se encuentran los documentos sobre la muerte de Hidalgo.

Enrique Blanco Mendoza, investigador del Archivo dijo a Animal Político que este acervo contiene los documentos sobre la ejecución, quienes la presenciaron y otros personajes de la época relacionados con Miguel Hidalgo y su vida.

Imagen: Archivo Histórico del
Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua.

La documentación da cuenta de la historia de decenas de personas que estuvieron relacionadas de manera directa con el cura Hidalgo en los años previos, durante su lucha y su muerte.

El vasco José Ignacio Iturribarria, fue uno de estos personajes. Este español fue maestro de Joaquín y Miguel Hidalgo y Costilla. De acuerdo a los documentos históricos, en 1811 emitiría una certificación sobre el arrepentimiento del cura.

Según la historia le pidieron comparecer para que testificará que el Padre de la Patria se había retractado de su causa, pero otro sacerdote señaló que era imposible porque Iturribarria se encontraba alrededor de 160 kilómetros de distancia de Chihuahua cuando Hidalgo fue encarcelado.

Juan José García de Arenas era comerciante y miembro de la Archicofradía del Santísimo Sacramento de Chihuahua; en 1813 fue nombrado Alcalde Ordinario de 2° Voto de la Villa de Chihuahua. En 1811, por instrucciones de las autoridades de la época, presenció la decapitación de Miguel Hidalgo y de los insurgentes Allende, Aldama y Jiménez.

En la época colonial era común la decapitación como forma de escarnio de quienes estuvieran en contra del gobierno virreinal. Se desconoce cuándo se dejó de practicar esta sentencia, pues en tiempos del villismo hubo todo tipo de ejecuciones; pudo haber terminado en épocas del modernismo, tras la revolución.

En los documentos se menciona a José Ramón Díaz de Bustamante, conocido como el “El Capitán Colorado”. En marzo de 1811, formó parte del movimiento de contrarrevolución encabezado por Ignacio Elizondo y otros jefes realistas, ganó la acción de guerra de Boca de Leones en el mismo mes, que debilitó la posición de los jefes insurgentes, entre ellos Hidalgo. Fue parte de los generales que planearon la detención de Hidalgo y los otros caudillos insurgentes en Acatita de Baján. Después obtuvo el ascenso a Teniente Coronel.

Pedro Armendáriz fue el militar encargado de dirigir el pelotón de soldados españoles que fusiló a Miguel Hidalgo en la Villa de Chihuahua el 30 de julio de 1811. Posteriormente se inscribiría a la Sociedad “Amigos de Hidalgo”, cuya misión era fomentar entre los chihuahuenses el culto a la memoria del Padre de la Patria y fue el tercer presidente de dicha institución.

Imagen: Archivo Histórico del
Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua.

En los documentos en propiedad del Archivo se pueden encontrar a personajes que tuvieron contacto con Miguel Hidalgo incluso antes de la Guerra de Independencia, como Juan Francisco de Velasco, el Escribano Real y de Provincia fue en encargado de realizar el documento en que Miguel Hidalgo, en nombre y con poder de María Josefa Picado, propietaria de la hacienda de Corralejo, solicita al juzgado de capellanías 6 mil pesos mediante la hipoteca de dicha hacienda, el 3 de junio de 1786.

Esta fue la hacienda en donde Hidalgo nació el 8 de mayo de 1753 y donde su padre, Cristóbal Hidalgo trabajaba como administrador del rancho San Vicente, que era parte de la hacienda.

Imagen: Archivo Histórico del Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua.

Pedro Armendáriz fue el militar encargado de dirigir el pelotón de soldados españoles que fusiló a Miguel Hidalgo en la Villa de Chihuahua el 30 de julio de 1811. Posteriormente se inscribiría a la Sociedad “Amigos de Hidalgo”, cuya misión era fomentar entre los chihuahuenses el culto a la memoria del Padre de la Patria y fue el tercer presidente de dicha institución.

Imagen: Archivo Histórico del Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua.

Doce soldados realistas formaron el pelotón que fusiló a Miguel Hidalgo y Costilla, el 30 de julio de 1811, José Quintana fue uno de los integrantes de ese pelotón.

Imagen: Archivo Histórico del
Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua.

Bernardo Bonavía y Zapata fue Comandante General de las Provincias Internas, 1814-1817.

El 20 de marzo de 1809, el General Nemesio Salcedo y Salcedo, Comandante General de Provincias Internas lo nombró segundo en jefe y le giró instrucciones para que se trasladara de Durango a Texas, a ponerse al frente de las tropas españolas y estableciera la defensa de la Provincia, ante el amago de los angloamericanos que eran encabezados por el General James Wilkinson.

Tras cumplir esta comisión, regresó la ciudad de Durango en septiembre de 1810, asumió el cargo de gobernador justo antes de que se iniciara la Guerra de Independencia.

Reclutó fuerzas auxiliares de las que se puso al frente, estableciendo su cuartel general en Sombrerete para evitar que los insurgentes penetraran a su jurisdicción y combatirlos en caso necesario.

En 1812, Bonavía se enfrentó a las tropas de Hidalgo (muerto meses antes) en Oaxaca, pero fue vencido.

Imagen: Archivo Histórico del
Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua.

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Por qué la muerte de Qasem Soleimani es más importante que la de Osama bin Laden

Ambos hombres tenían sangre estadounidense en sus manos, pero debido a la popularidad y la influencia del líder iraní, su muerte no tiene precedentes en la región.
7 de enero, 2020
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Desde la muerte de Osama bin Laden, exlíder de Al Qaeda, ninguna otra había causado tanta controversia como la del poderoso Qasem Soleimani, exjefe de la Fuerza Quds iraní.

En lo que tal vez fue el ataque más significativo de Estados Unidos en Medio Oriente en décadas, la orden del presidente estadounidense Donald Trump de bombardear el vehículo en el que viajaba el polémico personaje tomó a todos por sorpresa.

Y si bien las consecuencias del ataque aún se desconocen, esta acción podría fácilmente desencadenar un conflicto militar en la región.

Soleimani no era solamente una importante figura ideológica como lo fue Osama bin Laden, muerto en 2011 en una operación militar también llevada a cabo por EE.UU. en Pakistán, sino que estaba de facto al mando de la política exterior de Irán, una potencia militar regional.

Se trataba de una personalidad política popular tanto en su país como en el extranjero y una figura clave para la influencia de Irán en Medio Oriente y el mundo.

Pero, ¿por qué la muerte de Qassem Suleimani es tan significativa e incluso podría tener repercusiones mucho mayores que la del exlíder de Al Qaeda?

Mucho más poderoso

Osama bin Laden.

Getty Images
A diferencia de Osama bin Laden, Qasem Soleimani tenía a todo un país e incluso un gran ejército que lo respaldaba.

Para Kasra Naji, corresponsal especial de BBC Persa, la muerte de Qasem Soleimani no tiene precedentes en la región. Ni siquiera se le puede equiparar a la del exlíder de Al Qaeda Osama bin Laden.

“No es comparable. Soleimani era una figura militar y política, al frente de una nación, mientras que Bin Laden era un hombre que dirigía una secta clandestina vinculada con actividades terroristas. Soleimani tenía a todo un país e incluso un gran ejército que lo respaldaba. Bin Laden no tenía nada de eso”.

Pero desde un punto de vista estadounidense, ambos atacaron a ciudadanos estadounidenses y eso los hace “más o menos lo mismo”, opina Naji.

Y efectivamente, para la administración Trump, Soleimani era un hombre que tenía sangre estadounidense en sus manos, al igual que el exlíder de Al Qaeda.

A este poderoso general persa se le acusa de estar detrás de los ataques con cohetes contra bases estadounidenses en Irak, donde un contratista civil estadounidense resultó muerto.

El Pentágono también lo culpa de tramar planes para atacar a diplomáticos estadounidenses en Iraky en todo Medio Oriente.

Una muerte que podría desencadenar una guerra

Banderas de EE.UU. e Israel en fuego.

Getty Images
Según Kasra Naji, corresponsal especial de BBC Persa, la muerte de Qasem Soleimani podría desencadenar una guerra entre EE.UU. e Irán.

Las posibles consecuencias de la muerte de Qasem Soleimani hacen que esta sea significativamente más impactante que cualquier otro asesinato ocurrido en la región en las últimas décadas.

“El ataque contra Soleimani podría desencadenar una guerra, nadie descarta esa posibilidad. Al final era un poderoso hombre al mando de una potencia regional”, explica Naji, quien recuerda que cuando Bin Laden fue eliminado no se contempló con tanta intensidad un conflicto armado de tal amplitud.

Actualmente todo el mundo sigue con atención el desarrollo de eventos entre EE.UU. e Irán y muchos hablan del posible estallido de una guerra.

De hecho, tras la muerte del general persa, la frase “Tercera Guerra Mundial” se colocó rápidamente como tendencia mundial y se coló entre los términos más buscados en internet en todo el mundo.

Muchos esperan una respuesta iraní contundente, como ya lo ha amenazado el líder supremo de ese país, el ayatolá Ali Khamenei, quien prometió “una fuerte venganza a los criminales detrás de la muerte del exgeneral”.

Pero otros, como el exdirector de la CIA David Petraeus, creen que la “muy frágil” situación en la que se encuentra Irán podría limitar su respuesta ante lo que muchos han considerado como “un acto de guerra”.

Petraus, quien como general estuvo al mando de las fuerzas estadounidenses en Irak y Afganistán, también considera que la muerte de Soleimani es más importante que la de Bin Laden y la de Abu Bakr al Baghdadi, el líder de Estado Islámico.

Su popularidad rebasa fronteras

Un chico con la bandera iraquí tras el anuncio de la recuperación de la provincia de Mosul en Iraq.

Getty Images
Soleimani ayudó a evitar que la capital iraquí, Bagdad, cayera en manos de Estado Islámico.

Soleimani era una figura esencial para la proyección del poder iraní en la región.

Desde 1998, dirigía la Fuerza Quds, un poderoso brazo paramilitar de élite de la Guardia Revolucionaria cuyas operaciones están presentes en todo el mundo.

A esta organización también se le vincula con el grupo Hezbolá del Líbano y las milicias chiitas en Irak y en Afganistán, por lo que el impacto de la muerte de este general va más allá de las fronteras de Irán.

“Soleimani jugó un papel importante cuando Bagdad estaba a punto de caer ante las fuerzas del Estado Islámico, se dice que ayudó a salvar la ciudad“, dice el corresponsal especial de BBC Persa.

“Igualmente cuando esta organización terrorista estaba a pocos kilómetros de la frontera iraní, él lideró una lucha en su contra que los obligó a retroceder. Por eso, y otras razones, es tan popular en Irán y en la región”.

¿Un acto de guerra?

Douglas Silliman.

Getty Images
En diálogo con BBC Mundo, Douglas Silliman reconoce que tanto EE.UU. como Irán han cruzado líneas rojas y ahora la comunidad internacional debe actuar para ayudar a bajar las tensiones entre ambos gobiernos.

Para Douglas Silliman, quien fue embajador de Estados Unidos en Irak hasta principios de 2019 y ahora es presidente del Instituto de Estados Árabes del Golfo en Washington, tanto Irán como EE.UU. han cruzado líneas rojas.

“Lo que es un acto de guerra o no depende del ojo del espectador y creo que tanto Irán como Estados Unidos pueden señalar una serie de acciones del otro lado y definirlas como actos de guerra”, le dice a BBC Mundo.

Como ejemplo de esas acciones, el diplomático menciona el ataque iraní en el estrecho de Ormuz y el derribo del dron estadounidense el año pasado. “Ninguna de esas agresiones produjo la reacción estadounidense que ellos querían”.

Sin embargo, para Silliman, la reciente respuesta de la administración Trump era predecible. “Han estado diciendo por ya bastante tiempo que la línea roja sería al muerte de un ciudadano estadounidense en manos de Irán”, y eso fue lo que produjo el ataque contra el coche en el que viajaba Soleimani.

Una posible respuesta mesurada

No obstante, lo importante para el exembajador en Irak es que la comunidad internacional intervenga ahora para prevenir una escalada y evitar una guerra en la región.

“En este momento, la presión se debe hacer sobre Irán para que no reaccione de forma exagerada. En fin, creo que debemos dejar de buscar razones por las que se debería ir a la guerra, sino por las que no debería ir”, asegura.

Pase lo que pase, el corresponsal especial de BBC Persa, Kasra Naji, cree que lo más posible es que la respuesta iraní ante la muerte de Qasem Soleimani sea mesurada.

Marcha en Teherán tras la muerte del comandante iraní asesinado en un ataque aéreo estadounidense.

Getty Images
Muchos en Irán esperan la “venganza severa” prometida por el líder supremo de la República Islámica.

“Irán es un pequeño país en comparación con Estados Unidos. Así que pienso que los líderes iraníes elegirán sus objetivos con mucho cuidado“.

Según él, el gobierno persa no quiere realmente entrar en una confrontación militar directa con una superpotencia. “Pero la respuesta podría ser mediante ataques a embajadas, embarcaciones y convoyes”, como ya la República Islámica lo viene haciendo desde hace un par de años.

Lo cierto es que, debido a su importancia, la muerte de Soleimani marca un antes y un después en las relaciones bilaterales entre EE.UU. e Irán.

Por un lado, figuras como David Petraeus califican de “enorme” la importancia de la muerte de Soleimani, porque, como lo describe en la revista Foreign Policy, se trataba del “arquitecto y comandante operativo del esfuerzo iraní para consolidar el control de la llamada Media Luna chiita”.

Pero en Irán, mientras algunos en las calles todavía lloran la muerte del polémico líder, muchos esperan la “venganza severa” prometida por el líder supremo.


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