5 ventajas de regular las drogas y cómo beneficiaría a México, según expertos internacionales
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5 ventajas de regular las drogas y cómo beneficiaría a México, según expertos internacionales

Escrutinio de producto, venta y acceso; reducir los daños al consumidor y debilitar al crimen organizado. Estos son los puntos a favor de regular las drogas, según un informe de la Comisión Global de Política de Drogas.
Cuartoscuro
25 de septiembre, 2018
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En un mundo en el que 250 millones de personas consumen alguna droga, la regulación es una estrategia de las naciones para administrar el riesgo que representa la ilegalidad. De acuerdo con Comisión Global de Política de Drogas, este tipo de estrategias reducen los daños que pueden causar tanto en los consumidores como los productores, y es una potencial herramienta para debilitar al crimen organizado.

El estudio “Regulación: El control responsable de las drogas”, recomienda que las naciones reconozcan los peligros que la ilegalidad de las drogas representan en las personas y aceptar que poner en marcha una estrategia de regulación “no implica admitir una derrota ni condonar el uso de drogas”.

La prohibición de las drogas en México ha generado más violencia, además de la criminalización y represión de los consumidores. De acuerdo al informe de la Comisión cualquier reforma de la política de drogas debe tener al sector salud como protagonista.

Estos son 5 puntos a favor de la regulación, según los especialistas:

  • Escrutinio de producto, venta y acceso

Una regulación de la droga podría llevar a un escrutinio de los productores y de la misma sustancia: los precios, la potencia, el empaquetado y la preparación de productos, dice el informe.

Así, los productores pueden recibir concesiones, ser monitoreados y entrenados, mientras que se puede establecer un orden para la comercialización, promoción, ubicación, presentación y las horas de venta.

“El acceso y la disponibilidad pueden regularse, obviamente en términos de control de la edad, pero también incluyendo opciones como licencias de compradores o esquemas de membresías para clubes, y modelos de prescripción médica”, detalla el texto.

  • Reducción de daños al consumidor

El informe señala que las drogas con potencias desconocidas se venden y consumen en un ambiente criminal sin ningún control de calidad. Además, algunas veces se anuncian como cosas que no son y están desprovistas de información básica.

Por ello, detalla el texto, el poner a los gobiernos y las agencias regulatorias de vuelta en control de este mercado puede reducir significativamente los riesgos para los consumidores.

  • Debilitar al crimen organizado

La prohibición ha puesto a las organizaciones criminales en control del comercio ilegal de drogas, y el retomar el control de este mercado para desempoderar al crimen organizado sigue siendo una motivación central para la regulación, según los especialistas.

Esto significa restringir una de las más amplias y accesibles oportunidades criminales, que se traduce no solo a los criminales existentes, sino significativamente a las generaciones criminales futuras.

“Terminar con la prohibición brinda la posibilidad de desviar a millones de potenciales productores de drogas, jóvenes traficantes y comerciantes de un estilo de vida criminal peligroso y destructivo”.

  • El mercado ilegal alimenta la corrupción y la violencia

La producción y el tráfico ilegal de drogas, añade el informe, están despiadadamente motivados por las ganancias, pero una parte fundamental es la falta de restricciones, la rendición de cuentas y las instituciones que guían a las economías legales.

“Las organizaciones delictivas flexibles y oportunistas se sienten naturalmente atraídas por las comunidades empobrecidas, los estados frágiles o los países sensibles a la corrupción. Aquí las amenazas a su negocio por parte del estado se pueden mantener más fácilmente al límite, se minimizan los costos de producción o tránsito y se maximizan los beneficios”, añade.

  • Menos violencia y abusos contra derechos humanos

Para los especialistas, la intensificación de la aplicación de políticas prohibicionistas solo sirve para desplazar la actividad ilegal, aumentar la criminalización y el encarcelamiento y, “en particular cuando está militarizado, aumentar los niveles de violencia relacionada con las drogas y abusos contra los derechos humanos”.

Actualmente, dice el informe, las personas involucradas a pequeña escala en actividades no violentas relacionadas con la producción, el tránsito y la venta de sustancias psicoactivas “sufren sentencias extremadamente desproporcionadas” y  pueden correr el riesgo de la pena capital o penas de prisión más largas que las que se otorgan por crímenes violentos.

“El disfrute de los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la cohesión social exigen sentencias proporcionales, alternativas al encarcelamiento o amnistía, especialmente cuando se establecen medidas políticas y económicas para permitir que estos delincuentes se unan al mercado laboral legal”, añade.

México siguió una “política equivocada”

Durante la presentación del informe, el expresidente mexicano Ernesto Zedillo admitió que durante su gobierno, de 1994 a 2000, siguió una “política equivocada” al optar por la prohibición de las drogas en lugar de la regulación.

Zedillo dijo que las políticas prohibicionistas basadas en la represión y la criminalización dejaron un “resultado devastador” en muchos países.

“Estas políticas han fracasado rotundamente y prácticamente en todos los lugares en los que se han aplicado”, dijo y añadió que se incrementaron los problemas de salud pública y violaciones de derechos humanos”.

De acuerdo al estudio, la prohibición de las drogas en México ha tenido efectos devastadores en México: “Como política, ha fracasado para proteger la salud pública o individual y en cambio ha socavado las instituciones del Estado”.

Uno de los principales problemas es que las personas que usan drogas son tratados como delincuentes. Aunque el uso de sustancias prohibidas no es un delito, la posesión sí lo es.

“Esto significa que, en la práctica, las personas que las consumen son criminalizadas”, detalla el análisis.

La Ley de Salud de México señala que la posesión de hasta 5 gramos de marihuana, 0.5 gramos de cocaína, 50 miligramos de heroína, 40 miligramos de metanfetaminas o 2 gramos de opio, es un delito que debe ser llevado al ministerio público, esto es  “la excusa para llevar a los usuarios al sistema penal”, dice el informe.

¿A quiénes ha afectado la prohibición?

En México, la política de la prohibición afecta más a ciertos grupos: mujeres, hombres jóvenes de las zonas suburbanas pobres y los campesinos, son los que más han sufrido la criminalización. Esto, dice el estudio, “tiene efectos devastadores en sus familias y comunidades, pero hace poca diferencia en el mercado ilegal”.

En el caso de los campesinos, el análisis detalla que las comunidades agrícolas dedicadas al cultivo de la amapola y la marihuana generalmente se encuentran en regiones rurales muy pobres del país, por lo que los cultivos ilícitos son una forma de obtener ingresos.

“La erradicación de estos cultivos se realiza con el uso de pesticidas peligrosos que contaminan las fuentes de agua, los animales y, a veces incluso los cultivos legales, causando daño a las fuentes de alimentos de esas comunidades”, explica.

Qué debe incluir una política de drogas para México

La reforma de la política de drogas debe buscar resolver los problemas que ha provocado la prohibición: violencia, violaciones sistemáticas de los derechos humanos, desplazamientos forzados y criminalización de las personas que usan drogas. Además de prevenir y atender los daños a la salud resultado del uso problemático de las drogas.

“Los derechos humanos y la salud pública deben ser los dos pilares esenciales del nuevo paradigma. La prohibición debe ser descartada y reemplazada por la regulación”, recomienda el informe.

Debe cubrir seis puntos:

Derecho a la salud: El Estado tiene la obligación de proporcionar tratamiento seguro y voluntario para los casos de uso problemático, así como un marco regulatorio que permita a las personas que usan drogas tengan un acceso a las mismas informado y seguro.

“Los daños a la salud que resultan de la violencia que conlleva la prohibición superan con creces los causados por el uso de drogas ilícitas, especialmente cuando se adoptan medidas más estrictas para hacer cumplir la prohibición”, detalla el informe.

El derecho al libre desarrollo de la personalidad: La protección de la decisión individual de usar drogas debe ser un principio básico que guíe la política de drogas. Se debe sustituir la prohibición por la regulación. Además de proporcionar condiciones para que las personas puedan tomar decisiones informadas sobre el uso de drogas, así como mecanismos para tener acceso seguro a ellas.

Políticas adaptadas por y para las comunidades locales: La regulación de las drogas debe adaptarse a las necesidades específicas de cada comunidad, además de que la comunidad participe en la definición de esas necesidades e intervenciones.

Acceso efectivo a la información, medicinas y tratamiento: El Estado debe ofrecer estos servicios que deben ser de uso voluntario, gratuitos, laicos y de acceso universal.

Diversificación y revisión de las leyes y políticas públicas: Sustituir la prohibición, criminalización, penalización y uso de la fuerza por la regulación, debe comprender una supervisión independiente y estricta, así como la evaluación periódica de los resultados de las nuevas intervenciones.

Regulación y derecho internacional: Pese a que México ha firmado las convenciones prohibicionistas de la ONU, la regulación de las drogas es una obligación constitucional en México. La política de drogas de México debe basarse, ante todo, en los derechos humanos.

El informe concluye que la educación y la prevención deben ser el centro de la política de drogas, además de proporcionar información sobre los riesgos de su consumo.

“La opinión pública necesita considerar el uso de drogas como un problema de salud pública, no penal. El gobierno debe promover una campaña de desestigmatización para que las personas que usan drogas no sean criminalizadas o rechazadas”, recomiendan los expertos en el informe.

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Qué tan diferente será la toma de posesión de Biden en EU y cómo será el dispositivo de seguridad

Este año la tradicional transmisión de mando será muy atípica debido a la crisis política que vive Estados Unidos y a las medidas de precaución exigidas para hacer frente a la pandemia.
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18 de enero, 2021
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La toma de posesión de Joe Biden como 46º presidente de Estados Unidos parece haber estado destinada a ser atípica.

Desde hace tiempo ya se sabía que los planes para este acto, previsto para el 20 de enero, tendrían que ser distintos para incorporar los protocolos sanitarios exigidos por la lucha contra el covid-19.

Pero a esa previsión se le han sumado tres circunstancias adicionales:

  1. La pandemia registra su momento más severo en Estados Unidos, con cifras récord de nuevos contagios confirmados y muertes.
  2. La crisis política desatada tras el asalto al Capitolio realizado el 6 de enero por partidarios del presidente Donald Trump, quien ahora debe enfrentar un juicio político por esos hechos y aún se niega a reconocer los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.
  3. La alerta de los cuerpos de seguridad ante la potencial amenaza de que se produzcan protestas o actos de violencia no solamente en Washington DC sino también en los capitolios de los estados.

La transferencia de mando ha sido considerada tradicionalmente en Estados Unidos como una fiesta democrática, con una asistencia multitudinaria. Esta vez las cosas serán diferentes.

BBC Mundo te cuenta los detalles.

¿Qué es la toma de posesión?

La toma de posesión es la ceremonia formal que marca el inicio de una nueva presidencia y tiene lugar en la capital del país.

Chapa conmemorativa de la toma de posesión de 2021.

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Históricamente, la toma de posesión es considerada como una fiesta de la democracia en EE.UU.

El único requisito de la ceremonia es que el mandatario electo recite el juramento presidencial: “Juro solemnemente que ejerceré fielmente el cargo de presidente de Estados Unidos y que, hasta el límite de mis capacidades, preservaré, protegeré y defenderé la Constitución de Estados Unidos”.

Una vez que pronuncie estas palabras, Biden ocupará su lugar como presidente número 46 y la toma de posesión estará completa (pero eso no es todo, luego siguen las celebraciones).

Kamala Harris se convertirá en vicepresidenta una vez que preste juramento en el cargo, lo que generalmente ocurre justo antes de que el presidente tome posesión.

¿Cuándo ocurrirá la ceremonia?

Por ley, el día de la toma de posesión es el 20 de enero.

Este año, los discursos de apertura generalmente están programados para alrededor de las 11:30 hora local (16:30 GMT), y Joe Biden y Kamala Harris tomarán posesión al mediodía.

Más tarde ese día, Biden se mudará a la Casa Blanca, donde residirá durante los próximos cuatro años.

Ronald y Nancy Reagan .

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La tradición de hacer la juramentación al aire libre se inició con Ronald Reagan.

La toma de posesión no siempre ocurrió en enero. Inicialmente, la Constitución establecía el 4 de marzo como el día para que los nuevos líderes presten juramento.

Seleccionar una fecha a cuatro meses de las elecciones generales de noviembre tenía sentido en ese momento dado el tiempo que tardaban los votos de todo el país en llegar a la capital.

Con el tiempo, a medida que los avances modernos facilitaron el recuento y el informe de los votos, se modificó este largo plazo.

La 20ª Enmienda, ratificada en 1933, estableció que el nuevo presidente tomaría posesión el 20 de enero.

¿Cómo será el dispositivo de seguridad?

Por lo general, las tomas de posesión presidenciales requieren grandes despliegues de seguridad.

Esa exigencia se hace más importante ahora, después de que una turba de seguidores de Trump irrumpieron en el Capitolio el 6 de enero.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) advirtió sobre protestas armadas en los capitolios de los estados y en Washington DC en los días previos a la ceremonia, lo que llevó a los funcionarios a aumentar la seguridad y cerrar grandes sectores de la ciudad.

En una evaluación conjunta realizada por esa agencia y por el Departamento de Seguridad Nacional se justifica el aumento de medidas para evitar ataques de terroristas internos, quienes “suponen la amenaza más probable” a la toma de posesión.

Partidarios de Trump dentro del Capitolio de EE.UU.

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El asalto al Capitolio ejecutado por los seguidores de Trump obligó a elevar el nivel de alerta de seguridad.

Estos extremistas “siguen siendo una preocupación debido a su capacidad para actuar con poca o sin ninguna advertencia, su disposición a atacar civiles y blancos fáciles; y su habilidad para causar un número significativo de víctimas con el uso de armas que no requieren de conocimiento especializado”, señalaron estas autoridades en un documento citado por The New York Times.

Este viernes, el Pentágono anunció un incremento hasta 25.000 en el número de efectivos de la Guardia Nacional que podrán ser desplegados para la toma de posesión de Biden, unos 4.000 más de los que habían sido autorizados el jueves.

Efectivos de la Guardia Nacional en Washington DC.

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Hasta 25.000 efectivos de la Guardia Nacional podrán ser desplegados con motivo de la toma de posesión.

Un ensayo de la ceremonia que estaba previsto para el domingo fue pospuesto y reprogramado para el lunes debido a preocupaciones de seguridad, según informó el sitio web Politico.

Mientras tanto, un viaje en tren de 90 minutos planeado por Biden y su equipo desde sus oficinas en Delaware a Washington previsto para el lunes también ha sido suspendido por los mismos motivos, informó Associated Press.

Biden pidió a Lisa Monaco, la asesora contra el terrorismo del expresidente Barack Obama, que trabaje como asesora temporal sobre la seguridad para la toma de posesión.

La capital estadounidense se encuentra en estado de emergencia, por una orden que emitió la alcaldesa Muriel Bowser ante los disturbios en el Capitolio, y permanecerá así hasta la toma de posesión

Bowser advirtió este viernes que el sitio donde se realizará la ceremonia no es el único lugar que ha sido objeto de amenazas en línea.

El Servicio Secreto ha tomado el mando de los planes de seguridad, respaldado por la Guardia Nacional y de policías.

El agente Matt Miller, quien lidera el esfuerzo de seguridad en nombre del Servicio Secreto, dijo a los reporteros el viernes que la planificación del evento ha estado en marcha durante más de un año.

Y aunque Biden ha insistido en prestar juramento en un espacio abierto, como es tradición, la asistencia se reducirá.

¿Asistirá Trump a la ceremonia?

Es una costumbre que el presidente saliente presencie la juramentación de su sucesor, lo que en ocasiones puede hacer de la ceremonia algo incómodo.

Donald Trump y Barack Obama

Getty Images
Barack Obama acudió a la toma de posesión de Donald Trump.

Este año, será una incomodidad distinta: el presidente saliente no se presentará.

“Para todos los que han preguntado, no iré a la toma de posesión el 20 de enero“, tuiteó Trump el 8 de enero.

El mensaje fue divulgado poco después de que el mandatario se comprometiera con una transición de poder “ordenada” a un “nuevo gobierno” y eso es lo más cerca que ha estado de reconocer públicamente el triunfo de Biden.

Algunos de sus partidarios ya habían dado un paso más, planeando una “segunda toma de posesión” virtual para Trump el mismo día (y hora) en que Biden asume el cargo. Más de 68.000 personas han dicho en Facebook que asistirán al evento en línea para mostrar su apoyo a Trump.

El vicepresidente Mike Pence, sin embargo, ha dicho que sí asistirá a la ceremonia oficial.

Mike Pence.

Getty Images
Mike Pence, vicepresidente de Trump, sí acudirá a la ceremonia.

Cuando Trump prestó juramento en 2017, Hillary Clinton acudió junto a su esposo, el expresidente Bill Clinton, a la toma de posesión, solo dos meses después de su derrota electoral y de una dura campaña contra Trump.

Solo tres presidentes -John Adams, John Quincy Adams y Andrew Johnson- han optado activamente por no participar en la juramentación de sus sucesores, algo que no ha hecho ningún mandatario en el último siglo.

¿Cómo afectará la pandemia la ceremonia de este año?

En circunstancias normales, Washington DC vería a cientos de miles de personas acudir en masa a la ciudad para presenciar la toma de posesión, inundando el National Mall y ocupando todas las habitaciones disponibles de los hoteles.

Toma de posesión de Barack Obama

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Se estima que unos dos millones de personas acudieron a las celebraciones por la toma de posesión de Barack Obama en 2009.

Se estima dos millones de visitantes llegaron a la capital estadounidense cuando el presidente Obama asumió su primer mandato en 2009.

Pero este año, el tamaño de la celebración será “extremadamente limitado”, según ha dicho el equipo de Biden, que ha instado a los estadounidenses a evitar viajar a la capital.

Biden y Harris seguirán prestando juramento frente al Capitolio, en un lugar con vista a la icónica explanada del National Mall (una tradición que comenzó con el presidente Ronald Reagan en 1981), pero los puestos para observar la ceremonia que se habían instalado a lo largo de la ruta del desfile están siendo retirados.

Gran parte del parque del National Mall de 3,2 km de largo también estará cerrado al público.

En el pasado, había hasta 200.000 entradas disponibles para asistir a la ceremonia oficial pero este año, con las infecciones que siguen aumentando en EE.UU., solo estarán disponibles alrededor de 1.000 boletos.

Este año todavía habrá una versión de la tradicional ceremonia en la que el nuevo comandante en jefe inspecciona las tropas, pero en lugar del habitual desfile por la avenida Pennsylvania hasta la Casa Blanca, los organizadores dicen que organizarán un “desfile virtual”.

¿Cuáles artistas estarán invitados?

En los últimos años, los presidentes entrantes han agregado algunos de los artistas más queridos del país al programa del día. A pesar de la pandemia, este año no será diferente.

A Biden y a Harris se les unirá Lady Gaga, una acérrima defensora del presidente entrante que hizo campaña con él en los días previos a las elecciones.

Lady Gaga.

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Lady Gaga hizo campaña por Biden y ahora actuará en su toma de posesión.

Lady Gaga cantará el himno nacional y Jennifer López cantará durante la actuación musical de la ceremonia.

Después de que Biden preste juramento, el actor Tom Hanks hará de presentador de un programa de televisión en horario estelar que durará 90 minutos, un reemplazo compatible con la situación de pandemia de las celebraciones que normalmente se realizan en persona.

Contará con Jon Bon Jovi, Demi Lovato y Justin Timberlake, y se transmitirá en todas las principales redes y plataformas de EE.UU., con la excepción de Fox News, una red conservadora que ha apoyado a Trump durante su presidencia.

En 2009, Aretha Franklin cantó en la toma de posesión de Barack Obama, interpretando el tema “My Country ‘Tis of Thee”. Beyoncé también estuvo presente, cantando “At Last” para la pareja presidencial en el baile inaugural de su presidencia.

En su segunda toma de posesión en 2013, Obama pidió a Kelly Clarkson y a Jennifer Hudson que hicieran los honores. Beyoncé volvió de nuevo, esta vez para cantar el himno nacional.

Beyonce canta el himno nacional de EE.UU. en la toma de posesión de Obama en 2013.

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Beyonce participó en las dos tomas de posesión de Barack Obama.

Según la prensa estadounidense, Donald Trump tuvo más problemas para contratar artistas. Elton John rechazó la oferta para actuar y circularon informaciones según las cuales Celine Dion, Kiss y Garth Brooks hicieron lo mismo.

Al final, a la toma de posesión del mandatario republicano asistieron las Rockettes, el artista country Lee Greenwood y la banda 3 Doors Down.


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