Población en México caerá a partir de 2050 a un ritmo no visto desde la Revolución, prevé CONAPO
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Población en México caerá a partir de 2050 a un ritmo no visto desde la Revolución, prevé CONAPO

El Consejo Nacional de Población presentó nuevas proyecciones sobre la población mexicana; los adultos mayores de 60 años irán ocupando un porcentaje cada vez mayor en el país.
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Por Claudia Altamirano
18 de septiembre, 2018
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En México nacen cada vez menos niños y los adultos viven cada vez más. La población global está envejeciendo lentamente desde la década de los 70, del siglo pasado. Este cambio poblacional es conocido por los expertos como transición demográfica, y en México el el proceso quedará completado poco después de 2050, de acuerdo con las nuevas Proyecciones de Población del Consejo Nacional de Población (CONAPO).

Incluso, si los niveles de natalidad y mortalidad continúan al ritmo actual, a partir de ese año México experimentará una progresiva disminución de su población por crecimiento natural, algo que no había ocurrido en el país desde el fin de la Revolución, advierte el documento ‘Proyecciones de la Población de México y las entidades federativas 2016-2050’ del CONAPO, dado a conocer este martes.

Aunque los avances mundiales en materia de salud han provocado en las últimas décadas que las personas vivan más años, la tasa bruta de mortalidad en México sigue en aumento por la expectativa natural de que esas personas fallezcan; mientras los nacimientos no alcanzan a reemplazar a esa generación entera, explicaron los expertos de CONAPO en una reunión con medios informativos. Esto significa que la población mexicana irá teniendo cada vez más adultos mayores y menos niños, tendencia que se acelerará a partir de 2050.

En este contexto, si las tendencias actuales de mortalidad, fecundidad y migración continúan como hasta 2015 (referencia para las Proyecciones de CONAPO, que se basan en la Encuesta Intercensal de ese año), la población mexicana aumentará de los 125.3 millones actuales a 127.8 en 2020; a 138 en 2030 y hasta 148.2 millones en 2050. El crecimiento total de la población habrá caído un punto porcentual desde 2016 a 2050, de acuerdo con el reporte.

De ese total, los adultos mayores de 60 años irán ocupando un porcentaje cada vez mayor: en 2020 llegarán a 11.4% de la población; en 2030 serán el 15% y para 2050 ocuparán el 22.9 por ciento. “El franco ascenso del índice de envejecimiento es evidente, pues aumentaría casi 3.4 veces al cabo de los 35 años de la proyección”, puntualiza el documento.

Como consecuencia de ese paulatino envejecimiento de la población mexicana, aumentará también su edad promedio, pasando de 30.4 años en 2016 a 31.4 en 2020; a 34.2 en 2030 y hasta 39.5 en 2050.

Dentro de las Proyecciones de CONAPO destaca un dato sobre la mortalidad en México: el riesgo de morir fue disminuyendo paulatinamente a lo largo de las décadas después de la Revolución, pero tuvo un pico de 2005 a 2015, periodo que coincide con el inicio de la guerra contra el narcotráfico emprendida por el gobierno de Felipe Calderón y que cumplirá 12 años en diciembre próximo.

“La tendencia descendente de largo plazo se ha visto mermada de 2005 a 2015, presumiblemente debido más a la delincuencia organizada y a su combate, que a los magros avances en la detección y atención oportuna de padecimientos crónicos y degenerativos, como la diabetes mellitus, los tumores malignos y las afecciones cardiovasculares”, advierte el reporte.

Los históricos niveles de violencia que México empezó a padecer en esos años provocaron también un descenso en la esperanza de vida de quienes nacieron en ese periodo, particularmente de los varones, cayendo de 74 a 72 años. Esta tendencia que se recupera a partir de 2016 y sigue en ascenso este 2018: los bebés nacidos este año vivirían 75 años en promedio (77.9 las niñas y 72.2 los niños).

Para las nuevas proyecciones del Consejo -basadas en la Encuesta Intercensal de 2015- se reporta otro ligero descenso en la esperanza de vida tanto de hombres como de mujeres (menos de un año de vida) respecto a la medición anterior, pero esto se debe a que ese indicador fue calculado con más datos, más fuentes y previendo un mayor número de escenarios; lo que resulta en un dato más preciso, explicó a Animal Político Patricia Chemor, secretaria general del CONAPO.

Al mismo tiempo, las últimas proyecciones de fecundidad del país prevén que esta seguirá cayendo hasta estar por debajo del nivel de reemplazo a mediados del siglo: las proyecciones más recientes ubican la tasa global de fecundidad alrededor de 2.08 hijos por mujer de 2027 a 2050.

Capitalinos: menos y más viejos

La transición demográfica llegará a su punto culminante en 2050 en todos los estados del país, según el informe de CONAPO, pero algunas entidades crecerán más que otras.

El Estado de México seguirá siendo el más poblado del país durante los siguientes 35 años, pasando de 16.7 millones de habitantes en 2016 a 19.9 millones en 2050. Se trata del mayor crecimiento poblacional proyectado para el país: 12.5% de los 25.5 millones de mexicanos más que habrá en territorio nacional para 2050. De ellos, Chiapas aportará 2.4 millones (9.5%) y Nuevo León 1.9 millones (7.6%).

En contraste, la Ciudad de México acusa el envejecimiento más marcado de la nación, lo cual se debe tanto a una menor fecundidad y mortalidad del país (crecimiento natural), como a la pérdida neta por migración interestatal en jóvenes de ambos sexos. CONAPO prevé que la capital del país perderá 1.3 millones de personas en el periodo mencionado, lo que representa 5.3% del total nacional.

Además de la Ciudad de México -que decrecerá en todos los años-, Guerrero comenzará a disminuir su población en 2034 si las tendencias siguen como hasta 2015; lo mismo ocurrirá a Veracruz en 2041; a Oaxaca para 2047; el Estado de México iniciando 2048; Guanajuato y San Luis Potosí a partir de 2049, y Chihuahua hasta 2050.

“El ritmo de descenso previsto indica que casi todas las entidades federativas habrían alcanzado el reemplazo intergeneracional (2.1 hijos) antes de 2050, excepto Chiapas (2.26); mientras Baja California, Ciudad de México, Estado de México, Morelos y Yucatán se habrían mantenido por debajo de esa cota a lo largo de la proyección”, refiere el informe del Consejo Nacional de Población, dependiente de la Secretaría de Gobernación.

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¿Por qué no se liberan las patentes de la vacuna COVID para que lleguen a todo el mundo?

Varios países están pidiendo que se suspendan los derechos de propiedad intelectual de las farmacéuticas para poder acelerar la producción de vacunas. Hasta ahora no han tenido éxito.
19 de marzo, 2021
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La historia parece repetirse: un abierto enfrentamiento entre quienes apoyan los derechos de propiedad intelectual en los medicamentos y los que piden acceso a fármacos más baratos para salvar vidas.

Ya ocurrió en 1998 cuando África se vio azotada por la epidemia de VIH y varios gobiernos del continente estaban pidiendo retirar las patentes de las farmacéuticas para poder obtener las medicinas que podían prevenir el Sida y evitar muertes.

Los países ricos, donde están basadas las farmacéuticas que producían esos fármacos, se negaron.

Y los costosos medicamentos antirretrovirales -que desde 1996 estaban disponibles en los países desarrollados- tardaron 10 años en llegar a los países de bajos ingresos a un precio accesible para todos.

Ahora con la pandemia de covid-19 está volviendo a ocurrir.

Varios países de bajos y medianos ingresos están pidiendo a la Organización Mundial de Comercio (OMC) -el organismo que rige los acuerdos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio-, que se establezca una exención de estos derechos para poder producir masivamente y de forma accesible las vacunas de covid-19.

Los países ricos, incluidos Reino Unido, Estados Unidos, Suiza y naciones europeas, se oponen a la propuesta, presentada por Sudáfrica e India y apoyada por decenas de países en desarrollo.

Argumentan que esas patentes son necesarias para incentivar la investigación y el desarrollo de medicamentos.

Sólo 10 países

Hasta ahora sólo unos cuantos países de altos ingresos parecen tener acceso a las inoculaciones.

La OMS dijo a principios de febrero que se han administrado unos 200 millones de vacunas contra covid-19. Pero el 75% de estas vacunas, señala la organización, se dieron en 10 países ricos.

Gavin Yamey, profesor de Salud Global y Política Pública de la Universidad de Duke, Estados Unidos, afirma que en unos 130 países, donde viven más de 2.500 millones de personas, no se ha recibido ni una sola vacuna.

“Ha sido sumamente deprimente ver cómo las naciones ricas han vaciado las estanterías. Se han arrebatado las vacunas básicamente diciendo ‘yo primero’ y ‘sólo yo’ y esto no solo es muy injusto, también es una actitud terrible de salud pública”, le dijo el experto a la BBC.

vacuna

Getty Images
En unos 130 países, donde viven más de 2.500 millones de personas, no se ha recibido ni una sola vacuna.

En efecto los expertos aseguran que para detener esta pandemia global se requiere de una respuesta global porque no se puede acabar con la crisis si sólo unos cuantos países tienen a su población vacunada de forma masiva.

Es por eso que se han presentado propuestas para que las farmacéuticas suspendan temporalmente las patentes de sus vacunas y compartan su conocimiento tecnológico para poder acabar con lo que los expertos llaman “apartheid de vacunas”.

¿Qué son las patentes?

Las patentes protegen la propiedad intelectual de un producto para que no pueda copiarse.

En la industria farmacéutica, cuando se descubre y desarrolla un medicamento, la empresa patenta su descubrimiento para que nadie más pueda fabricarlo.

Esto le permite controlar el precio y la producción, lo que a su vez puede generar precios elevados y medicamentos que son inaccesibles para los más pobres.

Una de las propuestas para acelerar la producción de vacunas, diseñada por la OMS, es el llamado C-TAP (Acceso Mancomunado a la Tecnología contra la covid-19).

Este es un mecanismo global para compartir de forma voluntaria conocimientos, datos y propiedad intelectual de tecnologías sanitarias para la lucha contra covid.

El C-Tap fue creado por la OMS en junio de 2020 y unos 40 países lo suscriben, pero como explica a BBC Mundo Raquel González, responsable de relaciones externas de la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), el programa hasta ahora ha tenido muy pocas respuestas.

“Al día de hoy no se ha compartido ninguna tecnología. No se ha compartido nada. Es decir la cartera de productos en el C-Tap está a cero”, señala González.

“Fue una iniciativa que de manera indirecta permitiría un aumento de la fabricación, particularmente en los países en desarrollo, pero ha tenido nula respuesta por parte de la industria farmacéutica, que en este caso es la titular de las patentes”, agrega González.

La otra forma de hacer que las farmacéuticas compartan sus tecnologías es la que presentaron Sudáfrica e India a la Organización Mundial de Comercio para suspender los derechos de propiedad intelectual de las vacunas mientras dure la pandemia.

El objetivo, explica Raquel González, es facilitar la transferencia de tecnología y el conocimiento científico para que los países en desarrollo puedan aumentar la producción de vacunas y hacerlas accesibles a sus poblaciones.

“Lo que plantean India y Sudáfrica es que hay laboratorios farmacéuticos y hay fábricas de producción que se podrían poner en marcha si se compartiera el conocimiento . Si no se comparte el conocimiento ahora mismo las únicas compañías que pueden fabricar la vacuna son las que tienen la patente”, señala.

Un trabajador médico en Italia manipula dosis de AstraZeneca.

Reuters
Las patentes le permiten a las farmacéuticas controlar el precio y la producción de sus vacunas.

Pero los países de altos ingresos se oponen a la propuesta argumentando que la suspensión de patentes obstruirá la innovación científica al desalentar a los inversores privados a involucrarse en la industria.

Señalan que las regulaciones que existen actualmente, que permiten a los fabricantes de fármacos establecer acuerdos bilaterales con los productores de fármacos genéricos, son “suficientemente flexibles cuando se trata de enfrentar una emergencia de salud pública”.

“Creo que la PI (propiedad intelectual) es una parte fundamental de nuestra industria”, declaró en mayo Pascal Soriot, presidente ejecutivo de la empresa AstraZeneca, durante una conferencia de prensa para discutir la creación del C-Tap.

“Y si no proteges la PI, entonces esencialmente no hay ningún incentivo para nadie para innovar”, agregó.

Los críticos señalan, sin embargo, que las farmacéuticas han recibido miles de millones de fondos públicos, principalmente de Estados Unidos y Europa, para el desarrollo de las vacunas de covid, por lo cual deben compartir su tecnología.

Un informe publicado en febrero en la revista médica The Lancet muestra que los productores de vacunas recibieron unos US$10.000 millones de fondos públicos y de organizaciones sin ánimo de lucro para financiar sus vacunas.

Y la cifra, dice el informe, quizás es un subestimado ya que muchos datos sobre estos proyectos no son públicos.

Pero indica que las cinco mayores farmacéuticas recibieron cada una entre US$957 millones y US$2.100 millones.

Y a cambio de este financiamiento, dice el informe, los países de altos ingresos pudieron asegurar contratos para recibir dosis suficientes para vacunar a toda su población.

Sin embargo, la industria farmacéutica subraya que no son las patentes las que están provocando una escasez de vacunas en los países de medianos y bajos ingresos.

“Los derechos de PI no son el problema” señala Thomas Cueni, director de la Federación Internacional de Productores y Asociaciones Farmacéuticas (IFPMA) que representa a los principales productores de vacunas.

“Los cuellos de botella (en la producción de vacunas) son la capacidad, la escasez de materias primas, la escasez de ingredientes. Y tiene que ver con el conocimiento”, declaró durante una conferencia organizada hace unos días por la OMS sobre distribución de vacunas.

vacuna

EPA
Según la IFPMA las patentes no son el obstáculo para acelerar la producción de vacunas, sino la escasez de ingredientes y capacidad de producción.

Según la IFPMA “el aumento sin precedentes en la fabricación de vacunas, de cero a miles de millones de dosis en tiempo récord, ha conducido a una escasez que ha impactado todo la cadena de abastecimiento de vacunas”.

Barreras técnicas y legales

Los expertos señalan que, aún si se lograra, una suspensión temporal de patentes no sería suficiente para acelerar el acceso global a las vacunas.

“No creo que la suspensión de patentes sea la respuesta”, le dice a BBC Mundo Rory Horner, profesor del Instituto de Desarrollo Global de la Universidad de Manchester, Inglaterra, quien ha estado investigando la industria farmacéutica de India y África subsahariana.

“Las vacunas son productos mucho más complejos de fabricar que otras medicinas”, explica.

“En los 1980, antes de que se establecieran las protecciones de patentes, los laboratorios podían copiar un fármaco en el laboratorio y venderlo por una fracción del precio en India. Era un proceso relativamente simple”.

“Pero para producir una vacuna necesitas la cooperación de la compañía que la inventó y la información sobre los varios procesos y etapas involucrados en la fabricación del producto”, explica el experto.

Esto se aplica principalmente a la producción de las nuevas vacunas “complejas” de ARN-mensajero que están produciendo las empresas Pfizer y Moderna y que ya fueron aprobadas.

Para que los laboratorios de los países de medianos y bajos ingresos puedan producir las vacunas contra la covid necesitan conocimientos técnicos, que muchas veces se mantienen como secretos comerciales de las farmacéuticas, y se necesita acceso a información sobre seguridad que a menudo está protegida como datos confidenciales de la empresa dueña de la patente.

“Estamos hablando de barreras técnicas, además de las barreras legales,para poder aumentar la producción de vacunas de covid”, le dice el profesor Horner a BBC Mundo.

Pero quienes piden la exención de los derechos de propiedad intelectual afirman que en los países de medianos y bajos ingresos sí hay laboratorios y empresas capacitadas para producir estas vacunas.

“Efectivamente no todos los países tienen capacidad de producción, pero sí hay muchos países de rentas bajas o medias, como India o Pakistán, que sí podrían tener capacidad de producción”, señala Raquel González de MSF.

“Digamos que si tenemos la receta de cómo se hace una vacuna, lógicamente va a pasar un tiempo hasta que se hace una fábrica de producción y se consigue la materia prima. Si hay ahora mismo, por nombrar un número, 10 plantas de producción, si se comparte la tecnología y el conocimiento a lo mejor dentro de cinco meses podría haber 15 plantas de producción”, le dice a BBC Mundo.

Mujer siendo vacunada en India

EPA
AstraZeneca tiene un acuerdo bilateral con el Instituto Serum de India para que produzca su vacuna.

En efecto, la transferencia de tecnología tomará tiempo y tiempo es lo que no se tiene con la pandemia de covid-19.

¿Acuerdos bilaterales o Covax?

Algunos expertos creen que una solución es establecer más acuerdos bilaterales -como los que han hecho las empresas AstraZeneca y Novavax con el Instituto Serum de India, y Johnson & Johnson con Aspen Pharmacare en Sudáfrica- para producir sus vacunas y distribuirlas a países de medianos y bajos ingresos.

Pero el profesor Rory Horner cree que hace falta más que solo los acuerdos bilaterales para acelerar el acceso de las vacunas de covid-19.

“En términos de producción (estos acuerdos) ayudarían, pero también se trata de mejorar la adquisición, la compra y distribución de vacunas“, le dice el experto a BBC Mundo.

“El hecho de que las vacunas estén tan inequitativamente distribuidas no es el resultado de la capacidad de fabricación en el mundo, es resultado de cómo algunos países han podido comprar y tener acceso a esas vacunas primero”.

Horner cree que la solución está en Covax, el mecanismo creado por la OMS en 2020 para el acceso global a las vacunas y mejorar la distribución en los países de bajos ingresos.

Pero el proyecto se ha visto en dificultades porque aunque los países desarrollados han donado dinero para Covax también han comprado todas las dosis de vacunas y Covax no ha podido cumplir su objetivo de entregar vacunas a los países de bajos ingresos.

“Lo ideal será que Covax no sólo tenga el dinero de los países ricos sino también las dosis, los derechos y el acceso prioritario a esas dosis que los países ricos han acaparado”, señala el experto de la Universidad de Manchester.

“Covax es un programa extraordinario que ha tenido que evolucionar en un contexto muy difícil, así que si logra avanzar sería algo realmente beneficioso”, agrega.

Y el profesor Gavin Yamey de la Universidad de Duke está de acuerdo: “Esta es una pandemia global y necesitamos una respuesta globa que incluya vacunación en todo el planeta y Covax es un mecanismo esencial para lograrlo”.

“Pero tenemos que hacer mucho más para solucionar este apartheid de vacunas”, dice el experto.


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