No hay certeza sobre el programa de reconstrucción en Benito Juárez
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Agustín Salgado

No hay certeza sobre el programa de reconstrucción en Benito Juárez

A la fecha se desconocen los términos de los fideicomisos por redensificación que tendrán que firmar damnificados e inmobiliarias para la construcción de nuevas viviendas.
Agustín Salgado
Por Agustín Salgado / Animal Político
17 de septiembre, 2018
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A 12 meses del sismo del 19S, condóminos de 33 edificios ubicados en la delegación Benito Juárez, Ciudad de México (CDMX), que perdieron sus departamentos y optaron por la redensificación no tienen certeza sobre el futuro de sus viviendas, aun cuando las autoridades locales prometieron reconstruirlas de manera gratuita.

La redensificación consiste en adaptar las características originales de los edificios colapsados, con el fin de que la nueva edificación pueda albergar un mayor número de departamentos. La venta de estas nuevas viviendas se convertiría en la fuente de financiamiento para la reconstrucción.

El 3 de noviembre de 2017, cuatro semanas antes de que se publicara la Ley de Reconstrucción de la CDMX, el entonces jefe delegacional de Benito Juárez, Christian Von Roerich, declaró al diario Reforma que los inmuebles dañados por el sismo del 19 de septiembre podrían ser reconstruidos de “manera gratuita” siempre y cuando los damnificados aceptaran la redensificación, y pusieran en garantía sus propiedades.

Hasta el 10 de septiembre, sin embargo, ningún propietario de inmueble dañado en Benito Juárez había firmado un contrato bajo ese esquema, con el cual los dueños de los departamentos afectados ceden parte de sus predios para que los desarrolladores privados edifiquen hasta un 35 por ciento más de la construcción original para su venta.

Benito Juárez fue una de las demarcaciones que resultó más afectada por el sismo; Plataforma CDMX, base de datos que se actualiza cotidianamente, contabilizaba 709 inmuebles dañados en dicha demarcación. En al menos 20 de ellos, el gobierno delegacional ha colocado mantas en las que afirma que la reconstrucción se hará sin costo para los damnificados. Son los inmuebles cuyos vecinos optaron por la redensificación bajo el esquema propuesto por la delegación. En otros siete casos se optó por la propuesta de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, que también contempla la redensificación, además de la adquisición de un crédito puente y los seis restantes aún no han definido el esquema al que se sumarán.

No hay certeza

“El gobierno delegacional afirma que es un esquema de reconstrucción gratuita. Se vende la idea de que quienes financiarán los nuevos edificios serán las constructoras que recuperarán la inversión con la venta de los departamentos excedentes. La delegación no pone ni un solo peso y los damnificados pondrán en garantía sus predios. El problema es que hay incertidumbre por la deuda que se genere”, explicó Vania Salgado, vecina de Nicolás San Juan 308, uno de los edificios dañados, y quien es integrante de Damnificados Unidos de Benito Juárez.

La propuesta hecha por la demarcación fue contemplada en el capítulo cuarto de la Ley de Reconstrucción de la Ciudad de México, publicada el 1 de diciembre de 2017. En el artículo 38 se habla de un “modelo mixto de financiamiento” con base en la venta de viviendas adicionales, donde se establece que la redensificación no podrá exceder el 35 por ciento de la construcción original. La finalidad es contar con “una alternativa económica para la reconstrucción” de las viviendas.

“Los propietarios y/o causahabientes deberán determinar de manera conjunta los mecanismos para llevar a cabo la venta de la vivienda excedente por ellos mismos o por quien lo consideren y contar de esta manera con la recuperación de los recursos provenientes de créditos preferenciales para la reconstrucción del inmueble, esto es, que los recursos resultantes servirán para pagar el crédito preferencial que se utilizó para la reconstrucción del inmueble”, establece la fracción segunda del artículo 38.

En entrevista, el comisionado para la Reconstrucción de la CDMX, Édgar Tungüí Rodríguez, aseguró que la intención es que los desarrolladores privados asuman la deuda que se genere, aunque reconoció que es un tema que no esta establecido en la Ley de Reconstrucción.

“Quizás habría que aclararlo o establecerlo en el contrato que firmen los particulares (damnificados) con el inversionista para integrar el fideicomiso”, dijo.

Cero fideicomisos firmados

En la esquina de Nicolás San Juan y Morena, en la colonia Narvarte, hay tres predios afectados: el de Nicolás San Juan 308; Nicolás San Juan 304, cuyos propietarios optaron por la vía de redensificación; y el predio marcado con el número 314 de Nicolás San Juan, que es una vivienda unifamiliar.

En la acera poniente, la delegación Benito Juárez colocó una manta de color blanco, con su logotipo y letras en negro y azul. En ella se asegura: “Reconstruiremos gratuitamente las viviendas de los afectados por el sismo del 19S. Nicolás San Juan 304”.

El predio ya fue demolido y se emitió el certificado de Derechos para la Reconstrucción de los Afectados (Cedra) y el precertificado Único de Zonificación de Uso de Suelo en su Modalidad de Reconstrucción de Vivienda (Curvi) que son requisitos para iniciar la reconstrucción.

La constructora que participa en este programa de reconstrucción, por la vía de la redensificación, es GDC Desarrollos, cuyo director general es Santiago Morales Broc, hijo del exprocurador Ignacio Morales Lechuga. Para el programa de reconstrucción, el grupo inmobiliario creó la fundación CDMX Reacciona, cuya coordinadora es Edna Chávez.

Rubén López Córdoba Betancourt, jefe de gabinete de Benito Juárez, reconoció que además del predio de Nicolás San Juan 304 existen otros tres inmuebles (Xola 32, Balsas 18 y Escocia 10 ) que registran avances en su reconstrucción, pero en ningún caso se ha firmado un fideicomiso con las empresas desarrolladoras.

En entrevista, el funcionario aseguró que con la redensificación se abrió “una gama de posibilidades” para que sea el constructor “quien decida la manera de financiamiento” y descartó que los vecinos asuman algún riesgo al poner en garantía su propiedad, pues en caso de que haya pérdidas: “los damnificados recibirán su departamento tal y como establece el fideicomiso y ese riesgo o posible perdida la asume el constructor”.

—¿Pero ello no se encuentra por escrito, pues todavía no se ha firmado ningún fideicomiso?, se preguntó al funcionario.

“Tenemos muy avanzado el trabajo ante los notarios públicos. Estamos confiados de que pronto se firmará el primer fideicomiso, una vez teniéndolo, con mucho gusto lo podremos compartir”.

Hasta el 11 de septiembre no se había firmado ningún fideicomiso, pues a decir de López Betancourt aún se estaba “a la espera del documento final del notario”.

Avance lento

La calle de Odesa, en el tramo que va de Río Churubusco a Vistahermosa, en la colonia Portales, no se pudo transitar por más de 10 meses: dos tapiales bloqueaban la calle a la altura del predio marcado con el número 1222, uno de los inmuebles dañados con el sismo. Fue hasta agosto que la calle fue reabierta a la circulación. Sin embargo el retiro de cascajo se encuentra suspendido pues la delegación argumenta falta de presupuesto.

El edificio ya recibió el certificado de Derechos para la Reconstrucción de los Afectados. Aquí los damnificados rechazaron la propuesta de redensificación, planteada por la demarcación, incluso exigieron a la delegación que retiraran la manta (donde se habla de reconstrucción gratuita) que se había colocado sin su consentimiento.

Enrique Cabrera, uno de los condóminos relató que en una asamblea vecinal, realizada el pasado 7 de julio, la mayoría de los vecinos votaron a favor de que la reconstrucción la realizara la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda y descartaron la opción de la demarcación.

Meses antes, durante otra asamblea de condóminos, la divergencia de posturas provocó un altercado entre los vecinos que estaban a favor del esquema delegacional y quienes se pronunciaron en contra.

En Sevilla 405, edificio de 24 departamentos, ocurrió algo similar al de Odesa: la propuesta de la demarcación generó divisiones entre los damnificados.

El inmueble aún no es demolido, que es el primer paso para poder acceder al programa de reconstrucción. Sin embargo, las discrepancias entre los condóminos se mantienen.

En Azores 609, en la colonia Portales, dos edificios con 16 departamentos cada uno, resultaron con daños estructurales. Al igual que Nicolás San Juan 304, los condóminos optaron por la reconstrucción vía redensificación. Sin embargo, los avances en este predio apenas comenzaron.

En el caso de Azores 609, el gobierno capitalino etiquetó una primera partida para el inmueble. El dinero se destinará a la realización del estudio de mecánica de suelos, uno de los requisitos para la reconstrucción. El inmueble pasaría de 32 a 43 departamentos.

En Tokio 517, se demolieron 25 departamentos distribuidos en tres edificios. Los condóminos optaron por la redensificación pero el proceso, al igual que en Azores 609, apenas comienza.

Una de las organizaciones que surgieron a partir del 19S fue Damnificados Unidos de Benito Juárez. Al principio estaba integrada únicamente por vecinos de dicha demarcación, pero posteriormente se sumaron afectados de otras jurisdicciones. A la fecha hay damnificados de 7 delegaciones que se han sumado al colectivo y representan 56 inmuebles.

“La decisión la toman los vecinos, pero hay quienes estamos en contra de la redensificación. Nosotros peleamos por que nuestras viviendas sean reconstruidas por el Instituto de Vivienda, a fondo perdido”, explicó Vania Salgado, vocera del colectivo.

El colectivo ha trabajado de manera cercana a organizaciones de la sociedad civil como Nosotrxs, iniciativa que documentó que cuatro demarcaciones, entre ellas Benito Juárez, utilizaron recursos que tendrían que haberse destinado a la reconstrucción para otras cosas. En el caso de Benito Juárez los 150 millones de pesos que le fueron asignados se utilizaron para restituir áreas verdes y la compra de aceite, anticongelante y baterías.

El colectivo Nosotrxs informó que en la Ciudad de México únicamente se ha comprobado el ejercicio de 4.7 por ciento de los recursos destinados a la reconstrucción.

Vania Salgado demandó que se les ofrezca un acuerdo similar al que firmó el gobierno capitalino con los propietarios del Multifamiliar Tlalpan: la asignación de recursos públicos que se vayan a fondo perdido, los cuales sean ejercidos por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la CDMX y que en los casos de reconstrucción no se contemple la redensificación.

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Cubrebocas contra el coronavirus: ¿a quién protegen de la COVID, a ti o a los demás?

No todos las mascarillas son iguales. Te explicamos cuáles son las que están diseñadas para proteger al usuario y cuáles se utilizan para proteger a la persona que las usa y por qué es importante conocer la diferencia.
16 de julio, 2020
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Si están bien diseñados los cubrebocas pueden ser efectivos para reducir la extensión de la propagación del virus.

AFP
Si están bien diseñados los cubrebocas pueden ser efectivos para reducir la extensión de la propagación del virus.

¿Debemos usar mascarillas? Le decimos a nuestros hijos que se cubran la boca cuando tosen, de manera que cuando no podemos predecir quién se enfermará o no de covid-19, tiene mucho sentido usar una mascarilla en público.

Pero no todas las mascarillas son iguales.

Pueden dividirse en dos categorías amplias: las mascarillas respiratorias diseñadas principalmente para proteger al usuario, y los cubrebocas, que pueden considerarse que actúan más como dispositivos para desviar la respiración.

Aunque los dispositivos para desviar la respiración ofrecen poca protección, especialmente con las salpicaduras de líquidos, su principal función es evitar que las exhalaciones se alejen demasiado del usuario.

Tiene sentido usar una si el objetivo es evitar respirar sobre otras personas.

Aunque el virus en sí mismo fácilmente puede pasar a través de estos cubrebocas, si están bien diseñados pueden ser efectivos para reducir la extensión de la propagación.

Por eso es que recientemente se ha aconsejado llevar cubrebocas, especialmente en lugares cerrados.

El otro tipo, las mascarillas respiratorias, se presentan en una variedad de tipos y medidas que van desde los equipos de respiración autónoma (ERA), hasta las mascarillas desechables llamadas mascarillas filtrantes parciales (FFP).

En Reino Unido y Europa, las FFP pueden dividirse en tres categorías dependiendo en cuántas partículas de sal (diámetro promedio de 0,6 micrómetros) y partículas de aceite (diámetro promedio de 0,4 micrómetros) dejan pasar, junto con varios otros parámetros (para comparación un cabello humano tiene 75 micrómetros de ancho).

Las mascarillas FFP1 pueden evitar que 80% de las partículas de prueba pasen a través de ellas. Las FFP2 el 94% y las FFP3 99%.

Esta eficacia relativamente alta de filtración de las mascarillas FFP también hace que sea bastante difícil respirar con ellas, así que en ocasiones se les agrega una válvula.

Ya que el objetivo de la válvula es facilitar la respiración del usuario, las válvulas tienden a filtrar el aire que entra, pero no el que sale.

Como resultado, estos dispositivos están diseñados para proteger al usuario del medio ambiente, no al medio ambiente del usuario.

¿A quién protegemos?

Esta distinción entre los cubrebocas diseñados para proteger al usuario y las mascarillas que pueden proteger a otras personas, ha sido central en el reciente debate sobre estos dispositivos.

En los ambientes clínicos, las mascarillas normalmente se usan como parte de un equipo de protección personal (EPP).

Los cubrebocas actúan más como dispositivos para desviar la respiración.

EPA
Los cubrebocas actúan más como dispositivos para desviar la respiración.

Sin embargo, la severa escasez de EPP durante de la pandemia ha llevado a que los equipos más efectivos de EPP queden reservados para los trabajadores salud y otras personas que están en el frente de la pandemia.

Las compras de pánico de EPP pusieron a los trabajadores sanitarios en riesgo.

Fuera de los ambientes clínicos, la situación es muy diferente.

Aunque desde una perspectiva personal a todos nos gustaría estar protegidos del virus, la escasez de EPP significa que el principal objetivo es evitar que el virus se propague en la población general, no proteger a individuos específicos.

Es por eso que, en lugar de EPP, se nos aconseja cubrirnos la boca para desviar nuestra respiración de manera que si somos portadores del virus haya menos probabilidades de que este se contagie a otras personas.

Las mascarillas quirúrgicas son el único tipo de dispositivo para desviar la respiración que está fabricado con estándares específicos (son considerados dispositivos médicos en la Unión Europea).

Cubrebocas

Getty Images
La vasta mayoría de los otros cubrebocas que la gente compra o hace no están fabricados con algún estándar específico, lo que quiere decir que su efectividad varía mucho.

La vasta mayoría de los otros cubrebocas que la gente compra o hace no están fabricados con algún estándar específico, lo que quiere decir que su efectividad varía mucho, aunque los nuevos lineamientos para crear cubrebocas hechos en casa ya están recomendando qué diseños y materiales funcionan mejor.

En lo que se refiere a buen diseño, un cubrebocas bien ajustado debe cubrir la boca, la nariz y la barbilla, con ajustes alrededor de las orejas para asegurar que no quedan brechas a los lados.

Esto es importante porque aunque tu respiración pasará a través de la tela, el objetivo es reducirla para que no se propague tanto.

Irónicamente, si el objetivo es desviar la respiración para proteger a otras personas, un segundo argumento en contra de usar mascarillas diseñadas para los EPP se vuelve irrelevante.

En lugar de desviar la respiración, las mascarillas FFP con válvulas dirigen la respiración hacia afuera en una dirección específica a través de la válvula.

Como resultado, la protección del usuario viene a expensas de aquellos que están parados frente a la válvula.

Prohibidas

Esta es la razón por la que el Área de la Bahía de San Francisco prohibió el uso de mascarillas con válvulas en público.

El departamento de bomberos de San Francisco hizo un video instando al uso de doble mascarilla para asegurar que tanto el usuario como quienes lo rodean estén protegidos.

Otros sugieren cubrir las válvulas con cinta adhesiva.

Mujer con cubrebocas

Getty Images
Sin estándares obligatorios, la efectividad de los cubrebocas siempre será variable.

También hay que notar que estas mascarillas casi siempre se usan con una pantalla facial de plástico en ambientes clínicos para que tanto el trabajador sanitario como el paciente estén protegidos.

Sin estándares obligatorios, la efectividad de los cubrebocas siempre será variable.

Esta variabilidad ha sido la causa de gran parte del debate sobre el uso de los cubrebocas.

Desafortunadamente, ha tomado muchos meses, en particular en las naciones occidentales, entender que la razón por la que debemos cubrirnos la cara en público no es proteger a individuos, sino hacer una pequeña contribución para proteger a todos.

*Simon Kolstoe es profesor de cuidados a la salud basados en evidencia de la Universidad de Portsmouth, Inglaterra.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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