Grava del NAICM en autopista Peñón-Texcoco provocó volcadura y muerte de un profesor jubilado, acusan familiares
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Grava del NAICM en autopista Peñón-Texcoco provocó volcadura y muerte de un profesor jubilado, acusan familiares

El vehículo del profesor jubilado Alberto Patiño se patinó en la autopista Peñón-Texcoco, Edomex; sus familiares acusan que se debió a falta de señalización y materiales de construcción sobre un carril, por obras del Nuevo Aeropuerto.
Especial
Por Arturo Daen
18 de septiembre, 2018
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El profesor Alberto Patiño encontró un obstáculo al transitar la autopista Peñón-Texcoco durante la noche del domingo 9 de septiembre, de este año. Grava utilizada en obras vinculadas con la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM) invadía uno de los carriles, lo que provocó que perdiera el control de su vehículo. Aunque intentó frenar y mantenerse estable, el auto se patinó y volcó.

Al enterarse del accidente, sus hijos acudieron a apoyarlo. Él estaba herido, aunque aún consciente. Contó cómo se dio el percance, y ante la molestia de cómo la grava hizo que su padre perdiera el control del auto, su hija decidió transmitir por Facebook, para mostrar cómo el material de construcción estaba tirado sobre el camino.

También captó cómo un trabajador de limpia, con una escoba, se apresuraba a hacer a un lado la grava. “Para no hacerse responsables, mandan a barrer la grava”, dijo ella en la grabación, desde la autopista Peñón-Texcoco, aunque ella en la grabación, por una confusión, dice que fue en la México-Texcoco.

Horas después, aquel domingo, el profesor que dio clases de psicología durante casi cuatro décadas en la FES Zaragoza, fue trasladado al hospital. Había sufrido fracturas y cerca de las 4 de la mañana del día siguiente, murió a causa de un traumatismo profundo de tórax.

En entrevista, su hijo Óscar contó que tras el accidente habló con su padre. Incluso le mostró el boleto que prueba que pagó la caseta correspondiente.”Gracias por su preferencia, feliz viaje”, dice el comprobante emitido el domingo 9 de septiembre, a las 22:00 horas.

El profesor Patiño tenía asegurado su vehículo con la empresa GNP, misma que cubre el seguro de viajero en la autopista Peñón-Texcoco. Óscar relató que, en un inicio, al llamar a GNP, le dijeron que no tenían asentado que alguna situación de la autopista tuviera responsabilidad por el accidente. Esto a pesar del video que muestra la grava, y de que un ajustador estuvo en la zona, poco después del accidente.

Animal Político llamó a la empresa, y en su área de relaciones públicas indicaron que recabarían información sobre el caso.

A la postre, directivos de la aseguradora GNP contactaron a Óscar, le pidieron documentación, y a fin de cuentas le prometieron cubrir todo, los gastos funerarios, de arrastre y corralón del vehículo, por lo que está a la espera de que tal compromiso se concrete.

Al llamar a Pinfra —empresa que tiene la concesión de la autopista hasta el año 2030—, para preguntar sobre el caso de Alberto Patiño y el señalamiento de que había grava obstruyendo el camino, una operadora puso en la línea a un hombre, quien no quiso identificarse. Dijo que no tenía conocimiento de lo ocurrido, por lo que no daría una postura a nombre de la empresa.

Pinfra, además de tener la concesión para la autopista Peñón-Texcoco, opera la autopista México-Toluca.

Óscar dijo que no tiene previsto poner una demanda, aunque sí quiere que el caso se exponga en la opinión pública, para buscar que no se repita una situación de negligencia similar, de materiales obstaculizando un camino, sin la señalización adecuada, que provoquen un accidente y luego no haya quien se haga responsable.

“No somos los primeros ni los últimos que hemos pasado por esto, y no queremos que esto se quede impune, que sea un caso más, de que alguien muere y pues ni modo, que su familia pague”, expresó.

También dijo que no culpa a la construcción del Nuevo Aeropuerto, ya que son los concesionarios de la autopista los responsables de brindar seguridad en el camino, con iluminación y señales adecuadas, sin objetos que provoquen riesgos.

Tras lo ocurrido, Óscar dice que se ha enterado de otros casos, de gente que se ha accidentado en la misma zona de la autopista Peñón-Texcoco. “No somos los únicos afectados”, dijo, insistiendo en que deben prevenirse este tipo de percances.

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NOOA

La Niña está de regreso: qué es y qué significa para el clima en América Latina

El fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y sus efectos se sentirán por varios meses.
NOOA
18 de octubre, 2021
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La Niña está de vuelta por segundo año consecutivo.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos anunció el jueves que el fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y hará sentir sus efectos por varios meses.

Según la NOAA, tras un periodo de relativo equilibrio atmosférico desde inicios de año, La Niña se intensificará durante las próximas semanas y no comenzará a debilitarse hasta la primavera de 2022, lo que puede tener un impacto en las lluvias, el final de la temporada de huracanes y la intensidad del próximo invierno boreal.

“Las condiciones de La Niña se han desarrollado y se espera que continúen con un 87% de probabilidad entre diciembre de 2021 y febrero de 2022“, indicó la agencia.

De acuerdo con el comunicado, los expertos comenzaron a notar que el evento climático se aproximaba en el último mes, cuando detectaron varios factores que apuntaban a su desarrollo entre ellos:

  • temperaturas de la superficie del mar por debajo del promedio en el Pacífico ecuatorial
  • anomalías térmicas en la mayor parte del Océano Pacífico central y oriental
  • anomalías en vientos del este en niveles bajos y en los vientos del oeste en los niveles superiores de la atmósfera.

Aunque generalmente los signos de su activación comienzan a detectarse en el verano boreal, ahora, como ocurrió en 2017, La Niña comenzó a manifestarse entrado el otoño.

“Nuestros científicos han estado rastreando el desarrollo potencial de La Niña desde este verano, y fue un factor en el pronóstico de la temporada de huracanes por encima de lo normal que hemos visto desarrollarse”, dijo Mike Halpert, subdirector del Centro de Predicción del Clima de la NOAA.

Pero ¿qué es la Niña y cómo afecta al clima de nuestro planeta y a América Latina?

La Niña

Para entender qué es La Niña es preciso explicar el fenómeno más general en el que se engloba: el llamado evento ENOS o El Niño-Oscilación del Sur.

El Niño es un patrón climático que causa un debilitamiento de los vientos alisios en el hemisferio sur del Pacífico.

Esos vientos, cuando son normales, arrastran las aguas superficiales desde las costas hacia el océano y esto provoca que las aguas frías de las profundidades surjan allí.

Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

BBC
Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

Esa agua fría es lo normal en la zona ecuatorial de la costa de Sudamérica.

Cuando esos vientos alisios se debilitan cesa ese proceso, al agua caliente se acumula y se produce un aumento de la superficie del mar en la costa de Perú y Ecuador, principalmente.

Ahora bien, cuando los alisios son muy fuertes y se refuerza la subida de esa agua fría en la zona ecuatorial y la temperatura del mar está por debajo de lo normal, comienza a manifestarse el fenómeno de La Niña, que viene a ser un patrón climático opuesto a las condiciones de El Niño.

Generalmente, entre las dos fases, ocurre un periodo llamado “zona neutra” (en la que nos encontrábamos hasta hace poco) en la que ninguno de los dos eventos están notablemente activos y las temperaturas están sobre el promedio.

¿Cuáles son sus efectos?

Los efectos de La Niña y el Niño, que van desde sequías a inundaciones, de lluvias intensas a huracanes, dependen siempre de la zona de la oscilación: puede producir indistintamente sequías en Latinoamérica, nevadas intensas en la zona norte de Estados Unidos o sequías en Australia o en las islas del Pacífico.

Y aunque siguen patrones, esto no implica que cada vez que se activen las condiciones se manifiesten de la misma manera: ningún evento de La Niña es como otro.

Aunque los pronósticos más certeros para la actual temporada se conocerán a finales de este mes, la NOAA y otras organizaciones meteorológicas de América Latina prevén “una La Niña de intensidad moderada“.

Esto, sin embargo, no predice por sí mismo las condiciones en las que se manifestará dado que datos históricos revelan que ha habido casos de sequías más severas en eventos débiles o moderados de La Niña que en eventos fuertes a intensos.

En años anteriores, el fenómeno se ha manifestado muy débil, aunque desde 2020 se comenzaron a experimentar síntomas de un potencial fortalecimiento como fue la larga temporada de huracanes del Atlántico, condiciones de sequía en América del Sur y fuertes lluvias en Centroamérica y el norte de Suramérica.

Cómo afectará a América Latina

Generalmente, La Niña se manifiesta en dos formas totalmente diferentes en América Latina: lluvias intensas y abundantes, aumento del caudal de los ríos y posteriores inundaciones en Colombia, Ecuador y el norte de Brasil; y en condiciones de sequía en Perú, Bolivia, el sur de Brasil, Argentina y Chile.

Varios de estos últimos países viven desde el pasado año una intensa sequía, que ha afectado los cultivos, ha secado ríos e impactado la generación hidroeléctrica.

Ahora se teme que La Niña retrase aún más la temporada de lluvias en el Cono Sur y haga de 2022 un año aún más seco.

Mientras, en el noreste de América del Sur han ocurridos deslaves en varios países y en otros, como en Colombia, las represas se encuentran en un 86% de capacidad, casi el doble de los niveles de hace un año, lo que es considerado históricamente alto.

Río Paraná

Getty Images
La sequía ha afectado a varios países de América Latina y ha “secado” ríos como el Paraná.

La NOAA ha señalado que La Niña puede influir en los últimos meses de la actual temporada ciclónica en el Atlántico, que ha sido particularmente activa.

En México, las autoridades meteorológicas indicaron que una nueva activación del evento podría traducirse en una extensión del periodo de lluvias hasta finales de noviembre, así como precipitaciones intensas en algunas partes del país en las que no son frecuentes y luego, un invierno más seco.

En Centroamérica, por su parte, el Comité Regional de Recursos Hidráulicos había pronosticado desde el verano que La Niña podría traer a la región “condiciones más lluviosas que lo normal”, principalmente en la frontera de México con Guatemala, el sur de El Salvador; la parte central de Honduras y en el Pacífico de Costa Rica y Panamá.

La Niña anterior ocurrió durante el invierno de 2020-2021 y con anterioridad, entre 2017 y 2018.

El último evento El Niño tuvo lugar entre 2018 y 2019.


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