Nicotina: Ángel y Demonio

La nicotina pura es un protector de neuronas. Pero fumar no previene enfermedades neurodegenerativas.

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La nicotina medicinal aún se encuentra en fase de investigación. Adobe Stock
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Un gato con un parche de nicotina que duerme bien y no está deprimido. Ratones que están contentos y concentrados en su jaulita, tras recibir suero de nicotina pura. Monos ardilla que controlan los temblores y tics característicos del Mal de Parkinson, luego de que el alcaloide se les suministró en forma pura, es decir, nicotina liberada del tabaco. Son estudios que no se relacionan con el hábito de fumar y que curiosamente surgieron de las investigaciones de la industria farmacéutica para ayudar a los fumadores a dejar el cigarro.

La nicotina abrió dos líneas de investigación: encontrar alternativas para dejar de fumar con reemplazos de nicotina y en la academia buscaban curas para enfermedades neurodegenerativas. Hoy, ambas son complementarias para entender el verdadero efecto de este alcaloide aislado de un proceso de combustión tan dañino como es prender un cigarro.

El primer indicio de los beneficios de la nicotina se remonta a 1966, cuando el epidemiólogo Harold Kahn encontró que los veteranos estadounidenses fumadores morían jóvenes y los no fumadores morían por el deterioro atribuido al Parkinson.

En los últimos 52 años, se han formulado un sinnúmero de líneas de investigación sobre el tema. Los resultados implican que la nicotina pura facilita la producción de neurotransmisores que blindan a las neuronas para desarrollar enfermedades como Parkinson y Alzheimer, e incluso detienen otras como la depresión.

También se ha generado evidencia científica respecto al nivel de adicción que provoca y sus eventuales efectos en un cerebro en formación. Es por ello que la nicotina está contraindicada en el embarazo y se desmotiva su uso entre los adolescentes, pues las funciones cerebrales se determinan desde el vientre materno hasta la adultez.

Recientemente —12 y 13 de septiembre de 2018—, durante el Foro Global de Tabaco y Nicotina (GTNF por sus siglas en inglés), el investigador sueco Karl Fagerström habló sobre los beneficios de la nicotina “pura” o libre de la combustión del tabaco.

“En general, la nicotina es un neuroprotector. También existen estudios relacionados con problemas cognitivos mínimos donde la nicotina puede incrementar el potencial y mejorar la memoria. Sin embargo, respecto a enfermedades como el Alzheimer, aún no existe una cura. Tampoco creo que la nicotina pueda hacer mucho en un cerebro que ha perdido neuronas. No hay regreso. Pero sí hay una posibilidad de que la nicotina retrase los síntomas del Alzheimer. Sabemos que contribuye a prevenir la enfermedad de Parkinson y la esclerosis múltiple, por lo que podría ser usada en las fases iniciales del Alzheimer”, explica Fagerström.

En 1979, la neurobióloga Marie-Françoise Chesselet demostró que la nicotina aumenta los niveles de dopamina — un neurotransmisor esencial para impulsar la atención—. Sobre el Parkinson, los neurocientíficos saben que a medida que los síntomas empeoran, se extinguen las neuronas productoras de dopamina. En relación con el Alzheimer, la nicotina puede tener un efecto antioxidante, que sirve para limpiar los radicales libres tóxicos y proteger al cerebro de la desmemoria.

Fagerström ha estado vinculado con estas investigaciones y resultados desde hace 43 años, él mismo ha dedicado su vida científica a investigar la dependencia de los fumadores a la nicotina. De hecho, desarrolló un cuestionario de tolerancia a la nicotina que lleva su nombre y evalúa el grado de dependencia física a este alcaloide.

“La situación es que tradicionalmente las grandes compañías tabacaleras comercializaron la nicotina en los cigarros y no estaban interesados en el tratamiento de enfermedades, pero tampoco tenían el conocimiento y la capacidad para hacer ese tipo de investigación. Las compañías farmacéuticas han desarrollado reemplazos de nicotina y medicamentos para detener el hábito de fumar, pero tampoco han invertido en estudios sobre qué puede prevenir la nicotina, como la pérdida de funcionalidad cerebral que conduce al Alzheimer”, dice el investigador sueco.

“Invertir en investigación clínica es muy caro y no puedes patentar la nicotina, así que cualquiera se podría beneficiar de los resultados. Sólo queda el financiamiento gubernamental para invertir en este tipo investigación cuyos resultados beneficiarían a los sistemas de salud pública”, concluye.

Hace 18 años, John P. Cooke presentó en la revista científica Nature Medicine sus estudios sobre el uso de nicotina con fines terapéuticos.  “Esta sustancia es como el fuego. Puede ser muy dañina, pero también puede ser beneficiosa si sabes cómo controlarla”, dijo.

La capacidad de excluir estímulos también podría convertir a la nicotina en un tratamiento para la esquizofrenia, donde los individuos afectados se ven abrumados por visiones, sonidos y pensamientos. Estudios en Estados Unidos, Canadá y Alemania han demostrado que la nicotina mejora la capacidad de las personas con esquizofrenia para centrar su atención y recordar eventos recientes.

Otra línea de investigación, desarrollada en México por el investigador René Drucker en la UNAM, apuntaba a la nicotina como alternativa en los tratamientos contra la depresión. Sin embargo, todas las investigaciones coinciden en que aún no existe suficiente evidencia científica para generalizar el uso de este alcaloide en tratamientos terapéuticos.

También entrevistado durante el GTNF, Riccardo Polosa, investigador italiano de la Universidad de Catania, explica que en las investigaciones sobre enfermedades mentales y degenerativas aún están en fases iniciales.  “El éxito de los estudios en animales no se traduce necesariamente en éxito al aplicarlo en seres humanos”, explica.

“En el área de las enfermedades neurodegenerativas, aún no tenemos nicotina limpia para darla a los pacientes, pero hay nuevas tecnologías que pueden permitirnos desarrollar nuevos estudios para medir el verdadero valor de la nicotina en estos padecimientos”, comenta en relación con el desarrollo de cigarros electrónicos que le han permitido ampliar su propia línea de investigación, en los últimos años.

“En el área de enfermedades mentales, específicamente esquizofrenia, hicimos dos estudios con cigarros electrónicos. No los hicimos porque creamos que la esquizofrenia se cura con nicotina, no es el punto, el punto es que estas personas debido a su condición consumen muchos cigarros”, comenta.

Sin embargo, los resultados obtenidos hasta la fecha son prometedores en cuanto a la posibilidad del uso de la nicotina como un compuesto orgánico que podría contribuir a mejorar la vida de las personas que padecen estas enfermedades neurodegenerativas en un futuro cercano. Desmitificando así la concepción generalizada de que se trata de una sustancia exclusivamente dañina.

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Fumar es un tema de salud pública. Las campañas de salud en materia de tabaco tienen tres vertientes: prevenir que haya nuevos usuarios, buscar que los fumadores actuales dejen de fumar y proteger a los no fumadores.

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La investigación y la redacción de este contenido han sido realizadas por Animal Político.

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