El segundo muro de Trump es el burocrático y así afecta a los migrantes
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El segundo muro de Trump es el burocrático y así afecta a los migrantes

El retraso en los trámites de ciudadanía y los cambios en el formulario del Censo de 2020, que exigen a las personas declarar su estatus migratorio, son dos ejemplos del muro burocrático que ha construido el gobierno de Donald Trump y que afecta a los inmigrantes.
Por Eileen Truax /Newsweek en Español
23 de septiembre, 2018
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LOS ÁNGELES, EE. UU.– El martes 18 de septiembre, Sandra Guzmán se vistió y maquilló cuidadosamente; salió de su casa en San Bernardino, una hora al este de Los Ángeles, y acompañada por su esposo se dirigió al centro de esta ciudad. Ahí, junto con otras 5,000 personas procedentes de 120 países, Sandra, de 44 años y originaria de Zacatecas, levantó la mano derecha, dijo el juramento a la bandera, y se convirtió en ciudadana de Estados Unidos.

Durante la semana del 17 de septiembre, el Día de la Constitución estadounidense, cerca de 45,000 personas en todo el país –el mayor porcentaje de México, China y Filipinas, en ese orden– participaron en más de 260 ceremonias de naturalización; justo a tiempo para registrarse en el padrón electoral y poder votar por primera vez en la elección intermedia de noviembre. Pero esa misma semana, un grupo de organizaciones activistas proinmigrantes presentó una demanda formal en contra de la Oficina de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), a nombre de los más de 750,000 posibles nuevos ciudadanos que no podrán hacerlo debido a un retraso en su trámite de naturalización.

El pasado 30 de julio alcaldes y autoridades de ciudades y condados de todo el país, encabezados por Rahm Emanuel, alcalde de Chicago, enviaron una carta al director de USCIS, Lee Francis Cisna, solicitando que la agencia reduzca el retraso de 729,400 solicitudes de ciudadanía pendientes de resolver hasta finales de 2017; actualmente, la cifra ronda los 750,000. El proceso, aseguran, se ha vuelto más lento desde el inicio de 2016.

“Los inmigrantes que se naturalizan como ciudadanos son miembros valiosos de nuestras comunidades y han realizado contribuciones significativas a nuestra ciudad y a nuestro país”, explica Emanuel en su carta a las autoridades. “El retraso impide a miles de personas tener certeza de su futuro y conseguir el sueño americano”.

Unos días después, USCIS, a través de su portavoz, Michael Bars, calificó de “falsas e inexactas” las afirmaciones, y aseguró que son “un intento desesperado y engañoso de los defensores de las fronteras abiertas para anotarse puntos políticos, que ahora se hacen de la vista gorda ante los retrasos que se desarrollaron bajo el gobierno de Obama”.

Mientras esto ocurría, 37 organizaciones proinmigrantes y de derechos humanos del país constituyeron la Alianza Nacional por Nuevos Americanos (NPNA), para iniciar una campaña intensiva de registro de solicitud de ciudadanía. El 17 de septiembre, Día de la Constitución y la Ciudadanía, presentaron una demanda formal contra USCIS en una corte federal en California.

La acción, explica NPNA, obedece a que el gobierno no respondió a una solicitud de información presentada el 6 de agosto por su equipo legal, bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA), sobre el número exacto de casos de ciudadanía pendientes, a la que califican de “un segundo muro” por parte de la administración Trump.

Y en tanto uno y otro lado manejan cifras, hay personas que después de llenar la solicitud de 21 páginas, pagar los 730 dólares que cuesta el trámite, y presentar huellas digitales y antecedentes penales, tienen que esperar hasta 20 meses. Sandra Guzmán, para llegar al momento de llamarse ciudadana, tuvo que esperar 18 meses.

Este periodo de espera para finalizar el trámite –que formalmente se debe resolver antes de un año, pero que en la práctica solía demorar en promedio seis meses– no solo significa que quienes tienen casos pendientes no podrán votar este año, sino que quienes deseen hacerlo en la elección presidencial de noviembre de 2020 tendrían que empezar el trámite a más tardar en enero de 2019.

Unos 750,000 posibles nuevos ciudadanos no podrán naturalizarse como estadounidenses debido a un retraso en su trámite. Imagen: Getty Images/AFP

ATORÓN BUROCRÁTICO

De acuerdo con la información proporcionada por USCIS en su respuesta, la agencia otorga entre 700,000 y 750,000 certificados de naturalización al año, a pesar de que, aseguran, la demanda ha aumentado en un 35 por ciento.

Entre los argumentos que justifican el retraso está la afirmación de que el trabajo pendiente no equivale a una acumulación, debido a que algunas de las solicitudes presentadas lo han sido en días y semanas recientes, y están dentro de los tiempos de procesamiento establecidos. El portavoz de USCIS también citó el aumento en el número de solicitudes, que se reflejó en un aumento de los casos pendientes, a finales del gobierno de Barack Obama. Las organizaciones activistas atribuyen este incremento al triunfo electoral de Donald Trump.

En los últimos dos años, el cuello de botella en las solicitudes de ciudadanía se ha incrementado en más de 87 por ciento; tan solo en el último cuarto del actual año fiscal, los casos retrasados aumentaron en casi 24,000 –para alcanzar la cifra actual, alrededor de los 750,000–. En 2017, por segundo año consecutivo, la agencia dejó más solicitudes pendientes que las que procesó. Sin embargo, existe también una disminución de los casos procesados en comparación con el año previo. Y en el cuatrimestre fiscal más reciente, la demanda bajó en un 25 por ciento.

“A este ritmo, tomará a USCIS 25 años volver al número de solicitudes pendientes que dejó la administración de Obama, de 380,639 en 2015, y eso asumiendo que no hubiera nuevas solicitudes”, señala la carta firmada por los alcaldes –que estratégicamente no hacen mención al incremento en los últimos meses de la administración de Obama.

Viridiana Hernández tiene 35 años, es originaria de Puebla y llegó a Estados Unidos en 1999. Su esposo, Jaime, se hizo ciudadano hace diez años, pero Viridiana había esperado. Hace un año inició el proceso, y aunque le parece que es importante debido a que tiene hijos estadounidenses, reconoce que también lo hizo por seguridad.

“Me da temor que un día nos echen del país”, afirma, sosteniendo en las manos su recién adquirido certificado de nacionalidad y una banderita de Estados Unidos. “Y lo hago también por la familia, para ayudar a ‘arreglar’ a mi mamá y mis hermanas”.

Este es el temor que comparte una buena parte la comunidad inmigrante, tanto aquella que cuenta con el documento de residencia permanente, conocido como green card, como quienes carecen de todo tipo de documento. Peter Schey, abogado a cargo de la solicitud de información por parte de NPNA, explicó que las organizaciones desean ver los datos y un desglose de ellos para identificar si hay discriminación étnica, racial o religiosa, o arbitrariedad por parte de USCIS para retrasar la resolución de solicitudes con el propósito de suprimir la participación de posibles nuevos votantes —históricamente, tanto los inmigrantes en general como los hispanos en particular se han inclinado electoralmente por el Partido Demócrata, opuesto al Partido Republicano que llevó a Trump a la presidencia.

“Las políticas de la administración de Trump de crear obstáculos innecesarios para que inmigrantes que han sido residentes por un largo tiempo se conviertan en ciudadanos de Estados Unidos es irracional, ilegal e inconcebible”, afirma Schay, quien es también presidente del Centro por los Derechos Humanos y la Ley Constitucional (CHRCL).

“Los documentos internos que estamos pidiendo revisar bajo el FOIA nos revelarán que esto es un programa ilegal encubierto y nos permitirán determinar cuál es la mejor estrategia legal para terminar con el programa de supresión de voto por parte de esta administración”.

El escepticismo de Schay tiene fundamento debido a que, según los propios datos de USCIS, los retrasos en el procesamiento de solicitudes por parte de la agencia federal se registran sin uniformidad geográfica alguna, “lo cual va en contra del derecho constitucional de todas las personas a ser tratadas de igual manera”, afirma el abogado.

De los estados con casos pendientes hasta finales de marzo de este año, California es el que tiene el mayor número, con casi 140,000. En el desglose por ciudades, la que tiene el mayor número de retrasos es Nueva York, con más de 81,000. En Texas, Houston y Dallas presentaron alrededor de 40,000 cada una; Chicago y San Francisco, más de 27,000 cada una, y Miami y Los Ángeles, alrededor de 17,000 casos pendientes cada una. Todas estas ciudades tuvieron mayoría de votos por el Partido Demócrata en la elección presidencial de 2016 —por esta razón, cuando el alcalde Emanuel de Chicago envió la carta a USCIS, se sumaron con su firma más de 50 alcaldes y autoridades de condado.

“Bajo la administración de Trump, el camino a la ciudadanía se ha convertido en un proceso engorroso, con retrasos que solo pueden ser explicados por la agenda antiinmigrante, de nativismo blanco, del presidente Trump”, asegura Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición para los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA), una de las dos organizaciones que lideran la iniciativa de NPNA.

Para calmar un poco los ánimos, en su última declaración sobre el tema el director de USCIS aseguró que el año fiscal 2018 terminará con 829,000 solicitudes de naturalización procesadas, el mayor número desde 2013.

Lee la nota completa en la nueva edición de Newsweek es Español

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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